Historias de eliminatorias – China – Hong Kong de 1985, o “El Incidente del 19 de Mayo”

Mañana se cumple el aniversario 30 + 1 de un partido que conmocionó a China en general y a Beijing en particular. Y ojo que lo de “conmocionó” es literal, porque el verguero que se formó post-partido solo fue sofocado con muchísimo esfuerzo por los organismos de seguridad de la República Popular China. Hablo del encuentro entre China y Hong Kong del 19 de mayo de 1985, aka “El incidente del 19 de mayo“.

Me imagino que por cada historia épica, morbosa o emocionante de fútbol con la que uno se babea por acá – que el Maracanazo, que la Batalla de Santiago, que el descenso de los grandes en Argentina, que el campeonato de Arsenal de 2012 (?) -, hay como cinco equivalentes al otro lado del mundo de los que uno no tiene ni la más puta idea. O sea, nada raro que en estos mismos momentos en que usted lee estas líneas, se encuentren varios beduinos reunidos en torno de un mantel decorado aleatoriamente con botellas vacías de arak, todos mirando entre sombría y nostálgicamente al vacío del desierto mientras uno de ellos desgaja de a poco sus recuerdos adormilados: “¡Qué me vienen a hablar de la Mano de Dios o del 0-5 esos infieles putos! Partido histórico, lo que se dice histórico, fue el 5-4 del Al-Shawarmi contra el Al-Boys en la copa de Su Majestad el Emir en 1991….”. Y todos los demás asentirán marcialmente mientras alguno masculla “Vamos, carajo” o “su Alteza Husseín I te la compró“, y se sirven otra ronda de licor mientras otro ya le estará echando ojo lascivo a la camella en celo de Anwar que descansa contigua a su toldo. Cosas que pasan en el desierto.

Así debe pasar con este partido que comentaremos en este post, y que aún se recuerda en la afición de ambos rivales pero que es bastante poco conocido por nosotros en Occidente. Para uno de ellos fue un triunfo histórico e irrepetible, un sorpresón que marcó un hito para el deporte y la vida política de su país; para el otro no solo fue una cagada impensada sino que derivó en un impresionante verguero en la capital debido a la ira del respetable. Hablamos de la histórica victoria de Hong Kong sobre China para las eliminatorias al Mundial de 1986, y siéntate que vamos a contarla.

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Los capitanes de China (de blanco) y Hong Kong (el extra de película ochentosa de artes marciales) intercambiando banderines antes del histórico match

China y Hong Kong: el Gran Dragón y el Pequeño Dragoncito (con billete)

El tema del status administrativo de Hong Kong es para el gobierno chino un asunto más sensible que un hincha de América cuando le hablas de la B. La hoy “Región Administrativa Especial” china de Hong Kong es el producto final del tratado que puso fin a las Guerras del Opio entre los imperios británico y chino, en 1842. Con ese acuerdo – más otros posteriores – los británicos se aseguraron la cesión de la península e islas que componen la actual región, primero porsiemprejamás pero finalmente por arrendamiento por 99 años contados desde 1898. Gracias a la magia de wikipedia pudimos averiguar que los 99 años contados a partir de 1898 se cumplieron en 1997, año en el que el gobierno de Su Graciosa Majestad le devolvió a los chinos la soberanía del territorio. Soberanía a medias: según el acuerdo que se estableció a partir de la devolución a China, esta dejaría que la ex colonia siguiera por cincuenta años con su estilo de vida decadente y capitalista (?). – algo que se conoció como la doctrina de “Un país, dos sistemas” -, luego de los cuales el gobierno chino restablecería plena autoridad en todos los asuntos de la región; mientras, China se haría cargo de la política exterior y la defensa del territorio. Por esta y otras concesiones el traspaso fue realizado y aceptado sin muchas dificultades, aunque en los primeros años hubo protestas y manifestaciones pidiendo más libertades civiles del gobierno central.

La realidad es que tantos años de ser colonia británica llevó a que los hongkoneses tuviesen poquito apego a China como país. Incluso hoy, con casi 20 años de – en teoría – pertenecer a la madre patria, la mayoría de sus ciudadanos se sienten cualquier cosa menos “chinos“; por ejemplo, escogen no celebrar el Día Nacional chino (en Hong Kong es optativo el celebrarlo formalmente en las escuelas, pero la mayoría no lo hace) y no recuerdan con mucho cariño la fecha de la devolución. Por esto y todo el contexto explicado arriba, las autoridades chinas son más celosas que man feo con novia linda, y ante cualquier muestra que se asemeje así sea en una coma a pedidos de independencia es fustigada a nivel oficial.

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Si este muchacho hubiese seguido vivo en 1997 los chinos no se hubieran metido a Hong Kong ni por el putas

Listo, explicado lo anterior, vamos a lo que nos compete. El fútbol en la tierra de tantas películas malas de artes marciales que igual uno disfrutaba de niño vino, como podrá suponer, con los británicos. Ya en 1914 se formó la HKFA (Federación de Fútbol de Hong Kong, una de las más antiguas de Asia), que ingresó a la FIFA 40 años después, y que siguió como organismo separado de la federación china luego de 1997 como parte de los acuerdos previos a la unificación. Aunque el deporte de La Pecosa (o como diría el comentarista chino Quique Wong, la resplandeciente esfera de piel de cerdo con puntos negros y blancos distribuidos como nenúfares en un lago de las montañas) es el más popular de la región – junto con las carreras de caballos (!!!) -, ni la selección nacional ni los clubes han hecho gran cosa a nivel internacional. El combinado ¿nacional? lleva intentando clasificar sin éxito desde 1974, y aunque para Rusia 2018 llegó a tener chances de pasar a la ronda de grupos final – ayudados por más mercenarios que película de Van Damme -, finalmente perdieron el puesto, precisamente, con China.

Por otro lado, en China la práctica del fútbol es por lejos la más popular del país. Lo cual es una prueba viviente que la ecuación “Muchos habitantes” + “Alto gusto por el fútbol” = “Potencia futbolística” no siempre se cumple: la selección y los clubes chinos dan bastante lástima a nivel internacional, registrando un largo historial de Gran Dragón Cebollitero tanto en Copas Asiáticas como en Copas del Mundo, en donde registró una única desvirgada en 2002. Esto a pesar que, por ejemplo, el gran líder Deng Xiaoping era tremendo fang (?) del fútbol, del que se prendió viéndolo en París durante los Juegos Olímpicos de 1924. Desde que tuvo autoridad fomentó fuertemente la práctica del deporte en el país, a pesar de lo cual era consciente del nivel de mierda que tenía la selección nacional; de hecho una vez se sinceró y declaró “El fútbol es mi juego favorito, pero cuando veo a China jugar, me siento como si me estuviera sofocando“. Igualito que ver un Sarmiento – Olimpo. No ayudaba a subir el nivel el hecho que la selección nacional china, después de su debut en eliminatorias en 1958, desistió de participar desde 1962 a 1978 por temas doctrinales.

Para 1982 los chinos renunciaron a su exilio autoimpuesto y decidieron participar de nuevo en la lucha por clasificar al Mundial. Y fue, como otras situaciones similares, una experiencia bonita pero dolorosa a la vez (?): perdieron su cupo al mundial contra Nueva Zelanda, en partido de desempate jugado en Singapur en Enero del mismo 1982. A pesar de la frustración el sentimiento general entre los aficionados era de optimismo hacia el futuro. La siguiente cita importante fue en la Copa Asiática de 1984, en la que China hizo un gran papel al llegar a la final…. que perdió 0-2 (golazo el segundo). Pero, bueno: a pesar de la frustración el sentimiento general entre los aficionados era de optimismo hacia el futuro (?). Lo que se venía era la Copa Mundial de 1986 y China estaba ahí queriendo dar el Gran Salto Adelante.

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La selección China que participó en las Eliminatorias al Mundial de 1982. de la foto podemos reconocer a Li, Wong, Chong y Chi (Fuente)

Las eliminatorias asiáticas de 1986

Para el mundial de México 1986 la FIFA le asignó al fútbol asiático dos cupos, que la respectiva confederación continental se encargó de repartirlos por separado: uno para los seleccionados del Cercano Oriente y otro para los del lejano ídem. Así fue como las 28 selecciones participantes fueron divididas en dos zonas de acuerdo con su ubicación geográfica; el cupo para los del Oriente más cercano y explosivo (?) recaló en Irak, que derrotó a Qatar, Jordania y Líbano en primera ronda, a Emiratos Árabes Unidos en semifinales (por gol de visitante) y a Siria en la final. Lo de los iraquíes fue bastante meritorio considerando que jugaron todos sus partidos en terreno neutral por el issue de la larga y sangrienta guerra con Irán.

El otro lugar para México lo disputaron las 14 selecciones participantes del Lejano Oriente, grupo que no tenía un favorito así digamos como ufffff, ya estos manes tienen asegurados los pasajes. Pero lo más cercano a eso por antecedentes inmediatos era la selección de la República Popular China, con la sangre en el ojo – apenas visible, obvio (?) – por las recientes cagadas cometidas. La primera ronda agrupó a los catorce equipos en cuatro grupos, de los cuales solo el primero de cada uno pasaba a semifinales y de ahí la final para conocer el otro clasificado por Asia. Los chinos fueron asignados en esta ronda a un grupo en el que se suponía iban a pasar sin despeinarse: Brunei, Macao y Hong Kong, estas dos últimas colonias respectivamente portuguesa y británica por esos tiempos, ninguna con potencial futbolístico real. Y todo parecía ir de perlas para los chinos, que luego de un empate sin goles en Hong Kong en el debut – ante más de 20,000 locales expectantes – se vinieron como Ejército Popular de Liberación contra posiciones gringas en 1950: ganaron los siguientes 4 partidos (dos contra Brunei y dos contra Macao), anotando 22 goles y sin recibir ni uno, para acomodarse tranquilos en el primer lugar de la tabla. El segundo resultó ser Hong Kong, que también ganó sus cuatro partidos y metieron algunas goleadas, pero al final llegaron a la fecha final con menos goles convertidos y diferencia de gol que los chinos.

Sí, porque la última fecha del grupo resultó siendo sin quererlo el partido por la Gloria o 大陸哩: se enfrentarían China y Hong Kong en Beijing. Para los muchachos de Hong Kong el partido pintaba clarito: “No pensábamos que podíamos ganar“, declaró el jugador de la selección Cheung Chi-Tak, aka “El Pequeño Fantasma” (en serio, así le decían). “La presión era toda de China, ya que ellos esperaban derrotarnos (…). Ellos pensaban que iban a clasificar al Mundial“. Ese mismo era el pensamiento instalado en la hinchada de ambos países, así que todo pintaba para trámite.

 Y se vino el partido

Cuando el árbitro dio el gongazo inicial (?) en el Estadio de los Trabajadores de Beinjing ese 19 de Mayo de 1985, el clasificado era China. Así que para Hong Kong todo se reducía a una muy poco probable victoria en campo visitante, ante un rival que era mil veces más poderoso, en un terreno hostil por las implicaciones políticas alrededor, con el del frente confiado en pasar sin problemas y para remate con 80,000 enajenados aullando en contra. En una esquinita del estadio de Beijing estaba apiñada la Barra Brava hongkonesa: unos cuantos valientes que se atrevieron a viajar a la capital china por la relevancia del encuentro. Para Hong Kong la táctica estaba definida, como lo dijo una vez su entrenador el famoso Kwok Ka Ming (mentiras, tampoco lo conocía): “China era un equipo mucho más físico que nosotros. Aquel Hong Kong sabía como presionar pero sólo podíamos hacerlo durante 20 minutos, 25 como máximo, así que nuestra estrategia era cerrarnos y aguantar durante la primera parte e ir a presionar en la segunda”. Pero el asunto tomó otro rumbo a los 19 minutos del primer tiempo, cuando el ya mentado delantero de Hong Kong Cheung Chi Tak se mandara cipote de fierrazo después de una jugada preparada en tiro libre que colocó el sorpresivo 0-1. Lo declaró después el autor del gol: “Habíamos practicado la rutina de los tiros libres en el entrenamiento… Wu Kwok-hung [Nota 1: ¡típico del viejo Wu!! (?)] pasó el balón a la derecha y yo le mandé tremendo manducazo” [Nota 2: no encontré otro término para traducir “I smashed it in“]. Victoria parcial de la visita y el estadio antes eufórico era ahora un mar inquietante de murmullos.

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Los jugadores de Hong Kong celebran el 1-0
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La banca visitante esa noche. El DT es el primero de la izquierda. Si combinas a los dos de la derecha te resulta Víctor Púa.

Pero todo pareció calmarse, o se convirtió un clímax depende de como se mire, cuando un tal Li Feng empató para los locales a los 30 minutos, luego de un rebote del arquero hongkonés y con pase Andreapirlesco previo. Se auguraba el alud chino y los visitantes se abroquelaron para aguantar. Pero estuvieron a estico no más de irse al descanso con el marcador desnivelado, luego que en una jugada donde los jugadores de Hong Kong tiraron más toques que la selección colombiana ochentosa, definieron como, eh, la selección colombiana ochentosa (?). No se movió el marcador y se fueron al vestuario con el 1-1.

Aún con este resultado la que resultaba eliminada era Hong Kong, pero los chinos no querían confiarse y para el segundo tiempo pasó lo previsto: se dedicaron a bombardear el arco visitante a la desesperada, pero lo único que logarron fue hacer lucirse al portero hongkonés Chan Wan Ngok (que no, no joda, que no me estoy inventando nombres). Total que en esas andaban cuando a los 15 del segundo tiempo, un jugador de Hong Kong que no sé quién fue pero les juro que voy a averiguar concienzudamente su nombre (?), recibió un balón en plena soledad de una media cancha despoblada. El hombre al ver esto intentó con mucho optimismo un remate como de 35 metros, pero el intento le resultó en un tiro bastante pajeado que por mera fortuna se convirtió en pase, ya que le cayó a un compañero casi en el punto penal. El man se acomodó, engatilló y zas, cuando mandó el disparo le cayeron dos chinos, que desviaron el balón… solo lo suficiente para que de atrás llegara el defensor de Hong Kong Ku Kam Fai y fusiló al portero chino. 1-2 y estupor total en un estadio en el que se comenzaba a sentir el cagazo y la frustración tan palpablemente que se caía a pedazos.

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El momento en que Hong Kong anota el segundo

Los restantes 30 minutos fueron un canto a la impotencia de los locales, que siguieron con el acoso pero no le atinaban al arco: es que jugar con cagazo y el oleaje continuo de 80,000 voces murmurando ácidamente por lo bajo es muy jodido… Y cuando el árbitro hindú dio por terminado el encuentro todo fue euforia, asombro y locura entre los visitantes, que aún no podían creer la hazaña que acababan de protagonizar. Para los chinos en la cancha y fuera de ella, la derrota fue totalmente humillante: la poderosa República Popular China había sido vencida por un equipo desconocido venido de una colonia británica. Una cagada.

Aftermath

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Los hongkoneses celebrando recién terminado el asunto

Apenas consumado el resultado final, comenzó el verguero. Dentro del estadio los asistentes desfogaron su ira e impotencia como se suele hacer en estos casos: arrojando botellas y las sillas arrancadas de las tribunas a la cancha (?). Los jugadores visitantes tuvieron que apresurar sus celebraciones para escapar a la seguridad del vestuario, aunque también por allá llegó la ira popular, como recordó años después el autor del primer gol: “Apenas sonó el silbatazo final encaré al vestuario donde una ventana fué destrozada cerca de mí. La muchedumbre comenzó a arrojar cosas, ya que ellos estaban demasiado infelices (!!!). Estaba todo fuera de control“. Jugadores y cuerpo técnico del seleccionado chino tuvieron que salir en la clásica tanqueta de la policía para escapar al ansia de venganza del pueblo vilipendiado (?), pero después que escaparon de la masa, la gente se fue por su cuenta a la concentración del equipo, lo rodearon de manera expedita y… se pusieron a cantar, con lágrimas en los ojos, La Internacional. Pero no se dedicaron solo a cantar: la turba iracunda recorrió las calles de Beijing y se dedicó con saña a parar y levantar a piedra, ladrillo y salivazos (!!!) los vehículos de cualquiera que pintara como extranjero, europeos incluidos. También la emprendieron contra los vidrios de los buses, pero en general el odio de la multitud se dirigió contra los demonios extranjeros (?) y contra las autoridades locales. Ante la dimensión del verguero el gobierno tuvo que despachar 2000 policías y hasta – se dice – un batallón del ejército para restablecer el orden, que terminó con 127 arrestados y se consideró como uno de los peores incidentes públicos desde la instauración del régimen comunista en 1949. ¡Chúpate esa!

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A los jugadores los recibieron como héroes en Hong Kong. Ese cartel lo expresa todo

Y listo. Para Hong Kong es un día muy recordado, y no solo en el ámbito deportivo, por todo el simbolismo encerrado en el resultado del partido. Hoy en día se recuerda aún en el país el acontecimiento, incluso llamando a los miembros del equipo como “los muchachos del 519” (5 por mayo 19 por el día, ¿sí vio?). Después de la gran euforia por ese partido les tocó la gran cagada: en semifinales fueros barridos por Japón – que en la final perdería con Corea del Sur el cupo a México 86 – con marcador añadido de 5-1, ¡pero quién les quitaba lo bailado!. Para los chinos, en cambio, fue todo un trauma: oficialmente se le llamó “El Incidente del 19 de Mayo” y se consideró como el primer caso de hooliganismo en el país. A nivel deportivo también fue un golpe: renunciaron todos los responsables técnicos y administrativos de la selección y el equipo tuvo que pedir disculpas al país. El partido fue el detonante para el cambio del fútbol chino, que desde ese momento se convirtió en potenc…. ah, no, siguen estando igual…

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Una muy difícil de explicar foto de unos aficionados eufóricos en el aeropuerto ante el técnico de Hong Kong

Fuentes usadas para el post y de donde se tomó la mayoría de fotos: 1, 2, 3, 4, 5

 

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