Y Parte 2 de 2: los pionegros en las selecciones europeas

Todo lo bueno tiene su final, y también posts como estos. Vamos con la segunda y última parte de la reseña que comenzamos aquí de los primeros jugadores de raza negra en jugar con sus respectivas selecciones europeas. Reseña que – como dijimos en el anterior post – no pretende sentar ningún manifiesto reivindicativo ni nada parecido, sino de tirar simplemente un dato que te permita pasar de manera más alegre la tarde. O no.

“¡Qué mira, gonorrea! ¿Le debo o qué?”

 Inglaterra: Viv Anderson (30 partidos, 2 goles entre 1978 y 1988)

 

Los padres de Viv emigraron de Jamaica (en las biografías inglesas dicen “…from the West Indies…”) a Inglaterra en los años 50, y en vez de irse a los barrios londinenses de Brixton o Notting Hill como hacían todo´lo´negro´ se fueron a Nottingham, ciudad en donde nació y debutó – futbolísticamente, lo otro no sé – nuestro muchacho. A nivel de clubes le fue bastante bien: jugó durante 21 años como defensor central o lateral derecho en el histórico Nottingham Forest campeón (dos veces de Europa y una de Inglaterra, más Supercopas y copas de Liga), Arsenal y el Manchester United de los primeros convulsionados días de sir Alex Ferguson, entre otros equipos. Anderson se desempeñaba de manera ex traor dinaaaaria en su puesto, y se ganó el apodo de la “Araña” por sus largas patas (?) y su habilidad para ir al corte (un misterio el por qué those bloody warm british no le coronaron bien con el apodo “La Araña Negra”.). En la selección su suerte fue más dispar, por no decir que estaba medio mufado: debutó en 1978 en un amistoso contra Checoslovaquia en el que se ganó el derecho de poder ser reseñado en este post. Pero a pesar de su consagración en clubes nunca pudo ser indiscutible en la selección, ya que siempre había uno que el técnico consideraba mejor que él y que daba la casualidad era blanco. Viajó al Mundial de España 82 pero no la olió ni en el banco, y jugó en total 30 partidos entre amistosos y eliminatorias europeas y mundiales. Se despidió de la selección en un partido contra Colombia en 1988 como parte de a very phallop trophy llamado Copa Stanley Rous. (N.d.l.r: no, no fue el partido del Escorpión...).

Irlanda: Chris Hughton (49 partidos, un gol entre 1979 y 1992)

Hughton no es digamos ¡qué bruuuutoooo, qué pinta de africano tiene este cuatee!, pero clasifica para esta reseña por muchas razones, entre las cuales va su debut en una época en donde no era habitual un jugador de color en una selección europea, y también que me da paja buscar a otro. Nacido en Inglaterra como fruto (?) de la unión de un señor de Ghana y una señora irlandesa, debutó a los 19 años en el Tottenham Hotspur, en donde que se consolidó hasta ser uno de los mejores defensas de la historia del club. Aprovechando su ascendencia irlandesa la Federación del país (que nacionalizaba todo lo que medio oliera a irlandés) lo convocó para la selección, en la que debutó en un amistoso contra Estados Unidos en 1979. Jugó 48 veces más incluyendo eliminatorias, Eurocopas y amistosos, entre ellos un 0-1 contra la Argentina de Meotti en 1980.

Italia: Fabio Liverani (3 partidos, cero goles entre 2001 y 2006)

 

Algunas reseñas apuntan al argentino Miguel Ángel Montuori como el primer negro en jugar con la Azzurra. Pero con la mano en el corazón (?), la verdad que clasifica como mucho e la categoría “tiznado”. El que sí era negro-negro era Fabio Liverani, hijo de italiano + somalí, que tuvo una carrera decente como volante ofensivo en Fiorentina, Lazio y Palermo. pero en la selección jugó solo tres partidos amistosos.

Noruega: John Carew (91 partidos, 24 goles entre 1998 y 2011)

 

Si hubiera sido un paliducho noruego genérico más hoy no lo ubicaría ni la CIA. Pero como era un escandinavo tropical (?) se dio a conocer y se le facilitó el ser contratado en un montón de clubes de España, Francia, Turquía, Italia e Inglaterra, en donde tuvo números muy normales para un delantero (126 goles en 365 partidos te los hace un Germán Denis…). Muy de malas los noruegos, que teniendo toda la vida en la selección inmensas moles inhábiles de 1.95 m les caiga un africano descendiente que en vez de ser negrito, hábil y jodón resulte ser la misma torre inmóvil, pero negra. Me imagino las tertulias de aficionados en Oslo quejándose con amargura “No te puedo creer que volvieron a convocar a este escaparatënssën…con Quisling esto no pasaba” (?). Con la selección jugó un montón de años sin llevarlos a nada importante… pero bueno, ahí tenía su puesto asegurado… Uno de los delanteros más sobrevalorados del fútbol mundial en los últimos 100 (?) años, como mínimo.

Portugal: Guilherme Espirito Santo (8 partidos, un gol entre 1937 y 1945)

En épocas en las que el fútbol portugués estaba a mil doscientos cincuenta y dos años luz de contar con un Eusebio, un Cristiano o tan siquiera un Nuno Gomes, Guilherme Santana da Graça Espírito Santo (mierda que allá no gustan de nombres sencillos) era ídolo del Benfica y uno de los grandes de su país. Cómo de qué país: ¡de Portugal! Nacido en Lisboa en 1919, hijo de angoleños (en otras partes dicen que de santotometenses), debutó a los 16 años en el equipo del cual era hincha (muchos años más tarde ele vendeu muita fumaça (?) al declarar “Sou benfiquista desde os três anos”). Delantero hábil y peligroso, jugó toda la vida con las Águilas con las que ganó 4 ligas y tres copas nacionales. Además de futbolista se dedicaba al atletismo de manera tan notable que fue campeón nacional de salto de altura, de salto largo y de  triple salto (!!!!). En la selección no jugó mucho: solo en 8 partidos y un gol en una victoria contra Hungría en Lisboa en 1938.

Suecia: Jean-Paul Vonderburg (4 partidos en 1990 y 1992)

No, no fue Martin Dahlin. Otro de los que únicamente se debe acordar el cerebro positrónico de un destacado columnista de este sitio (?). Este defensa tuvo solo 11 años de carrera en clubes de su país, Dinamarca y el baldoseo reglamentario en Japón en los que se destacó más que todo por ser negro. Con su selección jugó cuatro partidos amistosos en los que metió un gol; lástima el detalle que fue en su propia puerta, pero, bueno, no pidamos perfección…

Países Bajos: Humphrey Mijnals (3 partidos sin goles en 1960)

Mijnals nació en Paramaribo (Surinam) en 1930, pero debutó profesionalmente en Brasil (!) en el América de Recife. Fue traspasado al USV Elinkwijk de Holanda en 1956, en donde dejó tan buena impresión que el club se motivó para traerse más jugadores surinameses a reforzar la plantilla. Su debut con la Oranje fue en un amistoso contra Bulgaria en 1960, y alcanzó a jugar dos partidos más antes de ser limpiado de la selección por irse de boca contra la Federación ante los periosidas. Terminó jugando para la selección de su país natal (es decir, Surinam) por bastantes años más. Es considerado uno de los más grandes deportistas surinameses de todos los tiempos.

Suiza: Raymond Bardel (2 partidos sin goles en 1951)

Ahí se ver, Bardel, de sexto de izq a der

 

Y el último de la lista es del que menos datos tenemos. Lo único que sabemos de él es que era hijo de un norteamericano y una suiza, que jugaba en el Lausanne-Sport y que jugó dos partidos con la selección suiza en 1951 (amistosos contra la recién nacida Alemania Federal y Yugoslavia). Ah, y que era negro. Parece que no dejó mucha huella en el fútbol suizo, porque de él no se conoce mucho ni siquiera a nivel de clubes. Según algunas crónicas que encontramos (al menos lo que pudimos traducir del alemán) después de estos dos partidos se fue a prestar el servicio militar con el ejército suizo y no volvió a jugar (!).

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