De héroes a horribles (y viceversa): URSS vs. Nigeria Sub-20 1989

El peso de la historia a veces suele ser muy fuerte. El mundo futbolero ha creado máximas que hoy por hoy son palabra santa. Pero… ¿que me dicen de los famosos “fantasmas”? El del Maracanazo o el del descenso son los más recurrentes a la hora de etiquetar ciertos resultados. Hay uno que ha quedado olvidado, que se usó por primera vez hace más de cincuenta años, que terminó sucediendo en un Mundial Juvenil y que no va a volver a usarse nunca más… creo (?).

Mundial de Chile, 1962. El estadio Carlos Dittborn alberga el partido entre la Unión Soviética -campeón de Europa- y Colombia, que debutaba en la máxima cita del fútbol. Todo el mundo daba por descontada la derrota del equipo sudamericano, ya que su rival era una verdadera potencia. Sin embargo, y a pesar de estar 4 a 1 abajo a falta de menos de media hora para el final, Colombia logró un impensado empate marcando tres goles en 15 minutos. No sólo destacaría la remontada: además de eso, Marcos Coll marcaría el hasta ahora único gol olímpico en la historia de los mundiales. Gracias a la tecnología, disponemos de este video que no sólo da fe de dicho gol, sino también pone en duda las capacidades de una leyenda como Lev Yashin, que a criterio de quien escribe es responsable en todos los goles. La cuestión es que el resultado en el país cafetero se festejó como una victoria y hasta se animaron a termearla un toque: utilizando las siglas que figuraban en la camiseta de su rival, las archiconocidas CCCP (Сою́з Сове́тских Социалисти́ческих Респу́блик en cirílico, o simplemente URSS en castellano) los colombianos inventaron el hoy famoso Con Colombia Casi Perdemos, chiste que aún hoy en día solemos hacer a aquellos ignorantes desprevenidos o a los más jovenes que no saben lo que esas siglas significaban ni tampoco lo que era la Unión Soviética. Este resultado, si bien fue abultado y heroico, no entra en los cánones (?) de lo que esta sección requiere, ya que hemos visto miles de veces partidos con remontadas de tres goles (cómo olvidar esta o esta otra). Pero si dio pie a lo que ocurriría 27 años después.

Nos trasladamos al año 1989, más precisamente a Arabia Saudita. Allí se disputaba el 7º Mundial Juvenil Sub 20, aquel que supo ganar la Argentina en 1979 de la mano de Maradona y Ramón Díaz. Dieciseis equipos repartidos en cuatro zonas, donde los dos primeros clasificaban a Cuartos de Final. Entre las selecciones participantes destacaban nombres como Brasil (que contaba con Leonardo, Marcelinho Carioca, Bismarck y Sonny Anderson), Argentina (con jugadores como Bonano, Cristante, Gamboa, Mohamed, ScottoUbeda y Simeone), Portugal (Paulo Sousa, Joao Pinto y Fernando Couto fueron parte de ese equipo) y España (con Cañizares, Chapi Ferrer y Urzaiz). Pero nadie tenía en cuenta a dos equipos que llegaban como campeones, cada uno en sus respectivos continentes.

La Unión Soviética había ganado el Europeo Sub-19 de 1988 realizado en Checoslovaquia, perdiendo un sólo partido y venciendo en la final a Portugal por 3 a 1. Entre los 18 convocados al Mundial, se podían encontrar nombres como Yuri Nikiforov, Viktor Onopko (de recordado paso por el Real Oviedo en los ’90), Omar Tetradze (que en su paso por la Roma conoció a Bianchi, a Trotta y al Facha Bartelt) o Sergei Kiriakov. Pero la figura de ese equipo sin duda era el 9: Oleg Salenko, un pequeño tanque que ya era titular en el Zenit Leningrado. El sorteo lo ubicaría en el grupo B con Colombia, Siria y Costa Rica, donde no tendría problemas y vencería a sus tres rivales: sendos 3 a 1 a los primeros dos (con dos dobletes de Salenko) y un 1 a 0 frente a los ticos. Clasificación sin problemas a la siguiente fase.

Nigeria era el campeón africano de la categoría. Había derrotado en la final 2 a 0 a Mali y llegaba al torneo con la idea de pelear palmo a palmo con las grandes potencias. Sus figuras eran cuatro jugadores: un tal Christopher Nwosu y un trío que daría que hablar: Mohammed Oladimeji Lawal, Christopher Ohen y Mutiu Adepoju. A los tres los compraría el Real Madrid tras este Mundial, pero sus respectivas carreras serían muy distintas. El primero sólo jugaría un año en el filial, para luego volver a Nigeria y desaparecer de los primeros planos, aunque años después diría que era mejor que Cristiano Ronaldo (!!!!!). Al segundo le iría algo mejor: jugaría varios años en el humilde y recordado Compostela (pobre de aquel que no lo haya usado en el PCFútbol en ese equipo con Fabiano y Penev). Mutiu sería el más recordado: jugó varios años en la Liga defendiendo las camisetas de Racing de Santander y Real Sociedad, además de jugar en los Mundiales de Estados Unidos ’94 y Francia ’98. A las Aguilitas Verdes (?) les tocaría caer en el grupo A con el anfitrión, Checoslovaquia y Portugal. Complicadisimo. Sin embargo se las arreglaron para pasar a Cuartos de Final, aunque un toque cagando petróleo. Le habían ganado al local en el partido inaugural por 2 a 1, pero en el segundo cayeron con los lusos por 1 a 0. Si perdían el último partido, estaban afuera. Pero rescataron un 1 a 1 a poco del final y lograron el objetivo. Eso sí: sus tres rivales presentaron quejas inmediatamente ante la FIFA. ¿La razón? La de siempre: la sospecha sobre la verdadera edad de los jugadores nigerianos (*). Por suerte, contamos con una foto de aquel equipo, cuando en esa época no había Photoshop que te haga parecer mas joven (?):

Menores de 20 años mis polainas

A la FIFA le chupó un huevo los reclamos de las federaciones e hizo vista gorda. El partido se iba a disputar. Claro, los rivales eran los soviéticos, así que había que joderles la vida de alguna forma. Ya lo habían hecho algunos mundiales pasados, como así también en otros deportes. ¿Quien se iba a quejar por la decisión? ¿Fernando Gago? (?). Los nigerianos además contaban con el apoyo del país organizador, con lo cual no hubo más chances de patalear.  A resolver todo en el verde césped.

Dammam, 25 de Febrero. Estadio Príncipe Mohammed Bin Fahad Bin Abdul Aziz. Los equipos salen a la cancha. Nigeria tenía una baja muy importante: Chinedu Odiari -su mejor defensor- se había intoxicado con comida tras el partido con Checoslovaquia, lo que derivó en un cuadro con vómitos y fiebre. Su ausencia se notaba a la legua: Nigeria atrás era un coladero, pero para suerte de ellos los soviéticos erraban goles a lo pavote. Hasta que a los 25′, Kiriakov recibió un pase filtrado entre líneas y definió fuerte al palo del arquero, que tuvo cierta responsabilidad en el gol. A poco de finalizar el primer tiempo, Tedeev marcaría el 2 a 0 tras una buena jugada individual. Así se irían al descanso. Allí empezaría el cambio de suerte para los africanos, aunque al principio pareciera lo contrario.

Olatunde Disu, entrenador de los nigerianos, decide el ingreso del arquero suplente, Emeka Amadi. Pero este se rehúsa a entrar (!), argumentando que no debía reemplazar al titular Angus Ikeji. En eso, aparece el psicólogo del plantel, le llena la cabeza al bueno de Amadi y logra que cambie de parecer. Y nosotros que creíamos que el “te saque para protegerte” era propiedad del Bambino Veira (?). La cuestión es que si Disu hubiera tenido otro arquero lo hubiera puesto, porque sesenta segundos (!!!) después del ingreso de Amadi, Salenko marcaría el tercero de puro guapo. Con el equipo lanzado al ataque en búsqueda del descuento, Kiriakov marcaría su doblete personal a los 13′. 4 a 0. Los soviéticos desenmascaraban la mentira de la edad y la mar en coche. Victoria fácil y a pensar en el posible rival en semifinales. Dos minutos después sacaron a Kiriakov para cuidarlo. Y ahí volvió a aparecer la mano del DT de Nigeria.

Un minuto después del cuarto gol, Disu manda a calentar a Odiari, quién estaba cambiado como para entrar por si hacía falta. “Le pregunté si quería entrar y me dijo que sí, que se sentía mejor”, cuenta Disu. “Si no entrás, nos vamos a volver a casa con seis o más goles en contra”, le dijo antes de mandarlo a la cancha. El tipo era realmente un baluarte en la defensa, a tal punto que cuando entró le dijo a sus compañeros “no dejen de atacar: aquí atrás estoy yo”. Raro que nadie le haya respondido “si flaco, ¿pero vos viste los dos muñecos de estacionamiento que tenemos por arqueros?”. Los nigerianos fueron mas que nada a buscar el gol del descuento, un resultado más decoroso. No pensaron que lo encontrarían tan rápido: segundos después del ingreso de Odiari, Ohen descontaría con un violento zurdazo a la salida de un tiro libre. A los 30′, el propio Ohen clavaría un golazo de tiro libre, desobedeciendo la orden del entrenador. “Ohen acomodó la pelota y me miró. Yo me toqué la cabeza para indicarle que esta vez no patee al arco y envie un centro… bueno, la pelota fue directo a la red”. El partido 2-4 y ya era otro el cantar.

Oleg Salenko, goleador del Mundial Sub 20 de 1989 y del Mundial de Estados Unidos 1994. Uno de los pocos que poseen dos premios Botín de Oro de la FIFA. El de los cinco goles a Camerún tuvo que venderselo a un jeque para solventar las deudas que tenía, sin (?)

El partido increíblemente se dio vuelta: eran los soviéticos los que estaban paralizados. Pero a diez del final, la esperanza africana parecía desvanecerse: el lateral derecho de Nigeria, Nduka Ugbade, mostraba signos de dolor y estaba prácticamente en una pierna. Ya no había cambios y jugar con uno menos y sin arquero era sentenciar el resultado. Cuando estaban a punto de indicarle a Ugbade que se retirara del campo, Onyemachara busca a Samuel Elijah, improvisado lateral izquierdo, quien engancha hacia adentro y saca un remate de derecha que le dobla las manos al arquero. 4 a 3. El milagro era posible. Sólo faltaba un gol. Ese gol llegó apenas un minuto después del tercero. El video que viene a continuación muestra todos los goles del partido, pero presten atención al grito IT IS A GOAL FOR NIGERIA!!! (**) del relator nigeriano y a las reacciones de los pibes soviéticos:

El autor del gol es nada menos que Nduka Ugbade, que se había ido a jugar de delantero debido a su lesión, anticipándose años luz a Paco Gerlo (?). Los africanos empataban un partido prácticamente perdido, donde tuvieron que cambiar al arquero, ubicar a jugadores en puestos improvisados, hacer entrar a un tipo que estaba con vómitos y cagadera, y para redondearla, hacer jugar a un lesionado de 9 y que él sea el autor del gol. Epico es poco.

El partido estaba 4 a 4, sí. Todo muy lindo, pero no estaba terminado… y quedaba el suplementario. Inmediatamente tras el empate, el entrenador de URSS puso un delantero en busca de evitar la vergüenza, pero los pibes de Nigeria defendieron con uñas y dientes el resultado durante lo que quedaba del tiempo reglamentario y el suplementario. Tocaba la suerte de los penales. Allí, con la definición 2 a 2, Emeka Amadi le atajaría el penal a Kasimov, dándole así la razón al técnico que lo había puesto (?). Nigeria no fallaría el resto de sus ejecuciones y lograría un histórico pase a las semifinales, donde enfrentarían a Estados Unidos (hubiera sido cuestión de estado si pasaban los soviéticos). En el duelo de águilas (?), los africanos vencerían 2 a 1 en tiempo suplementario con un doblete de Mutiu, en un partido que merecieron ganar mucho antes y con mayor amplitud de no ser por la enorme actuación de Kasey Keller, a pesar de su error en el segundo gol. En la final no habría equivalencias: el hecho de tener tres jugadores de campo lesionados y haber jugado dos tiempos suplementarios consecutivos, hizo que físicamente mermaran en su rendimiento. Portugal vencería 2 a 0 y sería justo campeón.

A dia de hoy, el partido es absolutamente recordado por los nigerianos, a tal punto que lo consideran el partido mas emotivo de su historia. Si alguna vez les toca ir por las calles de Lagos y un grupo paramilitar amenaza con liquidarlos a balazos (?), no griten “Messi” ni “Maradona”: con tan sólo decirles “The Miracle of Dammam” lograrán su salvación. ¿La Unión Soviética? Bueno, se terminó yendo a la B y terminó siendo un coso de 30 equipos (?). Pero a los muchachitos que los representaron en aquel mundial en Arabia Saudita, el fantasma del Con Colombia Casi Perdemos” se les apareció en la cara. Y si bien fueron otros negros, esta vez sí perdieron.

 

(*): la información referida al tema la pueden encontrar en este sitio. No quise extenderme en el asunto, pero la cantidad y la calidad de datos que hay allí es increíble. Si se las rebuscan con el inglés, disfrútenlo. Si no, banquen a que un día haga un post (?).

(**): si no se emocionaron con el humilde y sentido relato del gol del empate, háganse ver urgentemente. Probablemente les circule leche en polvo por las venas.

 

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