Grandes batacazos: Once Caldas vs. Boca Juniors

Hoy repasamos un verdadero batacazo que se dio ni más ni menos que en la final de la Copa Libertadores del 2004. Los protagonistas de esta historia fueron el Once Caldas y Boca Juniors, David y Goliath respectivamente (?).

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Por Luppuslamb

La Copa Libertadores es, ni más ni menos, el torneo continental más hermoso del mundo. Todo el mundo lo sabe, las cosas que se han visto en esta copa no se han visto en ningún otro lugar, aunque los andamiajes de la publicidad quieran obviarlo. No solo los grandes jugadores y técnicos, los goles y asistencias, la calidad de estrellas como Pelé, Bochini, Spencer o el Pipa Alario (?)[1], sino también por mostrar esa otra parte del fútbol: el fútbol como identidad, como cultura. Por tanto, la Copa Libertadores es caldo fértil para las hazañas. En este caso, durante la edición de 2004, el Once Caldas lograría atravesar cada uno de los obstáculos para coronarse campeón, haciéndole morder el polvo al que tal vez sea el último equipo verdaderamente hegemónico del continente: bokitapapah! El Boca de Bianchi.

La historia del Once Caldas dentro del fútbol colombiano es por demás discreta. Fundado en 1959, en la ciudad de Manizales, a partir de la fusión de dos equipos previamente desaparecidos: Racing Club de Avellaneda Once Deportivo y Deportes Caldas. Con la fundación, también llegaría el primer título del Once Caldas, sin (?), ya que la federación colombiana le haría merecedor del torneo ganado por el Deportes Caldas en 1950. Practica que intentaría ser imitada décadas después por algunos clubes argentinos caídos en desgracia, para engrosar un poco el palmarés en épocas aciagas. Sin embargo, luego de este éxito inicial(?), el Once Caldas pasaría a ser un equipo del montón dentro de la Primera División colombiana durante casi cuarenta años, y su único aspecto relevante seria la enorme cantidad de nombres que tendría a partir de 1971, cuando una fuerte crisis económica lo obligo a firmar un contrato de patrocinio con la Industria Licorera de Caldas, la cual tomaría la decisión de modificar su nombre a Cristal Caldas. En resumen, en menos de 40 años, el club tendría 8 nombres (!).

La historia del Once Santander Nissan Toyota Caldas daría un vuelco a partir del Campeonato Colombiano de 1998. En el mismo, el equipo de Manizales alcanzaría un histórico segundo puesto, en un torneo cuyo sistema de juego este autor no entendió muy bien, pero que, entre otras cosas no tenia empates (!), los cuales se resolvían con penales(!!). Aquí les dejo el link a wikipedia para ver si lo agarran, o pregúntenle a YSEC. En fin, el equipo Blanco lograría ser puntero en la primera ronda con 110 puntos, y luego sortearía los cuadrangulares semifinales para llegar hasta el partido definitorio con el Deportivo Cali pachanguero (?). Final que perdería por un global de 4 a 0 (4 a 0 en la ida). A partir de ese momento, Once Caldas se transformaría en animador del campeonato colombiano, logrando cerrar grandes campañas, aunque las mismas no fueron suficientes para alcanzar el título. No sería sino hasta el Torneo Apertura 2003, de la mano del director técnico Luis Fernando Montoya, que se encontraría con la gloria.

En ese torneo, OC se clasificaría primero en la tabla general gracias a una campaña de 35 puntos, accediendo de esta forma a los cuadrangulares semifinales, donde integraría el grupo 1, junto a Deportivo Cali, América de Cali y Unión Magdalena. Los 14 puntos obtenidos (4 victorias y 2 empates) le darían el pase directo a la final del torneo, en la cual se enfrentaría al Junior de Barranquilla, vencedor en el grupo 2. El primer partido se jugaría en el Metropolitano Roberto Meléndez, propiedad de Júnior, con un 0 a 0 que ilusionaría a los de blanco con la posibilidad de lograr el título en casa. En el partido de vuelta, en Manizales, un Once Caldas obligado a ganar sellaría el campeonato gracias al argentino (luego nacionalizado colombiano) Sergio Galván, goleador histórico del fútbol colombiano, que a los 30 minutos del segundo tiempo pondría el 1 a 0 definitivo y desataría la FIESAT. Con la victoria, Once Caldas se consagraría campeón del fútbol colombiano por primera segunda vez. Consiguiendo, además, la clasificación para la Copa Libertadores 2004.

En la Copa, el equipo Colombiano quedaría clasificado en el Grupo 2, junto al UA Maracaibo de Venezuela, Vélez Sarsfield de Argentina y Fénix de Uruguay. El comienzo seria auspicioso, con una goleada 3 a 0 de local frente a Fénix y una victoria de visitante ante el UA Maracaibo (2 a 1). Este comienzo se enturbiaría un poco en la tercera fecha como consecuencia de la derrota sufrida en Buenos Aires frente a Vélez Sarsfield, el cual a fuerza de flogs, cuentas gold y effeadas por reverse(?) lo doblegaría por 2 a 0. Sin embargo, el equipo Blanco tendría oportunidad de lavar rápido la afrenta ya que, en el partido siguiente, vencería al Fortín en Manizales por la misma diferencia. Sellaría, finalmente, su paso a la segunda ronda gracias a la victoria ante UA Maracaibo por 2 a 1. El último partido con Fénix, que sería solo para cumplir con el calendario, terminaría en un empate a dos goles. Así, el Once Caldas terminaba la primera fase primero de su grupo con 13 puntos, gracias a 4 victorias, un empate y una derrota.

En octavos de final, el rival seria el Barcelona versión Triple Frontera de Guayaquil. Un 0 a 0 durante la ida en Ecuador, obligaría a definir las cosas en Manizales. El partido sería bastante lento, sin embargo, a los ‘76 minutos, una hermosa pared entre Messi e Iniesta Teixera y Gavica, permitiría a este ultimo penetrar al área y definir por encima del arquero Henao, poniendo el 1 a 0 para el Barcelona. Todo era caos y desesperación en Manizales, hasta que a los ’83 minutos, un remate cruzado de Jefrey Diaz seria desviado casi fortuitamente por Jorge Agudelo, poniendo el empate y obligando a la definición por penales. En la misma, Once Caldas se impondría por 4 a 2 gracias a los penales fallados por Ayoví (en el palo) y el argentino José Chatruc (atajada de Henao), ganándose el derecho a disputar los cuartos de final frente a la putita del Sabalero el Santos de Brasil.

El partido de Ida se jugó en el estadio Villa Belmiro, en Sao Paulo, con un campo de juego anegado por la lluvia. Once Caldas planteo una estrategia de contención tendiente a anular a los buenos jugadores del Santos, entre los cuales se destacaban Elano, Robinho y Diego. En un partido trabado, proclive a los envíos aéreos y los pases largos, no sería sino hasta el final que el partido se abriría. En el minuto ’83, un muy buen pase largo de Paulo Almeida, conectaría con Basilio quien definió entre las piernas de Henao, hasta ese momento era la figura del partido, poniendo el 1 a 0. Todo parecía perdido para un Once Caldas que, aturdido por las campanas del ocaso, salió a forzar el empate a toda costa. Sin demasiado tiempo, apeló al centro frontal para el 9 con tanta convicción que genero un acceso de caridad en Pereira(?) quien, a los 88 minutos, despejaría como este autor un pase aparentemente sencillo, dejándole la pelota servida a Valentierra, para que guapeara hacia el área grande y sacara un disparo mordido que el arquero Julio Sergio no podría desviar. Así, por segunda vez consecutiva, Once Caldas empataba un partido con un gol agónico.

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El batacazo previo

La vuelta en el estadio Palogrande dejaría como saldo un partidazo, en el cual las enormes actuaciones de Diego (Santos) y Valentierra (Once Caldas), llevarían a ambos equipos a buscar el ataque constantemente, lo que lamentablemente no se vio en el resultado gracias a las actuaciones de los arqueros y a la enorme cantidad de tiros en los palos. Pero el fútbol es contradictorio. En un partido de ida y vuelta, con ambos equipos buscando gracias a las buenas asociaciones, la apertura del marcador se daría con una pelota parada. A los 70 minutos, un IMPRESIONANTE tiro libre de Valentierra se colaría por el ángulo derecho de Julio Sergio y establecería el 1 a 0 que, finalmente depositaria al Once Caldas entre los cuatro mejores de América. Allí esperaba el Sao Paulo, uno de los dos grandes candidatos a quedarse con la Copa Libertadores.

El primer cotejo seria nuevamente en Brasil, en el histórico Morumbi de Sao Paulo, tan antiguo como Rogerio Ceni, pero posterior a él(?). Es importante hacer notar que Sao Paulo era el gran equipo de esa Copa Libertadores, ya que venía de demostrar un volumen de juego que lo ponía algunos escalones por encima del resto de los semifinalistas. Dicha supremacía quedaría demostrada en este partido, el cual sería prácticamente un monologo paulista. Sin embargo, se haría presente, otra vez, la enorme figura del arquero Henao, cuya actuación frente a un Sao Paulo que intento vencerlo de todas las formas posibles fue impecable, salvando tres o cuatro ocasiones claras de gol, y cimentando, a lo largo de esa Copa, una de las actuaciones individuales más determinantes en una actividad grupal, comparable a la de Riquelme en la Libertadores 2007 o la de Rob Halford en Painkiller. Gracias a él, Once Caldas sellaría un empate en 0 y se lanzaría por la heroica en Manizales.

El partido definitorio, sin embargo, sería absolutamente distinto. Empujado por la localía, Once Caldas le planteó un partido de igual a igual a Sao Paulo, buscando el primer gol desde el minuto cero. De esta forma, antes de los treinta minutos logro ponerse en ventaja. Un tiro libre ejecutado por Valentierra caería en el corazón del área sin ser controlado por Rogerio Ceni, dejando la pelota viva para que John Viáfara asistiera de cabeza a Alcázar, que prácticamente se choco con la pelota y la mando adentro. Pero poco le duró la alegría al local, porque a los ’32, Grafite, el gran amigo de Desábato(?), avanzaría por derecha, metiendo un centro que sería mal conectado por Neri, quien cabeceo hacia atrás, sacándola del área. En ese momento, Darío, que llegaba corriendo por la otra banda, metería un zapatazo que se coló por el palo derecho de Henao, dictaminando el empate. El partido no bajo en intensidad con el empate, y ambos equipos continuaron buscando la clasificación directa. Sin embargo, cuando parecía que la definición por penales era inaplazable, una corrida de Araujo lo dejaría en posición para meterle un muy buen pase entre líneas a Agudelo, quien, solo frente al área, penetro, se quitó un defensor de encima y pateó al palo más lejano, clasificando a Once Caldas a la final. Allí esperaba el Boca Juniors de Bianchi, el equipo del cual, con solo resumir su palmares de los 6 años anteriores alcanzaría para dar cuenta del por qué de este post.

Fundando en 1905 en La Paz, Bolivia #holaINADI, Boca Juniors conforma el grupo de los Cinco Grandes del Fútbol Argentino, junto a River Plate (su clásico rival), Independiente, Racing Club y San Lorenzo (su padre(?)), acumulando un total de 20 campeonatos de primera división y una Copa Argentina (1969, discontinuada hasta 2011). A estos trofeos, se deben agregar, en el plano internacional, cinco Copas Libertadores (1977, 1978, 2000, 2001 y 2003) y tres Copas Intercontinentales (1977, 2000 y 2003).

En vistas de lo anterior, resulta indispensable recalcar algo. A partir del año 1998, con el arribo a Boca de Carlos Bianchi, el club entraría en una etapa de hegemonía en el futbol argentino y sudamericano. La era Bianchi se corresponde con la época de gloria del club de la Ribera, ya que en la misma obtuvo 4 campeonatos nacionales (Apertura 1998, Clausura 1999, Apertura 2000, Apertura 2003), 3 Copas Libertadores (2000, 2001, y 2003) y 2 Intercontinentales (2000 y 2003). Es decir, Boca llegaba a la final de la Libertadores 2004 siendo campeón vigente de América e Intercontinental, habiendo ganado 3 de las ultimas 4 ediciones (en 2002 seria eliminado en cuartos de final por Olimpia de Paraguay, as usual(?)) y con un equipo que venía fogueado en instancias decisivas.

El camino de Boca en la Copa Libertadores 2004 inicia en el Grupo 8, junto a Bolívar (Bolivia), Colo Colo (Chile) y Deportivo Cali (Colombia), donde una campaña de 12 puntos (4 victorias, 2 derrotas) lo clasificaría a octavos de final. En esta instancia, su rival seria el Sporting Cristal peruano. En Lima, en un duro partido, Boca lograría dar vuelta un 2 a 1 recién sobre el final, gracias a los goles de Calvo, a los 82 minutos y Guillermo Barros Schelotto a los ’90. En la vuelta, jugada en La Bombonera, los goles de Villarreal y Carlos Tevez, Boca redondearía el 2 a 1 final, sellando su clasificación a cuartos de final, donde lo esperaba el sorprendente Sao Caetano.

El partido de Ida, jugado en el Anacleto Campanella, termino en un 0 a 0 donde la cautela de Boca y la incapacidad del Sao Caetano para manejar la pelota dieron un partido chato y temeroso, sin demasiadas emociones. El partido de vuelta, en el Cilindro de Avellaneda (propiedad de Racing Club, la Bombonera estaba suspendida por incidentes), fue distinto, Boca no pudo hacer pie en el partido y se vio acorralado por Sao Caetano, al cual no pudo doblegar. Un Boca desordenado sufría en cada ataque, tanto a favor como en contra, porque sus delanteros eran incapaces acercar peligro al arco defendido por Silvio Luiz. Recién en el segundo tiempo llegaría la apertura del marcador, cuando, a los 57 minutos, una devolución de taco de Fabricio Carvalho para Gilberto por el sector izquierdo, desencadenaría la corrida de este, quien, luego de entrar al área y hacer pasar de largo a Nicolás Burdisso, quedaría frente al arco, definiendo al palo derecho de Abbondanzieri. Pero la fiesta duraría poco para el equipo brasileño ya que, a los 65 minutos, Antonio Barijho, recién ingresado, recibiría un pase de cruzado de Tevez en el vértice del área para encarar a Silvio Ruiz y decretar el 1 a 1 final. La gran actuación de Abbondanzieri, atajando los disparos de Flavio y Carvalho, sello la clasificación de Boca a semifinales por 4 a 3.

Quien lo esperaba en la semifinal era River Plate, su clásico rival, el cual buscaba revancha al pedo por la eliminación en cuartos de final de la Copa Libertadores 2000. La ida, jugada en la Bombonera, presentaría un partido áspero, teñido de incidentes y muy caldeado desde el comienzo, siendo más recordado más por la cantidad de amonestado que por el juego, el cual prácticamente brillo por su ausencia. A los ’28 minutos, después de que un fallido despeje de la defensa millonaria le quedase a Villarreal, este abriría hacia la derecha para Guillermo Barros Schelotto, quien lanzaría un centro bajo que sería conectado por Rolando Schiavi que, casi cayéndose, metería el único gol del partido. Poco más habría para destacar, salvo esto.

La vuelta en el Monumental, una semana después, demostraría escenas de dramatismo sobre el final. Con un desarrollo parejo que, marcado por el juego brusco, permitió un mejor despliegue, River intentó llevarse por delante a un Boca que lo aguantó sin demasiado esfuerzo. La apertura del marcador se daría recién en el segundo tiempo. A los 16 minutos, Lucho González, el mejor jugador de la cancha, tomaría la lanza para correr hasta el vértice del área y efectuar un disparo furibundo que sería inatajable para Abbondancieri Abbondanzieri. Con la serie empatada, River se agrandaría e iría a buscar desnivelar el global, sin embargo, más allá de la intención, carecería de la profundidad suficiente.

A los 89 minutos, cuando todo el mundo se resignaba a una definición por penales, un desborde de Cangele por izquierda y posterior centro al área, le daría la oportunidad a Carlos Tevez no solo de meterla y termearla como corresponde, sino también de irse expulsado (!). Boca lograba desnivelar nuevamente la serie y dejar mudo al, valga la redundancia(?), Monumental. Pero, cuando la termez y el jolgorio(?) se vestían de azul y amarillo, en la última jugada del partido, un tiro libre de Cavenaghi seria bajado por Montenegro para un Nasuti que entraba solo por detrás de todos. El defensor se chocaría con la pelota sorprendiendo a un Abbondanzieri que no podría evitar la caída de su valla. A los 94 minutos, River forzaba la definición por penales. Pero la mística de Bianchi volvería a aparecer. Con la tanda de penales igualada en cuatro tantos, Abbondanzieri detendría el penal a Maximiliano López, permitiendo que Villarreal le pusiera punto final a la serie. Finalmente, la final de la Copa Libertadores 2004 estaba completa.

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En el freezer hay un pollito, en el freezer hay un pollito. El pollito people, el pollito people ♫

Partido de Ida

Boca Juniors: Roberto Abbondancieri; Pablo Álvarez, Rolando Schiavi, Nicolás Burdisso, Clemente Rodríguez; Pablo Ledesma, Javier Villarreal, Diego Cagna, Pedro Iarley; Guillermo Barros Schelotto y Antonio Barijho.

Once Caldas: Juan Carlos Henao; Miguel Rojas, Samuel Vanegas, Edgar Cataño, Edwin García;  John Viáfara, Rubén Darío Velásquez, Diego Arango, Elkin Soto; Arnulfo Valentierra y Jorge Agudelo.

Sustituciones: Javier Araujo por Valentierra, min 38’ (OC); Herly Alcázar, min. 65’ (OC); Wilmer Ortegón por Araujo, 75’ (OC); Franco Cángele por Cagna, min. 78’ (BJ)

Amonestaciones: Samuel Vanegas, min. 61’ (OC); Rolando Schiavi, min. 68’ (BJ); Javier Villarreal, min. 72’ (BJ); Miguel Rojas, min. 80’ (OC); Herly Alcázar, min. 81 (OC)

Arbitro: Gustavo Méndez (Uruguay).

Para el partido de ida de la Final de la Copa Libertadores 2004, Boca Juniors era el equipo que tenia las bajas más considerables, principalmente por la ausencia de Carlos Tevez, el goleador y figura del equipo, que cumplía una suspensión luego de ser expulsado durante el partido de vuelta contra River. Ante ese panorama, Carlos Bianchi decide mandar a la cancha a Antonio Barijho para que sea el acompañante de Guillermo Barros Schelotto en la delantera. Otro de los cambios obligados fue el de Fabián Vargas (Expulsado contra River) por Pedro Iarley, como volante central.

Desde el inicio del partido, fue Boca el único equipo que busco desnivelar el partido, sobretodo aprovechando el flanco izquierdo a través de los desbordes de Clemente Rodríguez. A partir de ahí, las diagonales hacia el área y la búsqueda de la cabeza de los delanteros fueron el camino casi exclusivo del equipo Xeneize. Por su parte, Once Caldas volvió a hacer uso de la táctica que ya le había servido frente a Sao Paulo: Esperar atrás para sostener el cero y apretar a Boca en Manizales.

A los 23 minutos llegaría la primera jugada clara del partido a través un corner desde la derecha pateado por Guillermo. Rolando Schiavi sería el encargado de bajar esa pelota para Antonio Barijho quien, solo en el vértice del área chica, conectó un potente cabezazo que terminaría chocando contra el travesaño. Luego, a los 31 minutos, un enorme desborde de Clemente Rodríguez por derecha permitiría meter un centro que, luego de desviarse en un defensa colombiano, le quedaría servida para Cristian Ledesma, que entraba al área en ese momento. Sin embargo, nuevamente, el entrañable amigo de Andrés Chávez(?) ahogaría la euforia de Boca.

Para la primera media hora del partido, Boca mantendría su presión por los costados, mientras que Once Caldas trataría de apostar por el contragolpe, sin embargo, todos sus intentos fueron estériles. En defensa, el equipo colombiano apeló a una férrea defensa y presión sobre el tridente ofensivo de Boca (Iarley, Barijho y Barros Schelotto) para saturar el ataque y lograr que la pelota no llegara limpia frente a Henao. A los 37 minutos, con la salida de Arnulfo Valentierra por una lesión, Once Caldas se desligaría totalmente del ataque. Acto seguido, un disparo al corazón del área por parte de Diego Cagna no lograría ser conectado por Iarley, que entraba solo por el medio de los centrales. A los 41 minutos, un envió de Barros Schelotto desde la izquierda lograría ser interceptado por Arango, antes de que Iarley la mandara adentro. Esta fue la última jugada clara de un primer tiempo que se consumió en los intentos de Boca por penetrar a área a través de envíos largos.

El segundo tiempo arranco con una impronta similar. Con Boca buscando quebrar a una muy bien plantada defensa Blanca a través del juego por las bandas, sobre todo, esta vez, con las conexiones entre Ledesma y Barros Schelotto por derecha. A los doce minutos, una muy buena jugada de Guillermo Barros Schelotto, le permitiría quitarse de encima a dos jugadores de Once Caldas (con un taco incluido) y meter un centro preciso para que Barijho cabeceara por encima de los centrales, mandando la pelota a unos pocos centímetros del palo. Menos de un minuto después, un córner desde la derecha pateado por Iarley seria conectado esta vez por Álvarez, quien cabeceo solo en el área chica, pero sin puntería. El partido entraría luego en una meseta, donde Boca seguiría atacando, pero sería incapaz de lograr profundidad frente a la presión colombiana.

Finalmente, después de mucho esperar, y para alegría de todos ustedes llega… Aquí está… ¡UNA LLEGADA DE ONCE CALDAS!(?). Bah, llegada no, pero por lo menos algo que podría generar peligro. A los 33 minutos del segundo tiempo (!) una corrida de Viáfara por la derecha desembocaría en un centro a nadie que, sin embargo, lograría ser conectado por Edwin Soto quien, luego de aprovechar la dormida de Álvarez, metería un disparo que se iría apenas por encima del travesaño. Cuatro minutos después, Boca lograría inquietar nuevamente el arco de Henao, gracias a un tiro libre de Barros Schelotto conectado por Iarley, el cual forzaría a una buena respuesta del arquero colombiano.

A los 43 minutos, Abbondanzieri debería estirarse para sacar un tiro libre de Soto que se le colaba por abajo del travesaño. Esta sería la última situación de riesgo en un partido que mostró a dos equipos con objetivos y sistemas de juego disimiles. Boca fue incapaz de hacer pesar su localía y su juego frente a un Once Caldas que, con la idea fija de buscar el empate,  soportó la presión y aplicó un sistema defensivo eficaz, incluso resignando la labor ofensiva. Con el partido empatado, la final en el Palogrande definiría al equipo más porongudo campeón de la Copa Libertadores 2004.

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Festejando empates, dónde se ha visto? (?)

Partido de Vuelta

Once Caldas: Juan Carlos Henao; Miguel Rojas, Edgar Cataño, Samuel Vanegas, Edwin García, Rubén Velásquez; John Viáfara, Arnulfo Valentierra, Elkin Soto; Dayro Moreno y Herly Alcázar.

Boca Juniors: Roberto Abbondanzieri, Luis Carlos Perea, Rolando Schiavi, Nicolás Burdisso, Clemente Rodríguez, Javier Villarreal, Alfredo Cascini, Fabián Vargas, Diego Cagna, Franco Cangele y Carlos Tevez.

Goles: John Viáfara, min. 7 (OC); Nicolás Burdisso, min. 52 (BJ).

Cambios: Jefrey Diaz por Dayro Moreno, min. 66 (OC); Jorge Agudelo por Herly Alcázar, min. 79 (OC); Miguel Caneo por Diego Cagna, min. 86 (BJ).

Arbitro: Carlos Chandía (Chile)

Definición Por Penales: Marcaron por el Once Caldas Soto y Agudelo. Fallaron Valentierra y Ortegón. Por Boca fallaron los cuatro lanzadores: Schiavi, Cascini, Burdisso y Cangele.

La vuelta en Manizales encontraría a Boca nuevamente con su equipo titular, gracias a las vueltas de Vargas, Cascini y Tevez, sin embargo, en el calentamiento previo sufriría la baja de quien fuera su figura en la ida, Guillermo Barros Schelotto, debiendo Bianchi cambiar de planes casi de improviso, mandando a la cancha al juvenil Cángele. Once Caldas por su parte se tranquilizaba gracias a la vuelta de su figura, Arnulfo Valentierra, luego de que una lesión lo obligara a pedir el cambio.

El inicio del partido no se pareció en nada al jugado en Buenos Aires. Desde el comienzo, Once Caldas trato de jugar y acercarse al arco defendido por Abbondanzieri, apelando al juego por las bandas con Viáfara y Moreno, logrando su primer tiro al arco a los dos minutos, con un disparo de Las Pibas De Herly Alcázar, que se iría desviado. Boca contraatacaría con una buena conexión entre Tevez y Cagna, donde el segundo aprovecharía un buen pase en profundidad del primero para encarar al área e intentar meter un centro, pero que fue interceptado bien por Henao.

A los 7 minutos, un lateral de García en tres cuartos de cancha seria tomado por Velázquez que mete un pase corto para Viáfara, quien, sin marca, pego un violento zapatazo que se coló por el ángulo superior derecho del arco de Boca, abriendo el marcador. El 1 a 0 obligó al Xeneize a buscar el partido, sin embargo, el buen parado defensivo del equipo de Manizales termino por imponerle una fuerte carga de cautela al partido, con un Boca que extrañaba como nunca a Maradona ya que era incapaz de terminar con la última línea blanca (??). En ese contexto, el Once Caldas esperaba agazapado en pos de salir de contra y agarrar mal parada a la defensa.

A los 13 minutos, el rechazo de Vanegas a un tiro libre de Cascini le cayó a Viáfara, quien abrió hacia el sector derecho para un Moreno que desbordaba por el costado. El volante colombiano tomo el balón y encaro hasta el vértice del área grande para meter un centro al medio, que Soto no pudo tomar, pero que fue mal rechazado por Perea. La pelota iría nuevamente al sector derecho donde Moreno volvió a centrar para un recién llegado Vanegas, que saco un disparo incómodo y desviado. La avanzada de Once Caldas seguiría con un tiro libre de Viáfara, que encontró bien para a Abbondanzieri. A los 15 minutos, un buen pase en profundidad de Moreno, encontró a una defensa de Boca dormida y a Alcázar en velocidad. El delantero lograría desairar al arquero de Boca, pero finalmente seria bien interceptado por Perea antes de que pudiera rematar. Esa ráfaga del Once Caldas, pareció despertar a Boca, que a los 17 minutos tuvo su primer llegada en profundidad después de la apertura del marcador gracias a un pase largo de Cascini para Cagna que este último no sería capaz de conectar. Dos minutos después, una apertura de Cagna para Cangele abriría la posibilidad de meter un centro al corazón del área que sería bien rechazado por Cattaneo.

El juego de Boca se volcó hacia el costado izquierdo, tratando de aprovechar las conexiones de Cagna y Cangele, así como el despliegue de Clemente Rodríguez a fin de abastecer a Tevez en el área. Con esta premisa y un Once Caldas tirado al contraataque, el partido se convirtió en un ida y vuelta. A los 25 minutos, Once Caldas volvería a generar peligro a través de un disparo de Viáfara que se fue a pocos centímetros del palo izquierdo de Abbondanzieri. Un minuto después, una buena corrida de Tevez por el costado derecho conectaría con un Perea en velocidad quien, una vez que se encontró solo, metió un gran centro hacia el área que finalmente seria interceptado por Henao. A los 37 minutos, un grosero error en la salida de Schiavi le dejaría la pelota servida a Alcázar, quien conectó con un Valentierra que se mostraba por derecha. Lamentablemente para el equipo colombiano, el moreno de piel desperdició la oportunidad al no ver al Moreno de apellido(?) ingresando por derecha, rematando hacia cualquier parte, cual delantero de selección argentina en el periodo 2014/15. El cierre del primer tiempo seria a través de un tiro libre de Cascini que no podría ser conectado por Schiavi, quien sorprendía entrando por detrás de toda la defensa.

El segundo tiempo empezó como una continuación del primero, con Boca tratando de encontrar huecos en la defensa por los costados, mientras Once Caldas buscaba sus oportunidades de contra. De esta forma llegó la primera jugada de riesgo del complemento: Una pelota despejada por Vanegas llego hasta los pies de Moreno, que picaba por la banda derecha. Llegando al borde del área, el colombiano dio un disparo desde afuera que paso apenas unos centímetros alejado del arco. A los 51 minutos, un tiro libre muy bien ejecutado por Cangele encontraría la cabeza de Burdisso, que, saltando entre los centrales, cabeceó ante un impotente Henao. Finalmente, después de buscarlo infructuosamente, Boca lograba empatar el partido.

Con el empate, Once Caldas se vio obligado a salir, aunque fue incapaz de encontrar claridad en su juego, jugando desordenado y sin encontrar espacios en una defensa de Boca bien plantada. Boca, por su parte, se dedicó a manejar la pelota en campo rival, con tranquilidad, manejando los tiempos a fin de jugar con la impaciencia del rival, aunque incapaz de ser incisivo, dando inicio a ataques que se diluían rápidamente al chocar con la línea de fondo del equipo blanco. El partido entonces entro en un meseta soporífera donde ambos equipos manejaban la pelota alternativamente, pero sin llegar con claridad al arco rival, y donde, para peor, las jugadas de pelota parada eran asquerosamente interpretadas. Ante el sufrimiento de este autor(?), recién a los 61 minutos hubo algo parecido a una jugada de gol, cuando un excelente desborde de Tevez (de muy pobre partido) le permitiría entrar por el costado del arco en soledad, mientras Cangele penetraba por el centro del área, sin embargo, el 9 xeneize pecaría de angurriento, retrasando un pase que luego, instigado por la buena salida de Henao, saldría con excesiva humildad(?) y a cualquier parte, siendo despejado finalmente por la defensa rival.

A los 66 minutos, volvió a animarse el partido. En primer lugar, una buena combinación entre Valentierra y Moreno, le permitiría a este último quedar libre por el vértice derecho del área y meter el centro para Alcázar, que no podría conectar, ya que sería tomado de arriba por Schiavi en un claro penal que el árbitro no vio o prefirió no ver. Casi un minuto después, un disparo de Villarreal se iría por el palo derecho del arquero colombiano. Luego, una jugada personal de Cangele (el mejor jugador de Boca) abriría espacios en la defensa del Once Caldas, pero no le permitirían tirar un centro efectivo siendo despejado al córner. De este córner, muy mal administrado por Tevez, saldría una nueva contra del Once Caldas, diagramada entre Diaz y Valentierra, quien, conectaría para el primero un pase largo, posibilitando el desborde por el sector derecho hasta el límite del área, desde donde sacaría un violento remate bien tapado por Abbondanzieri. Segundos después, a los 69 minutos, un rápido tiro libre sobre el costado izquierdo, dejaría a Valentierra con la posibilidad de un centro al corazón del área que, luego de desviarse en el pie de un jugador de Boca, obligaría al Pato Abbondanzieri a estirarse y evitar que se cuele por el palo izquierdo, mandándola al córner. En el mismo, Valentierra metería un buen centro que sería conectado por Viáfara penetrando en el tumulto con un potente cabezazo que encontraría bien para al arquero xeneize. Todo esto en 4 minutos.

 A los 74 minutos, Tevez por fin se sacaría la modorra y en una guapeada dejaría atrás a dos hombres del Once Caldas, penetrando al área para dar un tiro que sería bien tapado por Henao. Esta sería una de las últimas jugadas de peligro ya que, el partido volvería a caer una meseta marcada por la impericia y el desorden ofensivo de ambos equipos, que volverían a ser incapaces de conectar jugadas de riesgo que desnivelaran el encuentro. Recién a los 90 minutos de juego volvería a aparecer una jugada de riesgo, a partir de un tiro libre ejecutado por Cángele, que se colaría en el área chica rival pero no alcanzaría a ser peinado por ninguno de los jugadores de Boca. Esta sería la última jugada del partido. Y el campeón de la Copa Libertadores 2004 seria definido desde los doce pasos.

En una de las peores definiciones por penales de las que se tenga registro (¡6 de 8 erraron, hijos de puta! (?)), la buena actuación de Abbondanzieri, atajando dos penales (a Valentierra y a Ortegón), no alcanzaría para que Boca saliera campeón, ya que los cuatro penales ejecutados por sus jugadores serian desviados (Schiavi y Burdisso) o atajados por Henao (Cascini y Cángele). De esta forma, gracias a los penales convertidos por Soto y Agudelo, Once Caldas llegaría a la cima del futbol sudamericano, transformando a Manizales, según las palabras de YSEC, en el barranco más feliz de toda América.

3DENota del autor: Este post había sido prometido hace muchísimos tiempo (más de 8 meses), pero por una serie de vicisitudes, perdidas de archivos y contrariedades que dejarían a Doce Cuentos Peregrinos de Garcia Marquez como una fiesta de 15(?), recién ahora puede ser presentado. Me disculpo ante quienes habían mostrado interés en realizar este resumen y desistieron al saber que lo estaba haciendo. 

[1] Nota del Autor: Este chiste fue incluido mucho tiempo antes de las semifinales y finales de la Copa Libertadores, así que nos arrogamos el don de la predicción (?)

NdLR: Te invitamos a enviarnos tu post a baldosaredonderil@hotmail.com

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