Hablemos de Promociones: Chacarita – Nueva Chicago (2012)

En el sprint final de la saga, recordaremos un mano a mano prácticamente inolvidable para nosotros. Y para Pasini ni te cuento (?).

Hay imágenes que valen más que mil palabras, dicen. La mayoría de nosotros podría acertarle al año al ver una foto del Dié, sin tener ningún dato extra. Un don que no sirve para un carajo, pero que llevamos adelante con orgullo (?). En esta saga de promociones, hay varios de esos casos, como el no-gol de Bustos para Belgrano o el alcanzapelotas de Caruso. Con la foto que sirve de portada para hoy pasa lo mismo, uno lo ve a Pasini sentado en el piso y ya sabe en qué partido fue, visualizando al instante su corrida inútil festejando un gol inexistente, para una salvación que no llegó.

Chacarita trató de armarse lo mejor posible para dar pelea en el torneo de la B Nacional, que reunía a varios caídos en desgracia, como River, Rosario Central, Quilmes, Gimnasia y Huracán, además de varios clubes conocidos por ser bastante molestos de enfrentar. Al equipo de Rivoira se sumaron Sebastián Pena, Javier Páez, Emanuel Morales, Pablo Bastianini, Santiago Raymonda, Mario Vera, Emanuel Centurión, Carlos Herrera, Mauro Bellone, Sebastián Ereros y Pablo Frontini. Con apenas dos victorias en las primeras 11 fechas, el Chulo dio un paso al costado, asumiendo en su lugar Felipe De La Sida Riva. El uruguayo no duró mucho en el cargo, porque no ganó en 9 fechas (5 empates y 4 derrotas) y se fue con la permanencia como algo bastante difícil de conseguir.

El horno no estaba para bollos y el presidente arregló con Roberto Trotta para que sea el DT.  Esa decisión no le gustó a la barra, que fue a la sede a expresar su punto de vista (?), lo que derivó en la renuncia del presidente Osvaldo Lobato. Después del interinato de Luis Marabotto, agarró Salvador Pasini. Con él en el banco, cortaron una racha de 24 partidos sin ganar. En la recta final, el Funebrero se impuso en cuatro de las últimas siete fechas, llegando al objetivo de la Promoción tras la victoria por 3-0 ante Patronato. Vale decir que no se salvaron del descenso por mucho, porque si perdían en la última fecha y Atlanta no mancaba (?) frente a Huracán, el que accedía a la promo era equipo de Villa Crespo.

Chacarita cerró el torneo de la B Nacional en un merecido último puesto, con 32 puntos, producto de 6 triunfos, 14 empates y 18 derrotas. Originalmente eran tres unidades, pero le descontaron un punto por cantos xenófobos en el clásico contra Atlanta, correspondiente a la segunda rueda del campeonato. En 38 fechas anotaron solamente 24 goles, siendo Sebastián Ereros su máximo artillero con cinco tantos, seguido por Jorge Piris, que hizo cuatro.

Uno fue campeón, otro fue último.  En Primera? No, en la B. Je (?)

Obviamente, el otro protagonista de esta historia jugó el torneo de la B Metropolitana. Nada raro de lo que era el certamen habitualmente: 21 equipos a dos ruedas todos contra todos, el campeón asciende y los ubicados entre el segundo y el noveno lugar clasifican a un reducido. Allí, la primera ronda es a partido único, mientras que semifinal y final se disputan a ida y vuelta.

Nueva Chicago, bajo las órdenes de Mario Finarolli, se reforzó con Juan Ignacio Vinaccia, Lucas Banegas, Damián Castagno, Rodrigo Drago, Maxi Flotta, Cristian Alfaro y, el más importante de todos, el regreso de Christian Gomito Gómez. Pese a un buen arranque, con goleadas a Lamadrid y a Armenio incluidas, el equipo entró en un bache de ocho partidos sin victorias (con cuatro derrotas), que marcaron el final del ciclo del entrenador. Mario Franceschini agarró como interino y se quedó en el cargo pese a los sondeos a Teté Quiro$, Cachín Blanco y Carlos Roldán, entre otros.

Los números mejoraron y metió dos rachas sin perder en momentos clave, de siete y ocho partidos respectivamente. Los de Mataderos terminaron en el cuarto lugar, a 10 puntos del campeón, Sarmiento de Junín, con una campaña de 20 triunfos, 10 empates y 10 derrotas. Clasificaron al Reducido junto a Colegiales, Estudiantes, Acassuso, Comunicaciones, Platense, Brown de Adrogué y Los Andes.

Por los cuartos de final le tocó recibir al Milrayitas, venciendo 3-0 con goles de Samuel Cáceres, Gomito Gómez y Leonardo Carboni. Ya enfrentándose en series a ida y vuelta, empató sin el primer chico ante Platense y lo eliminó con un 3-0, con tantos de Adrián Scifo, Gomito y Carboni. La final fue contra Acassuso, empatando 2-2 en la ida con goles de Julio Serrano y quedándose con el derecho a la Promoción al ganar 1-0 a la vuelta, con el festejo de Carboni, que fue el goleador del Torito en la temporada con 13 tantos, seguido por Petrovelli, Alfaro y Gómez, con 9 cada uno.

La ida se jugó el 27 de junio, en el República de Mataderos. Franceschini paró un equipo con Daniel Monllor, Leandro Testa, Samuel Cáceres, Matías Escudero, Lucas Banegas, Damián Castagno, Damián Lemos, Julio Serrano, José Ramírez Agudelo, Christian Gómez y Leonardo Carboni.  Por su parte, los once de Pasini fueron Nicolás Tauber, Maximiliano Paredes, Matías Zaldivia, Sebastián Pena, Emanuel Morales, Mauro Pajón, Mauro Bellone, Damián Toledo, Emanuel Centurión, Sebastián Ereros y Juan Manuel Cobelli.

El partido arrancó parejo, con la prudencia obvia por estar jugando un encuentro de estas características. El local era el que trataba de generar juego a través de Gomito Gómez, ante un rival que se paró con la intención de contragolpear. Las situaciones más claras llegaron después de los 20 minutos de juego, con un remate de Ereros y otro intento de Centurión, ambos contenidos por Monllor sin demasiadas complicaciones. Lo más cerca que estuvo Chicago fue a través de su Nº 10, que estando solo en el área mandó un centro cuando pudo haber resuelto por su cuenta. La respuesta del Funebrero fue un cabezazo de Bellone, en un tiro libre, que se fue cerca.

En el inicio del segundo tiempo llegó el único gol del partido, cuando un centro desde la derecha encontró a Leonardo Carboni, que marcó a los 35 segundos de juego. Luego del tanto cambiaron los roles. El dueño de casa se dedicó a cuidar la ventaja, empezó a meterse atrás y apostó a salir de contra. Por eso, las jugadas de peligro fueron a favor de Chaca. Primero, a los 16 minutos, casi lo empata Cobelli pero su cabezazo pasó cerca del palo izquierdo del arquero. La respuesta fue de Gómez, que quedó mano a mano con Tauber y definió al cuerpo del 1. Con el correr de los minutos, la desesperación empezó a ganar lugar en el equipo de Pasini, generando que tuvieran el culo lleno de preguntas cada vez que la perdían, por la cantidad de espacio libre que quedaba para los atacantes rivales. Chicago casi amplía la ventaja al final, por medio de Serrano y de Ramírez Agudelo. Finalmente fue triunfo para el local, que había dado un paso importante de cara al ascenso.

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Cuatro días después se jugó la vuelta. No fue en cancha de Arsenal, como se había barajado en un momento, porque el local pudo usar la cancha de San Martín. Salvador Pasini realizó una modificación respecto al primer chico, poniendo a Franco Dolci por Mauro Bellone. Franceschini hizo lo mismo, con el ingreso de Adrián Scifo por Castagno.

Pese a la localía y la necesidad de un resultado favorable, los del Tano fueron superados por su rival, que se defendió bien y apostó a generar peligro de contraataque. Los nervios se hacían notar y la primera llegada clara fue a los 31 minutos de juego, cuando Zaldívar conectó de cabeza un centro de Dolci y la pelota se fue afuera. La más clara de la primera mitad fue para el Torito, cuando Carboni quedó solo frente a Tauber y su remate pegó en la base del palo izquierdo. La caprichosa (?) fue a la ubicación de Gomito, que volvió a probar y el arquero la sacó en la línea.

En el segundo tiempo, Chacarita trataba de llegar como podía, pero chocaba con una buena defensa y la propia falta de ideas. Todas las emociones llegaron en la recta final del partido, cuando a los 39 minutos Scifo llegó al fondo sobre la derecha y dejó solo a Carboni, que la empujó al gol. Con el global 0-2 a falta de pocos minutos, no fueron pocos los hinchas de Chaca que iban dejando el estadio, creyendo que el descenso era cosa consumada. Para colmo, dos minutos después vio la roja Zaldivia, dejando al local con uno menos. A los 43, el Funebrero llegó al empate, cuando un centro de Centurión encontró a Carlos Tellas en medio de la confusión del área y marcó el empate.

La permanencia por obra y gracia de la ventaja deportiva estaba al alcance de la mano todo gracias a los piedras que se fueron antes y Chaca lo intentó. Y lo sufrió también, porque en una contra casi lo liquida Carboni, pero su remate se fue cerca. Ya en el tiempo adicionado por Mauro Vigliano, un pelotazo terminó pegando en la mano de Leandro Testa y el árbitro cobró penal. Iban 49 minutos del complemento. A plata o mierda. El que se hizo cargo de la ejecución fue Damián Toledo, que de marcar terminaría siendo el héroe de la Promoción. Trató de asegurarlo pateando al medio, pero Daniel Monllor le adivinó la intención y fue quien se quedó con todas las fotos, al tapar el remate con la zurda, no sin antes sufrir un poco antes de asegurarla. Mientras el festejo era de Chicago y los jugadores de Chaca sufrían la patada del descenso, al lado de la línea de cal Pasini celebraba el gol de la permanencia, absorto en su realidad paralela, sin notar ese pequeño detalle: la pelota no había entrado en el arco.

Esta promo tuvo un justo vencedor, que fue más que su rival en ambos partidos. Nueva Chicago volvió a la segunda división del fútbol argentino, después de haber descendido en la temporada 2007/2008. Chacarita volvía a caer en las tinieblas de la Bundeslumpen, después de haber llegado allí en 1989, logrando el ascenso en la ‘93/’94.

Fue la tercera vez que un equipo de la B Metro ascendió gracias a un mano a mano. Los Andes le había ganado al Torito en 2008 y al año siguiente Deportivo Merlo hizo bajar de nuevo al Milrayitas.

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