Historias de semivirgos y debutadores solitarios en Mundiales – Vol II: Canadá en 1986

Si haces una encuesta preguntando cuáles son los deportes más populares en Canadá, seguramente verás resultados como estos: 1) Hockey, 2) Béisbol, 3) Curling, 4) Básquet, 5) Lacrosse….38) Cortar leña …57) Criticar a los yanquis… 94) Fútbol. Y aunque esto tiende a cambiar en los últimos años, la verdad es que a nivel competitivo los equipos de fútbol canadienses no dejan de ser esos de blanquitos toscos y negritos insípidos que no le hacen daño a nadie, y que se demoran tres días con sus noches en hilvanar una jugada simplona que termina en el predecible ollazo al nueve. Por eso sus apariciones a nivel top han sido esporádicas, novedosas, tristes, solitarias. Y muy poco frecuentes, a diferencia de las de su vecino futbolísticamente más exitoso y domésticamente más violento del sur. Solo una vez los rústicos y voluntariosos canadienses se codearon con la crema y nata del firmamente futbolístico mundial… y esa vez se las relataremos aquí, a continuación, ya, en uno, dos…

Canadá en el Mundial de 1986: A Magical Journey (?)

Lo bonito de escribir estos posts es enterarte que hay muchos años de historia detrás del fútbol de estos países que no juegan a una mierda. El primer juego de nuestro amado deporte – tal como lo conocemos hoy – en el territorio de Canadá se realizó en Toronto en 1876. Al año siguiente se formó la Dominion Football Association (lo de “Dominion” viene del status territorial de Canadá en esos días dentro del Reino Unido), el cual fue de hecho la primera asociación de fútbol formada fuera de las islas británicas. Ya en 1912 se formó la que se convertiría en la especie de AFA canadiense – pero sin corrupción, suponemos: en Canadá todos deben ser honestos (?) – la “Dominion of Canada Football Association“, que se afilió a la FIFA el mismo año y con algunos cambios de nombre persiste hoy como la “Canadian Soccer Association”.

Seee, qué montón de años, de tradición, de historia… ¿y de resultados? Pocón: las vitrinas de la Association solo pueden exhibir dos títulos a nivel de la Concacaf (1985 y 2000) y un par de copas menores (en categoría femenina tienen mejor palmarés, pero ¡quién putas va a hablar de mujeres jugando fútbol!). Su primera participación en un campeonato mundial fue en las eliminatorias de 1958: quedaron eliminados en primera ronda pero se dieron el gusto de ganarle de visitante y local a sus vecinos yanquis. Desde ahí navegaron en la intrascendencia hasta los años 80, que vieron cómo los canadienses pegaron una buena generación (o al menos una menos horrible que las anteriores). Los resultados se comenzaron a ver: en las eliminatorias a España 82 les faltó un puntico no más para clasificar, pero they shit in their own legs al empatar miserablemente contra Cuba en el último partido. Continuaron su buena racha clasificando y alcanzando los cuartos de final en los Juegos Olímpicos de 1984, en donde los frenó Brasil por penales. Juiciosamente decidieron mantener la misma base de jugadores con los que tan bien les estaba yendo (bueh, tampoco tenían más gente) para afrontar el Campeonato de la Concacaf de 1985, que además le daba al campeón un cupo al Mundial del siguiente año. De esta base vamos a mencionar algunos que hacen parte del Olimpo futbolístico canuck:

  • Martino “El Tata” “Tino” Lettieri, arquero nacido en 1957 en Bari (Italia) pero criado en Canadá. Titular y habitué en varios equipos de la vieja NASL como los Minessota Kicks, Vancouver Whitecaps, Minnesota Strikers y Hamilton Steelers, se hizo famoso por atajar con un loro de peluche (!!!) en la red o a menudo en su espalda durante los partidos Se retiró en 1987, luego de lo cual su loro de peluche lo hizo también. Si quieren ir a visitarlo y de paso preguntar por el loro, pueden ir a su cafetería en Shorewood, Minessotta.
tinolettieri
Tino and his stupid and ridiculous peluching parrot
  • Randy Samuel fue un recio defensa oriundo de Trinidad y Tobago (y por ende, sobra decir que es negro), también emigrante de niño al país de Rush. Tuvo una respetable carrera no solo en su país sino en clubes de primera y segunda división de Holanda, Inglaterra y Noruega (ehhhh, respetable para un canadiense). De hecho estuvo en el PSV Eindhoven pero jugó solo cinco partidos antes de ser eyectado al Volendam, en donde sí logró afianzarse en la titular. Toda una institución en la selección canadiense, jugó 82 veces como internacional entre 1983 y 1997.
  • Bruce Wilson es otro histórico del fútbol del país de Rachel McAdams. Poco dúctil pero firme y rocoso defensa central – no muy aficionado a excursiones ofensivas -, se hizo respetar no solo en su país sino en el subcontinente (?) nortecentroamericano. Tanto que es considerado como uno de los mejores jugadores de la Concacaf de todos los tiempos. De extensa carrera en clubes de la NASL, se retiró en 1984. Jugó el Mundial del 86. Sí, se retiró en 1984. No, no estamos equivocados: pasa que para las eliminatorias y el Mundial de 1986 le pidieron volver de su retiro. De hecho cuando jugó el Mundial llevaba más de un año sin jugar en clubes a nivel competitivo…
bruce wilson
Este señor con cara de jefe miserable que se desquita con los empleados de sus desventuras hogareñas por ser un tipo débil, pusilánime, cagón y necesitado de afecto pero a su vez de dinero para mantener un tren de vida decadente y abundante en drogas duras y putas caras, es el legendario Bruce Wilson
  • George Pakos era un mediocampista de orígen polaco nacido en la ciudad canadiense de Victoria, cuya carrera deportiva se desarrolló solamente en clubes aficionados (!) de su ciudad. Como jugador era bastante half-hair (?), pero tuvo la ¿suerte? ¿capacidad? de anotar un par de goles fundamentales en la historia del fútbol canadiense, sin los cuales probablemente no estaríamos haciendo este post. Ya veremos cuáles.
  • Branko Šegota nació en lo que hoy es Croacia pero emigró con su familia a Toronto cuando niño (otro más y van…). Se destacó desde muy joven como delantero eficiente y goleador en varios clubes de Indoor Soccer. De hecho, al momento de jugar con su selección los partidos correspondientes al Mundial de 1986, Šegota no jugaba en un club de fútbol 11 sino en uno de indoor (!!), los San Diego Sockers. Bizarro.

A estos se les unieron para afrontar la competición otros jugadores nativos y varios nacidos en Eslovaquia, Croacia, Inglaterra, Irlanda, Escocia y Alemania. Los canadienses pasaron sin jugar la fase preliminar (su rival Jamaica renunció) y clasificaron a la fase final al ganar con autoridad su grupo de la siguiente ronda sobre Guatemala y Haití. La ronda final consitió en un triangular con partidos de ida y vuelta entre Canadá, Costa Rica y los ultrafavoritos Honduras con su legión histórica de España 82 (Gilberto Yearwood, “Primitivo” Maradiaga, Julio César Arzú, Anthony Costly…). La cosa comenzó mal para los paisanos de Marie-Josée Crozé al empatar con Costa Rica en la gélida Toronto. El siguiente partido pintaba más complicado las letras de Soda Stéreo, porque los canadienses tenían que ir a Tegucigalpa a rezarle a su Dios pagano y protestante (?) a ver si le podían arañar algún punto a los locales. Pero esto, ESTO fue lo que sucedió…

…a los 13 del segundo tiempo, el volante George Pakos aprovechó una Funesmoreada de la defensa de Honduras y colocó un sorpresivo 1-0 que al final no se movió. Sor presa. Una semana después los compatriotas de Carrie-Anne Moss le sacaron un empate sin goles a Costa Rica en San José, lo que los dejaba a un solo punto de la clasificación al Mundial. El partido decisivo se jugó el 14 de Septiembre de 1985 en el pequeño estadio King George V Park de la ídem ciudad de St John en pleno Atlántico norte; la verdad no sabemos exactamente por qué decidieron jugar en ese estadio (el más antiguo de fútbol en Norteamérica). El caso es que Canadá obtuvo su cupo al Mundial al vencer a los hondureños por 2-1. Tremenda fiesta se armó en el país: trescientos cincuenta y cuatro personas salieron a las calles y en los desmanes por la celebración hubo que lamentar la muerte de dos señales de tránsito, lesiones graves a tres jardines y el encarcelamiento de un joven por lanzarle piropos a una camarera local.

Los goles de la clasificación fueron logrados por el oportuno Pakos y el delantero Igor Vrablic, que un año y pico después sería sancionado por aceptar sobornos en un torneo amistoso en Singapur (!!!!). El sorteo del mundial se portó como una bitch y encajó a los coterráneos de Evangeline Lilly en un grupo jodidísimo, lleno de europeos sedientos de sangre: Francia, Unión Soviética y Hungría. El debut canadiense en fase final de mundiales fue un 1ro de Junio de 1986 el Nou Camp (así se llama) de León contra la Francia campeona europea. Todo pintaba para una brutal masacre, pero entre un exceso de confianza de los franceses, (tanto que casi los vacunan los norteamericanos al principio) y una tarde HORRIBLE de su goleador Jean-Pierre Papin conspiraron para que al final todo quedara en un tibio 1-0. Derrota pero orto honor intacto a pesar del baile.

El siguiente partido fue por la clasificación (?) en Irapuato contra Hungría. Era duelo entre perdedores de primera fecha del grupo (los húngaros habían sufrido una rectificada de asterisco de la Unión Soviética por 6-0: peor que la del cingüendaiséi), uno de ellos europeo de segundo orden y el otro un norteamericano desconocido; a las 12 del día, con un sol brutal como el que hace en México según el cine gringo. Todo eso conspiró para que al final no fuera ni La Llorona al estadio. Hungría golpeó desde el principio y se dedicó a esperar y ver cómo los ineptos e inofensivos delanteros canadienses llegaban esforzadamente y entregaban el balón a su arquero. Faltando 15 minutos Hungría puso el 2-0 y hasta ahí llegó el partido (resumen). La despedida canadiense del mundial (y hasta ahora, de todos los mundiales) fue tres días después contra los ya clasificados soviéticos, pero esta vez le aguantaron un tiempo entero y quince minutos del otro hasta que el gran Oleg Blokhin los clavó. Como contra Francia, el recital de goles perdidos salvó a los gringos menos escandalosos una culeada monumental. Creo que el jugar todos los partidos a mediodía no ayudó a que la puntería de los delanteros estuviera fina…

Y eso fue todo para los canadienses. Al final terminaron el campeonato sin goles a favor y con cinco en contra, que aunque los dejaron en el último lugar del torneo la sensación general no fue taaaaaaaan horrible. Pero eso fue lo último que pegaron en mundiales: para Italia 90 cayeron sorpresivamente en primera ronda de eliminatorias contra Guatemala (hay que estar muy jodido para perder con Guatemala) por gol de visitante, y desde ahí nada más se ha visto de ellos. Lo único que queda por añadir a esta historia es compartir con ustedes esta, ehh… canción que, con motivo de la clasificación al mundial, sacó una banda de Edmonton llamada Sons of Andrew. El tema se llama “Oh Canada We’ll Proudly Play for You“, y consiste en una especia de polka dulzona, ochentera y melcochuda, que no sé qué sensación generaría en su momento por allá pero hoy produce ganas de bañarse y quitarse la suciedad. Sons of a bitches…

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