Pintaba para crack – Carlos Marinelli (Segunda Parte)

Para los que se quedaron con las ganas, acá tienen lloricas (?). Retomamos la historia de aquel pibe que sin jugar en Primera y con un sólo partido en la Reserva de Boca, se fue al fútbol inglés con 17 años. Rotulado -como tantos otros- como “El Nuevo Maradona”, tuvo que soportar esa presión que por momentos lo llevó a bajonearse o incluso ser expulsado. Acá podes leer la primera parte. Si ya lo hiciste, vení, seguime, es en este cuartito oscuro (?)

Noticia-12225-24-02-marinelliTemporada 01/02, esa que dio el mejor Championship Manager de la historia (?). El Middlesbrough las había pasado fuleras el campeonato pasado, peleando el descenso hasta la anteúltima fecha. El tiempo de Bryan Robson ya había pasado y Marinelli ahora debía ganarse la confianza de Steve McClaren, de jóvenes 40 años y ex ayudante nada más y nada menos de Sir Alex Ferguson, con lo que eso significaba. En cuanto a jugadores refiere, no hubo grandes incorporaciones: Benito Carbone llegaba del descendido Bradford, el central mundialista en Francia ’98 Gareth Southgate (que venía a reemplazar al retirado Pallister) y apostaban a un jóven goleador como Szilard Nemeth, que en dos años había hecho 40 goles en el Inter Bratislava. Pero en pleno inicio de la pretemporada, el jugador argentino sufrió un desgarro en uno de sus gemelos y estuvo parado casi dos meses, con lo cual no pudo jugar hasta septiembre y parecía haber perdido su lugar. Retornó en la Segunda Ronda de la League Cup en la victoria por 3 a 1 frente al Northampton. Allí mostró un buen nivel y McClaren decidió darle un lugar en el banco en el partido frente a Leicester, en la sexta fecha. Hasta allí el Boro había perdido cuatro partidos. Con el partido 0-1, ingresó en el segundo tiempo y le cambió la cara al equipo, que dio vuelta el resultado. El equipo cambiaba radicalmente con él en cancha. Sólo pasaron cuatro fechas hasta que agarró la titularidad en la victoria por 2 a 0 en el clásico frente a Sunderland y de ahí no salió más. Parecía que las cosas se le empezaban a dar. Incluso, en la fecha 12 se le abriría el arco en una goleada por 5 a 1 al Derby County, donde metería sus dos primeros goles. Esa temporada se vio lo mejor de Marinelli en el fútbol inglés, a pesar de una recaída en la lesión que lo tuvo fuera de las canchas un mes. Su equipo incluso alcanzó la semifinal de la FA Cup (cargándose incluso al Manchester United) donde perdería 1 a 0 con el Arsenal. Su saldo fue positivo: 27 partidos jugados (20 por Liga, 5 por FA Cup y 2 por League Cup) y 2 goles. Las cosas pintaban diferente de cara al futuro.

El comienzo de la nueva temporada en Inglaterra debía ser para Marinelli la que le permita consolidarse y volver a los grandes planos del fútbol, sobre todo para ser tenido en cuenta para el Seleccionado Nacional, no solo apuntando a la Mayor, sino también a futuro al Preolímpico que daría un lugar en los Juegos de Atenas. Esa temporada empezó jugando como titular los primeros tres partidos, con saldo de una victoria y dos empates. A pesar de eso, a la fecha siguiente fue al banco. Al otro, ni fue. Empezó a alternar entre que iba y no iba. Le tocó jugar un partido de la League Cup (donde el técnico rotaba jugadores) frente al Brentford, donde vencieron 4 a 1 y él marcó un gol y dio dos asistencias. Ese sería su único partido completo en Octubre: ese mes solo jugaría 22 minutos en la derrota frente al Charlton. En Noviembre volvería a jugar muy poco: de entrada en la derrota 3 a 1 frente al Ipswich Town por la League Cup y 21 minutos en la derrota frente al Newcastle. La relación entre el DT y él era insostenible: sus quejas sobre su falta de oportunidades se reiteraban. Lo tildaban de conflictivo y la salida del equipo inglés era cuestión de días. La primera alternativa que se barajó fue la vuelta a Boca. Tenían todo arreglado, peeeero… a fin de año lo rajaron a Tabárez, quien estaba de acuerdo con su llegada. Incluso Ol* le hizo una entrevista donde se despachó a gusto y piacere con los británicos (“La mentalidad del fútbol inglés es rara, si tenés menos de 21 años no te hacen jugar. No importa si tenes experiencia o con quién te enfrentaste. Acá en Argentina es distinto”, declararía). El retorno al club de la Ribera se frustaría con la llegada de Charles Lucky (modo tiradores off) Carlos Bianchi, quien desestimó su arribo. El jugador buscaba nuevos horizontes, sobre todo para tener la continuidad que había tenido unos meses atrás. Casi sobre el cierre del mercado de invierno, al rescate salió el Torino de Italia, que luchaba por no volver a la Serie B.

Su llegada a Turín fue bastante aclamada. Creían que podía ser una especie de salvador ante la mala situación del equipo: anteúltimo, con el peor registro de goles a favor y goles en contra. Su debut es frente a la Lazio repleto de figuras (Mihajlovic, Stankovic, Crespo, El Piojo López, Simeone, Castromán, entre otros). Entró con el partido 0-1 abajo a los 8′ del segundo tiempo. Quince minutos después, le pondría un centro en la bocha al Toro Ferrante para poner el empate. Carlitos demostraba que estaba a la altura. Pudo haberlo ganado con gol suyo, pero Peruzzi sacó una mano de la galera y evitó lo que era la victoria para la squadra granata. La siguiente fecha tocaba el debut ante su gente frente al Módena, rival directo por la permanencia. El entrenador Renzo Ulivieri lo manda a la cancha en lugar del uruguayo Federico Magallanes (si, si… este también tiene un futuro asegurado en esta sección) en busca de la victoria. Y si bien apenas ingresa el Módena mete el 0-1, pocos minutos después Marinelli se manda este jugadón y su equipo logra el empate. La Gazzetta dello Sport lo destaca en su crónica y lo da como figura. Los tanos creyeron que podía ser la solución a los problemas en ataque y así lograr la tan ansiada salvezza. El próximo partido era una parada bravísima: recibía al Milan como local. El entrenador decidió que fuera de arranque. Cuando le preguntaron a Carlo Ancelotti -DT rossonero- qué le preocupaba de su rival, contesto “el cáracter y Marinelli”. Tomá pa’ vó, quiero ver a cuantos de ustedes los elogió Ancelotti, giles (?). La cuestión es que mucha preocupación al pedo, porque a los dos minutos ya ganaban con gol de Inzaghi. Seedorf en cuestión de minutos pondría con un doblete las cosas 3 a 0 y ahí sí, la Curva Maratona explotó contra los jugadores y el técnico y se pudrió todo. Al Torino le dieron el partido por perdido y lo mandaron a jugar el resto de sus encuentros como local a la cancha del Reggiana, a 270 kilómetros (!). Jugaría tres partidos más (dos victorias y una derrota) antes de llegar a la fecha 27. Derby frente a la corrupta y poderosa Juventus, líder del campeonato. Lo que sucedió se puede mostrar mejor en este video:

Por el empujón al árbitro Donato De Santis y la consiguiente expulsión, a Marinelli le cayeron varias fechas de suspensión. Además, en su informe el juez consignó que le dijo “basta de tener la camiseta bianconera puesta”. Se ve que era evidente lo que pasaba con la Vecchia Signora y los arbitrajes. El Torino, a falta de siete fechas por jugar, no volvió a ganar y descendió antes de finalizar el torneo. Sin embargo, la imagen que dejó en Torino fue buena, a tal punto que con apenas siete partidos disputados la hinchada llegó a corear su nombre. A pesar del descenso, Marinelli se sintió muy a gusto con la ciudad y con el idioma. La idea era definitivamente quedarse en Turín para intentar el regreso a la Serie A la siguiente temporada. Pero en el medio de todo esto -y cuando menos era necesario- se metió su padre, intentando aprovecharse de la situación. Primero, intento un resarcimiento económico por irse a la B (!), cuando el club estaba sumido en un quilombo importante. Después, viendo que esto no funcionó, intercedió en las negociaciones entre el equipo italiano y el Middlesbrough, dueño del pase. El Torino ofrecía dos años de contrato por 350.000 dolares anuales y el tipo pidió 500.000 (N. de la R.: si bien la fuente de este dato sólo habla de cifras, en otros medios italianos consultados se afirma que fue el padre quién pidió ese sueldo). Los tanos lo sacaron corriendo y al pibe no le quedó otra que volverse. El regreso a Inglaterra no fue nada fácil, teniendo en cuenta que hizo lo posible por irse a otro equipo. Sin embargo, fue Juninho quién le extendió una mano para contenerlo. Así lo contaba Steve McClaren en una nota titulada “Juninho salva a Marinelli”: “El perdió su lugar y se frustró con él mismo y con los demás, no fue lo suficientemente maduro para manejarlo. Pero decidió quedarse y lucharla a pesar de tener oportunidades para irse. Trabajó duro en la pretemporada y ha logrado que se lo reconozcamos. Y su cambio de actitud se lo debemos a Juninho, quién lo ha puesto bajo su ala y habla mucho con él. Es una gran influencia y su efecto sobre él es enorme. No se lo hemos pedido, lo ha hecho porque quiso y se están viendo los resultados”. La verdad es que el DT no mentía: se había reintegrado bien. Incluso fue titular en la primera fecha en la visita al Fulham de Facundo Sava, donde abriría el marcador para el Boro. Pero al entrenador se le ocurrió sacarlo antes de los diez minutos del segundo tiempo, algo que mucho no le gustó a Carlitos. Para colmo, un minuto después Fulham empataría el partido, que a fin de cuentas sería victoria para los locales por 3 a 2. La relación con el equipo inglés, ya tirante de por sí, empezó a definirse cuando lograron incorporar a Gaizka Mendieta. Marinelli desapareció de las convocatorias. Era su último año de contrato, el club lo sabía y no lo pudo vender en su momento. Así que se le rescindió el contrato de común acuerdo. Con 21 años, Marinelli era jugador libre.

Con semejante currículum en su haber (?), las ofertas no tardarían en llegar. Sin embargo, se optó por lo mas sencillo. Y tras una charla con el director técnico, se oficializó en diciembre su regreso a Boca. El equipo xeneize venía de ser campeón intercontinental, pero sufría ante la falta de un enganche puro, ya que Donnet cumplía ese rol pero no era su puesto, La Paglia vivía lesionado y Caneo era puteado por plateistas invitados a retirarse estaba muy verde aún. Los diferentes medios daban cuenta de su llegada, incluído ese que siempre infla todo lo referido al Mundo Boca. De paso, aprovechó para participar de la reinauguración de la cancha de Argentinos Juniors. Jugó un par de amistosos de verano (ambas derrotas: 0-1 vs. San Lorenzo y 1-3 vs. River). Oficialmente debutó con la casaca azul y oro en la tercera fecha del Clausura 2004, en un 3 a 3 frente a Vélez donde estuvo cerca de marcar un gol pero Alcaraz se entrometió y terminó metiendo un gol en contra. Más allá de eso, hizo un partido interesante que levantó algunos aplausos. Aunque hubo una mancha que para Bianchi fue casi definitiva: en el segundo tiempo, se desentendió de su marca sin siquiera correr, se dejó desbordar y la jugada terminó en gol velezano.  La siguiente fecha fue titular nuevamente en la victoria por 2 a 1 frente al Banfield de Falcioni. La sexta fecha ya fue al banco frente a Racing, en la victoria por 4 a 1. Ingreso a los 33′ del complemento por Tevez para tener la pelota, y la verdad que tampoco anduvo mal: se dio el lujo de tirar algunos lujos y participar en los últimos dos goles. Eso sería su última participación con la Primera de Boca. ¿Porqué? Porque la siguiente fecha Bianchi lo mandó a jugar con la Reserva frente a Lanús. En ese partido, Marinelli se haría expulsar tontamente. A partir de allí, Bianchi le hizo la cruz y consideró que no tenía compromiso profesional. Lo borró completamente. Lo sacó de la lista de buena fe de la Libertadores (fue al banco dos partidos; por él ingresó Pablo Ledesma) y ni siquiera fue al banco en los partidos donde Boca puso suplentes para cuidar a los titulares que disputaban los tramos finales aquella Libertadores que perderían frente a Once Caldas. Cuando parecía que no iba a volver a jugar con la camiseta de sus amores, la renuncia inesperada del Virrey tras perder la final le abrió una puertita.

El arribo de Miguel Angel Brindisi le permitía tener una segunda oportunidad (“La llegada de Brindisi la siento como una revancha, porque antes casi no tuve la chance de jugar. Estoy motivado. Le quiero demostrar a la gente de Boca lo que puedo dar”, serían sus declaraciones). De hecho, participó en la gira que hizo el equipo por Estados Unidos para enfrentar a las Chivas de Guadalajara y al América de México, como así también de la Vodafone 2004 donde enfrentaron al Urawa Red Diamonds de Japón y al PSV holandés. Pero a la vuelta de la gira y previo al debut en el Apertura frente a Lanús, el nuevo DT le dijo que no lo tendría en cuenta. Rápidamente surgió la posibilidad de ir a Racing, que ya había incorporado 16 jugadores (!). Marinelli no lo pensó dos veces (cosa que debería haber hecho, estamos hablando de Racing y toda la mufa que ello implica) y se fue para Avellaneda. Llegaría lesionado, pero se recuperaría para jugar recién la cuarta fecha. ¿El rival? Nada menos que su ex equipo. Ingresó en el segundo tiempo, pero no podría hacer nada para evitar la derrota por 2 a 1. Hubiera sido ideal ganar, porque al siguiente partido le tocaba River, con la ya consabida sumisión anal paternidad de uno para otro. Pero oh sorpresa, el equipo dirigido por Ubaldo Matildo Fillol abrió el marcador con un cabezazo de Licha López, tras un buen centro del enganche zurdo. Hizo un buen partido hasta que Gustavo Arce lo reemplazó a los 28′ de la parte final. Luego, ocurrió lo que ya le había sucedido varias veces: fue cuestión de salir y que su equipo pierda. Lucho Gonzalez a los 38′ y Sand a los 41′ le dieron vuelta el partido. Después de ese partido fue titular frente a Gimnasia y Estudiantes, e ingresó en el segundo tiempo frente a Velez y en el clásico con Independiente. Ah si, un detallito: todas fueron derrotas (!). Todo muy Racing. Tras la derrota con Velez, Fillol renunció y el mando lo tomó Guillermo Rivarola, que logró enderezar un poco el barco ganando cuatro partidos seguidos casi sobre el final del campeonato. Participaría de esa racha ingresando siempre en el segundo tiempo, cerrando su ciclo con una derrota 4 a 1 en un clásico frente a San Lorenzo. En síntesis: en un año en el fútbol argentino, 14 partidos sin goles. Muy poco para un pibe que prometía.

A la derecha, Marinelli con la de Boca, en la Vodafone Cup. A la izquierda, frente a River. Trivia: ¿Quién es el jugador que lo marca? La respuesta, cuando alguien lo acierte (?)
A la derecha, Marinelli con la de Boca, en la Vodafone Cup. A la izquierda, con la de Racing. Trivia: ¿Quién es el jugador de River que lo marca? La respuesta, cuando alguien lo acierte (?)

Aún con contrato vigente con La Academia, el Torino lo volvió a tantear, en búsqueda del retorno a la Serie A. Marinelli no dudó: puso 30.000 euros de su bolsillo para resarcir a Fernando Marín y se tomó el primer avión a Italia. Eso sí: antes de irse repartió mierda para todos los wines, con frases como “Bianchi no me hablaba, tenía preferidos”, “Hay que ser amigos de los periodistas para que te pongan buen puntaje” (acá algo de razón tiene) o “En Inglaterra el lugar te lo ganás jugando” (contrario a lo que dijo cuando se fue al Torino por primera vez). Lo loco es que terminó aceptando un contrato de 80.000 euros por seis meses, muchísimo menos que el que le habían propuesto un año atras. ¿Quién se quedó en Argentina al margen de las negociaciones? Su padre Héctor, a quien los medios lo consideraron “un elefante en una cristalería”. Al llegar a Turín, no dudo en afirmar: “en estos dos años el Torino siempre estuvo en mi corazón. Estoy feliz de estar de nuevo acá para buscar el retorno a la Serie A”. Tampoco se olvidó de sus últimos meses en el fútbol argentino: “Tuve muchos problemas para adaptarme a los esquemas de juego. Encima pagaba el precio de ir al banco ante cada derrota”. Para finalizar, le tiró flores al nuevo DT, Ezio Rossi: “Vine aquí a trabajar. Encontré al equipo bien, pude ver el último partido y me gustó como jugó y el sistema que usó Rossi, siempre con la pelota al piso”. Sutil (?) vendida de humo.

El debut tuvo que esperar 15 días, ya que tenía que ponerse a punto para la competencia. En esas dos semanas, su equipo perdió los últimos dos partidos de la primera vuelta. Tocaba visitar al Hellas Verona, rival directo por el ascenso. El partido arranca torcido para el Toro: erran un penal y un gol abajo del arco. Para colmo, a falta de cuatro minutos para el final del primer tiempo, el local se puso en ventaja. En el segundo tiempo, con su equipo peloteando fiero al arquero Gianluca Pegolo, Rossi decide la entrada de Marinelli a los 18′. Quizás afectado por el cambio de idioma, entendió mal las indicaciones del DT, porque veintidós minutos después de su ingreso, en vez de “asistir” a sus compañeros, le “asestó” un manotazo a Guarente, volante del Verona, que le había hecho un foul cerca del juez de línea. Roja directa. Sí, así como su último partido había sido con una expulsión, el de su regreso también. Encima, un minuto después el equipo Gialloblú sentenciaría el resultado con un segundo gol. Como era de esperar, tras el partido todos los medios fueron a buscar las declaraciones de Carlitos. Un colaborador salió del vestuario. “Carlos está con el ánimo por el piso, hecho pedazos. Ni siquiera quiere hablar con nosotros”. Para colmo, por reglamento interno, tenía que pagar una multa. Alguien le habrá bancado un par de euros hasta cobrar el primer sueldo (?). Se comió un par de fechas de suspensión y volvió en la victoria frente al Bari por 2 a 0. Recién agarró la titularidad cinco partidos después, para no largarla durante once fechas seguidas, marcando un sólo gol en la victoria 3 a 1 frente al Pescara. No obstante, su rendimiento fue de mayor a menor y las ultimas dos fechas terminó yendo al banco. El equipo termina tercero y tiene que jugar los playoffs de ascenso. En las semis vence al Ascoli y en la final se enfrentan al Perugia. En la ida ganan 2 a 1 en el Renato Curi y en el Delle Alpi pierden 1 a 0 cortando clavos con el ojete. La Squadra Granata volvía a la Serie A… bueno, en realidad no. ¿Qué pasó? A fin de temporada, la FIGC (la AFA de Italia) obliga a los clubes a presentar balances e informes que demuestren que están libres de toda deuda. Resulta ser que tanto el Torino como el Perugia tenían huecos por todos lados. La reglamentación impedía ascender a todo equipo que tuviera deudas, y a su vez condenaba al descenso a quien tuviera los números en rojo. Por lo tanto, la final por el ascenso a la Serie A, terminó siendo una promoción para no irse a la C1. IN-SO-LI-TO. Después nos quejamos del coso de 30 equipos (?). En fin, el segundo paso de Marinelli por Turín dejó el registro de 16 partidos y 1 gol. El club estaba sumido en una crisis económica muy fuerte, al punto de tener que entrenar sin balones (!). Marinelli tuvo que buscarse otro destino.

La unica puertita que se le abrió fue la del Sporting Braga de Portugal, pero recién pudo firmar en enero de 2006, seis meses después de su paso por Italia. Apenas jugó cuatro partidos, tres como titular y uno entrando desde el banco. Lo poco que se pudo rescatar sobre su paso por allá se puede ver en este blog, donde tras su debut se puede leer que “tiene un gran pie izquierdo”, pero que “el problema de Marinelli es la actitud defensiva: no juega sin pelota, no presiona, no defiende” y que “ya estaba cansado a los cinco minutos de partidos” (!). Más allá que arrancó jugando apenas llegó, una molestia en su pie derecho lo sacó de las canchas, a tal punto que tras su paso por el fútbol luso, volvió a la Argentina para ver a especialistas que lo ayudaron en su recuperación, la cual demandó unos cuantos meses. Para comenzar a retomar su estado físico, fue Boca quien le abrió las puertas para entrenarse y ponerse a punto. Mientras él estaba en eso, el Kansas City Wizards de Estados Unidos estaba haciendo la pretemporada en nuestro país. Alguien le acercó un video de Marinelli y los yankees, que lo más redondo que vieron en su vida fue a Oprah (?), quedaron alucinados. Pero claro, primero había que ponerse en forma. A fines de 2007, Carlitos ya estaba al 100% y ponía rumbo norte.

En su primera temporada, Marinelli tendría buenas actuaciones y, por sobre todas las cosas, continuidad. Jugaría 27 partidos de los 33 que disputaría el equipo a lo largo del año, de los cuales 19 lo haría como titular y 10 de ellos completos. Marcaría un gol (de penal, en su debut) y daría cuatro asistencias en un equipo sin grandes figuras (no, Eloy Colombano ni ahí pudo ser figura) pero que alcanzaría la semifinal del campeonato, donde perdería con Houston Dynamos por 2 a 0. Para la siguiente temporada, los dirigentes del club, que es de los socios de la franquicia decidieron traer una figura que acompañe a Marinelli. Un goleador, con experiencia europea, con títulos y que haya jugado Mundiales. ¿Van Nistelrooy? ¿Shevchenko? No, El Piojo López. Así difícil salir campeón, macho. The Wizards terminaron sextos en la general y en el Playoff fueron eliminados con el Columbus Crew del mellizo Guillermo, que había terminado lider de la tabla general. El zurdo enganche ese año jugaría 15 partidos (7 como titular) y daría tres asistencias. Los directivos decidieron no renovarle el vínculo. Adiós al sueño americano (?).

Marinelli lo pechea a David Beckham con cara de "guetepá". El inglés frunce el ceño calculando cuanto millones de dólares tiene él y Marinelli no (?).
Marinelli lo pechea a David Beckham con cara de “guetepá”. El inglés frunce el ceño y pone cara de “guiensovó” mientras calcula cuanto millones de dólares tiene él y Marinelli no (?).

Una vez terminado el vínculo en Estados Unidos, su derrotero continuó con otro equipo azul: Millonarios de Bogotá, donde compartiría plantel con viejos conocidos nuestros como Gerardo BedoyaOscar Córdoba y Mauricio Casierra. Su paso por Colombia fue de lo más turbulento que se haya visto. Once partidos -nueve de ellos como titular- y tres goles expulsiones (!), una de ellas en el clásico frente a Santa Fé. Previo a su última tarjeta roja participación como jugador albiazul, daría esta nota donde ya se notaba la mala onda que había en el ambiente. Tras la derrota 1 a 0 frente a Boyacá Chicó, el Comite Ejecutivo le rescindió el contrato a él y a cuatro jugadores más. Después de eso, en esta otra nota diría, entre varias cosas, que “el contrato se rescindió de común acuerdo”, “en Bogotá deja muchos amigos y espero volver algun día” y que “no guarda rencor a nadie” (N. de la R.: para mí a esta altura ya estaba boludeando al entrevistador). Bueno, se ve que todo eso se lo metió en el culo, porque al toque demandó al club ante FIFA por incumplimiento de contrato. Resolución que llegó tras casi 6 años de litigio y que dio la razón a Marinelli, a quien Millonarios deberá abonarle 450.000 dolares. Ningún Carlito$ (?).

Tras un intento fallido de volver a Argentinos en la etapa de Borghi (previo a la obtención del Clausura) y una prueba en Huracán, Marinelli terminó firmando con Aldosivi. En el Tiburón disputaría 13 partidos y anotaría 2 goles, uno frente a Boca Unidos en la última fecha. El equipo se salvaría del descenso pero eso no sería suficiente para que nuestro homenajeado permanezca allí. Le surgió la posibilidad de retornar a Europa. ¿El Torino volvió a Serie A? ¿El Middlesbrough precisaba volver a la Premier? ¿Gascoigne quería tomarse unos destornilladores? No, la oferta provenía del Gyori ETO FC de Hungría. Tanto él como Agustín Briones (compañeros en Aldosivi) fueron para el viejo continente. Sin embargo, la experiencia de Marinelli allí duraría muy poco: apenas dos partidos por Liga y dos por Copa. Su familia no se acostumbró allí y rescindió el contrato.

La bocha siempre pegada a la zurda, cubriendo con la mano estira alla Riquelme. Cerca de él, el pelado de San Martín de San Juan práctica un pasito de Michael Jackson (?)
La bocha siempre pegada a la zurda, cubriendo con la mano estira alla Riquelme. Cerca de él, el pelado de San Martín de San Juan práctica un pasito de Michael Jackson (?)

Retornó a Sudamérica ya con casi 30 años en el lomo. Bien podría decirse que su carrera se fue a pique de temprano, pero a esa altura ya lo único que le importaba era jugar. Encontró su lugar en Perú, más precisamente en la Universidad de San Martin de Porres, ese club que con apenas cuatro años de existencia se orteó a River en la Libertadores 2008. La USMP se caracterizó desde su creación por traer jugadores argentinos, desde la época (?) en que tenían en sus filas a José Luis Diaz. Marinelli llegaba al club con una dificil misión: reemplazar a un compatriota de renombre, exitoso, campeón juvenil y que supo ser titular por sobre Agüero y Messi. Sí, es él: Pablo Vitti. El comegato rosarino había sido elegido el año anterior mejor mediocampista, mejor jugador del torneo y mejor extranjero. Sus actuaciones fueron claves para que el club obtuviese su tercer título, pero había partido hacia un grande como Universitario. El club iba a participar en la Copa Libertadores y él era uno de los refuerzos de lujo. Pero cuando uno viene con la cruz cargando… se la quiere enchufar a otros. Arrancó su estadía en tierras incas invicto, incluso ganando los dos partidos por la Copa (uno con un gol y una asistencia de él), pero se lesionó y el equipo de repente metió una racha negativa de once fechas sin ganar. Como vimos, el muchacho no es tan dúctil con el cucurucho como con la pelota en los pies. Y ante el constante asedio de los periosidas (?) el tipo tiró: “NO SOY MESSI VITTI”. Sin palabras.

De la Libertadores quedarían eliminados en la fase de grupos, mientras que en el Descentralizado 2011 terminaron cuartos, lejos del campeón Juan Aurich. Marinelli cumpliría con 28 partidos (4 por Copa), tres goles y, por supuesto, una expulsión. En el 2012 se desvinculó del club peruano y coqueteó con Alvarado de Mar del Plata, pero finalmente el pase no se hizo y decidió volver para la segunda parte del Descentralizado 2012, donde llegó a ser entrenado por Angel Cappa, quien seguró se debe haber matado a pajas (?) con el fulbito de Marinelli. El equipo terminó en mitad de tabla (obviamente sin Cappa, rajado a patadas) y nuestro héroe firmó 12 presencias y un gol. Al año siguiente, la San Martín coqueteó con el descenso pero se salvó sobre el final del torneo. Marinelli disputaría 32 de los 44 partidos, anotando 2 goles y dejando una nueva expulsión en su registro. Ya acuciado por las lesiones, sus participaciones cada vez fueron disminuyendo. Con 32 años, iba pensando qué sería lo mejor para su carrera. Sin embargo, antes de su retiro, nos dejaría esta maravillosa perla producto de este partido:

Un partido de la Copa Perú ameritaba este termismo via Twitter. Aguante todo.
Un partido de la Copa Perú ameritaba este termismo via Twitter. Aguante todo.

Marinelli dejó sus gambetas a un costado para dedicarse a la representación de jugadores. Uno de sus representados es nada menos que Pedro Gallese, uno de los mejores arqueros sudamericanos de la actualidad. Ambos coincidieron como futbolistas en la Universidad de San Martín de Porres. Ojalá sepa aconsejarlo y llevarlo por el buen camino, ese que en algún momento creyó transitar y que la ambición o el apuro llevaron a mal destino.

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