Historias de Semivirgos y Debutadores – Vol VII: República Democrática Alemana en 1974

Esta sección que ya pertenece al pueblo (?) continúa el recuento de aquellas selecciones que tienen una o dos participaciones mundialistas más que Venezuela. Hoy hablaremos del debut y despedida en Mundiales de una selección cuyo recuerdo remite a los tiempos más ásperos de la Guerra Fría. Una de un país que hoy literalmente no existe, que fue producto de la competencia por quién la tenía más larga entre las dos superpotencias del Siglo XX. Hablamos de la República Democrática Alemana (aka, Alemania Oriental) en el Mundial disputado en la casa del vecino en 1974.

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“Levantada de las ruinas / y con la vista puesta en el futuro ♫ ♫ …”

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial el mapa y el equilibrio de poderes europeo había cambiado un poquitín; entre otras novedades, los soviéticos se habían instalado cómodamente en casi todos los países de Europa Oriental. También en la parte Este de Alemania, país que había sido repartido provisionalmente entre los cuatro vencedores (bueno, entre los dos vencedores más Inglaterra y Francia). Para 1949 ya las tensiones entre yanquis y soviéticos habían reventado de tal modo que estos últimos decidieron fundar formalmente la República Democrática Alemana en su zona ocupada. ¿Y cuál era el partido dominante en el nuevo país? ¡Pues el Comunista, marica, obvio! Los soviéticos instalaron otro estado estalinista en su pedazo del pastel alemán colocando todo bajo control del Partido Socialista Unificado de Alemania.

La administración del país (en adelante la RDA o Alemania Oriental para ahorrar bytes) era la típica de los de la Cortina de Hierro, con el gobierno y a vida del estado regidos por un partido único; el secretario general del Comité Central del partido era a su vez el jefe de Estado del país; la economía estaba totalmente estatizada; para tener algunos bienes de consumo (automóvil, por ejemplo) tenías que esperar como 10 años. Y si lo anterior no te sonaba y expresabas tu descontento llegaban los muchachos de la Stasi (el servicio de inteligencia interno) a hablar contigo en sesiones especiales en sus cuarteles, a convencerte que estabas equivocado con argumentos, eh, contundentes… todo muy gris y macabro. Y también como en otros países comunistas de esos tiempos, a los deportes se les daba un fuerte apoyo por su utilidad en el tema de propaganda; de hecho hasta su desaparición la RDA era una de las potencias mundiales en disciplinas olímpicas. Que haya habido un programa masivo de doping es una causalidad que no necesariamente esté relacionada con lo anterior (?).

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Aquí vemos a unos voluntarios trabajar con genuina alegría (jijiji) en la construcción del Zentralstadion de Leipzig, que después albergaría varios partidos de la selección de la RDA. Parte de los materiales fueron tomados de las ruinas de la ciudad. La foto es de principios de los años 50.

Pero hablemos de lo que nos interesa: el porno el fútbol. El deporte de Das Pecossën (?) no era muy bien visto por las autoridades de la Alemania estalinista. De hecho el mandamás del deporte del país, el Ministro y Presidente del CO Manfred Ewald, despreciaba el fútbol porque “tiene sus propios valores especiales: el individualismo y fanatismo son más fuertes que la disciplina y el racionalismo”. Muy de gordito resentido al que siempre dejaban fuera en los picados… incluso un pasquín oficial de un organismo juvenil del país escribía en 1954 que “… los atletas en la RDA deben aprender a ganar competiciones por la causa de nuestro estado de trabajadores y campesinos“… Brrrrr, todo apesta a nazismo. Esta política se sumó a la conciencia de la propia debilidad comparada con el fútbol del país hermano capitalista y decadente (?) para que nuestro amado deporte no recibiera mucho apoyo oficial durante los primeros años de la RDA. De todos modos esto no fue obstáculo para la fundación de la DFV (Deutscher Fußball-Verband o Federación Alemana de Fútbol) en 1950, que fue admitida en la FIFA en 1952 a pesar de las objeciones de su contraparte alemana occidental.

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El escudo de la AFA germano-oriental

La falta de apoyo oficial del estado era un inconveniente, pero eso a la gente le valía demasiada mondá porque el fútbol en Alemania Oriental era tan popular y amado como en la Occidental. La afición no dejó de seguir el fútbol en sus ciudades a pesar que las autoridades disolvieron los viejos clubes de la preguerra por “ser burgueses“; los organismos del partido los reconvirtieron en clubes multideportivos asociados a organismos estatales (los trabajadores del acero, los laboratorios químicos, hasta la policía… allá no se podía cantar libremente eso de “Die Polizei siempre va / para las canchas con Die Nazional) o los trasladaban sin más a otras ciudades que no tenían nada que ver con el club original. Pero, como dijimos, la fiebre por el fútbol no murió. Se dieron casos como el del viejo SC Dresden – fue fundado en 1898 –  al que las autoridades comunistas reconvirtieron en el SG Friedrichstadt; en la liga de 1950 se enfrentaban de locales en la última fecha contra un engendro llamado Zwickau, invento nuevo de las autoridades comunistas con la fusión de tres equipos. en un partido que en la práctica decidía al campeón del año. A los hinchas del viejo SC Dresde no les importó el cambio de nombre y fueron en masa a llenar las 60,000 localidades del estadio y hacer el aguante con su amado club con cánticos como “Dresden es de su gentën“. Pero a los jerarcas naz… digo, comunistas no les gustaba la idea de ver campeón a un equipo “burgués” sobre uno creado por ellos, así que instruyeron al árbitro para que dejara pegar a los muchachos del Zwickau. Fue tan alevoso el asunto que el respetable invadió la cancha escandalizado por los favores arbitrales y agredió a los jugadores rivales en un mierdero que a la policía le costó bastante sofocar. En el Friedrichstadt quemaba sus últimos cartuchos como delantero un tal Helmut Schön, nativo de la ciudad y que ese mismo año escapó al oeste para iniciar una gloriosa carrera como entrenador…

Ahora hablemos de la selección: el equipo representativo de la RDA comenzó a jugar como seleccionado de fútbol en 1952 luciendo orgullosamente su uniforme blanco y azul. Si a esta altura se preguntan por qué carajos era azul oscuro el uniforme del seleccionado de la RDA ya les tenemos respuesta: el color es el mismo de las camisas del FDJ – el movimiento juvenil de la Alemania comunista -, que reguló todas las actividades deportivas al principio de la postguerra. El FDJ (algo así como Juventud alemana libre) a su vez escogió el azul para desligarse del rojo y pardo de los uniformes deportivos nazis. Seguimos: la RDA debutó en eliminatorias para el Mundial de 1958 compartiendo grupo con Gales y Checoslovaquia. Terminaron de últimos esa edición y la siguiente (detrás de Hungría y Holanda). Para el 66 y el 70 al menos ya no quedó de última en su grupo, pero igual: no les alcanzaba para clasificar.

Zentralbild 1.8.1956 Luftaufnahme vom neuerbauten Zentralstadion der Deutschen Hochschule für Körperkultur und Sport in Leipzig. (Leipzig: Bruno-Plache-Stadion)
El Zentralstadion de Leipzig (el que estaban construyendo en la foto de arriba) en 1956. Hoy se llama Red Bull Arena y está techado y lindo. Puta, triunfó el capitalismo…

Pero para el mundial de 1974 los alemanes orientales contaban con un equipo mucho más competitivo, con jugadores como el portero Jürgen Croy, el defensa Bernd Bransch o los delanteros Jürgen Sparwasser y Joachim Streich. De hecho los 70 fueron años dorados para el fútbol de la Alemania Marxista-Onanista (?); el equipo olímpico ganó el bronce en el 72 – con victoria sobre Alemania Federal incluída – y el oro en el 76 y el FC Magdeburg quedó campeón de la Recopa del 74. El azar los emparejó en el grupo 4 de eliminatorias europeas con Rumania, Finlandia y Albania; los rumanos eran los favoritos para pasar más que todo por su experiencia y la horripilantez de sus rivales, pero comenzaron con un inesperado traspié al empatar en su visita a Helsinski. Vinieron después dos victorias de Alemania Oriental ante Finlandia (5-0 en Dresde) y Albania (2-0 en Magdeburgo) para generarle preguntas a los de la tierra de Vlad Dracul. así que el siguiente encuentro entre ambos, en Bucarest, era clave para ver si los rumanos remontaban o los germano-marxistas despegaban. Y hubiera terminado en un empate excelente para los de azul si el habitual portero suplente Wolfgang Blochwitz – ese día atajó por lesión, o reeducación del titular Jürgen Croy – no hubiese cometido este tremendo cagadón que terminó en gol de Florea Dumitrache para el 1-0 final que emparejaba todo.

Pero los alemanes orientales seguían con la ventaja de depender de sí mismos y no desaprovecharon la oportunidá: 5-1 visitando a Finlandia (gol de chilena incluído), un 2-0 decisivo de local ante Rumania y un 4-1 contra Albania afuera les dio la inesperada y primera clasificación mundialista al terminar de primera del grupo por un punto encima de los rumanos. Sí, el punto que perdieron estos en la primera fecha… El partido clave de esas eliminatorias fue el 2-0 ante Rumania. El partido se jugó en el Zentralstadion de Lepizig, que se llenó de 77,000 lavados de cerebro apoyando con fervor a su selección. Los goles del partido harían morir de un orgasmo táctico al Doc: ambos fueron del capitán Bernd Bransch aprovechando la segunda jugada en sendos tiros libres (el primero un indirecto dentro del área, el segundo fuera). Total que la clasificación fue para los del paraíso de obreros y campesinos por primera vez en su historia, y todos felices, hasta los miembros del Politburó.

Si en mi lápida dijera «Hamburgo, 22 de Junio de 1974» todo el mundo sabría que yo estoy enterrado allí”. ¿Quién dijo eso, quién?

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Este señor con cara de líder de secta fundamentalista gringa es el técnico de la RDA en 1974, Georg Buschner (Fuente)

No deja de ser una ironía que la única fase final de un mundial a la que asistió la RDA fue a) en la RFA; b) en el evento en el que comenzó la hipercomercialización y la entregada del culo a las grandes marcas y multinacionales de los mundiales de fútbol. Los alemanes orientales llegaron silbando bajito en medio de peleas e intrigas comerciales y por los premios entre equipos como Escocia, Holanda y la propia Alemania Occidental para disputar la primera fase contra Chile, Australia y (oh, casualidad) los locales. La afición dentro de la RDA multicamiseteaba (?) con ambas selecciones por obvias razones de identificación con la nación matriz: el legendario Sepp Maier recordó “Cuando nuestro equipo viajaba desde [la concentración] hacia Berlín teníamos que pasar a través de la RDA (…) La gente en las calles ondeaba banderas alemanas, no las de la RDA. Ellos nos hacían señales de apoyo, a pesar que de hecho eran oponentes en nuestro grupo”. Supongo entonces que los hinchas sintieron doble felicidad con los resultados de la primera fecha del grupo, que terminaron en una pálida victoria de los occidentales contra Chile y un triunfo por 2-0 de los orientales contra Australia. El siguiente partido de la RDA terminó en un empate más amargo que los chilenos a los que enfrentaron, porque a pesar de atacar todo el partido y de cagar a disparos a los australes, el juego terminó en un 1-1 que aún no les daba la clasificación a siguiente ronda.

Y llegó el último partido del grupo, contra Alemania Occidental: el choque de dos mundos. El enfrentamiento entre dos ideologías. El Este vs el Oeste. El ser un digno limitado vs el ser un corrupto lujoso. Cuando se dio el pitazo inicial ambas selecciones estaban ya clasificadas merced al empate previo entre Chile y Australia (en ese mundial aún se jugaba la última fecha del grupo en horarios distintos), pero no importaba porque el partido estaba teñido de mucha carga emotiva per se. Para el entrenador alemán occidental Helmut Schön el juego era especial por su pasado en el Este y su huída del país, y quería ganarlo sí o sí. Para el seleccionado alemán local era la oportunidad de rehacerse de su pobre inicio de campeonato. Mucha motivación, pero al final los que celebraron fueron los de la Alemania Democrática gracias a un gol del delantero Jürgen Sparwasser al minuto 77 al aprovechar un balonazo quirúrgicamente colocado por Erich Hamman:

El Kái$er Franz Beckenbauer estrechando la mano de Barney Gómez (Fuente)

Ma za zo. Recuerda el autor del gol: “El estadio estaba en total silencio. Nuestros 2,000 hinchas hacían ruido por 10,000 (…). Habíamos golpeado al enemigo donde más les dolía”. Y sí: fue un golpe tremendo que remeció en lo más profundo al equipo alemán occidental y a la afición. Y al técnico Schön, que sufrió una crisis nerviosa que lo postró en su habitación dos días y de la que fue rescatado por el virtual dueño del equipo, el Káiser Beckenbauer. Al final les convino a los occidentales la derrota, pues no solo los hizo auto-cuestionarse varios aspectos tácticos y de confección de nómina sino que evitó que enfrentaran en la segunda ronda a Brasil y Holanda. Para los orientales, en cambio, fue una victoria inesperada que se marcó a fuego para siempre en los recuerdos de ambos lados de la frontera. Tanto que Sparwasser declaró esa frase de arriba: que si en su tumba escribieran “Hamburgo, 22 de Junio de 1974″ todos sabrían quién es el muerto. Al menos en Alemania, digo, por estos lares quién sabe…

Total que los muchachos de la RDA clasificaron a segunda ronda acompañados a todas partes de los 2,000 hinchas que mencionó Sparwasser. Y ojo que no eran contratados ni actores como los de Corea del Norte en 2010: eran ciudadanos de la RDA, fieles e intachables miembros del partido que fueron autorizados a viajar por la certeza que no iban a dejarse contaminar del gusano capitalista y del modo de vida pequeño burgués (?). Pero a pesar del esfuerzo y la enjundia y el sacrificio y el trabajo colectivo la segunda ronda fue mucho para ellos: las derrotas 1-0 ante Brasil y 2-0 ante Holanda los dejaron eliminados anticipadamente. Su último partido por mundiales de fútbol fue un 1-1 contra Argentina, entretenido como casi todos esos partidos en los que ambos no tienen nada que perder.

Para las eliminatorias del 78 los alemanes orientales quedaron fuera por muy poco: terminaron de segundos detrás de Austria a solo un punto (les tuvo que doler en el alma el empate en Dresde contra Turquía en su debut). Para el 82 los masacró sin piedad Polonia y para el 86 volvieron a quedar fuera por un punto de los lugares obtenidos por Francia y Bulgaria. La RDA jugó su último torneo oficial en las eliminatorias al Mundial de 1990, que jugó en su mayoría con el ojo puesto en los cambios políticos del país. Completaron su último partido el 15 de Noviembre de 1989 en la derrota 3-0 ante Austria en Viena, que se jugó menos de una semana después de la caída del Muro de Berlín (!).

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Treeemendo lo que salía el muchacho del piso en las fotos de los goles (Fuente)
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