90 minutos, un gol. Fácil.

El coso de 30 equipos dedicado al co-conspirador llegó a la jornada de todos los clásicos donde tuvimos un sábado de buen fútbol y un domingo para demandar con Fernando Burlando. Con Boca ganando gracias al talón de Lady Gago con lo justo a un River remendado y cabeza en otro campeonato. Además, el zapatito Ricky Sarkany de Patricio Toranzo para la victoria de Huracán, Independiente se paseó en poja roja a Racing, Cuerazo para taladrar al Grana, muchas balas para tan poco fútbol en Rosario, entretenido empate en La Plata, siesta santafesina en Colón-Unión y victoria cuyana de Godoy Cruz sobre San Martín en San Juan. En los clásicos inventados: El Argentinos de Pipo metió dos goles a Chicago y se guardó los SMS para otra ocasión, las desventuras y derrotas de Caruso en Arsenal, el puntito salvado de Belgrano en Rafaela, Bahía mata soja y Tigre muy anti-pibe contra Vélez. Todo esto más Gasoleros – Cerveceros y el partido menos importante de la historia entre tiburones marplatenses y colectiveros misioneros.

River 0 – Boca 1

0913_river_boca_lodeiro_g00_fb

(*) por Cachengue

La fecha de los clásicos tuvo su plato fuerte dominguero en Nuñez. Una comida recalentada que los fanáticos comen sin mirar pero los neutrales apenas pudieron digerir. Partido cortado, con muchas faltas y pocas llegadas. Muy soso todo, seguramente por la falta de pimienta (?).

Tras los escritorios, los gases y panaderos del pasado (?), Boca superó por la mínima diferencia a River, aprovechó su oportunidad de gol amparado en una sólida gestión defensiva y un mediocampo que se adueño del juego en el primer tiempo. Todo esto por obra y gracia del Talón de Aquiles de Fernando Gago, quien se fue del campo de juego chillando como niña chiquita. De golpe tacazo (?), Boca a los 30 segundos adelantó su línea de volantes cuando el quejoso séptuple lesionado le dejó su lugar al uruguayo Nicolás Lodeiro. Rodrigo Betancur pasó a ser el volante central mientras que Marcelo Meli y el 14 tomaron las puntas derecha e izquierda respectivamente. Carlos Tevez ejercía de pivote mientras que Sebastián Palacios atacaba con velocidad y desborde. Con ese 4-4-2, Boca decidió controlar la pelota en campo rival y hacer gala de un ataque en velocidad, aprovechando los desacoples de la recientemente ensamblada defensa riverplatense.

Marcelo Gallardo debió confiar en la mística ganadora de clásicos de su nuevo fichaje Milton Casco y en el bendecido por Pasarella: el colombiano Eder Álvarez Balanta, encargado de chocar con Tévez y anotar la patente del Tucu. Para colmo el doble cinco que supo borrar de la cancha al mediocampo xeneize en los 135 minutos de octavos de final, hizo agua durante el primer tiempo. El principal problema fue que Leonardo Ponzio no renovó su licencia de pegar no acertaba una y era candidato a dejar con diez a su equipo mientras Matías Kranevitter no podía tapar todas las cagadas de su compañero en el centro, Carlos Sánchez volvió a ser aquel de RAD, Pity Martínez can’teo de lo lindo y Rodrigo Mora quedo en ridículo como su corte de pelo. Sólo Lucas Alario llevó algo de peligro, cuando el Muñeco logró abastecerlo mejor.

El Cata se tuvo que fumar los gases de Alario.
Un dolor de ojos el superclásico.

Boca tuvo sus mejores momentos en el primer tiempo, con claras llegadas al arco donde merecidamente logró la diferencia. La primera fue el gol a los 19′ que lo adelantó en el marcador: Fernando Tobio le sacó la pelota a Gonzalo Martínez, levantó la cabeza y sacó un pase largo para la corrida del Tucu Palacios que dejó a Bailanta como el Coyote sin productos ACME. Allí cedió para Carlitos cuyo remate fue taponeado por Marcelo Barovero y el rebote le quedó a Lodeiro quién sacó un fierrazo de zurda arriba al medio.

Remate fuerte. En el estante de arriba, donde el oficinista Barovero nunca llega.
Remate fuerte. En el estante de arriba, donde el oficinista Barovero nunca llega.

La otra gran chance vino por medio de un cagadón de Emmanuel Mammana a los 28 minutos. Meli se escapó solito. Era cuestión de pasarla al medio para que Palacios definiera a placer pero se tropezó con sus orejas (?) y tiró la pelota afuera muy desviada.

Napoleón Gallardo quisó evitar el Waterloo en la mitad de cancha. Sacó a Pirlonzio, que zafó de ver la roja y entró Lucho González. Como el Colegio Alemán, River se apoyó en su Andy Johnson para mejorar en los últimos minutos. Una combinación a los 42 minutos con Milton Casco, le permitió desbordar sobre la izquierda. El centro atrás encontró la cabeza de Lucas Alario que fue rechazado por Agustín Orión y luego por el Cata Diaz.

En el comienzo de segundo tiempo se vió la mejor versión de la Banda. Kranevitter se adelantó en el terreno y empezó a manejar los hilos. A los 2 minutos, se encendió Carlín Sánchez por derecha y envió un centro para la elevación de Alario, cuyo su alarido de gol fue detenido una vez más por el arquero de Boca.

Lo de Lucho duró, lo que duran sus piernas de hielo en un whisky on the rocks.
Lo de Lucho duró, lo que duran sus piernas de hielo en un whisky on the rocks.

La ráfaga de River se detuvo a los diez minutos cuando el corazón de Andy las piernas de cristal de Lucho dijeron basta. Tabaré Viudez hizo su aparición en el campo pero para estacionarse en un costado y sin poder destacar de la mediocridad de sus compañeros. Sebastián Driussi tampoco pudo cambiar la ecuación y así el carruaje ofensivo de River se transformó en una calabaza, con Gallardo buscando a su cenicienta entre ratones y feas hermanastras (?) sin fuego sagrado para dar vuelta la historia. Su hinchada, viendo que todo estaba perdido, decidió poner la cabeza en Japón, donde deberá sortear algunas bombas atómicas(?) de Barcelona.

Boca decidió bauzear sin asco el resto del partido. Se hizo fuerte en el medio, con Lodeiro en el medio y un gran Betancur por la izquierda, reivindicandose de la asistenica a Matos de la fecha anterior. Con el juego bajo su control, llevó a jugar el partido lejos de los arcos. Sus aproximaciones solo llevaron peligro ante sendos cabezazos de Tobio que se fueron por arriba.

¡¡¡¡KAME KAME KAME HAAAAA!!!!!
¡¡¡¡KAME KAME KAME HAAAAA!!!!!

La Vasconeta se recupero del porrazo de la semana pasada y de los clásicos de la Copa y “volvio a la normalidad” ante el rival de toda la vida. Gracias a los resultados que se dieron en esta fecha ezpezial (?) recapturó la punta del torneo con 52 puntos, dos más que el fetiche de Bergoglio y Viggo. Espera a AAAJ y los whatsup de Gorosito en la Bombonera. Para el CARP, que queda 9 partidos detrás del historial, sus 41 puntos lo dejan bastante lejos por lo quepondrá todos sus esfuerzos en la Copa Sudamericana y el Mundial de Clubes.

Este Superclásico sin mucho vuelo futbolístico se puede resumir en una frase. 90 minutos. Un gol. Fácil.

Nota de LRF!: Rodolfo Arruabarrena no quiso hablar en conferencia de prensa tras el partido. Esta bien Vasco, teniendo en cuanta la cantidad de veces que debiste hablar menos durante tu gestión es saludable. A los periosidas ni agua

Nota de LRF! (2): A Darío Herrera le da alergia el color rojo sino no se entiende cómo o expulsó a Ponzio y a Meli tras sendos patadones y ambos con tarjeta amarilla.

Atl. Rafaela 1 – Belgrano 1

(*) Por U Rola

La noche del sábado nos regalaba el único partido de ida en la fecha de clásicos, ya que tanto la Crema -esta vez de local- y el Pirata se verán las caras la próxima semana. El local buscaba ganar por un poco de dignidad -aunque, en opinión de este escriba, con Astrada de DT y con el Malevo de conductor, cada cual tiene la dignidad que se merece (?)-. La visita, por su parte, con la cabeza en la vuelta del duelo con Lanús por la Sudamericana, buscaba no terminar de despegarse de una posible chance de pelea en el coso de treinta.

El panorama era malo, empeoró con Hamilton de comentarista -el Brancatelli de la cabina, el orishinal estaba a nivel del campo de juego- y se confirmó durante el primer tiempo. Ninguno de los dos hizo un reverendo y apoteósico carajo en la primera mitad: apenas un remate desviado de Jomini, tras un remate de Pussetto donde Olave dió rebote (39 minutos); y un mano a mano ganado por Di Giorgi a Rigoni tras un hermoso pase de Zelarrayán -qué bien juega este pibe-.

Durante 30 minutos del complemento, el partido siguió en igual tónica, apenas matizado por un remate cruzado que tuvo Graciani tras pifia de Álvarez y que se fue por fuera del palo derecho (15 minutos); más un rebote capturado por Saravia tras un tiro libre en forma de ollazo que la defensa local no supo despejar (29 minutos). Hasta que, cuando todo preanunciaba un 0-0 más cantado que la insoportabilidad (?) del editor de Un Daño, a los 32 minutos, Pusseto gana la bola de un saque de meta local y aclara el panorama abriendo el balón a la izquierda. La jugada parece diluirse, pero en el rebote Bastía empuja y vuelve a abrir a igual sector para Ferreira. El ex River centra, Graciani la baja por el segundo palo y Facundo Parra -ingresado un cuarto de hora antes por el Ayatollah del Gol (?)– se rehace con una pìrueta y la mete adentro del arco del primo de Rodrigo. Pudo liquidarlo Ullúa con un cabezazo un par de minutos después. Pero a los 44 minutos, cuando parecía todo dicho, Bolatti -ingresado por Prediger en el entretiempo- le tiró un pelotazo a Fernando Márquez, quien no desaprovechó la estirada de abuelo juegando con el nieto (?) que realizó Carlos De Giorgi -y que el comentarista atribuyó al presunto mal estado físico del portero (!)-.

San Martín 1 – Godoy Cruz 2

(*) Por Petaka

El sábado a la tarde se prestaba ideal para el clásico cuyano. San Martin y el tomba se enfrentaban en el Hilario Sánchez luego de 3 años (28 de Abril del 2012, victoria para el verdinegro 1 a 0 con gol del chelo Carrusca(!) y con serios incidentes entre la policía y la parcialidad vistante). El conjunto local se presentaba con 3 cambios, luego de la victoria 3-1 frente a Velez. Pelotín(?) Vera ingresaba en la zaga central por el suspendido Mattia, mientras que Ardente regresaba al arco sustituyendo a Corti y Javier Toledo ingresaba por Facundo Pumpido. A todo esto se le sumaba el regreso de Carlos Bueno al banco de suplentes tras la fractura que sufriera a manos del forro (?) de Orión. Del lado mendocino el DT Gabriel Heinze dispuso el ingreso de Emmanuel García por Franco Zuqui, para el desconcierto de los hinchas (?).

COvnfXoWoAA2ama

El partido arrancó movido y el local tuvo una chance a los 22 segundos, tras un desborde y centro de Gómez que Toledo no pudo conectar. El tomba respondió minutos mas tarde, un remate de Jerez Silva, a la salida de un tiro libre dió en el palo y el rebote le quedó servido a Jaime Ayoví para convertir, pero la jugada había sido invalidad por offside. El primer cuarto de hora nos encontró con el equipo local dominando las acciones, pero sufriendo cada vez que era atacado, sobre todo por el costado izquierdo de la defensa. Figueroa lo tuvo dos veces para el verdinegro, pero sus remates fueron tapados de gran manera por el arquero Rey.

A los 23′ llegaría el gol, Ardente sacó largo para Toledo, a quien la pelotá lo sobró. Figueroa se aprovechó y desbordó por el costado izquierdo y con un centro rasante encontró a Toledo muy solo en el punto penal, para que la empuje a la red, como decía Menotti (?) y ponga el 1 a 0 para el local. Delirio en Concepción. Luego del tanto, el local se erigió claramente como dominador de las acciones. San Martín generó dos o tres chances claras de gol y sobre el final del PT (oiiigaaaa) Figueroa tuvo el 2-0 pero el sanjuanino, ex puyutano, Lucas Ceballos salvó sobre la línea.

El segundo tiempo arrancó totalmente distinto, Godoy Cruz se plantó en campo contrario y dominó la pelota. Los primeros diez minutos fueron de dominio visitante, con juego asociado, mientras que San Martin abusaba del pelotazo a Toledo y apostaba a ganar el medio con el ingreso de Gelabert por Gomez, metiendo un triple 5 que pondría orgulloso al checho Batista(?). Recién a los 24′ del segundo tiempo y tras el quinto (!) córner en el ST, Ortiz metió un cabezazo al palo y el rebote, tras cruzar toda el área, le quedó a uno de los 40 Fernández (?) para meter el 1 a 1, ante la siesta de toda la defensa sanjuanina.

El tomba no se conformó y siguió buscando, apenas un puñado de minutos después un centro de Angileri encontró la mano de Ledesma dentro del área y Pompei, que dirigió todo el partido desde Mendoza(?), cobró el penal. Fernández se dispuso a patear, pero ante el vigésimo petardo que cayó a espaldas de Ardente, Pompei tomó la pelota y amenazó con suspender el partido. Aparentemente volvió a sus cabales (?) unos minutos después y decidió reanudar el juego. El 9 del tomba ejecutó el penal a la derecha, mientras que Ardente fue al otro lado. 2-1 para Godoy Cruz con 20′ por jugar.

El mejor festejo del futbol argentino en la actualidad

Mayor dispuso el ingreso de Bueno, buscando un hail mary(?) que le permitiera empatar el partido. Los últimos minutos vieron al local atacando y con claras chances de conseguir el gol, pero sin puntería para concretarlas. A los 41 y tras una hermosa patada (?) sobre Martinez, Angileri vió la roja. En la última jugada del partido,a los 52 minutos, Franco puso la mano y Bueno convertía el empate. Pompei, atentando contra todo instinto de supervivencia (?) anuló el gol del local y expulsó al defensor sanjuanino. Llegó el final del partido y Godoy Cruz le arrebató un invicto de 22 partidos al local, que se fue masticando bronca por los puntos dejados en su reducto.

Nueva Chicago 1 – Argentinos Juniors 2

El cambalache que se observa desde la platea local
El cambalache que se observa desde la platea local

En el clásico (?) de equipos fundados en honor a los valientes trabajadores muertos por pedir jornada laboral de 8 horas hace mas de una centuria, el bicho le aplicó la eutanasia a un verdinegro que ya no puede mas con su alma y le queda muy poco en primera división. Porque a sus ganas no supo añadirle futbol en todo el torneo, porque ya en esta recta final no optó por probar con juveniles, porque carece de peso ofensivo, por tener un presupuesto muy acotado, sobran los motivos (?). Enfrente, el equipo de Gorosito venía dando claras muestras de recuperación dentro de un contexto de malaria (?) durante las ultimas fechas y no necesitó demasiado para sacarse el compromiso de encima.

A los 10 minutos, en una segunda jugada de un corner, Matricardi vuelve a meter la pelota al área desde la derecha y Aguero no llega a conectar entrando solo por el medio, la pelota pica y se eleva por sobre Tauber para un muy fácil 1-0.

El propio Tauber sentiría vergüenza por seguir usando pantalones largos para atajar por el gol que recibió y pediría el cambio minutos mas tarde ante una dolencia muscular, para ser reemplazado por el juvenil Federico Lanzilotta, de gran tarea durante todo el partido, generando la pregunta ¿por qué no entró como titular varios partidos antes? ¿Quien eres tu, Forestello? (?)

Rápidamente la gran aparición de Argentinos en el torneo, es decir Luciano Cabral, tuvo el segundo en sus pies en una jugada autogestada. Sin Ledesma, Rinaldi ni Lenis, el mediocampo del bicho careció de juego y fue siendo llevado poco a poco por el ímpetu del torito, que a pesar de no tener claridad conceptual en ataque generó tres jugadas claras de gol: un tiro libre de Gagliardi que pegó en el palo, un pie a mano de Carrasco que no pudo meterla ante Gabbarini y una pelota que el propio arquero ex independiente sacó al corner cuando un bombazo de afuera del area de Gagliardi buscaba ángulo.

En el segundo tiempo, la figura de Lanzilotta se fue agigantando. Con poco, Argentinos merecía agrandar la diferencia, pero milagrosamente a los 30 minutos un tiro libre lejano de Nicolas Gimenez se coló por el primer palo de un Gabbarini que se tiró con los pies y no con los brazos, permitiendo de ese modo el empate. Inmediatamente después del gol, la visita incrementó su poder de fuego, contando con un remate de Cabral y otro de Navarro detenidos por Lanzilotta hasta que a los 36 minutos llegó la jugada del bochorno definitivo en República de Mataderos: una mala salida desde el fondo de Masuero que se terminó sacando la pelota de encima recayó en los pies de Garré que emprendió la carrera desde atras de la mitad de la cancha por el sector izquierdo y tras tirar una pared llegó hasta el fondo con pelota dominada y se metió en el área. Luego, metió el centro hacia atrás para el ingreso de Cabral que pudo definir a pesar de no controlar bien la pelota y de cachetada al segundo palo metió el 1-2. Como podrán leer, ningún defensor de Chicago intervino en la acción mas que por omisión, concluyendo así la tenue resistencia ante el fatal desenlace que se avecina para Mataderos.

Huracan 1 – San Lorenzo 0

COy2H4DWoAArulF

En la vida, todos queremos tocar el cielo. Pero solo el globo sabe hacerlo (?). Este plantel de HuraCAN es la definición de equipo copero. Un conjunto al que no le sobra nada pero no futbolística, sino espiritualmente, incapaz de hilvanar dos partidos buenos consecutivos, pero muy solvente en esos partidos importantes donde la camiseta pesa 100 kilos y la pelota arde.

San Lorenzo puso la otra cara, la de la derrota (?). Salió a ver que pasaba, como si con un empate estuviera bien y esa falta de voracidad la terminó pagando muy caro. Para el lector promedio de la revista un daño que piense que es injusto que se jueguen todos los clásicos en una misma fecha, desde esta página siempre se los advertimos: cada clásico es un partido aparte y no importa en qué posición de la tabla llegue el equipo que no está peleando el torneo, este hará todo lo posible por arruinarle la fiesta a su eterno rival.

Y así fue, empezando por termeadas como la de Espinoza pateando el banderín, siguiendo con un gran partido de Vismara que copó el mediocampo, con Toranzo en todos lados distribuyendo y armando juego, el local impuso las condiciones (!) mientras que los del paton estuvieron mas atentos a defender que otra cosa, con el típico 4-4-2 para no atacar (?) por las bandas, esperando alguna bentancureada que jamas llegó.

A los 22 minutos, un centro desde la derecha de Espinoza -de gran duelo contra Mas- encuentra a Wanchope Abila ensayando una tijera monumental que fue devuelta por el travesaño. San Lorenzo devolvió gentilezas cinco minutos después con una gran jugada entre Seba Blanco y Villalba, que ingresando por la izquierda metió un zurdazo que también dió en el travesaño ante la salida de Marcos Díaz. Wanchope mas tarde se iría lesionado y en su lugar ingresaría el memo Borghello.

A los 9 del segundo tiempo, otro centro desde la derecha lo encontró solo al rolfi Montenegro pero no pudo conectar bien de cabeza. Y sobre los 22′ se efectúa un cambio clave: Rolle ingresa por Cauteruccio. El ex Olimpo entró para certificar lo que cada día se certifica mas como una realidad en el cuervo: los jugadores que Lammens compró para ser suplentes sirven muy bien para no reforzar a otros equipos, pero no para ser suplentes de un equipo protagonista como el azulgrana, con mayores responsabilidades. A Rolle le queda gigante el traje del pipi Romagnoli y mas allá de no poder constituirse como el enganche de recambio del equipo, tuvo el gol dos minutos después de ingresar y falló de manera insólita. Para colmo de males, a los 26′ un tiro libre que parecía que iba a ser centro desde la derecha, fue pateado al primer palo por Toranzo, y el arquero Torrico intentó despejar con los puños de manera temerosa, permitiendo así el gol del hincha de Goiás (?).

Romagnoli, desde la muy conocida por el platea del Ducó
Romagnoli, desde la muy conocida por él platea del Ducó

Con el gol, San Lorenzo se descontroló totalmente. Prueba de eso fue la patada descalificadora de Buffarini por la cual debió salir expulsado del terreno a los 31. Tres minutos mas tarde sería Caruzzo quien vería la roja por doble amonestación tras cortar un avance quemero con la mano, entregándole así en bandeja el clásico a la quema, que pudo ampliar la diferencia con un tiro libre de Mauro Bogado que dió en el travesaño. Gran triunfo de Huracan en el clásico tras cinco años y muchas dudas para el paton Bauza y su troupe, al que le quedan varios partidos chivos en el final del torneo.

Defensa y Justicia 1 – Arsenal de Sarandí 0

(*) Por Gancedo

En el arranque de la fecha de los clásicos, un partido entre dos equipos clásicos. Sí, pero del Nacional B. Que hoy los encuentra misteriosamente en Primera y con realidades distintas. Mientras que el local buscaba su quinta victoria consecutiva en esa condición, los del Viaducto buscaban cortar la misma cantidad de derrotas como visitante. Como suele suceder, el equipo de Ricardo Caruso Lombardi salió a esperar a su rival y buscando que Rasic se arregle arriba sólo, bancando para que lleguen los volantes.

CO1c_SLWoAAmvY8

Lo del Halcón es otra cosa, y vale la pena resaltarlo: con mucho menos nombres (al menos para la categoría) que aquel equipo de Cocca, Ariel Holan -el Chapa Retegui del fútbol (?)- busca la asociación y rotación de jugadores constante, como también la permanente escalada de los laterales. La pelota pertenecía a su equipo y fueron los primeros en arrimarse al arco rival, con un remate de Benitez a los 10′. Pisando los veinte minutos de juego, el paraguayo Rodríguez aprovechó un intento fallido de despeje por parte de Zaldivia, quedó mano a mano con Andrada pero este tapó bien. Inmediatamente después de esa jugada, Defensa abrió el marcador: fueron tocando hasta crear un hueco donde Rodríguez descargó para Tellechea, quien fue hasta practicamente el fondo y cuando salía Andrada, tocó hacia el punto del penal desde donde Isnaldo empujaría la bocha a la red.

Merecida ventaja para los locales que le escondían la pelota a un Arsenal que, créase o no, sin Fredes le cuesta un Perú tener la pelota y se arrima al arco rival como puede. Como a los 36′, que tras un lateral de Marcone que la defensa no pudo despejar, Curbelo la agarró desde la puerta del área y sacó un lindo derechazo que obligó a Arias a volar para mandarla al córner. Sobre el final de la etapa inicial, la tuvo otra vez el delantero paraguayo de Defensa y Justicia, que eludió bien a Andrada pero no acomodó la pelota lejos del alcance del arquero, que se rehizo y tapó el remate. La diferencia merecía ser más amplia.

Isnaldo, Busse y Telechea celebran el gol de Defensa.
Isnaldo, Busse y Telechea celebran el gol de Defensa.

En el segundo tiempo la impronta del partido no cambió, pero el local no fue tan profundo como en en la primera etapa y la tenencia de la pelota se diluía en tres cuartos de campo rival. Al equipo de Caruso Lombardi no se le caía una idea: desaparecidos Carrera y Campos Toro, sólo destacaban las ganas de Marcone y nada mas. Movió el banco con el ingreso de Santiago Silva para acompañar a Rasic, que a los 21′ encaró de wing derecho a Matheu, guapeó y le ganó la posición, pero se nubló cuando tuvo enfrente a Arias y su pase fue cortado por el arquero rival, cuando el ex Lanús se aprestaba a definir.

Holan vio que se venía el rival y optó por salir de contra, haciendo ingresar a Sánchez Sotelo por Busse. Pero más que errar en la postura, erró en los nombres: quién debió salir era Rodríguez, que se cansó de errar jugadas clarísimas de gol. A los 28′ tuvo una inmejorable donde el pase a su compañero era prácticamente medio gol, pero optó por patear un tirito de morondanga que, sin exagerar, el arquero hubiera podido parar con el pie. Arsenal apretó sobre el final por empuje más que por generación de juego, siempre de la mano de Marcone, que a los 37′ tuvo una muy parecida a la de Curbelo del primer tiempo: desde la puerta del área sacó un derechazo violentísimo y otra vez Arias respondió brillantemente, en una pelota mucho más complicada que la anterior debido a la velocidad del disparo y la cantidad de jugadores que dificultaban ver la pelota.

Los de Sarandí continuaron en búsqueda del empate pero sin idea alguna, empujando a su rival dentro del área sin éxito. Defensa aguantó como pudo y logró una nueva victoria que lo sigue alejando de los puestos de abajo y prácticamente lo colocan en mitad de tabla.

Estudiantes 1 – Gimnasia 1

(*) Por U Rola

La continuidad clasiquera (?) se trasladaba al Julio Alak’s Stadium, donde Estudiantes viene haciendo las veces de local y enfrentaba al Racing Club de La Plata (?), conocido por el nombre de Gimnasia y Esgrima de dicha ciudad. En el duelo entre rulientos, ninguno de los dos se sacó ventajas.

Y la razón es simple: Gimnasia hace lo que puede con un plantel armado con poco, pero que suele tener relativamente claro qué hacer, aunque en los clásicos de los últimos 15 años lo traicione la impericia y la desgracia, en partes cambiantes. Por el lado del Pincha no rachero (?), el problema está en un plantel que no termina de confirmar si es digno o un rejuntado de bluffs y jovatos, culminado con un entrenador que, si posee una idea de juego clara, nunca parece plasmarla en el verde césped, que es donde debería hacerlo.

Encima, Gimnasia fue quien golpeó primero, a los 21 minutos, cuando de un corner por izquierda ejecutado por Ignacio Fernández -el MVP del Tripero en este torneo- encontró sólo, otra vez -unos minutos había ocurrido en un tiro libre pero con infeliz destino-, a Maximiliano Meza, quien cabeceó al costado izquierdo del arco defendido por Hilario Navarro. El gol exhibió a un conjunto rojiblanco incapaz de generar mayor idea que arrestos individuales por parte del tridente de mediocampistas ofensivos -compuesto por Cerruti, la Gata y Barbona- encargados de asistir a Auzqui, a la sazón como único punta. Y en ese juego trabado, friccionado y poco claro, se acabó la primera parte.

Para el segundo tiempo, el Meniscal sacó a Barbona, recolocó a Ausqui y tiró a la cancha a Mendoza, el único centrodelantero que tenía -se nota demasiado el éxodo de Guido Carrillo-. Así, aprovechando el quedo de Gimnasia, empezó a tratar de acompañar la mística con actitud; algo que no parecía dar demasiados réditos hasta los 14 minutos, cuando Gastón Fernández abrió hacia izquierda, donde Álvaro Pereira estaba trepando. El lateral uruguayo envió el centro, que conectó en primera instancia el ingresado Mendoza, pero fue el lateral derecho Leonardo Jara -entrando por sorpresa- quien empujó al gol y acabando la resistencia de Nicolás Navarro. Pero, cuando todo parecía preanunciar un nuevo knockout inminente en el equipo de la mamá de Cristina, el equipo del 53% volvió a confiar en la mística -y más precisamente, en la mística derrotista de la visita– para acceder a la victoria. Cosa, que, en este caso, no ocurrió: a la historia apenas le aportaron un cabezazo de Mendoza despejado por el sextoy de Zulemita que aún está en actividad (?). Para los blanquiazules, apenas quedó la tibia polémica de los 40, donde ni siquiera Raimundi se animó a instalar la idea de un penal tras presunta falta cometida a Meza tras una buena corrida.

En fín, empate merecido. Por un Gimnasia que sacó la ventaja inicial, pero se tiró pelotudamente atrás y pagó con el gol del empate; y por un Pincha que nunca se dignó a ganarlo, ni siquiera con la visita caída. Uno puede criticar ciertos gustos bidoneros, pero con un plantel muy MEH y un DT que pinta para dedicarse en breve al comentario en partidos o programas de opinión, los gustos de los hinchas no van a cambiar. Y tendrán razón en no hacerlo.

Rosario Central 0 – Newell’s Old Boys 0

Otro clásico rosarino en el que aburrieron a todos y nos regalaron un 0 a 0 para el olvido, ya sea por las pocas emociones o por lo poco que hay para rescatar futbolísticamente. En las minucias, el duelo psicológico (?) lo ganó la lepra, porque los jugadores y el técnico finalmente entendieron como había que jugar el clásico, y que mas allá de nombres y esquemas, fundamentalmente es solo una cuestión de actitud. Por el lado canalla, se notó con claridad algo que se repetiría a lo largo de toda la fecha y es que le pesó salir a jugar con la posibilidad de ser campeón y no pudo hacerse cargo de esa situación en todo el partido. Esos típicos 15 últimos minutos del segundo tiempo en los que el conjunto auriazul mete al rival en su area a puro bochazo jamas llegaron, y hasta pareció pesarle a la gente, que no desplegó el fervor acostumbrado.

Indudablemente, la ausencia de Cervi y de Colman hicieron mella en el juego del equipo de CouDT. Central tuvo la pelota y una salida relativamente libre desde el fondo con pelota dominada, pero toda la táctica quedó reducida a tratar de desdoblar por los costados y tirar centros para los dos peligrosos delanteros. Esto solo sucedió entre los 15 y los 25 minutos del primer tiempo, pero en ningún momento sirvió para generar grietas en una defensa rojinegra que se mostró muy firme y que no le dió un metro a Marco Ruben. El doble cinco Musto – Dominguez esta vez no fue suficiente ni para copar el medio ni para generar juego, quedandose a media asta.

Bernardi plantó un 4-2-3-1 con Villalba metiéndose entre los zagueros cuando era necesario, los primos Rodriguez y Mugni de volantes, y el recién llegado Boyé arriba. La estrategia fue esperar en la mitad de la cancha para allí presionar, morder y salir rápido con el delantero ex River. NOB dejó que la salida de Central sea Villagra o Donatti, exponiéndolos ante la falta de ideas para generar desequilibrio, y cortando las demas opciones de pase. En ataque, ambos refuerzos dieron la talla. El delantero simil Rombai (?) bancó todas las pelotas, descargó, exigió, generó faltas y hasta un tiro a los 15′ del segundo tiempo que pedía gol de no ser por el manotazo salvador de Caranta. Mugni, por su parte, trasladó, acompaño a su marca y fue apoyo de Boyé mientras tuvo oxígeno.

CO1eMnlWcAA3Xvw

Dentro del contexto de una presión asfixiante y un ritmo que no admite titubeos y controlar mas de una vez la pelota, las jugadas mas claras fueron del visitante, aunque no muchas, claro está.

El partido arrancó con un pelotazo de Mugni que sobró a Pinola pero que Maxi Rodriguez no pudo controlar. Luego fue el ex Colon quien recuperó un rebote y entró al área con pelota dominada pero Dominguez despejó su remate al corner. Central tuvo un tiro libre en la puerta del área muy bien pateado por un apagado Cesar Delgado, que fue despejado por el juvenil Unsain. Marco Ruben contó con su chance a los 24′ por intermedio de un pelotazo frontal y la siesta de Victor Lopez, pero su remate se elevó demasiado por sobre Unsain y quedó en el techo del arco. El primer tiempo se cerró (?) con un tiro libre desde la izquierda que cayó como centro al área de Caranta, cuya floja respuesta con los puños le dejó servido el gol a Cáceres pero el paraguayo la tiró contra los carteles.

En el segundo tiempo no hubo mucho mas: un centro desde la izquierda que Larrondo no pudo conectar de cabeza, el tiro desde afuera del área por parte de Boyé a la salida de un saque lateral, y un mano a mano que Ruben se pierde insólitamente pero cuya jugada ya había sido invalidada por offside.

El partido estaba tan definido como empate que Bernardi tuvo tiempo de hacer un gestito de idea (?) en clave de gastada a la parcialidad local, cosa que enardeció entre otros al Kily Gonzalez, que fue a insultar al playon (!) a la salida de la cancha.

 

Colón (Santa Fe) 0 – Unión (Santa Fe) 0

(*) por Marcos J

Tras más de dos años, volvían a verse las caras en Primera División Sabaleros y Tatengues, en un duelo que tendrá revancha en apenas unas jornadas. El Cementerio de los Elefantes albergó un compromiso entre conjuntos de pobre presente, con Colón acumulando apenas una victoria en 11 presentaciones, y con Unión sin poder sumar de a tres unidades desde el batacazo en la Bombonera hace 5 fechas.

Colón-Unión 2
Alan Ruiz, de lo mejor de la cancha, maniobra ante el cierre de García Guerreño

Darío Franco pergeñó un equipo agresivo pero que se mantuvo al margen de su 4-3-3 tradicional. Se trató de un 4-2-3-1 bastante elástico, con despliegue en ambos volantes externos. Gerónimo Poblete y Matías Ballini se repartieron el centro del terreno, con Alan Ruiz delante de ellos. Por las bandas, Mauricio Sperdutti y Cristian Guanca intercambiaban roles y alternaban flancos, con proyección ofensiva para asistir al centrodelantero Pablo Vegetti.

En la visita, Leonardo Madelón estuvo acorde a lo mostrado en todo el certamen, con un 4-4-2 donde Manuel De Iriondo y Mauricio Martínez se hicieron cargo del doble 5. Diego Villar por derecha y la vuelta de Ignacio Malcorra por izquierda completaron el mediocampo, mientras que Claudio Riaño y Lucas Gamba conformaron la dupla ofensiva.

El partido se presentó vibrante y con ritmo, ambos buscando el arco rival. Unión pretendió hacerse fuerte desde el juego de Villar y la organización que le brinda Martínez en el centro del terreno, para así construir juego con el pivoteo de Riaño y las diagonales de Gamba. Además, la presencia de Malcorra le otorga un plus en el balón detenido, y así se aproximó en apenas 5 minutos cuando, tras una falta ejecutada por el zurdo, Leonardo Sánchez conecta de tijera en plena área chica, desviando su disparo por encima del travesaño.

Colón-Unión 4
Leo Sánchez, marcado por Germán Conti, no tiene éxito con su acrobático disparo

Sin embargo, Martínez (más allá de un remate lejano que contuvo Jorge Fatura Broun), no estaba tan lúcido como de costumbre, Gamba no aportaba fluidez y Riaño genera un rol táctico pero sin el peso que Enrique Triverio le imprimía a este plantel. Unión comenzó a perder la batalla entre los doble contención con Poblete y Ballini, y pronto se descargaba en Alan Ruiz para generar peligro. Se optó mucho por la apertura a banda izquierda desde Ruiz a Sperdutti o Guanca (con previo pivoteo de Vegetti en caso de ser necesario), para jugar el uno contra uno ante Emanuel Brítez.

De esta forma, primero un despeje de Clemente Rodríguez es peinado por Vegetti para que Sperdutti desborde por la banda. Su centro es impactado por el propio Vegetti, pero con falta de precisión marra frenta al arco. Posteriormente, Vegetti recibe por el centro tirado atrás y nuevamente insiste por la izquierda, para que reciba Guanca. Éste encara en diagonal hasta sacar un furibundo disparo cruzado que Nereo Fernández, en gran maniobra, desvía hacia un costado. Colón se crecía y contaba con las chances de mayor claridad.

Colón-Unión 1
Vegetti se lamenta por despilfarrar su chance. Nereo Fernández y Sánchez observan

Precisamente el portero tatengue se iba erigiendo como una de las figuras del clásico. Además de controlar un cabezazo de Vegetti, fue exigido por Ruiz en un tiro libre frontal que buscó la ratonera inferior de su guante derecho, pero Fernández llegó para despejar el balón al tiro de esquina. El cierre de la etapa, de todas formas, contaría con la réplica exacta por parte de Malcorra, con un tiro libre en idéntica posición: Aquí, ante un indefenso Broun, la pelota rebotó en el travesaño.

Tras ese primer tiempo enérgico, el segundo necesariamente mermó un poco en intensidad y despliegue. En los primeros 20 minutos del complemento se notó este cambio, con pocas aproximaciones y con más disputa de balón en el centro del campo, sin tanto ida y vuelta frenético. A los 6 minutos, no obstante, un centro desde la izquierda conecta en la mano de Rolando García Guerreño en un movimiento poco ortodoxo, pero no se termina de observar con claridad su intención de detener el esférico con la mano. Mauro Vigliano optó por no sancionar penal.

Colón-Unión 5
Riaño intenta definir. Aún no ha logrado ser el sustituto de Triverio

Madelón introduce a Fausto Montero por un deslucido De Iriondo, mientras la visita seguía haciéndose fuerte con el tándem Malcorra-Sánchez. Otro tiro libre es dirigido al área en forma de centro, y el zaguero anticipa la mala salida de Broun en el juego aéreo: El balón se va desviado al lado del poste. Inmediatamente golpeó Colón, pues 30 segundos después Poblete roba a Malcorra y cambia de frente a la ubicación de Guanca, que sacude de media distancia apenas ancho. Luego, es Vegetti quien saca un buen disparo, pero Fernández seguía mostrando su lucidez.

Colón, como buen conjunto de Franco, sintió el desgaste en sus hombres más expuestos. Sperdutti y Guanca dejaron su lugar a Pablo Ledesma y Gustavo Villarruel, volantes de corte más defensivo, por lo que se centralizó aún más en Ruiz el armado del ataque. Mientras tanto, el show lo aportaba Nereo Fernández, con un exceso de gambeta en área propia del que pudo salir airoso milagrosamente.

Montero no funcionó como alternativa, y el mediocampo siguió mostrando a un Sabalero mejor posicionado. Los refuerzos de Franco hicieron que el entrenador luego retirara a un centrocampista (Poblete) para que Cristian García sea el acompañante de Vegetti. Madelón tardó en introducir nuevas variantes, máxime con el declive en rendimiento en sus dos delanteros (particularmente Gamba), y con Villar desgastándose en su ida y vuelta. Recién las efectuó en los cinco minutos finales con sus característicos Facundo Affranchino por Villar, y Franco Soldano por Gamba.

Colón-Unión 3
Franco perdiendo los estribos durante el juego

Sin embargo, el cierre de partido apenas  contó con la expulsión de Clemente Rodríguez por un cruce sobre línea de fondo tatengue ante Brítez, tirándole una patada sin balón. Colón fue algo superior en un encuentro con chances por ambas partes y con escasez de precisión en la definición, rompiendo con ese mito que el 0-0 es sinónimo de aburrimiento.

Lanús 0 – Banfield 1

(*) Por Gancedo

Hay relaciones enfermizas como la de Noir y Peratta (?) que cuando se terminan, uno queda contaminado de costumbres o formas de pensar y sentir. Incluso uno las imita, porque tanto tiempo con otra persona te lleva a eso. Hasta que te das cuenta que eso es del otro y tenés que empezar de cero. Bueno, todo esto que digo, llevenlo a la práctica para entender como Claudio Vivas pasó de ser ayudante de Bielsa, intentar jugar como él pero marcando peor y ahora se convirtió en un DT que transformó en pocas fechas a un Banfield atolondrado en un equipo ordenado, metedor y efectivo.

Con la obligación por ser local, al minuto el Granate llegó tras una trepada de Velázquez con un centro que fue atrapado por Bologna. Era claro quien comandaría las acciones y quien esperaría para galopar al contragolpe. Lanús salió con un 4-3-3 algo flexible, ya que si bien el Laucha Acosta se paraba como wing izquierdo, Benítez no lo hacía lo propio por derecha, sino que más bien se enganchaba para asociarse con Román Martínez, un poco más suelto que Ayala. Banfield metió un raro 4-5-1: Vivas esta vez puso a Castillon por derecha y a Cuero definitivamente como volante por izquierda, y un trivote (?) compuesto por Rossi, Domingo y Erviti, éste último para manejar la pelota, pero fue lo que menos hizo. La posición del colombiano fue clave: decisivo para marcar las subidas de Araujo pero también activo para disparar de contra. Así tuvo una chance a los 26′, donde se metió de adentro hacia afuera pero su remate fue a las manos de un bien ubicado Monetti.

Con Lanús apostado en ataque pero sin claridad y algún disparo de afuera sin peligro, Banfield buscaba aprovechar salir largo y rápido con los de afuera, pero no acertaban a dar dos pases seguidos. Tal era el embole que Delfino quiso levantar un poco a la tribuna y simuló un codazo (?), pero ni un “uhhhh” se escuchó. Hasta que a los 41′, el ex Olimpo tuvo su revancha: en una jugada similar a la anterior, enganchó hacia adentro y desde una posición más dificil para rematar, le dio la rosca perfecta para que Monetti la mirara entrar en el ángulo. Un golazo de esos que quedan en la historia de los clásicos, mucho más viniendo de un jugador como Cuero, que de 100 jugadas de ataque, decide mal en 99 y medio (?). A los 44′, Fritzler tuvo una buena desde afuera del área, tras una apilada del siempre activo Acosta, pero su remate se fue desviado.

Una imagen vale más que mil palabras. Cuero y Simeone apretando la salida larga de Velazquez. Acosta se acerca a pedirla con la marca de cerca. Banfield fue más inteligente, corrió mejor y aprovechó la que tuvo.
Una imagen vale más que mil palabras. Cuero y Simeone apretando la salida larga de Velazquez. Acosta se acerca a pedirla con la marca de cerca. Banfield fue más inteligente, corrió mejor y aprovechó la que tuvo.

Para el segundo tiempo, ambos técnicos mantuvieron la idea aunque. A los 5′ Gio Simeone tuvo un mano a mano que tapó bien Monetti, en la única llegada seria que tendría el partido durante casi treinta minutos. ¿Por qué? Porque Lanús se repetía en sus movimientos: desaprovechado el costado derecho, la pelota constantemente iba para el lado de Lautaro Acosta, que tuvo un buen partido trayendo a maltraer a Yeri pero que fundió biela antes de tiempo. Banfield esperaba cerrando filas y compacto, con Vittor fagocitándose a González (no me canso de decirlo: tremendo el ojo de RCL para reconvertir al ex Independiente en un firme marcador central) y la dupla Domingo-Rossi haciendo una tarea impecable: uno iba sobre quien armaba juego -sea Martínez o Ayala- y el otro moviéndose al compás de la pelota para tapar espacios. Por eso al Granate le costaba tanto entrar. GBS ya había movido el banco con los ingresos de Di Renzo y Almirón, que le dieron algo más de vitalidad al ataque. Entre ellos dos tuvieron el empate: tras una buena jugada colectiva, el primero desbordó por derecha y tiró un centro atrás para la llegada del segundo, que abrió el pie para darle seco pero la pelota se le levantó y se fue por arriba del travesaño.

Ahí fue cuando este nuevo Vivas, alejado de las influencias bielsistas, metió a Bettini por Simeone, cerró filas atrás y apostó a la contra veloz de un tipo fresco como Cazares. El ecuatoriano ex River tuvo dos, pero el 1 de Lanús le negó el gol en ambas con dos voladas espectaculares. Para el final quedó la expulsión de Araujo (seguida de un patoterismo inexplicable de los jugadores de Lanús que derivó en dos amarillas) y una situación de gol fallada por Banfield que demuestra lo explicado más arriba sobre Cuero y su dificultad para decidir sabiamente.

El Taladro volvió a ganar en el Nestor Díaz Perez tras seis años y Vivas mantiene su invicto. Lanús sigue apostando al piberío que si bien hoy no da frutos constantemente, en un futuro no muy lejano varios de los chicos promovidos por Barros Schelotto serán titulares. Mientras tanto, seguirán apostando a la Copa Argentina y a la Sudamericana, con la idea de obtener un nuevo título y de yapa ingresar a la Libertadores 2016.

Independiente 3 – Racing 0

(*) por Marcos J

Racing marchaba al Libertadores de América con varias ilusiones bajo el lomo tras su categórica performance la fecha pasada versus Gimnasia. La primera era presentar su alineación campeona para acabar con la racha adversa de cinco derrotas en fila ante el eterno rival desde que se reinauguró el estadio del Rojo. La segunda era finalizar con la tendencia negativa en sus duelos como visitante ante Independiente, al que pudo vencer únicamente en tres oportunidades en los últimos 34 años (y una de ellas en la Fortaleza granate). Y por último, la intención de ganar el clásico con el objetivo de mantenerse en la pelea en ambos frentes y ganar un fuerte espaldarazo anímico.

Independiente, por su parte, tras un exitoso arranque numérico con Mauricio Pellegrino como entrenador que lo vio ganar 6 encuentros en fila, acumuló una serie de partidos con rendimientos no muy convincentes (a pesar de cosechar tan solo una derrota, ante Lanús por Copa Argentina). El clásico barrial implicaba algo más que tres puntos, particularmente por las aspiraciones del Rojo de pelear esta edición de la Copa Sudamericana.

Independiente-Racing 3
Victor Cuesta ganando el duelo con Bou, a tono con lo que fue el partido

Pellegrino optó por un 4-4-2 que ha sido bastante habitual en su ciclo, pero inclinándose por un doble 5 poco ortodoxo en Jesús Méndez y Jorge Ortiz. En vez de ubicarlos paralelamente, el DT eligió que uno esté por delante del otro, al menos en ataque y en la presión en campo contrario. Por las bandas, sin Cristian Rodríguez lesionado, estuvieron Martín Benítez y Juan Manuel Trejo, mientras que Lucas Albertengo y Diego Vera compartieron la dupla de delanteros tal como hacían en Atlético de Rafaela.

Diego Cocca, por su parte, mantuvo la filosofía de su 4-4-2, pero con variantes posicionales muy poco frecuentes. Francisco Cerro, de gran semestre, fue desplazado de su habitual rol de volante central para jugar de mediocampista por derecha. Así, Luciano Aued compartió el centro con Marcos Acuña. Ricardo Noir fue empleado por izquierda para desbordar y asistir a Diego Milito y Gustavo Bou.

Rápidamente se vio la postura del equipo local, con una presión muy elevada donde Albertengo y Vera debían ahogar a los zagueros, y Méndez u Ortiz presionar a Aued como volante de salida. Así, se forzaba a Sebastián Saja, Luciano Lollo o Nicolás Sánchez a salir en largo y por elevación. Para ello, tanto Hernán Pellerano como Víctor Cuesta tenían la orden de anticipar y ganar en el duelo personal sin dejar que ambos puntas académicos se den vuelta con el balón en su poder. Los laterales Gustavo Toledo y Nicolás Tagliafico cumplían con su rol de complemento a los volantes externos en ese primereo, e Independiente se hizo de la pelota con suma frecuencia.

El planteo de Cocca fue confuso ante tanta variante posicional, pero pretendió la salida en conexión entre Acuña y Noir por banda izquierda para jugar al desborde frente a Toledo, a priori el lateral rojo más endeble. Pero con la salida larga y a dividir, con un Milito extrañamente impreciso (debe haber disputado su peor presentación desde su retorno) y con un Noir muy frágil y poco ganador en el mano a mano, a Racing se le dificultó la aproximación al área contraria.

Independiente-Racing 7
Nicolás Sánchez se mostró dentro de lo más destacable en un opaco rendimiento académico

Ya a los 30 segundos, esa presión de Independiente fue capitalizada en un remate al arco: Saja abre mal con Gastón Díaz, quien devuelve mal hacia atrás. Albertengo se hace del esférico, aguanta, gira y centra, con Nicolás Sánchez cerrando. Ortiz (el volante central más adelantado en esos primeros 20 minutos) captura el rebote y exige una sólida contención de Saja volando por bajo hacia su caño izquierdo.

Las pretensiones de ambos fueron expuestas con claridad, pero al Rojo le faltó algo de precisión para plasmarlo en los primeros 10 minutos.  Además, se observaron algunas variantes de Pellegrino en jugadas puntuales: optó, por ejemplo, por no centrar directo en los balones quietos para que Racing desarticule su defensa zonal. Así, Méndez toca un tiro libre al medio para que Benítez, de frente, encare y remate por encima del larguero.

Racing pretendió que tanto Milito como Bou comandaran sus maniobras, pero con Bou volcado a la derecha y absorbido por Cuesta y Tagliafico (de enorme nivel), y con Milito inconexo y neutralizado por Pellerano, se le hizo cuesta arriba. Apenas un remate muy débil de Aued que dominó sin contratiempos Diego Rodríguez.

A los 18 minutos se produce la jugada polémica en donde Méndez, saltando en una disputa contra Acuña, impacta con su codo en el rostro del volante racinguista. Patricio Loustau optó por resolverlo con tarjeta amarilla. La maniobra permite la discusión porque Méndez, muy vivo y con antecedentes de saber maquillar como menores este tipo de incidencias, encoje su brazo para disimular su accionar. A nuestro criterio es expulsión. Allí, rápido de reflejos, el entrenador troca posiciones, pasando Ortiz a estar replegado y encargarse del roce, y que Méndez presione a Aued arriba.

Independiente-Racing 1
Méndez y Acuña, protagonistas del duelo polémico de la jornada

Ello benefició al Rojo, que con fluidez mejoró en la circulación del esférico. A partir del anticipo de los centrales, el Marciano Ortiz dictaba los momentos de ataque (tuvo un descomunal 100% de efectividad en pases otorgados), conectándose con Méndez y permitiendo la escalada de los laterales. Benítez, además, ofrecía su diagonal para el centro con Leandro Grimi siguiendo su movimiento, lo que dejaba el callejón libre a Toledo sin que Noir pudiera perseguirlo con criterio. Vera hacía el resto: pivoteaba, abría de primera y conseguía espacios a partir de sus desplazamientos, con todo el repertorio del 9 al servicio del equipo.

Primero avisó Independiente con un desborde de Tagliafico y un centro rasante que Grimi desvía antes que Albertengo empuje al gol. Y dos minutos después, se decide atacar por la otra banda. Méndez juega con Benítez, que toca con Vera y emprende la diagonal hacia el área. Vera, inteligentísimo, abre para un Toledo que queda liberado en posición de gol. El lateral se decide por el centro atrás, dándole una asistencia a un Benítez que marca el merecido 1-0. Inmediatamente después, Acuña, aún con la jugada previa en su cabeza, coloca un codazo ampuloso sobre el pecho de Méndez y es expulsado, con Milito reprendiendo a viva voz la conducta de su compañero. Correcto aquí Loustau, y Racing que veía resquebrajadas sus esperanzas de salir airoso del Libertadores de América.

Independiente-Racing 2
Martín Benítez y su grito de gol

Inmediatamente el Rojo se hizo patrón, aprovechando la desventaja numérica del rival. En una combinación de toques, Toledo, Benítez y Méndez terminan localizando a Vera de espaldas, que juega hacia el semicírculo con Albertengo. Éste toca en corto para que Benítez remate, y su comba se va apenas al lado del palo derecho de Saja en lo que hubiese sido un golazo lapidario.

Para la segunda parte, Racing intentó modificar la floja actitud colectiva mostrada en el primer tiempo a partir del ingreso de Washington Camacho por Díaz, conformando así un 3-4-2. De este modo, Camacho se ubicó por izquierda y Noir pasó a la derecha. Pellegrino, al observar esto, inmediatamente troca a Trejo con Benítez de extremos.

La estrategia a la Academia no le resultó. Camacho ingresó muy mal, perdiendo tres balones en 5 minutos y cayéndose con frecuencia. Aued y Cerro seguían sin hacer pie, mientras que Tagliafico ahora absorbía con mucho criterio el pobre partido de Noir.

El Rojo fue acumulando méritos para liquidar el pleito, primero con un Tagliafico jugando un autopase y desbordando por izquierda sin que Albertengo alcance a culminar la jugada. Luego, Ortiz siguió distribuyendo y ahora encontraba a Benítez (que explotaba los vacíos que dejaba en sus espaldas Noir, más con una línea de tres zagueros). Encaró de izquierda al centro y sacó un latigazo que roza en la cabeza de Vera, es manoteado por Saja en una gigante volada, pega en el palo y sale a un costado. El segundo gol parecía estar al caer.

Independiente-Racing 5
Trejo y Camacho disputando una pelota dividida. Aprobado lo del volante rojo y sumamente flojo lo del uruguayo

Pero Independiente fue perdonando y, aún con superioridad, dejaba abierta la chance para que Racing efectúe alguna jugada aislada. Salió Albertengo, el jugador más flojo en el local, para que ingrese Juan Martín Lucero. Bou se colocó por derecha ahora a sabiendas del tándem Trejo-Toledo por esa zona, con el objetivo que Camacho lo auxilie y Milito por el centro se ofrezca como receptor. Pero los relevos de Pellerano o Cuesta funcionaban como complemento y el goleador académico no lograba maniobrar entre piernas rojas.

Cuando mermó un poco el andamiaje rojo, ingresó Matías Pisano por Trejo para darle mayor vivacidad. Pisano, a diferencia de otros partidos, ingresó muy lúcido, asociándose en corto con Benítez y volviendo locos a Camacho y Grimi. Así, generaron un tiro libre que permitió el arriesgado y probablemente innecesario intento del Ruso Rodríguez que dio en la barrera. Luego, Méndez y Pisano localizan una nueva diagonal de Benítez, que se hace el espacio para rematar y quemarle las manos a un Saja bien parado.

Cocca tardíamente incluye a Oscar Romero por Aued, y enseguida el paraguayo se mostró con mayor entereza y chispa que sus compañeros. Al minuto, provoca un enganche ante Tagliafico y centra al área para que Milito cabecee exigido por encima del travesaño. Sería la mejor chance académica del partido.

Lucero pivoteó y abrió con Pisano, que intentó su clásico enganche hacia adentro más remate. Pero su intento salió ancho. Luego, una falta de Lollo deriva en un nuevo tiro libre al borde del área, ahora en posición de un diestro. Cocca cambia a Noir (que se retira haciendo gestos a la parcialidad) por Mariano Pavone. La apuesta no pudo comprobarse porque esa pelota detenida es ejecutada por Méndez al palo del arquero (conforme la indicación del entrenador de arqueros Pablo Cavallero) en definición magistral y así liquidar el pleito. 2-0 y lágrimas para el mendocino, cuyo estado emocional ha estado impregnado por el suicidio de su hermano hace pocos meses.

Independiente-Racing 4
Sus compañeros lo consuelan. El llanto de Méndez motivó una ovación en el Libertadores de América

Racing, desanimado, allí bajó los brazos. Por ello no extrañó un tercer tanto poco después. Cuesta anticipa y desde allí se suceden 9 toques que culminan con Pisano cediendo hacia Ortiz, y un centro pasado del Marciano a la cabeza de Diego Vera. Gol de Viruta, que llega así a 4 con la camiseta roja. El cambio de Julian Vitale fue anecdótico, apenas para dejar la imagen de un Pellegrino abrazando al emocionado Méndez.

Categórica victoria de Independiente, siendo superior de principio a fin. Dio muestras de carácter en todas sus líneas y dominó tácticamente el compromiso, polémicas de Loustau al margen. Cocca se vio muy superado por Pellegrino, y no pudo acertar en los ajustes, dando la sensación que Romero debía haber sido de la partida. Independiente alcanza así los 23 partidos de ventaja en el historial y encara el compromiso por Sudamericana ante Arsenal con gran estado de ánimo, mientras que Racing sigue con vida en el torneo pero queda golpeado, y deberá verse las caras dos veces con San Lorenzo en un lapso de 5 días.

Independiente-Racing 6
Festejo rojo en Avellaneda

Goles

Posiciones

pos

Promedios

pro

Hoy juegan

18 hs. Aldosivi vs. Crucero del Norte – DeporTV

21:10 hs. Temperley vs. Quilmes – TV Pública

Anuncios