Reseña de infortunados, pintorescos y sin gloria de Mundiales de Fútbol – Vol III: Sudamérica (Parte 1)

Con el minucioso y detallado escrutinio que caracteriza a los que nos gusta ver las desgracias ajenas (?), continuamos nuestra remembranza de aquellos jugadores que, por méritos propios o no, pasaron por los mundiales de fútbol dejando una huella más pintoresca/desgraciada que gloriosa. Hace semanas nos concentramos con la Concacaf y la UEFA, hoy hablaremos de los de Sudamérica en la primera de las varias partes que le dedicaremos a esta parte del mundo. ¿Por qué son varias? Porque no solo hay muchos jugadores que clasifican para este post, sino que en cada mundial aparecen nuevos exponentes para esta sección.

Selección Bolivia 1930

bolivia1930
¡Urugay viva, no má! (Fuente)

A pesar que en fútbol los bolivianos exhiben menos logros que su Marina de Guerra, se pueden dar el gusto de decir que han asistido a tres mundiales. Su primera participación – fue por invitación – fue en el Mundial de 1930, donde perdieron los dos partidos que jugaron – contra Yugoslavia y Brasil – por 4-0, se devolvieron a su casa y no dejaron recuerdo alguno. O sí, porque en su debut contra los yugoslavos en el viejo Parque Central de Montevideo los del altiplano saltaron a la cancha dispuestos a dejarlo todo para chuparle la pija al público local: cada jugador lució una letra en su camiseta que al ordenarse en graciosa coreografía formaba la frase “VIVA URUGUAY”. El público compró el humo y aplaudió a rabiar la artística chupada de verga, pero el detalle del mosaico (?) se dañó para la foto oficial porque uno de los “A” se distrajo (en alguna parte leí que sufría diarrea y se devolvió al vestuario, pero parece ser una leyenda marrón negra) y no posó con sus compañeros. Fue así que quedó para la posteridad la foto que mostramos arriba con la leyenda “URUGAY VIVA”, más apta para una organización por los derechos de la comunidad LGBT en Uruguay que para un campeonato del mundo.

Lo más curioso fue que el detalle de las camisetas no se limitó a los actos inaugurales, pues los bolivianos jugaron el partido con las mismas casacas inscritas que lucieron en las fotos de inicio (!). Como vimos no les sirvió de mucho para clasificar…. en la Copa América de 1945 en Chile repitieron la misma estrategia con los locales (qué manera de succionar de estos), pero no hay registro de esa indignidad (?) ni de como se repartieron las letras (“VIVA CHILE” son 9 caracteres, entonces deduzco que los dos restantes formaron un “:)”). Afortunadamente nadie ha repetido esta mariconada hasta ahora.

Bolivia 0 Yugoslavia 4 - 1930
El Y boliviano (?) persigue a un yugoslavo en el debut de los del altiplano por copas del mundo (Fuente)

Barbosa (Brasil – 1950)

barbosaTipo marcado como pocos, Moacir Barbosa Nascimento. Como arquero tuvo una gloriosa carrera sobre todo con el Vasco da Gama, club con el que debutó en 1945 y con el que conquistó seis campeonatos cariocas y un Torneo Rio – Sao Paulo. Tan bien le fue que comenzó a ser convocado con cierta regularidad con la selección en esa época blanquiazul, con la que debutó en un partido contra Argentina en 1945 (de hecho fue el primer arquero negro de la selección brasileña en toda su historia). Fue titular en el campeonato sudamericano que ganó con el scratch en 1949, y ya era indiscutible en el arco local para el Mundial de 1950. Paremos acá: como ven, estamos hablando de un arquerazo, con una trayectoria brillante y que de hecho es uno de los ídolos históricos del Vasco da Gama. Todo muy distinto de esa imagen que muchos medios dan cada que se recuerda el Maracanazo – generalmente cada cuatro años, en los especiales de relleno antes de cada mundial -, de un arquero mediocre/desconocido/manco que fue en parte culpable del resultado esa tarde. El asunto es que Barbosa fue marcado de por vida por ESA jugada en la que se consagró el gran Alcides Ghiggia y que le zampó tremenda carga maldita al buen portero brasileño:.

Viendo de nuevo ese gol se puede concluir que, en efecto, Barbosa pecó por confiado: él esperaba el pase y por eso se corrió un par de pasos al centro (no estoy vendiendo frutinha: él mismo lo admite después), lo que le dio menos campo de reacción ante el zapatazo bajo de Ghiggia, que así y todo alcanza a tocar. Pero no fue una cagada monumental, creo yo: pasa que como los brasileños son rencorosos, histéricos, vigilantes, sapos, buscadores compulsivos de chivos expiatorios y desagradecidos, todo lo tienden a magnificar. Gran parte de la afición lo señaló como el culpable de la derrota; se cuentan historias como la de una señora con su niño señalando a un ya retirado Barbosa en la calle diciéndole “Mira hijo, este es el hombre que hizo llorar a Brasil“; o la negativa de ese gran mala leche del “Lobo” Zagalo de dejarlo entrar a saludar en una concentración de la selección brasileña en 1993 porque “es mufa”…imagínate vivir con ese lastre toda la puta vida. Injusto, además, porque el portero quedó mucho más marcado a posteridad que, por ejemplo, los defensores Bigode Juvenal (de hecho el primero fue el más condenado por la prensa en esos días y el segundo fue señalado por el propio DT Flavio Costa), que fueron bailados toda la tarde e hicieron de comparsa en los dos goles uruguayos. Después de ese partido Barbosa solo jugó una vez más con su selección (en un partido de la Copa América de 1953), y no volvió a oler más una convocatoria.

Marco Antonio “El Diablo” Etcheverry (Bolivia – 1994)

Bol1Hay que buscar en documentos históricos si hay alguna foto de “El Diablo” Etcheverry dándole la mano a cierto presidente sudamericano en 1993 o 1994. Porque no de otra manera se pueda explicar la muy bizarra incursión mundialista del mejor jugador boliviano de todos los tiempos, una payasada boliática (?) que desmerece totalmente su carrera. El equipo de Bolivia de principios de los 90 dirigido por el gran Xabier Askargorta no era de clase mundial, pero sí era difícil, sólido, compacto y jugaba aceitadito, soportado por una generación de cracks que no se había dado en toda la historia del Altiplano (“El Diablo”, “Platini” Sánchez, Ramiro Castillo, Milton Melgar) y acompañados de unos buenos laderos (Baldibieso, Cristaldo, Sandy). Todo distinto a estos tiempos en que tienen que importar a un sueco defectuoso (?) para darle categoría al equipo. La figura indiscutible era “El Diablo“, un delantero rápido, hábil y letal, una anomalía respecto al estereotipo histórico del delantero boliviano cholo inhábil y difunto que solo hace goles en La Paz.

Las eliminatorias para el Mundial de 1994 vieron la clasificación histórica e irrepetible por toda la eternidad (?) de Bolivia a la fase final. Pero la euforia de la afición boliviana se conmocionó cuando, ocho meses antes de comenzar el Mundial, “El Diablo” se lesionó feo la rodilla. Los pronósticos pintaban para al menos un año de recuperación, y con eso casi que se mataban las pocas opciones de los bolivianos de pasar en su grupo contra Alemania, España y Corea del Sur. Pero con un estricto plan de recuperación y mucha voluntá se logró la recuperación con una eficiencia totalmente desconocida para ese país olvidado (?); así que para el debut contra Alemania el 17 de Junio de 1994 – preciso el partido inaugural – “El Diablo” Etcheverry estaba listo físicamente para jugar. Como era de esperarse, no comenzó de titular – lo reemplazó el horrible de William Ramallo – pero con el marcador en contra 1-0 Azkargorta decidió pegarse de un clavo ardiendo e hizo ingresar a Etcheverry, que salió a la cancha a los 34 minutos del segundo tiempo en medio de la expectativa general. Cuatro minutos después, pasó esto…

…¡el juez Brizio Carter le puso tarjeta roja al Diablo con apenas 4 minutos en la cancha! La verdad, la jugada no parece como para expulsión. Pero ya no había nada qué hacer. Lo peor fue cuando se supo que en el informe del árbitro se catalogó la jugada como “agresión“, lo que automáticamente le asignava al boliviano una sanción de dos fechas (!). Traducido: El Diablo dependía del milagro que los bolivianos pasaran de ronda para jugar ese mundial. ¿Milagro? ¿Bolivianos? ¡Je! Un empate contra la débil Corea del Sur y una derrota contra España mandaron a Bolivia a casa. Y dejaron al mejor jugador de su historia con el pálido registro de 4 minutos jugados en todos los mundiales.

De Sordi, Dino Sani, Joel, Mazzola, Dida (Brasil – 1958)

Brasil 58
Brasil el día de su debut en Suecia 58. Arriba están De Sordi (primero de izq a der) y Dino Sani (segundo). Abajo están Joel (segundo contando al eterno masajista Américo), Mazzola (cuarto) y Dida (quinto).

Djalma Santos, Zito, Garrincha, Pelé, Vává. Sueltan estos nombres así de primerazo y hasta la tía amargada y solterona de uno que tenido menos fútbol que sexo te dice “Pffff, esos hacen parte de la primera selección campeona del mundo de Brasil en el 58”. Esos cinco más Gilmar, Nilton Santos, Didí, Zagalo, Bellini y Orlando hacen parte del Olimpâo (?) del fútbol brasileño de todos los tiempos por ser sus primeros campeones mundiales. Casi todos ellos coronaron una gloriosa carrera con su selección – varios repitieron título en el 62, y uno de ellos, adorador compulsivo del establishment, también lo hizo en el 70 – y fueron parte integral de ese título que cimentó el mito empalagoso e idílico de Brasil-fiesta-jogo bonito-samba-cracks-fútbol vistoso que tanto encandila a los débiles de carácter (?) hasta hoy.

Ahora, si te tiro los nombres de De Sordi, Dino Sani, Joel, Mazzola, Dida lo más probable es que digas quién putas son; pero no te preocupes que no te vas a quedar con la inquietud (?). A estos cinco la gloria les pasó por el lado, les tocó el culo y se fue corriendo: todos ellos comenzaron el mundial de Suecia 1958 como titulares con la selección brasileña, pero fueron sucesivamente apeados (?) por otros cracks, que se quedaron con la fama mundial – con méritos sobrados, ojo – dejándoles a ellos solo el mérito de ser mencionados en alguna reseña marginal. Ellos son los reemplazados, los que no llegaron, lo que fueron marginados para que los otros próceres se quedaran con la gloria y salieran en todas las fotos.

Vamos por partes: para el debut en Suecia 58 contra Austria, el DT Vicente Feola salió con Gilmar; De Sordi, Bellini, Orlando, Nilton Santos; Dino Sani, Didí; Joel, Mazzola, Dida, Zagalo. En este once rechinan las ausencias de los próceres ya conocidos y destacan los hoy casi ignotos que reseñaremos enseguida, ponga atención, mijo:

  • De Sordi jugaba como lateral en Sao Paulo con bastante propiedad; debutó con la selección en una copa hoy extinta contra Paraguay en 1955.
  • Dino Sani era otro de Sao Paulo, volante central con mucho criterio y que después tuvo una larga carrera que incluyó al (?) Boca Juniors y Milan (con el que fue campeón europeo). Con la selección debutó en la Copa América de 1957 contra Uruguay.
  • Joel jugaba como puntero en el Flamengo; después del mundial se fue para el Valencia español sin muchos éxito y retornó a su tierra. Su primer partido con el scratch fue en un amistoso contra Argentina en 1956.
  • Mazzola era el seudónimo de José Altafini, delantero potente y metelón que jugaba en Palmeiras, y despues del mundial tuvo una brillantísima y larga carrera en Napoli y Juventus. Con la selección brasileña debutó en un amistoso contra Portugal en 1957.
  • Dida era delantero del Flamengo. Con la selección jugó por primera vez un mes apenas antes del mundial, contra Paraguay.

Brasil ganó 3-0 en el debut con dos goles de Mazzola y uno de Nilton Santos, así que todo tranquilo… en apariencia. Para el siguiente partido contra Inglaterra voló uno de los debutantes: Dida le dejó su puesto de titular al después mítico Vavá (delantero del Vasco da Gama) y no volvió a jugar en ese mundial. Ese partido terminó sin goles y desde ahí viene la ultraconocida leyenda que afirma que los líderes del vestuario se le rebelaron a Feola (otros dicen que en realidad los que mandaban de facto eran ellos y no hubo tal rebelión), y le exigieron que colocara para el tercer partido contra URSS a Zito y Pelé (del Santos) y Garrincha (Botafogo). Lo que significó la eyectada (?) por default de Dino Sani, Joel y Mazzola, de los cuales solo volvería a aparecer en el torneo este último en cuartos de final contra Gales y solo por lesión de Vavá. O sea que desde el tercer partido se configuró el mítico equipo campeón con Gilmar; De Sordi, Nilton Santos, Bellini, Orlando; Zito, Didí; Garrincha, Pelé, Vává, Zagalo, el mismo que… momento que aún sobra uno y falta otro: preciso para la final (!!) De Sordi le dejó su puesto desde el inicio al algo veterano Djalma Santos (Portuguesa), otro que después no soltó el puesto con la selección ni para ir a mear. Muy salado De Sordi

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La felicidad de Djalma Santos (derecha) por alcanzar la gloria mundialista a última hora, quedó plasmada en esta perturbadora foto (?)

El caso es que Brasil se coronó campeón del mundo por primera vez en su historia con baile a Suecia incluído, y de los relegados casi nadie se acordó después. ¿Cómo les fue en la selección post 1958? Dino Sani jugó partidos esporádicos hasta su despedida en 1960. Joel solo jugó uno más en 1961 contra Paraguay. De Sordi solo volvió a jugar tres años después, en una seguidilla de tres partidos que serían los últimos con su selección. Dida jugó dos partidos más en 1960 completando 6 en total con la verdeamarelha (en los que hizo 4 goles… maaaaaaaaal no le fue tampoco). El que menos pior anduvo pero en otro lado fue Mazzola, que no jugó más con la selección brasileña pero por su andar en el Napoli coronó convocatoria con la selección italiana, con la que jugó 8 partidos (dos como sub 23) y metió ocho goles, alcanzando a jugar incluso – sin mucho éxito – el Mundial de 1962.

Waldir Peres (Brasil – 1982)

01Contrariamente a lo que muchos piens… bue, pensábamos (?) Waldir Peres no era un total desconocido al momento de jugar en el Mundial de 1982 con Brasil. De hecho sus performances (?) con São Paulo ya lo habían hecho merecedor de convocatoria con el scratch desde el Mundial de 1974 (mira esa), y no fue para nada anómalo que debutara en el arco brasileño en una de las semifinales de la Copa América de 1975. Sin embargo y a pesar de ser habitual convocado en los 70, casi no olió la titular debido a la titularidad indiscutida del mala leite de Leão. Para el Mundial del 78 volvió a desempeñar el papel de compañero de viaje y buen amigo, pero la oportunidad le llegó en 1981 – recién a los 31 años – gracias a que Leão se peleó con el mítico Telé Santana. Waldir Peres agarró la titularidad en las eliminatorias ese año, y no solo no la volvió a soltar sino que tuvo brillantes actuaciones en una gira europea con su selección; por ejemplo fue muy publicitado un partido contra Alemania Federal en el que atajó tres penales (estrictamente atajó dos, uno de ellos cobrado dos veces). Pero tuvo el infortunio de cagarla en su debut al regalarle el gol a los soviéticos, como pueden ver acá:

El tema complejo de analizar sobre Waldir Peres es que, aparte de ese gol (que aparte no terminó en derrota para los suyos), no cometió más cagadas en el resto del torneo: al menos revisas los demás goles recibidos por Brasil ese mundial (uno contra Escocia, otro contra Argentina y los tres de Italia) y ninguno fue un cagadón suyo. Entonces, ¿por qué quedó esa imagen de muerto que pegó tanto en el imaginario popular? Tal vez la pifiada inicial, más su estilo no muy ortodoxo y sobre todo su pinta de mando medio de oficina frustrado por no ascender y que morbosea a las secretarias, se combinaron para dejarle un aura casi payasesca que resistió el paso del tiempo. La dolorosa eliminación de Brasil frente a Italia sería su último partido con la selección.

José Batista (Uruguay – 1986)

29F7AEAA00000578-0-image-a-22_1435244193673Al menos el lateral uruguayo José Batista se puede dar el lujo de haber jugado siquiera dos partidos completos por mundiales. El en ese entonces jugador del Español jugó como titular en el debut de los uruguayos ante Alemania Federal (empate a un gol) y en la Masacre de Nezahualcoyotl contra Dinamarca. Para el tercer partido los uruguayos tenían que ganarle a Escocia para pasar seguro como uno de los mejores terceros, o siquiera empatar para esperar un milagro de esos que solo les pasa a ellos (?). Batista salió otra vez como titular y, bueno, miren lo que pasó:

Resumo: a los 40 y pico segundos de iniciado el partido, con los espectadores aún acomodándose y ensayando las porras (?), y los jugadores en la cancha aún sin sudar. Batista entró fuerte sobre Gordon Strachan en una jugada más de imprudente que de mala leche. Todo parecía que iba a resolverse con una amarilla, pero el árbitro francés Joel Quiniou se desató y decidió sacarle la tarjeta roja a Batista a los 56 segundos oficiales del encuentro (!!) para convertirlo en récord mundialista. Años después circularon versiones que hablan de una supuesta predisposición de la FIFA/los árbitros hacia los uruguayos, versiones que caen algunas veces en la histeria de la conspiración. Pero seamos buenos entre nosotros mismos que hace rato que somos parceros (?): si esa jugada hubiera sido al minuto 60, la expulsión se hubiera visto más justificada. Todo incomprobable, lo cierto es que sí pareció que la mano se cargó contra la Celeste un poco, y supuestas declaraciones insultantes como las del en ese entonces desconocido técnico de los escoceses, un tal Alex Ferguson, no fueron ni siquiera investigadas. De todos modos Uruguay pasó con dos puntos y -5 de GD (!) a Octavos de Final entre los mejores cuatro terceros (de CUARTO: superó a Hungría solo porque esta había recibido dos goles más que ellos); pero como se encontró con la Argentina de Pasculli (?) hasta ahí llegó no más. Hay que reconocer que si no fuera por esta jugada, del paso de José Batista en mundiales solo sería recordado por los 225 hinchas de Español… pero mejor el anonimato que esto, digo yo.

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