Creer o reventarla: Australia

La segunda parada de este esotérico recorrido nos lleva al otro cachete del culo del mundo (?). Allí juegan los Socceroos australianos, quienes justifican con un brujo africano su gran racha negra de clasificación a los Mundiales.

Johnny Warren comanda a la Australia de 1969 a un camino de mufez (?)
Johnny Warren comanda a la Australia de 1969 a un camino de mufez (?)

¿Conoce usted a Johnny Warren? Antes de que diga que es un whisky que puede conseguir en el Chino (?), le comentamos que este señor fue mediocampista de la Selección de Australia, luego un discreto entrenador y, en consecuencia, un conocido periodista deportivo. Para 2002, Warren decidió que su vida merecía ser perpetuada en un libro, por lo que publicó su autobiografía, en la que hizo público un secreto a voces que podía justificar la pésima suerte que los Socceroos tenían hasta ese momento en sus clasificaciones a los Mundiales.

En 1969, clasificarse a una Copa del Mundo era un reverendo quilombo. En una época donde Argentina pecheaba en la Bombonera ante Perú y Brasil preparaba una de las mejores selecciones de la historia del fútbol todo, Australia jugaba por segunda vez las eliminatorias, en este caso para llegar a México 1970. Para ello, debía sortear tres fases clasificatorias ante equipos asiáticos y oceánicos.

Tras lograr avanzar en la primera instancia superando a Corea de Sur y Japón, en la Semifinal lo esperaba la todo poderosa Rhodesia, que por un temita de bloqueo (?) no jugaba en África y sí pudo hacerlo en esta zona. Tal prohibición también le prohibía jugar en su propio país, por lo que la serie ante los Canguros se jugó íntegramente en Mozambique. Tras dos empates (1-1 y 0-0), había que jugar un tercer partido y los australianos ya estaban medio hinchados las pelotas de que en el hotel les hablen de Eusebio (?). Aquí es donde el mencionado Warren cuenta en su biografía que algunos miembros de la delegación aussie contrataron a un brujo local para hacer una hechicería para ganar la serie y jugar la final ante Israel. Siempre citando el libro del ex mediocampista, el brujo entró al estadio y enterró huesos cerca de los palos de ambos arcos para maldecir a los rhodesianos. En efecto, el hechizo salió de maravillas, ya que fue triunfo por 3 a 1 de Australia (con gol de Warren y todo), lo que ponía a los oceánicos a dos juegos de su primera copa del mundo.

Australia en 1969
Australia en 1969

Una vez consumada la clasificación, el Brujo, en pija, fue a ver al contingente australiano exigiendo £ 1000 en concepto de honorarios por sus servicios. El problema fue que los jugadores no llegaban a juntar semejante fangote de guita, por lo que el hechicero no dudó en hacer lo más sencillo: maldecir al equipo. Tras una experiencia hermosa (?), los australianos se midieron tres meses después contra Israel para definir la plaza mundialista. Con un 4 a 0 en Tel Aviv y un 2 a 0 en Sydney, los asiáticos le pegaron un mega pesto kosher a los canguros, que tuvieron que ver el Mundial por la tele, siempre y cuando no coincidiera con Supermatch (?).

De ahí en más, Warren sostuvo que una brujería había recaído sobre la selección australiana. La teoría se pone medio enclenque en 1974, cuando los aussies consiguen clasificar por primera vez a un Mundial,  pero dicen que la maldición fue tardía, ya que los oceánicos no pudieron marcar en ninguno de sus tres partidos y fueron eliminados en un grupo en el que estaban las dos Alemanias (Federal y Oriental) y Chile.

De ahí en adelante podemos darle un poco la razón a este señor, ya que Australia ha tenido ciertos baldazos de orina en cuanto a clasificaciones respecta. Para Argentina 1978, terminó cuarto sobre cinco selecciones en la Ronda Final de la AFC y OFC. Cuando llegó el turno de pugnar por una plaza para España 1982, ni siquiera pasó la Primera Fase. Eso sí, de 1986 en adelante vendrían los puntos más altos para justificar esta malaria y echarle toda la culpa al negro de los huesos ese (?).

Para la gran cita en México, la OFC y AFC tuvieron sistemas de clasificación separados, por lo que Australia empezaría a monopolizar este torneo y ser una fija en el reprechaje que implicaba la media plaza para este continente. Su primer choque definitorio se dio ante la Escocia de un tal Alex Ferguson. Fue 2 a 0 en Glasgow y un amargo 0 a 0 en Sydney que selló la eliminación australiana y una nube de mufez in crescendo. Pero, espere, aún hay más (?).

Escocia, la primera pecheada
Escocia, la primera pecheada

Vayamos a una racha diabólica que comprende tres, TRES, eliminaciones consecutivas en reprechaje. 1994, 1998 y 2002. Las tres veces, Australia rompió ojetes en su tierra, pero las tres veces mordió el polvo. La primera fue ante la Argentina del Diego post pretemporada feroz y pre piernas cortadas.

Nota de LRF!: Camisetón aussie el de 1993/94
Nota de LRF!: Camisetón aussie el de 1993/94

La peor llegaría en 1998, cuando la reválida tocó ante un asiático: Irán. Tras empatar 1 a 1 en Teherán, estaba todo servido para la conga en Melbourne: 2 a 0 arriba con goles de Harry Kewell y Aurelio Vidmar. Cuando parecía que se ponía fin a la maldición mundialista, apareció la Yihad (?) con dos tantos en cinco minutos para poner en juego la regla del gol de visitante y un batacazo iraní.

IRÁN, BOLUDO, IRÁN. Ya fue, inventemos un fútbol propio (?)
IRÁN, BOLUDO, IRÁN. Ya fue, inventemos un fútbol propio (?)

La tercera sería un pase de antorcha reprechajeril de Australia a Uruguay. Si bien ganaron 1 a 0 como locales, los aussies bailaron sabroso en Montevideo: 0-3 y chau Corea – Japón. La sal en su máxima expresión.

"Qué no oiste? Tienen los zapatos rotos. Pobres pastorcitos!" (?)
“Qué no oiste? Tienen los zapatos rotos. Pobres pastorcitos!” (?)

Para ese año,Warren publicaba este famoso libro llamado “Sheilas, Wogs and Poofters”, que en castellano significa: “Currando con mi yeta” (?). Las ventas se dispararon y el mito se hizo masivo. Dos  años más tarde aparecería en escena un tal John Safran, un documentarista famoso por su humor y sus temas poco convencionales. Basado en el puto libro este (?), en 2004, Safran y Warren viajaron a Mozambique donde buscaron un nuevo brujo que revirtiera el hechizo anterior. En el mismo estadio donde la maldición comenzó, ambos fueron parte del ritual, que involucró sangre de animales, escupitajos en la cabeza y otros menesteres dignos de cualquier córner visitante en la Bombonera (?).

A partir de ahí pasaron dos cosas interesantes. La primera es que Warren se murió dos meses después (!). La otra: dos años más tarde, Australia volvía a jugar un Mundial de fútbol. Claramente, el hechizo de Safran surtió efecto. Nada que ver esa boludez de mudarse a la Confederación Asiática (?). Seguro, algún gil venga y diga que esa mudanza le dio un salto de calidad al fútbol aussie, además de darle un torneo con plazas directas para clasificar. Y fija que otro salame me dirá que por eso Australia lleva jugadas tres Copas del Mundo consecutivas. Si, si, seguí mintiéndote, papá (?).

Si bien el caso es similar a cierto cuadro de cierta localidad de cierto Sur del Gran Buenos Aires (?), preferimos abocarnos a esta historia no tan conocida de equipos que purgan con maldiciones un tanto extrañas, o que buscan justificar lo que no entienden con excusas que se entienden menos.

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