Ayer deseo, hoy realidad

Después de renegar varios años en el inframundo futbolero, Talleres vuelve a ser parte de la Primera División.

El futbolero promedio tiende a alegrarse cuando un equipo “de los que conoce” mete un ascenso, campeonato o clasifica a alguna copa. Puede ser porque se trate de un club tradicional o que el punto de vista sea el de un porteño resentido que está cansado de los clubes patasucias que tienen 100 años de vida pero no tienen historia (?). Por eso el ascenso de Talleres fue aceptado por todos. Un cuadro que era habitual en la máxima categoría, vuelve después de 13 años de andar penando.

Uno podría quedarse con el partido consagratorio en Floresta ante All Boys, pero es más lindo señalarlos y decirles “jaaaaa, te acordás cuando empataste 0-0 de local con Deportivo Cosito de Choele Choel?” (?). Por eso estas líneas, para recordar los descensos a los últimos círculos del infierno de los que trepó poco a poco, a base de puro power mexicano.

Allá lejos y hace tiempo, los  cordobeses habían cerrado el siglo XX a todo culo, ganando la Copa Conmebol. Pocos torneos después, precisamente en la temporada 2001/02, la T hizo la peor campaña de su historia, luego de sumar 13 puntos en el Apertura y 17 en el Clausura. Los 44 puntos de la temporada siguiente los obligaron a jugar la Promoción contra San Martín de Mendoza, permitiéndole estar un tiempito más en la A. En el Apertura 2003, el albiazul sumó magros 24 puntos, pero lo mejor le llegó en el Clausura, cuando fue la revelación de la mano de Osorio y Píriz Alvez. Sumó 35 puntos y quedó tercero, venciendo incluso a River, que terminaría siendo el campeón. Había logrado la clasificación a la Sudamericana, pero se la tuvo que meter en el culo porque no logró sumar más de 60 puntos y no pudo escaparle a la Promo, que perdió ante Argentinos Juniors.

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En su paso por la división de plata, las cosas no mejoraron. Con un equipo con nombres como Astudillo, Orcellet y Galarza, en el Apertura terminó 16º, a 15 puntos del campeón Tiro Federal. Eran tiempos difíciles, con sueldos que no se pagaban y jugadores que hacían paro. En diciembre de ese año, después de varias convocatorias de acreedores, quebró. Pese a este panorama, clavaron un cuarto puesto en el torneo siguiente, aunque no les sirvió de mucho. Incluso tuvo que esperar hasta la última fecha para ganarle 2-0 a Huracán y olvidarse del descenso.

En la temporada siguiente, la T se acomodó en la mitad de la tabla y de ahí no se movió, lejos de los 40 puntos que sacó Godoy Cruz, el campeón del primer certamen. En noviembre de 2005, se dio lugar a un gerenciamiento provisorio, por parte de Ateliers S.A., dirigido por Carlos Granero. En mayo de 2006 parecía que Talleres salía del barro del ascenso, pero no. En épocas de los Saporiti, Cuenca, Castagno Suárez y Oyola, le faltaba ganarle a Nueva Chicago para campeonar en el Clausura y buscar una de las tantas posibilidades para ascender, pero terminó cayendo por 1-0 ante el equipo que sí se coronó. Después, terminó cayendo en el Reducido contra Chacarita.

En la temporada 2006/07 tocó su punto más bajo. Hasta ahí, porque más adelante iban a venir muchas más aventuras (?). Bajo las órdenes de Ricardo Gareca primero y de Salvador Capitano luego, terminó 14º y 20º en cada torneo, ganando 5 partidos de 38. A esta altura, la tabla de promedios empezaba a preocupar, porque la T andaba por los últimos escalones. La temporada siguiente tuvo a Talleres como protagonista excluyente de la pelea de abajo, bajo un formato que dejaba atrás los torneos cortos para hacer uno largo. Se reforzó con Borghello, Julián Maidana, Dolci, Brasca y Rimoldi, pero la suerte le seguía siendo esquiva. El campeón fue San Martín de Tucumán, pero mucho no nos interesa. Nuestros héroes (?) estuvieron mitadtableando hasta llegar a ser el 18º promedio de la tabla. Vale decir que a todo esto, en enero de 2008 entró en escena Carlos Ahumada, que le compró el 70% de las acciones del club a Granero. Con esto empezaron a llegar jugadores como Federico Lussenhoff, Alexandre Viveros, Paulo Rosales y Anthony Silva. El equipo siguió andando para el orto (?), ahora de la mano de Comizzo. ¿Qué significa esto? Que zafó cagando de ir al Argentino (plaza ocupada por Ben Hur) pero no pudo escaparle a la Promoción, ante Racing de Córdoba, que terminó ganando tras un 2-1 como visitante y definiendo con un 1-1 en el Chateau. Por lo menos tienen para contar el clásico que le ganaron a Belgrano por 1-0 con sólo público visitante, cuando todavía los dirigía Rubén Darío Insúa.

Tanto tocarle el culo a la parca tiene sus consecuencias, porque en la 2008/09 el equipo no mejoró y ahí si encaró solito para el Torneo Argentino A, tras lograr un pobre promedio de 1.070. Arrancó bajo la batuta de Humberto Grondona y con jugadores como Stang, Zermatten, Salmerón y Wilchez, cayéndose en la segunda parte, después de haber sido terceros en la tabla. Una fecha antes del final no pasó del 1-1 en cancha de Quilmes y Los Andes se impuso ante Rafaela 3-0, decretando algo que se veía venir hace rato, porque en las últimas y vitales cuatro fechas, la T había empatado tres y perdido en una.

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En la tercera división jugaban 25 equipos, divididos en dos zonas de ocho y una de nueve. Talleres fue a parar a la 3, junto a Deportivo Maipú, Juventud Antoniana, Central Córdoba de Santiago del Estero, Juventud Unida de San Luis, Racing de Córdoba, Desamparados, Estudiantes y Alumni. Terminaron cuartos, a cinco unidades de los mendocinos. No les dio la nafta para más. En lo institucional, en septiembre el juez que manejaba la quiebra, Carlos Tale, le sacó el Gerenciamiento a Ahumada, por lo cual se volvió al manejo del Fideicomiso. En noviembre se designó a un nuevo juez, Saúl Silvestre, quien autorizó que la Fundación Azul y Blanco haga aportes económicos en el club.

El año siguiente los vio en un torneo dividido en tres zonas de ocho. En la primera fase los cordobeses voltearon muñecos a lo boludo, liderando con 48 puntos, producto de 15 victorias y tres empates durante las cuatro rondas que duró. Los tres primeros pasaban a la segunda fase, que tuvo a la T, a Brown de Madryn, Central Norte, Libertad de Sunchales, Unión de Mar del Plata, Sportivo Belgrano, Unión de Sunchales, Desamparados y Huracán de Tres Arroyos. ¿Cómo le fue? A falta de sinóminos, decimos simplemente que para el orto (?). Ocupó el octavo lugar con solo dos triunfos,  perdiendo hasta con el Globo malo, que tuvo una campaña aún peor. En los mano a mano para poder llegar a la BN cayó ante Libertad.

En el torneo de 2011/12, quedaron cuartos en la Zona Norte, detrás de Crucero, San Martín de Tucumán y Sportivo Belgrano, en un torneo que arrancó con Bianco y terminó con Sialle. Eso le dio pasaje para esa joda que quedó, llamada Undecagonal Final. Allí repitió el cuarto lugar, a cinco puntos del campeón, Douglas Haig. Esto le permitió llegar a la cuarta fase, donde eliminó a Racing de Córdoba por ventaja deportiva. ¿Equipo cordobés? ¿Ventaja deportiva? Eso me suena conocido, podría hacer un post (?). Retomando ese Argentino, Talleres se mancó en la Quinta Fase ante Crucero del Norte.

Acá llegó el repunte, que nos hizo pensar que se deba el regreso tan esperado. Con el mismo cuerpo técnico y un plantel con mucho movimiento en el mercado de pases logró el esperado ascenso. Le ganó la Zona Norte por cuatro puntos a Gimnasia y Tiro de Salta y la misma distancia terminó sacando en el Undecagonal, lejos de Sportivo Belgrano, Santamarina y demás clubes, con una campaña de siete victorias y tres empates, consagrándose al vencer a San Jorge de Tucumán como local por 1-0, con gol de Maximiliano Velasco, ante casi 60 mil personas. Vale mencionar que se coronó antes de tiempo por el triunfo de Santamarina ante Deportivo Maipú, el único que podía darle alcance.

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De vuelta en la Segunda División después de cuatro años, se encontró con varias caras conocidas, como Banfield, Defensa y Justicia, Huracán y lo que quedaba de Independiente (?). Del torneo mejor ni hablar, porque Talleres ocupó el 20º puesto con 45 puntos, con 10 victorias, 15 empates y 17 derrotas. Por eso no sorprendió su dificultad para salir de la parte baja de la tabla y el merecido descenso.

Otra vez con la patas en el barro, se encontró con que el Argentino ahora se llamaba Federal, aunque era la misma caca con distinto olor. Con su formato de transición, entregó siete ascensos a la B, sin descensos, para 40 equipos. Divididos en cinco zonas, los cordobeses pelearon mano a mano con Unión de Mar del Plata, empatando en puntos y hasta en diferencia de gol en el primer lugar. En el partido de desempate, el Celeste se impuso 1-0 y no le quedó otra al albiazul que agarrar por el camino largo. En la Segunda fase se midieron ante Tiro Federal, ganando 2-1. En la Tercera se midieron ante Mitre de Santiago del Estero, ganando 4-3 por penales después del 3-3 global. El envión les duró hasta la cuarta, donde cayeron 3-1 ante Gimnasia de Mendoza.

El 2015 fue SU año. Esta vez se dividieron en cuatro zonas de 10, donde Talleres lideró superando a Defensores de Belgrano, Juventud Unida Universitario, Unión de Villa Krause, Deportivo Maipú, 9 de Julio de Morteros, Independiente de Chivilcoy, Sportivo Las Parejas, Gutiérrez y Tiro Federal, perdiendo un solo partido de los 18 que jugó. Así llegó su clasificación al Tetradecagonal. Acá su pelea ante los de Villa Ramallo (que le valió el apodo de COMPLICA en el mundo blogueril indie (?)) fue todavía más dura y terminó a pocos tres puntos de diferencia, ascendiendo tras al 1-0 ante Sol de América como visitante.

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A todo esto, durante meses se habló del desembarco del Grupo Pachuca, para bajar la moneda que necesitaba la institución. Después de manejar varios clubes de la Liga MX, sellaron el acuerdo por intermedio de Andrés Fassi, hombre de Jesús Martínez que recibe plata de la droga. Esto fue bienvenido (?) por los cordobeses:

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Obviamente, las banderas de “Fassi Narco” fueron escondidas poco a poco, porque en la cancha el equipo de Frank Kudelka siguió con su racha invicta histórica, que arrancó en el Federal y duró casi todo el torneo de la BN, interrumpido por la caída ante Defensa y Justicia por Copa Argentina, pero si no quieren no lo contamos. Lideraron a su antojo y soportaron la presión de Chacarita, el gran equipo de Coyette que hizo un poco menos infumable esta categoría, y de Boca Unidos, que también anduvo merodeando gracias al buen trabajo de Montero.

Después del fallido intento de ascenso anticipado, la T viajo a Floresta para medirse ante All Boys, mientras Chaca recibía a Independiente Rivadavia de Mendoza. Los de San Martín rápidamente hicieron la tarea, tirándole la responsabilidad al líder. Para colmo la mano venía jodida, porque los de Pepe Romero se pusieron en ventaja con el gol de Germán Lessman. Y ahí se vio el temple de la visita, que lo empató rápido por intermedio de Klusener (el tipo que se pone la de la T y es Van Basten (?)). Cuando el partido se terminaba apareció el inoxidable Cholo Guiñazú, que pasó de ser ese tipo enyetado que se fracturó la mandíbula apenas llegó a convertir el gol del ascenso, con un remate desde el borde del área al ángulo, que dejó parado a Losa.

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Después de tanto tiempo, Talleres vuelve a la A. Casi que ni lo van a conocer, está re cambiado. FDK tuvo un gran plantel, con varios nombres de peso y donde muchos serían titulares en cualquier otro lado. En cuanto a nombres, hay varios que resultaron importantes, como la aparición de Guido Herrera, tras la lesión de Caranta; la defensa, que es la menos vencida, con solamente 10 goles en contra; la presencia de Rodrigo Burgos en el mediocampo y el trío Gonzalo KlusenerEial StrahmanNazareno Solís, que se manejaron a gusto durante el certamen y entre los tres marcaron 18 goles en este campeonato.

Talleres subió y eso es lo que importa, después de la década (y un poco) perdida.

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