Dossier táctico: San Lorenzo 0 – River Plate 1

Intro

Inauguramos una sección de análisis táctico aquí en La Refundación, comenzando con el River Plate de Marcelo Gallardo campeón de la Recopa Sudamericana, en su encuentro de vuelta ante San Lorenzo de Almagro.

  • Por Marcos J. Schieda

El partido de ida en el Monumental concluyó con una exigua ventaja de un gol para los de Núñez, que jugaron un primer tiempo de alto vuelto en el que merecieron como mínimo duplicar ese score. River desplegó su fútbol de posesión y de asfixia al rival, con proyección de laterales y jugando permanentemente en campo contrario. Edgardo Bauza sorprendió con un planteo conservador con tres volantes centrales (Kalinski y Mercier de contención, Mussis algo más suelto por derecha) que dejaron muy aislado a su centrodelantero Cauteruccio. La segunda mitad fue más nivelada y el uruguayo pudo haber convertido para los visitantes en un par de oportunidades. Sin embargo, sería su compatriota Sánchez tras una falla de Mercier el que estampara el 1-0 definitivo, con la sensación que el Ciclón debía ser más punzante y agresivo en el desquite si quería torcer esta batalla a su favor.

Así dadas las cosas, River contaba para la revancha con todo su plantel a disposición, mientras que San Lorenzo perdió a Kalinski por lesión, a Romagnoli por suspensión y a Ortigoza por un cuadro febril. Bauza confeccionó un 4-2-3-1, con Mussis a la derecha de Mercier como doble 5, y con la función de ser salida de ataque. Gallardo se mantuvo con su ya clásico 4-3-1-2, sin variantes respecto al encuentro de ida.

Inicial
Formaciones iniciales, ya con el cambio de Quignon por Mussis efectuado

San Lorenzo se mostró de inicio más incisivo, con empuje por su banda derecha a través de escaladas de Julio Buffarini, pero sobre todo con el traslado de Mussis para asociarse con Blanco (quien era proclive a retrasarse unos metros) y la verticalidad de Villalba como eje final. Cauteruccio era empleado como faro para recibir balones largos de espaldas y peinar a las espaldas de Vangioni. Mercier oficiaba de relevista con aporte en el primer pase a Mussis y Barrientos, mientras tanto, no jugaba como volante por izquierda sino bastante más cerrado, sumándose como segundo delantero en la conclusión de jugadas.

CASLA Ataque 1

Así logró forzar un par de córners, pero River pronto se hizo patrón del juego en cuanto control y posesión. Su estrategia fue clara desde el arranque: Sabiéndose en ganador por el resultado de ida, planificó un encuentro de concentración, intensidad y permanencia en bloque. Los laterales prácticamente no pasaron al ataque, especialmente Vangioni que contaba con Villalba por su sector y era la zona privilegiada por San Lorenzo para avanzar. Pronto los marcajes comenzaron a dar resultado a partir de Kranevitter, quien establece los tiempos y decide cuándo presionar alto y cuándo no. Se mantuvo cerca de Blanco con Rojas o Carlos Sánchez siempre atentos para cerrarse y auxiliarlo. Los centrales impedían maniobrar a un irresoluto e incómodo Cauteruccio, al que no le sienta jugar tanto tiempo de espaldas. River tiene notablemente aceitados estos movimientos y funcionan casi automáticamente: Dependiendo qué volante externo se cierra, el lateral correspondiente se adelanta unos metros para compensar. Los tres de arriba siempre obstruyen la salida, rotando en forma permanente, pero con Pisculichi encima del 5 rival, aquí Mercier. Rodrigo Mora es el más sacrificado de los delanteros, quien bajó para colaborar con Sánchez en buena parte del primer tiempo.

River Defensa

Con ese trabajo realizado, River fue recuperando la tenencia del balón. Kranevitter comenzó a jugar largo para los delanteros, especialmente Mora, quien se abría de su zona evitando la presión de Caruzzo. Allí buscaba asociarse a Pisculichi que se inclinó a la derecha para eludir a Mercier y desestructurar a San Lorenzo: Al Villalba tener poco retroceso, el despliegue de Mussis lo hacía volcarse más a su derecha, con la necesidad de Mercier de cubrir más ancho del terreno. Escapándose Pisculichi el desgaste era mayor y ensanchaba al equipo rival.

La obligada salida de Mussis acentuó la tenencia de River. Por él ingresó Facundo Quignon, con otras características, más de entrega y claridad en el pase pero menos combate y despliegue. Se ubicó a la izquierda de Mercier, algo más adelantado, forzando al Pichi a ser una suerte de líbero en el centro del campo a la hora de defender (un 4-1-4-1 con Blanco, que ya era el encargado de estorbar a Kranevitter, esforzándose a bajar unos metros). Ello liberó a Pisculichi y comenzó a moverse más alternativamente por el frente de ataque y no solo a partir de envíos largos a Mora, sino también a Gutiérrez por izquierda.

River se sintió cómodo descansando en el juego de desmarque y subida de Mora, pero en especial en llevar a un delantero hacia un costado para que triangulen con Pisculichi y el volante externo. Rojas de esa forma consiguió un par de desbordes, mientras que Sánchez optó frecuentemente por jugar cerrado o hacer diagonales hacia el área. El déficit fueron las llegadas de peligro en la primera mitad, muy pocas (Un remate desviado de Sánchez tras centro desde la izquierda y un remate lejano de Pisculichi). Pero San Lorenzo perdió la batalla de intensidad: La segunda pelota siempre fue Millonaria, donde se lució Kranevitter en el anticipo central, y con Vangioni y Mercado haciendo lo propio por las bandas.

River Ataque 1

A San Lorenzo lo de Mussis pareció afectarlo también en ataque, donde el plan era emplearlo a él consistentemente. Mercier asumió con más ahínco el rol de salidor en largo o buscando por ras de piso a Blanco. Recién cuando Quignon engranó en el juego por izquierda, con Blanco volcado hacia allí y rotando con Barrientos para que este último fuera al área, el Ciclón contó con alguna jugada de elaboración. Utilizando a Cauteruccio más como abanico y no tan recostado al sector derecho, y con la escalada eventual de Emmanuel Más, se gestó la serie de toques que derivaron en el remate de Blanco previo a la agresión al asistente Juan Pablo Belatti. Anteriormente, un tiro libre jugado velozmente motivó una brillantísima intervención de Barovero ante una volea de Caruzzo. Aún así, eran aproximaciones intermitentes, sobrevolando la sensación que River lo tenía maniatado. El recurso seguía siendo el envío largo de Caruzzo o Mercier a Cauteruccio, anticipado frecuentemente por Maidana y Funes Mori.

CASLA Ataque 2

El segundo tiempo arrancó con la misma tónica en San Lorenzo, priorizando la banda derecha, mientras que River rotó las puntas. Teo fue por derecha, y Mora se asoció con Pisculichi y Rojas por izquierda. El Millonario con el toque corto dormía el partido, mientras que las jugadas para el local fueron gracias a dos malas entregas de Gutiérrez hacia atrás en el centro del campo, aprovechadas por Blanco para asistir por izquierda a Cauteruccio primero y a Más después.

Bauza fue el primero en hacer ajustes, retirando al flojo Barrientos y propiciando el ingreso de Mauro Matos. El rol de Barrientos fue extraño, pues no fue enlace, no fue empleado para encarar por su sector, ni se retrasó en busca del balón. Usualmente quedó perdido entre Mercado, Maidana y Kranevitter, sin mucho desmarque ni prestándose como opción de pase. Con Matos y Cauteruccio de doble 9, Blanco fue colocado como volante izquierdo, con tendencia a ubicarse en el centro cuando San Lorenzo recuperaba el esférico. Enseguida el posicionamiento trocó a un 4-4-2 en los papeles muy ofensivo por las bandas al ingresar Verón por Quignon: Mercier de único 5 con Blanco volcado al centro; Verón por izquierda y Villalba por derecha como volantes-extremos, y ambos centroatacantes.

River contestó con la salida de un tácticamente disciplinado Pisculichi (que quizás lo mermó en su creatividad e inventiva) por Gonzalo Martínez, alguien de mayor verticalidad y con piernas frescas. Gutiérrez estaba bastante ido del juego (prácticamente no fue factor), pero un toque de Martínez hacia él derivó en una habilitación a Mora, cuyo centro atrás fue conectado por Sánchez ante la presión de Caruzzo. 1-0 merecido en cuanto al planteo ajedrecístico del juego, pero que no se había cristalizado en llegadas concretas.

A partir de allí, el Ciclón fue empuje y fuerza de voluntad sin demasiado fútbol. Más y Buffarini decididamente soltados en ataque, y Blanco asumiendo el protagonismo de pedirlas todas para intentar enlazar líneas. El pelotazo a Matos, si bien impulsado generalmente a la deriva, fue más efectivo por su capacidad para asistir y habilitar mediante el juego aéreo. Villalba y Verón, puestos para encarar y desbordar, rara vez lo lograron, generando el problema de no ensanchar la cancha y de centralizar demasiado el juego. Aún así, llegó el turno de Barovero para lucirse ante un frentazo del propio Matos, y ante un mano a mano de Villalba que neutralizó con el pecho.

CASLA Ataque 3

Gallardo con Mayada por el ya improductivo Gutiérrez formó un 4-4-1-1. El uruguayo se ubicó de 8, Sánchez compartió el centro del campo con Kranevitter, y Rojas por izquierda. Mora de única referencia de ataque. River aquí tuvo algún exceso de rigor físico con sus laterales primero, y con Funes Mori después, quien vio la tarjeta roja. Sánchez aquí acentuó su llegada al área para compensar la falta de delanteros, teniendo nuevamente una opción de gol con un corte al vacío por el centro tras volea de Mora y salvada de Sebastián Torrico. El partido se cerró con River parado 4-4-1 con Pezzella de central y Martínez de falso 9, y con San Lorenzo lloviendo centros mayormente improductivos a sus tanques y a Caruzzo. Buffarini fue expulsado en tiempo de descuento.

River Ataque 2

Buena victoria de River en el aspecto táctico. No fue el dominador con llegadas del primer tiempo en Núñez (aquí apenas sumó unas 4 ó 5 chances, con Torrico interviniendo seriamente en una), pero mantuvo el control del juego haciendo uso de la posesión y de la presión en segunda jugada a su favor. Aún con Barovero figura por tres intervenciones clave, Gallardo debe irse conforme por los movimientos de su plantel, por los ajustes, por la mentalidad clara de enfrentar una final que demostraron sus pupilos, y por su solidez defensiva. Buenos rendimientos de los laterales, Maidana y Mora (de gran desgaste y movilidad para recibir y hacer descansar a sus compañeros), y notables de los tres volantes. San Lorenzo quedó en el debe con planteos conservadores en el Monumental, y con ciertas dudas en el Gasómetro. Un 9 muy aislado en un rol que parecería más apto para Matos; un Barrientos con una posición híbrida y donde no fue relevante; y un abuso del juego largo salteando líneas, en parte forzado por el rival. El equipo de Bauza está muy largo y parece aún estar en proceso de pretemporada, un escalón o dos detrás de los de Gallardo. Necesita ajustar clavijas pronto porque torneo local y Libertadores ya se inician.

Final
Planteo táctico previo a las expulsiones

 

 

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