Reseña breve de infortunados y sin gloria de Mundiales de Fútbol – Vol I: Concacaf

El espíritu abiertamente académico e investigativo que predomina en este sitio lleva a escudriñar de manera minuciosa en hechos aparentemente intrascendentes, pero que constituyen un documento histórico invaluaJAAAAAAAA, ¡está bien!. La verdad es que nos aprovechamos impunemente de la oportunidá que tenemos para hablar de, eh, muchas cosas (?), lo que nos lleva en este caso a hacer una reseña aleatoria de aquellos jugadores que dejaron su traza en los mundiales de fútbol por acciones contrarias y/o ajenas a la gloria. Infortunados, curiosos, bizarros, cagados: haremos una reseña (seguramente parcial) que la memoria del autor construyó con base en los recuerdos que aún no han sido desalojados por información más actual y que comparte con ustedes para ser oportunamente deglutida y ampliada. Y aclaro que esto no pretende ser un listado categórico/único/indiscutible: lejos estamos de tomarnos el derecho de hablar por millones (?); si se nos pasa o sobra alguno solo griten.

Hermidio Barrantes (Costa Rica)

Te mencionan a Hermidio Barrantes así de primerazo y no tienes ni puta idea de si te hablan del malo de una telenovela mexicana o de un personaje de “El Llano en Llamas”. Barrantes jugó durante 18 años de portero en varios clubes de su país, haciéndolo de manera lo suficientemente decente como para que fuera convocado a la selección tica en 38 oportunidades (entre 1989 y 2000). Estaba como segundo arquero en la delegación costarricense que viajó a Italia 90 a ser – en los pronósticos de todos – masacrada por Brasil, Suecia y Escocia, y si no fuera por la ¿fortuna? de él no se acordaría hoy sino los hinchas viejos del Municipal Puntarenas. El tema es que el impresionante Luis Gabelo Conejo, arquero titular de los ticos y figurón indiscutible en primera fase, se lesionó precisamente antes del partido por Octavos de Final ante Checoslovaquia. Así que le tocó a Hermidio, con menos experiencia internacional que Huracán, la oportunidad impensada de convertirse en el héroe de su país. Y nop: los ticos perdieron feo 4-1 y se devolvieron a casita. Viendo el video de los goles en realidad no se le puede culpar fuertemente a Barrantes por ninguno de ellos – si mucho cierta falta de entusiasmo en tirarse para la foto en alguno -, pero el caso es que en Costa Rica a Hermidio lo destrozaron con saña y lo señalaron como el culpable de la derrota. Tanto que en el multitudinario recibimiento que le brindó la afición local al seleccionado en su regreso (el agradecimiento típico ante las derrotas dignas de toda afición loser (?)), el portero estuvo ausente. El estigma lo acompañó por el resto de su carrera: a raíz de este comercial en el que aparecía una viejita en el arco atajando con su bolsa de compras, a Barrantes la afición le encajó ipso facto el apodo de “Doña Rotunda”, mote que le era recordado con insistencia por el respetable en los partidos por liga local. A Barrantes lo vimos por estos lados cuando atajó en dos partidos de su selección en la Copa América de 1997.

 Luis Ramírez Zapata (El Salvador)

La aventura de El Salvador por mundiales es tan triste que aún hoy reseñan con orgullo un solitario gol en un 10-1 en contra. Con una amplia carrera por clubes de su país como el Deportivo Águila o el Atlético Marte (me imagino que les dicen “Los Galácticos”), además del Puebla o el hondureño Platense (“Los tirabanano”), el delantero Luis “El Pelé” (!!!!!!!) Zapata es un histórico de la selección catracha, con la que jugó entre 1971 a 1989. Fue uno de los pobres güevones que salieron confiados a la cancha del “Nuevo Estadio” de Elche ese 15 de Junio de 1982 para enfrentar a Hungría. De Ramirez Zapata hoy no se acordaría ni el equivalente salvadoreño de “En una Baldosa” (asumiendo que haya computadores,o siquiera baldosas en El Salvador (?)), de no ser por esto…

… sí, fue el autor del único gol salvadoreño en mundiales. Gol cuya celebración se ve más desubicada que C*lle 13 en un Monsters of Rock considerando que en ese momento su equipo iba 5-0 abajo. Siempre me llamó la atención la euforia y alegría sinceras (no rabia ni desahogo) de Ramírez Zapata con ese 1-5, más propio de un 1-0 al Real Madrid en el Bernabeu en el minuto 93 que le ocasione un infarto al rey (?); pero como se ve su sentimiento es al parecer compartido por el grueso de su afición (…). Hoy en día Ramírez se queja porque en su país no le dan reconocimiento por su gol (!!!), y porque “algunas personas le toman más importancia a los diez goles de Hungría que al gol que hice. Me bajan la moral“. ¡Puta, qué gente tan ingrata!

 Antonio “La Tota” Carbajal (México)

“Mira nada más… ¡mira nada más!”

Al pobre La Tota” Carbajal (mira si vas a inspirar respeto con ese apodo de señora rubicunda y madre de futbolista famoso) le tocó la época en que la selección mexicana era una absoluta mierda a nivel internacional. O de pronto él contribuía a ser dicha mierda, quién sabe… el caso es que Carbajal es conocido hoy mucho más por su récord de mundiales jugados que por su calidad como arquero. Dicho de otro modo: si Carbajal hubiera jugado un (uno, unito) mundial menos estaría hoy más olvidado que el Proyecto Patagonia. De la única manera que uno se acuerda eventualmente de Carbajal es en los días previos a un mundial, cuando sacan las infaltables notas curiosas con el calibre de “…hasta hoy el jugador con más mundiales disputados es…”, siempre mencionado al pasar, como una presencia distante e inmaterial que pasa fugazmente en la conciencia de uno y se esfuma pronto. Con todo el respeto para el señor Carbajal (?).

Repasemos sus registros en mundiales: 5 copas del mundo jugadas, 26 goles recibidos en 11 partidos (!), ganó un (UNO) juego (contra Checoslovaquia en el 62), empató 2 (vs Gales en el 58 y Uruguay en el 66), perdió los demás. Solo conservó la valla invicta en su último juego mundialista en 1966 contra Uruguay, en un partido en el que suponemos que los orientales se propusieron a no hacerle goles de acuerdo a la caballerosidad que siempre los ha caracterizado (???).

Los cobradores mexicanos de penales en los Mundiales de 1986 y 1994

Si hay algo que le cause depresión a un hincha mexicano es mencionar juntas las palabras “mundial” y “penales“. Porque no solo han quedado eliminados por esta vía dos de las siete últimas veces que les ha tocado devolverse anticipadamente, sino que su desempeño ha sido tan magro que le dejan a la afición la amargura de ni siquiera hacerlos sufrir. Para el 86 los mexicanos pasaron en Octavos sobre la horrible Bulgaria (¡la única vez en quince ediciones que superaron una fase eliminatoria!), y en Cuartos, luego de 120 minutos inmirables, se fueron a los penales ante Alemania Federal. Luego del primer tiro convertido por ambos (Allofs y Manuel Negrete), los mexicanos cobraron horriblemente los siguientes dos: el de Fernando Quirarte fué al centro y media altura y lo rechazó Harald Schumacher con el pie; el de Raúl Servín fue tan débil que el arquero alemán se quedó con el balón. Trijtísimo…

Y para el 94 la cosa fue peor: luego de un 1-1 en el tiempo reglamentario contra Bulgaria en Octavos, fallaron en la serie Alberto García Aspe (la mandó fuera), Marcelino Bernal (débil) y Jorge Rodríguez (se la quedó el arquero otra vez). Solo convirtió Claudio Suárez en un tiro solitario que, obviamente, no alcanzó para un carajo. Resumamos: 7 penales cobrados de los cuales dos convertidos, uno enviado a la mierda y cuatro contenidos, para un 28% de eficiencia…

 Joe Gaetjens (Estados Unidos)

Es más o menos conocida la historia de Joe (o Jo) Gaetjens, haitiano de nacimiento que jugó con la selección de fútbol de Estados Unidos en el Mundial de 1950, y con la que le anotó el gol a Inglaterra en ese histórico partido de Belo Horizonte. Luego del mundial se fue a jugar sin mucho brillo en clubes de Francia tras de lo cual retornó a Haití a baldosearla bastante en clubes locales, en los que no hizo casi nada pero se aprovechó de la fama de EL gol de 1950 para facturar por publicidades y eventos. Después de retirado se quedó en su país viviendo tranquilamente, pero los vínculos políticos de sus familiares lo mataron. Literalmente (?): en 1964 los Tontons Macoutes (traducido libremente sería como “los Viejos del Saco”, los personajes con que asustan las mamás a los niños para decirles que se porten bien o se los llevan…) del dictador Francois Duvalier lo secuestraron en su casa acusándolo de complicidad en un complot para derrocar al regimen en el que estaban involucrados sus hermanos. Las versiones apuntan a que Gaetjens fue torturado y posteriormente asesinado por los sicarios del regimen; nunca más apareció. Duro…

Luis Roberto Alves “Zague” (México)

Este longilíneo (?), desbaratado y torpe centrodelantero era hijo de un brasileño que jugó en México en los años 60 y se quedó viviendo en ese país: indudablemente se enamoró de esa tierra (?). Allí nació Zague (o Zaguinho, o “El hijo del lobo solitario” (!!!)) que como jugador se destacó en el América noventoso y al que promocionaban en los canales mexicanos como si fuera la reencarnación azteca-brasileña de Gerd Müller. Pero en la práctica era un horrible que se cansaba de hacerle goles a Querétaro o a Cobras de Ciudad Juárez y que en la selección se llenó de goles en su mayoría inútiles y de récords de postín, como los siete tantos que le hizo a Martinica en una Copa de Oro. Pero la afición mexicana lo recuerda con particular cariño por un momento específico: esta jugada de abajo en el partido de la primera ronda del Mundial de 1994 ante Noruega que terminó con derrota 1-0. Zague jugó los cuatro partidos íntegros de su selección ese torneo y no la mojó.

 Luis Ricardo Guevara Mora (El Salvador)

Y cerramos con otro que quedó en la memoria colectiva de mala manera de esa selección salvadoreña de 1982, el portero Luis Ricardo Guevara Mora. Debutó en la selección absoluta de su país a los 16 años, lo cual parece indicar que como futbolista era un niño prodigio, o en El Salvador no habían más arqueros, o sí habían pero eran todos horribles, o todas las anteriores menos la primera. Total que con 20 años cumplidos fue el titular en las eliminatorias que llevaron a su país al segundo mundial de su historia, y de hecho ya era indiscutible cuando le tocó debutar en España 82 aún sin cumplir los 21. Caso similar al del primer reseñado en este post: no fue el directo culpable de la horrible derrota de su seleccionado ese día (solo en dos goles se puede decir que tiene responsabilidad clara), pero fue el más señalado del desastre por los aficionados de su país. Después del mundial jugó por veinte años más en clubes diversos de Centroamérica (y hasta en la segunda de España). Mucho tiempo después del 10-1 se dedicó a revoliar mierda y a autojustificarse (con un rencor de pronto comprensible) en varios medios, de los que destacaremos las siguientes citas (por ejemplo aquí y acá) en las que muestra menos códigos que la selección Hungría de 1982 (?):

  • El técnico Mauricio “Pipo” Rodríguez (…) de Hungría no sabía nada, ni de Bélgica. A Argentina la conocíamos porque estaba en los noticieros y se pasaban todos los partidos. Eran los campeones del mundo. No sabíamos que Hungría era el mejor equipo europeo de ese año, y a Bélgica no le dimos la importancia de que eran subcampeones europeos”…
  • (…) El detalle que más recuerdo es que los jugadores con más experiencia del plantel se quedaron callados en el momento más difícil, cuando perdíamos 10 a 1. Ellos eran los líderes, sus palabras eran órdenes, y cuando más los necesitábamos nos quedamos sin brújula”.
  • “(…) A seis minutos del segundo tiempo, desde el banco de suplentes me informaron que me iban a cambiar (…) Pero el cambio nunca se realizó. Después supe que el arquero suplente, Julio Hernández, se negó a reemplazarme por temor al ridículo”…
  • (…) “A esa altura del partido, el apoyo inicial que nos dábamos entre los compañeros se había transformado en insultos y reclamos. Pero los reproches no eran para mí sino que se cruzaban entre todos. El equipo estaba descontrolado y nervioso”
  • “(…)… no tengo por qué pedir perdón, ni disculpas. ¿Qué hace un cipote (pibe) de 17 años clasificando una Selección al Mundial…? Cargando con el peso del equipo. ¿Qué hace un cipote de 18 años jugando en el Mundial, salvadoreño, no brasileño ni argentino, y además portero?”
  • En esa Selección también estaba Jorge (González), Norberto Huezo, Jaime (Rodríguez)... la gente sólo me recuerda a mí, pero éramos once en la cancha.”

Amigazo, Guevara.

Si el promedio de peso de todos estos supera los 68 Kg me hago un tatuaje de “Nacional campeón orgullo de Colombia”

(Gracias a Marcos J. por los ayudamemoria)

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