Historias de Semivirgos y Debutadores – Vol VI: Zaire en 1974

Continuamos reseñando el andar mundialista de esas selecciones horribles que nunca cogen pero que pueden contar que “una vez salí con una hembra terrible….“. Esta vez hablaremos de la curiosa, accidentada y de algún modo triste historia de Zaire (el país que es hoy República Democrática del Congo) en el Mundial de 1974.

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Zaire peleando contra Brasil y el destino (Fuente)

 La historia de Zaire. O sea, la República Democrática del Congo… bueno, de esos…

Momento y nos geoposicionamos (?) primero: la región de El Congo es un área selvática del África Central, muy rica en recursos naturales y enmarcada dentro de la cuenca del río del mismo nombre. Incluye lo que hoy es Camerún, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, la República del Congo (no, no estoy repitiendo), GabónGuinea Ecuatorial. Ya desde finales del Siglo XV los europeos descubrieron a esta región como fuente de recursos de todo tipo, sobre todo marfil, caucho y – puta madre – esclavos. Para finales del Siglo XIX, en plena carrera imperialista por África, la zona estaba en disputa entre franceses, portugueses y británicos cuando se apareció en el área de manera fantasmal (?) el rey Leopoldo II de Bélgica, para proponer la creación de un estado con fines filantrópicos y de promoción de la civilización en la región del Congo. ¿Y quién iba a manejar ese estado? ¡Pues Leopoldo, marica, quién más!

Después de años de diplomacia, intrigas, fuerte lobby a favor y la ayuda de Monsieur Le Billetin, finalmente el rey belga logró en 1885 la aprobación de todas las potencias para de la creación del Estado Libre de Congo, territorio de más de 2 millones de Km cuadrados que pasarían a ser propiedad directa del rey. Ojo: no de Bélgica: propiedad del rey; así como un rico comprando una hacienda, la extensa región se convertiría en dominio personal del soberano. Todo se vendió como una operación de fines exclusivamente filantrópicos, de investigación y de progreso, pero resultó en una brutal carnicería y en un reino del terror que exterminó a la población local, dejó miles de damnificados y solo sirvió para beneficiar a Leopoldo y sus parceros. Qué partida de hijos de la gran puta. La región pasó a ser formalmente colonia de Bélgica en 1908 y lo siguió siendo hasta 1960, año en que se independizó como Congo en medio de un fenomenal mierdero ocasionado por la falta de experiencia de los locales en asuntos de gobierno. Finalmente, en 1965 llegó al poder Joseph Mobutu, antiguo sargento colonial y ferviente cristiano y que se mantuvo con sus oraciones a la Virgen María y a la CIA hasta que ambos le soltaron la mano en 1997. Bueno, el caso es que Mobutu se afiebró por la identidad nacional y promulgó una serie de medidas para reafirmar las raíces autóctonas por sobre la influencia europea; y entre otras renombró el país en 1971 oficialmente como República de Zaire. Este nombre se mantuvo hasta 1997, año en el que el país cambió su denominacíón oficial a Pepsi patrocina a República Democrática del Congo.

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Muy grossa sí era, la bandera de Zaire

Es por esto que hablamos en este post de Zaire, y no de Congo. Bueno, ahora sí, sigamos.

El fútbol en Cong… digo, en Zaire se comenzó a practicar fuertemente desde la colonia: de hecho la AFA congolesa se fundó en 1919 y muchos de sus clubes de hoy existen desde antes de la independencia del país (el querido TP Mazembe se fundó en 1939, por ejemplo). Como selección nacional jugaron su primer partido oficial en 1963 (victoria 6-0 a Mauritania) y tuvieron un progreso tan rápido que ya en 1968 ganaron la Copa Africana de Naciones disputada en Etiopía. Para 1970 no participaron porque la FIFA no aceptó su inscripción – no pudimos encontrar el porqué -, pero se prepararon con todo para lograr una histórica clasificación para el Mundial de 1974. Y desde este punto comienzan a verse los paralelos entre la historia de los zaireños con la de los haitianos en el mismo mundial: comenzando por el fuerte apoyo que le dio a su selección el corrupto y autoritario dictador del país. Mobutu también se pegó de la teta negra (?) de Los Leopardos y explotó ostentosamente sus victorias para mejorar su imagen. El dictador puso de su propio dinero (o el del Tesoro Nacional, total era lo mismo) para profesionalizar la práctica del deporte, se trajo entrenadores extranjeros – entre ellos el que los clasificó y dirigió en 1974, el yugoslavo Blagoje Vidinic – y permitió por un tiempo que sus jugadores se foguearan en clubes de la otrora metrópoli.

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La nómina de Zaire en la Copa Africana de 1974, disputada tres meses antes del Mundial. Nótese la talla del portero de arriba a la izquierda, ahora la volveremos a mencionar…

La clasificación de Zaire al Mundial de 1974 comenzó con una parida serie ante Camerún, que vencieron en triple partido (derrota y victoria 1-0 de visitante y local, y triunfo 2-0 en el juego de desempate disputado en la misma capital de Zaire (!!)), y otra sin demasiados sustos ante Ghana. Después de esto vino la ronda final ante Zambia y Marruecos en la que eran amplios favoritos los norafricanos (que dejaron buenas impresiones en México 70). Pero estos comenzaron mal perdiendo en Zambia 4-0, y Zaire se aprovechó para treparse en la cima del grupo ganándole a los Chipolopolo en sus dos partidos. Los marroquíes se repusieron al ganarle a Zambia, pero llegaban a su visita a Zaire el 9 de Diciembre de 1973 en Kinshasa con la total obligación de ganar, so pena (?) de quedar eliminados anticipadamente del Mundial. Pero esa tarde, ante una multitud de 20,000 tipos apeñuscados adentro y afuera de un estadio con capacidad para 8,000 (!!!), Zaire derrotó 3-0 a Marruecos y se clasificó por primera vez en su historia a un mundial de fútbol. El partido estuvo plagado de hechos irregulares: las crónicas del juego hablan de juego brusco de los locales que no fue reprimido por el juez (una crónica dice por ejemplo “Morocco’s key midfielder Ahmed Faras had been kicked to such an extent he was unable to continue” que traduce “al árabe lo cagaron a patadas”), o la invalidez del primer gol por supuesta falta al arquero marroquí. La Federación de Fútbol de Marruecos protestó oficialmente por lo que consideraron arbitraje parcializado del juez Néstor Pitanga (?) y renunció a jugar la vuelta aduciendo falta de garantías. Igual el partido no servía para nada: Zaire ya estaba clasificado al Mundial.

Las protestas de la Federación Marroquí no conmovieron a los cinco gordos africanos

Los zaireños estaban exultantes, y más aún cuando reafirmaron su buen momentaaaa ganando su segunda Copa Africana de Naciones, disputada tres meses antes del Mundial de Alemania. Acá abajo va un extracto de los goles de Zaire ante Egipto, en donde asombra ver la terrible paja para la presión al contrario de esos lados / esos tiempos. El caso es que Zaire era el rey de África y los futbolistas eran el orgullo de su nación. Mobutu les hizo regalos a cada jugador y los mimó tanto que tuvo que regalarles lo mismo a sus generales para que no estos no estuvieran celosos (!) (fuente).

El sorteo del Mundial de 1974 encajó a Zaire en un grupo jodidísimo: la todopoderosa Brasil y los durísimos europeos Yugoslavia y Escocia. El objetivo de clasificar se veía más lejano que la salida al mar de Bolivia, pero confiaban en alcanzar la categoría siquiera de “equipo digno” (la siguiente por encima de “equipo simpático”). El debut fue un 14 de Junio de 1974 en Dortmund ante una Escocia llena de figurones de la liga inglesa (Dennis Law, Kenny Dalglish, Bill Bremner, Joe Jordan), en un estadio semivacío ocupado solo por escoceses ebrios y alemanes sin ni mierda que hacer. El resultado final fue un respetable 2-0 (goles de Lorimer y Jordan, atención a las celebraciones tan gay de esos tiempos) que en todos lados lees hoy como “una sorpresa“, “un buen resultado“, “le opusieron más resistencia de la esperada“, pero que si miras las acciones del partido te das cuenta que no terminó en goleada simplemente porque ese día los escoceses dejaron la puntería en Aberdeen. Fue un festival de goles errados por los escoceses; por otro lado la ingenuidad y falta de conceptos de los africanos era ACSOLUTA, y aparte tenían menos ductilidad que la costura que evita que se le caigan a uno los huevos. Las únicas esperanzas para hacer partido eran rezar, confiar en su portero Mwamba Kazadi y aprovechar su velocidad y potencia para hacer algo en ataque. De hecho, ese partido sorprendieron un par de veces a los escoceses, pero los británicos se devoraron no menos de ocho ocasiones de gol cantadas.

Aquí es donde comienzan las leyendas fáciles, las versiones que hoy ya no se pueden comprobar. Hay algún reporte que menciona que los escoceses en medio de su desesperación, se dedicaron a putear a los zaireños diciéndoles “negros” (supongo que “niggers”) y hasta escupiéndolos. Pero esto no se ve en el partido, o al menos si pasó se nos ídem. Lo curioso es que estas historias y otras más salieron a la luz muchos años después de acontecidas, y nada se ventiló por esos días… Cuatro días después vino el segundo partido, en Gelsenkirchen contra Yugoslavia, que terminó en una terrible masacre: 9-0 con baile, restregada y revoleada de dedo que dejó la sensación que los muchachos de Zaire tenían menos nivel que los chismes de la farándula peruana. El partido estuvo lleno de perlas, como la llamativa falta de reacción del portero titular – y una de las figuras contra Escocia – Mwamba Kazadi en los dos primeros goles; su incinerada posterior cuando lo cambiaron a los 21 minutos (!) por el portero suplente de 1.68 m de altura Ndimbi Tubilandu (el de la foto de más arriba); la mortandad total y desubicación de una defensa zaireña que concedía más ventajas que Banfield a Boca en una negociación. Todo fue bizarro, coronado por la falta de piedad de los yugoslavos que hicieron nueve pero bien pudieron hacer tres más. Acá abajo está el match.

Años después algunos de los implicados por Zaire en LMDG (?) rodaron la versión que, en realidad, el equipo entró a la cancha desmotivado y distraído porque horas antes del cotejo se enteraron que no les iban a entregar los premios prometidos por clasificar al Mundial, y que algunos de ellos no querían siquiera jugar el partido. Para este servidor eso suena a excusa para justificar la muertez propia: miras el video el 2-0 de Escocia y del 9-0 y no encuentras mucha diferencia en el horrible nivel de los zaireños, salvo el tema del portero. La diferencia estuvo en quién tuvieron al frente: los yugoslavos tocaban más que Slayer y se dedicaron a llegar de manera más precisa, lujosa y contundente. De pronto la reacción de los arqueros fue terrible en varios de los tantos, pero tengamos en cuenta que estos mismos salvaron al menos cuatro goles más. Y que si fuera por falta de ganas, Zaire no hubiera siquiera tenido las dos o más ocasiones de gol que botaron por horribles. Pasa que las historias de “pobre equipo sufrido de tercer mundo y engañado por sus corruptos dirigentes” vende bastante, y de paso sirve para tapar la horribilidad propia.

Y el último partido fue contra Brasil, y este también tiene sus historias. La más divulgada apunta a que supuestamente el propio dictador mandó a amenazar a sus jugadores vía telefax (?) diciendo que lo de Yugoslavia había sido una vergüenza (bueno, ahí sí +1), y que si perdían por más de 3 goles que ni volvieran a su casa. Ahora, como los partidos entre Brasil, Escocia y Yugoslavia quedaron todos empatados, al Scratch le bastaba solo con ganar 3-0 para pasar de ronda (dejaban afuera a los escoceses), y bueno, precisamente así quedó el cotejo. Brasil fue una tromba los 90 minutos, pero por el mismo desespero (recién hizo el 2-0 a los 66 minutos y el 3-0 a los 79 con regalito del arquero incluido) se devoró bajita la mano como diez goles ante una casi infantil oposición zaireña. Pero el partido se recuerda sobre todo por LA jugada famosa del tiro libre…

…cuyo autor fue el defensor Mwepu Ilunga y que fue así: Brasil tuvo un tiro libre a favor y, con la pelota quieta esperando a ser cobrada, se baja (?) uno de la barrera y revolea el balón a la mierda. Jugada descolocadísima que hizo cagar de risa a Der Respetablën y que siempre sale a relucir en el recuento de los momentos bizarros de los mundiales. ¿Qué putas fue eso? Acá también hay muchas versiones por interné, que son gratis y cualquiera compra: según unos Mwepu estaba aterrorizado por las amenazas de su dictador y reaccionó desesperado por la inminencia del gol (mmmmhmmhhmhshshmmm…); según otras versiones Mweupu honestamente revoleó el balón porque pensaba que estaba permitido, pues los belgas así se lo habían enseñado. Otras dicen hasta que el jugador lo hizo para que lo expulsaran; lo cierto es que se ganó su amarilla y su sitio en el Libro de Burradas Mundialistas.

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Que se ganó su sitio en la historia, se lo ganó…

Con los resultados que logró en sus tres partidos, a Zaire no le alcanzó para clasificar (?) y volvió a su casa en medio de la indiferencia y/o el oprobio general. Los regalos prometidos nunca llegaron y tampoco la oportunidad de recibirlos: nunca más volvieron a clasificar a copas del mundo hasta el sol de hoy.

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