One Hit Wonder: Copa Centenario 1993/94

Nueva sección en donde se recuerdan esos torneos fugaces que sirvieron al menos para bordar nuevas estrellas en los escudos de los equipos. Motivo más que suficiente para recordar la única vuelta olímpica de Gimnasia en la era profesional, en plena pretemporada, tras superar a equipos repleto de suplentes y ganarle la final al equipo titular de River.

copa_centenarioMuchas veces Gimnasia ha sido blanco de burlas crueles dentro del imaginario futbolero. Tal vez sea un karma por tener entre sus socios fundadores a un asesino de obreros y aborígenes como Ramón L. Falcón o el alma de campeones morales de hinchas como Raúl Scalabrini Ortiz, René Favaloro, Skay Bellison o Alberto Raimundi (?). Lo cierto es que hay varias razones para hacer bullying a GELP.

– Es el único club actualmente en Primera División con más de setenta temporadas en la máxima categoría del profesionalismo que no ha ganado ningún campeonato regular. Como máximo momento de gimnasismo (?) de la era moderna está la derrota en el última fecha del Torneo Clausura al perder 1-0 frente a Independiente con gol de Javier “La Chancha” Mazzoni, que recibió una plaqueta en 2004 por parte de una peña de Estudiantes con su nombre (!)

– Como respuesta, en el Apertura 2007, la dirigencia entregó una placa al jugador uruguayo Gonzalo Choy González en la última fecha por “arruinar” las chances de Estudiantes de campeonar. El resto lo hizo Ricardo Lavolpe.

– Ese mismo año era el 120° aniversario del club. Sus socios prepararon la torta más larga del mundo, de 270 metros de largo y 20 metros de ancho. En medio del festejo del postre, el representante de los Guiness World Records les informó que en 2006 ya habían hecho una torta más larga en Turquía. De modo que Gimnasia en el tamaño de su pastelería… salió segundo.

– El 9 de julio del mismo año, los hinchas organizaron un banderazo para apoyar al equipo. El banderazo quedó opacado porque nevó después de ocho décadas en todo Buenos Aires.

Dos copas... me partieron el alma.
Dos copas… me partieron el alma.

Sin dudas ser hincha de Gimnasia es muy duro. No obstante tuvo su momento de gloria en plena pretemporada del año ’94 en un torneo organizado una sóla vez por la AFA: la Copa Centenario. Un logro que el técnico de esa final, Roberto Perfumo, olvida mencionar en su catarata de risas irónicas y anécdotas con naftalina como comentarista de Fútbol Para Todos. Claro esta que la mayoría del trabajo sucio lo había realizado anteriormente Carlos Ramaciotti, junto a Edgardo Sbrissa, quién amenazó a varios en la redacción con “no poder salir vivos de acá” si no era mencionado en esta crónica (?).

Para el año 1993, la Asociación del Fútbol Argentino soplaba cien velitas por lo que celebró en su honor en lugar de ir a un cabaret como Bart (?) un torneo símil copas nacionales en Europa pero con la desorganización a la que los salieris de Don Julio acostumbran. El verdadero objetivo era cubrir la grieta futbolística entre Clausura y Apertura con un certamen que aumentara las arcas de la AFA. Como falló miserablemente por lo que rápidamente fue descartada al poco tiempo. Eran los comienzos del secuestro de goles (?) a través de Televisión Satelital Codificada, donde Marcelo Araujo y Walter Nelson al menos le pegaban a los jugadores, Elio Rossi comenzaba a irritar nuestros oídos con sus ponzoñosos comentarios y Macaya Marquez abandonaba el bar con whisky de los años 80 de Fútbol de Primera. Para que vean el orden primer mundo de la máxima entidad del fútbol argentino, los partidos de la Copa Centenario se jugaban al mismo tiempo en que la Selección Argentina de Basile disputó y conquistó su último título en mayores: la Copa América de Ecuador. Agréguele que también se entremezcló con las Eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos y allí tienen una ensalada de partidos que sería el antecedente prehistórico de esa idea capusottiana de “Fútbol hasta en los huevos”.

La Copa Centenario era un campeonato cuyo único premio, además de sumar una estrella oficial, era disputar un torneo símil Suruga ante el campeón japonés en tierras niponas. Los equipos de ascenso argentino fueron olímpicamente pasados por alto, a diferencia de sus competencias europeas como la Copa del Rey, la Copa Italia o la FA Cup inglesa. Todo se resolvió entre los 18 equipos que 15 días atrás sobrevivieron en el Clausura de la Primera División con Talleres de Córdoba y San Martín de Tucumán afuera por haber caído al Nacional B esa temporada. Los cráneos del fútbol que no pueden ni organizar una votación entre 75 tipos, decidieron como puntapié para el certamen una símil fecha de clásicos del esperpento de 30 del año pasado.

Para la última semana de junio y comienzos de julio se disputó la primera fase. Curiosamente las paternidades no se respetaron y sus hijos se rebelaron durante este torneo, con honrosas excepciones.

3123
Corky Kick (?)

– Tras un 0-0 al estilo Basile-Merlo, Walter “Cuqui” Silvani ofició de héroe anónimo al convertir el único gol en el partido de vuelta en Liniers durante el suplementario en el que River venció al Boca del Profesor Habbegger que lo mandaron a la zona de derrotados y, posteriormente, a la puta que lo pario por haber desterrado a Blas Armando Giunta del plantel y los pésimos resultados en ese año.

– Racing logró mandar a la zona de perdedores al Independiente de Pedro Marchetta ganando ambos partidos. Fue tan bizarro que hasta el Karateca Vellejos metió un gol (!). El equipo de José Pizutti de convertibilidad tenía a los melenudos animales Piojo López y Lagarto Fleitas.

El Piojo y el Lagarto: los melenudos delanteros de Racing.
El Piojo y el Lagarto: los melenudos delanteros de Racing en modo Wayne’s World.

– En el clásico platense, Gimnasia se aprovechó del desbarranco de Estudiantes que terminaría al año siguiente con su descenso a la segunda categoría. Como curiosidad el gol fue del mellizo Guillermo Barros Schelotto en el primer partido mientras que en el segundo fue expulsado Martín Palermo sobre el final del mismo en un 1-0 global que le tatuó la L al Pincha.

– El San Lorenzo del Bambino Veira sí hizo justicia al clásico barrial al vencer de visitante con dos goles de Ángel Ramón Bernuncio en el Palacio Ducó tras luego sellarlo en el 0-0 definitivo en el Monumental de River. Por aquel entonces, los cuervos aún seguían siendo nómadas en búsqueda del barrio perdido como arca de Indiana Jones mientras el Globo del Vikingo Enzo Trossero marchaba hacia ese sector del torneo con el que vilmente lo ubican la mayor parte de sus campañas.

– El clásico termosarino le permitió al Newell’s del Indio Solari ganar ambos duelos ante el Canalla. Como en todo duelo en la Chicago argenta estuvo plagada de patadas y las consecuentes expulsiones del bando perdedor cuando el resultado era inamovible.

– En el olvidado Clásico del Oeste, un Ferro que poco a poco iba perdiendo su poder Gimonte en primera división e iba cayendo al igual que esa clase media que lo supo ubicar en su esplendor ochentoso. Tras un 1-1 en Caballito, Vélez lo superó por la mínima en el José Amalfitani gracias a los rulos y democracia (?) de Walter Reinaldo Pico.

– ¿Se acuerdan de Platense en primera? Bueno por aquel entonces el Calamar definía sus duelos contra el Lanús de Miguelito Russo y donde se destacó Leandro Javier Colombo en la goleada 3-0 en Vicente López. Esta vez no necesito de 22 penales el cuadro de Saavedra para avanzar en los ganadores y “descender” hacia los ganadores no positivos (?) al Granate.

– El resto fueron pastiches que se resolvieron con la victoria por penales de Belgrano sobre ese ese lavado de dinero mejor conocido por esa época como Deportivo Mandiyú de Corrientes. Argentinos, con Chiche Sosa -precursor del mariogomecismo- le alcanzó con la primera victoria y luego un empate a cero a Deportivo Español, ese patio trasero de Rios Seoane donde Catalano ejerció de portero con más antigüedad que cualquier sindicalista de Santamaria.

A partir de este momento el certamen se centró en partido único en cancha neutral. Solo hubo un equipo que supo mantenerse en el lote de ganadores y ese fue el Lobo platense. Parece un mal chiste o los premios falsos para Woody Allen en Los Simpsons pero es totalmente real. Primero hizo cuenta de Newell’s con gol de Sergio Dopazo nada menos que la casa del Pincha en las calles 1 y 57. Mientras tanto Racing dejó en el camino al Fortín por 3-2, Belgrano destripó como buen pirata al molusco Platense, que iniciaba un derrotero en los mano a mano en los reducidos ascensoriles de su futuro post-corralito. Cristian Zermatten le dio el gol ganador a los de Paternal sobre San Lorenzo. Del lado perdedor, Central le daba el tiro de gracia a Estudiantes, Español con el futuro DT de San Lorenzo Pablo Guede entre los goleadores, logró un agónico 2-1 frente a Huracán. Independiente ferreó a ídem 3-0, con GARB haciendo sus primeros partidos en el arco junto a Roberto Ayala de central, y Mandiyú venció por la mínima a Lanús.

El momento de gloria del Cuqui Silvani. Después volvería a su horripilancia de siempre.
El momento de gloria del Cuqui Silvani. Después volvería a su horripilancia de siempre.

River esperaba en la siguiente ronda de winners don’t use drugs pero lo mandaron a al grupo de Moe, el gordo de las Historietas y Disco Stu (?) porque Racing le ganó por la capacidad goleadora del Piojo López. Boca, the lucky loser, supo hacer una bicisenda a Sergio Saturno con un gol tempranero que eliminó a Vélez. Entre los derrotados previamente, Independiente dejó en el camino definitivamente a Platense, los penales dieron el siguiente escalafón a San Lorenzo por sobre Central mientras el Lujo Ibérico dejó en el camino a la Lepra.

Quedaban cuatro ganadores y Gimnasia estaba iluminado por el Yisus que supo hacer remera al cospel-fan de Rata Blanca (corregido por Martincho) Darío Ortíz. Tras el penal convertido por Dopazo, el Indio metió el segundo gol con el que los triperos supieron remontar en el estadio Nueva España (hoy aguantadero de la Metropolitana) ante Argentinos que se había adelantado en el con un gol a los 15′ de Nicolás Lauría Calvo. Ese mismo día en el sector Van Hoten (?), Español aprovechó  el gol en contra de Walter Zacarías, se sacó de encima a Mandiyú en Floresta y siguió avanzando.

A la semana siguiente y del lado Magneto de la vida (?), un gran partido se vivió en el Chateau cuando Belgrano logró culiar (?) a Racing, ya dirigido por Carlos Ladrington Babington por 3-2. Fue el momento de gloria para el Gustavo El Tano Spallina quien convirtió dos goles y ubicó al conjunto del Nano Areán en los umbrales de su primera final de campeonato. En la zona Scioli, los bichos colorados vuelven a beneficiarse con el beso de las redes de Lauría Calvo y venció 1-0 a Boca, quién se fue rápidamente a pesetear en un torneo amistoso internacional en Tenerife. Iniciaba el declive definitivo de Habbegger como entrenador y su futuro ladri por el fútbol boliviano.

El Beto antes de sacar zapán ante el Bicho.
El Beto antes de sacar zapán ante el Bicho.

La final de ganadores se disputó en Córdoba entre el Pirata y GELP. Una vez más el heroísmo desde los 12 pasos de Dopazo lleva el partido hacia los penales. Curiosamente el lateral izquierdo vería frustrado su tiro en la tanda definitoria por Fabián “Teresa” Cancelarich. Esta vez la suerte no le fue esquiva al sufrido equipo albiazul porque el arquero entrerriano Jorge Javier Gregorutti le tapó la pena máxima a Sebastián Brusco mientras que el histórico enganche alopécico uruguayo Luis Sosa marró el suyo. Para los triperos era el éxtasis máximo.

Llegaban a la final del Centenario ¿Cuándo se juega? Uh boludo, todavía quedan perdedores para jugar, cierto. Este torneo no se termina más. A esta altura se necesitaba un curso de matemática avanzada para entender semejante quilombo. River goléo 3-0 al Rojo de Avellaneda, quién ya contaba en su banco a Panchito Sá como entrenador. Entre estas semanas se destacó un joven y no tan beodo Ariel Ortega que convirtió dos goles en la siguiente victoria en el Amalfitani ante Deportivo Español mientras San Lorenzo, dos días después derrotaba in extremis 2-1 a la Academia. Sobre el final del mes el Cuqui Silvani clava dos goles en la victoria ante Argentinos. Si quieren saber la seriedad que se le daba a esta Copa en River atajó durante casi todos los partidos el inefable Javier Sodero. Como para no tomársela en joda (?).

Para septiembre, el ánimo futbolero no estaba de ánimo para terminar el experimento centenario. La goleada 0-5 sufrida ante Colombia, la tapa negra de El Gráfico y la obligación de ganar el repechaje sí o sí ante Australia, obligaron al Coco al retorno de un efedrínico (?) Diego Maradona para salvarle las papas. Una vez pasado el susto y clasificados al mundial yanqui, la AFA decidió que era hora de terminar el Monstruo de Frankenstein que habían armado para darle al menos una muerte digna. Eso sí, tampoco terminaron el Apertura ’93 que recién culminaría allá por marzo del año que viene. Igual destino le esperaba a la eterna Copa que celebraba los 100 años de la institución rectora del fútbol argento.

El Belgrano de la Copa Centenario fue el tercero. Hasta ese momento su mejor resultado en Primera.
El Belgrano de la Copa Centenario fue el tercero. Hasta ese momento su mejor resultado en Primera.

Así fue que el 21 de diciembre de 1993, River cerró su año calendario derrotando 3-2 a San Lorenzo. Como si se tratara de un partido de verano cualquiera en Mendoza, los hombres de la Banda ponían punto final al sueño pirata con un 2-1. La gente de Belgrano sabría vengarse años después contra River y especialmente Pasarella.

30 DE ENERO DE 1994: LA FINAL, finalmente (?). A eso de las 17 horas en medio del agobiante calor veraniego se enfrentaron en el Juan Carmelo Zerrillo enfrentó a Gimnasia, conducido ahora por Perfumo, frente a un River que puso su mejor equipo. Al Lobo le alcanzaba con empatar, ya que tenía la ventaja de provenir de la Ronda de Ganadores. Para los hombres del Kaiser era algo más complicado ya que debían ganar en los 90 minutos para ganar el derecho a jugar un suplementario de 30 minutos con muerte súbita.

Como todo partido en época de pretemporada, donde las piernas aún siguen duras, se dio un partido trabado. River presionó desde el arranque mientras Gimnasia respondía. A eso de los 30′, Hernán Díaz logró escapar por derecha y Pablo Talarico lo cruzó cerca del área. El engominado Javier Castrilli cobró penal cuando se observa tras la repetición que el contacto se produjo fuera de la línea divisoria. El Tiburón Guillermo Rivarola fue el encargado de disparar desde el manchón blanco. Es aquí donde apareció en su esplendor otro héroe tan one hit wonder como su equipo. Javier Lavallén, debutante absoluto en el arco mens sana. Tras el fortísimo remate arriba al medio, el guante derecho del Lolo pudo desviar el esférico y desató la euforia detrás del arco que da a la Avenida 60. En la última jugada del primer tiempo llegó la primera diferencia para el Lobo. Guillermo Barros Schelotto recibió un rechazo del corner que ejecutó por derecha. Reenvió el centro y Hugo Romeo Guerra de palomita estampó el 1-0 ante un Goycochea que ya venía de comerse todos los amagues.

De la nuca con Hugo Romeo.
De la nuca con Hugo Romeo.

Para el segundo tiempo, ingresó Ramón Ismael Medina Bello por Silvani y en sólo 3 minutos logró habilitar al Luigi Villalba quién venció a Lavallén para la igualdad. A partir de allí llegó el sufrimiento típico de los triperos que hicieron ídem y corazón para detener el avance millonario. Hasta que a los 31 del complemento. Tiro de esquina ejecutado por el Guille desde la izquierda. Guerra amenazó con su nuca (?) pero cortinó para la entrada por detrás de Pablo “el Moncho” Fernandez quién acomodó de derecha para el 2-1.

Centenario Foto
Nótense los Lobos mascota. Tan falopa como esta Copa.
goles1994_1
El Gráfico le ninguneó la tapa al Lobo campeón como si fuera un Vélez cualquiera. Por lo menos Goles reivindicó a GELP.

En algo que se volvería un clásico, Barros Schelotto hizo calentar a ese señor que sabemos como se llama pero uno se hace el boludo (?). Hernán Diaz lo surtió de lo lindo sobre el cierre del partido y ya es sabido que si Castrilli esta en un mismo sector que el histórico 4 de River sale una tarjeta roja. En el Bosque todo era alegría y lujo para Gimnasia. Favio Fernández capturó la pelota por el medio y construyó una pared con Gustavo. El Yagui corrió hacia el fondo y logró salir campeón de la concha de tu hermana (LTA Griguol) porque mandó un centro pasado que Guillermo transformó en el 3-1 con el que terminó el partido. A partir de allí el delirio para los sufridos hinchas del Lobo que lograban un campeonato oficial de primera desde 1929. Como ese bicho resucitado que pudo ir al exterior con el 1-1 de los 90, fue una década de esplendor para el Lobo. Ya había amagado en la Ligulla de 1991, su participación en la Conmebol en 1992 y posteriormente vendrían los subcampeonatos del viejo Carlos Timoteo. Posteriormente como el país, GELP se fue al carajo para volver a ser motivo de burla del fútbol argentino.

Benedetto dejando limpitos los calcetines a Don Julio.
Benedetto dejando limpitos los calcetines a Don Julio.

Que importa que en Febrero perdería la Copa Sanwa Bank ante el Kawasaki Verdi, pero quien le quita chapear con ir a Japón por parte de los triperos, algo que nunca hizo su vecino Estudiantes (sazone con (?) a gusto). Poco interesa que la AFA dejó morir este torneo declarado oficial para nunca más volver y así esperar hasta 2009 para tener un Copa Argentina más acorde al intento original de imitar a los europeos. Lo cierto es que Gimnasia puede lucir con orgullo su segunda estrella en el escudo, por más que haya sido un campeonato enquilombado de fechas, menospreciado por aquellos que iban quedando eliminados y condenado a ser un One Hit Wonder, como GELP mismo.

500_01

FUIMOS HÉROES – GIMNASIA CAMPEÓN COPA CENTENARIO 93/94

Anuncios