CONTRAPUNTO: Orion, ¿malaleche o no?

Antes de que te cortes las venas porque mañana hay que volver a laburar (?), dos de nuestros posteadores estrella se encargan de mostrar las dos caras de la fractura de Carlos Bueno tras chocar con Agustín Orión. ¿Vot U Rola o Vot Cachengue?

malk

— Post pro Orion —

Por U Rola

Defendiendo a la galaxia (?)

Mi Agus (?) puede ser gordo, boludo, bocón, soplón, fantoche, hincha de Sidland, malaleche y putita del Millo, pero nunca actor porno.
Mi Agus (?) puede ser gordo, boludo, bocón, soplón, fantoche, hincha de Sidland,
malaleche y putita del Millo, pero nunca actor porno.

Cabe decir ante todo, que Agustín Orión, además de ser una gran canción de Metallica y venir dándole solidez y personalidad al arco de Boca en los últimos años, no parece ser generalmente un jugador desleal. Hay que saber distinguir la imprudencia de la deslealtad, a pesar de que muchos desleales se amparen en las pulsaciones a mil y
quise decir la popular (?), entre otras frases.

Fundamentalmente, mi defensa vendrá por tres carriles, con lo que si no les gusta agarran ésta que está dura y venosa la ruta 2, que seguro no hay embotellamientos ni choques (?).

El primer carril, consiste en abstraernos del personaje. Acá juzgamos su actitud en una jugada concreta. No importa si es o no amigo de Román, Palermo, Angelici, Bianchi, Gago, Arruabarrena o Cacho Londoño (?). Mucho menos importa su relación con ciertos periosidas, o su sentido de la oportunidad a la hora de hacer jueguitos, pelear premios o aparecer en Superclásicos (?).

¡Ups! (?)
¡Ups! (?)

El segundo carril, es observar desapasionadamente la jugada y saber distinguir entre la mala fe y la imprudencia, además de saber distinguir la diferencia entre la mala fe y la estética (?). Si se fijan, observaremos que el arquero de Boca, ante todo, va de frente, lo cual es un punto a favor en cualquier combatiente. Después, notaremos que coloca su pierna de modo no muy diferente a otras acciones perpetradas por distintos defensores -casualmente, los primeros que me viene a la mente son marcadores de punta izquierdos. Para pensar, diría Edu Feinmann mientras mira a cámara y se acaricia su peludo mentón (?)-. Y lo tercero, es que justamente actúa prácticamente como cualquier defensor que se encuentra en una situación de último recurso -u ocasión manifiesta de gol-: tira el trancaso para derribar. Pero como todos sabemos, una cosa es la intención de derribar u obstaculizar, y otra la manifiesta intención de lesionar a un compañero de trabajo. Y, francamente, la sensación es que Agustín intenta ir al tobillo del rival, en un golpe bastante convencional y que, en general, no suele pasar de un simple esguince como el que todos dimos o recibimos alguna vez jugando a este deporte entre amigos -y ninguno va y tilda de malaleches a sus amigos, quiero creer, ELIJO CREER-.

Y el tercer carril, por si los dos anteriores no fueron suficientemente devastadores (?), es apelar a las declaración de uno y de otro. Es decir, tanto agredido como agresor coinciden en que fue una mera acción desafortunada del juego. El resto, a esta altura, es seguir el juego mediático de los cagatintas de siempre -aunque bueno, esto es casi mejor que hablar de Nisman, Mangeri o el discurso de CFK en este feriado de recogimiento y reflexión-.

— Post anti Orión —

Por Cachengue

Culpable por los antecedentes.

Ah, sólo un choque. ¡MÄTENLO! ¡MÁTENLO!
Ah, sólo un “choque entre jugadores”. ¡MÄTENLO! ¡MÁTENLO!

Toda persona tiene derecho a un abogado en un juicio y U Rola ha tomado el difícil papel de defender a Agustín Orión, a pesar de haber varios mercenarios cagatintas encantados de hacerlo a cambio de saber más intimidades del vestuario. Esta rotura de tibia y peroné hacía el uruguayo Carlos Bueno en un duelo de mala leches fue producto de un fuerte impacto provocado por el arquero para evitar que el delantero de San Martín de San Juan escapara rumbo al gol. Cuando el 1-2 era más que posible, Orión levantó su rodilla adrede para provocar el impacto que culminó, trágicamente para Bueno, en la grave lesión que lo alejará el resto de 2015 de las canchas y al equipo minero y glifosida (?) de cualquier área rival por el mismo período.

Le hizo crack crack, el hueso al final.
Le hizo crack crack, el hueso al final.

Para agravar aún más el asunto, Orión protestaba airadamente su posible sanción mientras su rival se revolcaba de dolor con su pierna destrozada. Enfrió el partido hasta exasperar a todo el Hilario Sánchez (quién en el primer tiempo estaban libres de pecado y le arrojaron un cascote al golero xeneize). El bueno (?) de Agustín, al ver que no podría evitar la más que lógica expulsión, pidió ser retirado en camilla para no recibir agresiones de la turba iracunda de los alumnos rebeldes de Domingo Faustino Sarmiento.

Anteriormente con el stone-affair, nuestro villano de turno fue derechito a reclamarle al capitán verdinegro Marcos Gelabert e ignoró al árbitro Patricio Lousteau, lo que le costó una amarilla. Con el partido terminado, alguien le debe haber comunicado que se le fue la mano protestando tanto y sin prestar atención al damnificado Charly Good. Se justificó con “la rapidez de la jugada” y que se trató “de un choque entre dos jugadores”. Posteriormente se disculpó ante el delantero que, pierna enyesada mediante, aceptó las disculpas o le iba a romper la otra pierna en un accidente de pancha(?).

Señoras y señores, esta no es la primera vez que el señor con tatuaje tumbero de Midland F.C. ha mostrado este accionar desleal, tanto dentro como fuera de la cancha. El año pasado, con Bianchi como DT de Boca y en un entrenamiento (!) el arquero enemigo de Román fue a quitarle vehementemente la pelota al juvenil Leandro Paredes “su sucesor en palabras de JR10, hoy suplente en la Roma, y se llevó los ligamentos cruzados como trofeo (?). Resultado: tres meses parado.

Además Orión ha sido protagonista de todo tipo de incidentes. Ya sea dentro del vestuario, con los ojos en compota de Jonathan Botinelli y Pablo Ledesma como prueba de ello. Ni hablar de su comportamiento como hincha en 2008, cuando jugaban su Midland contra Berazategui. Agustín fue a buscar a puñetazo limpio a hinchas del naranja que osaron festejarle un gol en la cara.

No sólo por la rodilla levantadita que provoca el crack en la pierna de Bueno, sino por todos los antecedentes previos, este escriba le baja el pulgar al arquero de Boca. Esperemos que sea castigado como corresponde por los tribunales de disciplina o lo que Crespi disponga en la AFA (?).

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