Desde el futón: Verruga en la pelota

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“Pan-queso…Pan-queso…Pan-queso…PAN. Vení, vení, sí, sí, QUIERO QUE ESTÉS EN MI EQUIPO”

El primero en ser elegido, el number one, el capo, el mostro… claro, hablamos del habilidoso del barrio, ése que siempre soñamos ser y no pudimos simplemente porque somos horribles y nuestra habilidad pasa por apoyar viejas en los bondis, o quizá por no tener al representante de Zoomoza de nuestro lado. Aquellos que no hemos sido tocados por la varita de la destreza futbolística, hemos pasado nuestra vida viendo cómo los mejores son los primeros en ser convocados, mientras nosotros lo somos por descarte, o porque nuestra picapiedréz es necesaria, o bajo amenazas, o simplemente porque le hacemos bien al grupo cebando mates de vino tinto.

No tiene nada que ver con Verruga, sólo es un sueño recurrente que tengo
No tiene nada que ver con Verruga, sólo es un sueño recurrente que tengo

El habilidoso sin embargo, jamás debió aguardar una eterna convocatoria porque él nació así, único, irrepetible, con un par de piernas que bien podrían haber deslumbrado en la calle corrientes, pero que eligieron al fútbol como lienzo para expresar su arte. Y hoy ésta sección se viste de gala para recordar a uno de los mayores emblemas del buen juego, nos referimos ni más ni menos que a Facundo Esther Trombosis, el grandioso “Verruga”.

Verruga nació, claro, sino no estaríamos escribiendo sobre él. Su familia era de clase media alta, esa hermosa y digna jerarquía argenta tan amante de las marchas, principalmente las de los desfiles con uniformes. Su padre, el turco Teaga Rouna Trombosis, un importante empresario del gremio de las ballenitas quiso imponerle a nuestro héroe el fino y delicado arte del ballet, ya que para él, no había nada más macho que ver a un tipo con el pito apretado por una calcita. Sin embargo y contrario a la tradición de la danza, Verruga no paraba de corretear bailarinas mientras se manoseaba el ganso como enajenado al grito de “VENGAN A HACERME EL BAILE DEL CATANUECES”, por lo que su padre, debió meterse sus propios sueños en el culito y mandarlo a hacer deporte para que le baje semejante calentura al púber.

Así es como Verruga, con sus jóvenes 9 añitos, da sus primeros pasos en la práctica del balompié en el Club Atlético Anemia de Villa Tiza. Allí, el entrenador de inferiores, el legendario Darío Libertino Salaz, que cumplía en el club una probation por someter sexualmente una jauría de terriers de pura raza, descubre la magia innata en el niño mientras lo filmaba a él y sus compañeritos en las duchas: el mocoso no paraba de hacer jueguitos con el jabón de tocador, con el pote de shampoo y con lo que creyó era un desodorante, pero que vibraba. Darío no daba crédito de lo que sus ojos presenciaban e inmediatamente llevó el film a los directivos del club, que sin perder un minuto, le hicieron su primer contrato a Verruga y metieron en cana a Darío, no sin antes cagarlo bien a trompadas por enfermo.

Verruga en la cola para pagar el ABL
Verruga en la cola para pagar el ABL

Verruga debutó en primera con tan sólo 14 años, el 21 de febrero, día de la micosis vaginal, enfrentando nada menos que a Sportivo Muertelenta, en un duelo de balón que aún hoy es recordado por muchos mientras hacen un esfuerzo sobrehumano por ocultar la erección que les provoca. Claro, ser espectador de las piruetas de Verruga resulta un éxtasis, un orgasmo visual, una perturbación en los sentidos que llegaba a provocar la sensación de tener los genitales llenos de hormiguitas rojas. En aquel enfrentamiento, en el minuto 13 del PT, Verruga se hace del balón luego de un quite y pase corto del 5, el siempre recordado y muy afeminado Fernando Tragago, y emprende una loca carrera al área rival metiendo firuletes sin par, driblings (sea lo que sea eso) imborrables y chiches varios, eludiendo a seis adversarios, al árbitro e incluso al arco mismo, llegando hasta la escalerita del micro del club que estaba estacionado en el playón.

Verruga es un jugador como pocos, no sólo por su habilidad natural sino por ser un ejemplo de profesional disciplinado, siempre alejado de los escándalos, la vida nocturna, los vicios o las mujeres de risa fácil, en otras palabras, un pelmazo, o se la morfa mal o es un amargo insufrible que antepone un recital de los nocheros a agarrarse un pedo alegre de ginebra con amigos. Prefiere largas horas de entrenamiento y es quizá ese afán de perfección lo que se traduce en una destreza asombrosa e inclasificable, sin ir más lejos, hace tres encuentros embelesó a la hinchada apoderándose del cuero durante 33 minutos continuos en un serpenteo apoteótico que sólo pudo ser detenido con la intervención de la fuerza pública a bastonazos limpios para poder recuperar la pelota.

Sí, sí, muy lindo el fóbal, pero si no me clavo una de éstas por noche no te rindo
Sí, sí, muy lindo el fóbal, pero si no me clavo una de éstas por noche no te rindo

Es dable mencionar que el ratio de goles de nuestro homenajeado no sea quizá el mejor, ya que ostenta la friolera de 0 (cero) goles en 370 partidos disputados a la fecha, pero ello se explica desde el amor incondicional, único, morboso y enfermo que mantiene Verruga con la caprichosa, dado que una vez en su poder, se niega a desprenderse de ella. En diversas oportunidades ha salido jugando por abajo desde el área chica, atravesado el campo con maestría y una vez en el arco contrario, eludir al guardameta, retroceder a su propio campo y empezar de nuevo, dejando en este inexplicable correteo tanto a compañeros como a rivales. Quizá este extraño comportamiento es el que le ha hecho ganar los motes de “MORFON CULORROTO”, “COMILON”, “TRAGALECHE”” o “SORETE SOLITARIO”. Es quizá también la razón por la cual días atrás fue interceptado por una turba iracunda comandada por Rubén “Edema de glotis” Ortiz, capo de “los traporejilla” barrabrava oficial del club,  la cual le dio una tunda que para qué te cuento. Testigos del hecho mencionan que el grupo de inadaptados mientras golpeaba reiteradamente a Verruga en el piso y con todo tipo de elementos contundentes, le espetaban frases como “A VER SI LA SOLTAS ALGUNA VEZ, FORRO”, “APRENDÉ A PASÁRSELA A ALGÚN COMPAÑERO, CORNUDO”, “LARGALA O APRENDÉ A COMER CON BOMBILLA, ARGOLLUDO”. Tremendo.

Es por eso que desde aquí acercamos este humilde homenaje a Verruga, rogando por su pronta recuperación y salida del coma, o que se termine de morir así le hacemos otro, pero póstumo.

Porque Verruga es el habilidoso que todos soñamos ser, o no.

YOSAPA

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