Desde el futoncito (?): Cañón, vol. 2

Llega el desenlace del docupost sobre un personaje que pocos conocen o recuerdan vagamente Gustavo “Cañon” Maligno, el suertudo al revés, ése que produjo los sueños más húmedos en las tribunas más variopintas.

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Ese lunes de Febrero era especial, no sólo por estrenar buzo de DT junto a su inseparable amigo el Casi como ayudante de campo (con toda la responsabilidad que ello implicaba), sino porque Cañón por fin había dejado atrás las eternas noches de insomnio llorando a su amada Yoli, aferrado a su botella de tres plumas. Mucho tuvieron que ver no sólo el ánimo de su amigo sino el apoyo de sus dos hijas adolescentes, quienes incluso guardaban una estrecha relación con Casi, a quien no dudaban en llamar “tío”, “Wasky” (deformación de Washi) o “toquetero” (un vocablo popular de origen charrúa, traducido como “cercano”). Así es, podríamos decir que formaban una familia no convencional, dado que el uruguayo se mudó a la casa de Cañón llevando consigo todas sus pertenencias en una bolsa de arpillera: una lata de arvejas con las cenizas de sus padres, una lata de atún con la sarna de su perrito fallecido y una lata de dulce de batata con chocolate, sin batata ni chocolate.

Película de culto es cierto, pero qué lindo sería que un bicho así acabe con estos infelices…
Película de culto es cierto, pero qué lindo sería que un bicho así acabe con estos infelices…

Y así arranco esta nueva aventura al frente de este puñado de valientes que soñaba con lograr algo en esto del fútbol, porque los 14 jugadores que conformaban el plantel de los Gametos eran todos surgidos de las inferiores del club y se conocían desde pequeños, cuando aún jugaban a la bolita con bichos ídem. Este bravío grupo tenía hambre de gloria y de la otra aún más, pero no dudaría ni un momento en dejar todo en la cancha por el club que les dio todo: un techo de losa para comer y revistas Esto! para taparse.

Claro que con el correr de las fechas tanto el cuerpo técnico como jugadores se percató que la categoría era aún mucho más compleja de lo que imaginaban y quizá hubiese sido importante realizar una pretemporada un poco más cuidadosa, quizá bajo algún puente para estar a resguardo de las lluvias y con algo más que los nutrientes del agua de zanja y el guiso de rata. Por eso al verse en la anteúltima fecha, con sólo 3 puntos (obtenidos luego que el micro de su rival, el Club Andino Anodino y Ladino, fuese abordado por fundamentalistas bielsistas y obligado a estrellarse contra la fábrica de alfileres “El Pinchudo”, feneciendo todo el plantel) la desazón se apoderó de todos y ya se imaginaban un año más en el barro del ascenso más profundo.

El club de fan “Chupala Tiempo” que se inmolara en el bondi del Club Anodino: Josep, Angel, Marce y César Luis
El club de fan “Chupala Tiempo” que se inmolara en el bondi del Club Anodino: Josep, Angel, Marce y César Luis.

Pero los milagros existen y están presos sin juicio previo y, como si de un cuento de hadas se tratase, algo sobrenatural ocurrió: una epidemia de tifus azotó la última categoría del ascenso exterminando a casi todos los clubes que la disputaban, “casi” porque nuestros héroes del C.A.G.A.D.A. F.C. estaban a salvo. Pero ¿cómo ocurrió esto? ¿Acaso las malformaciones de nacimiento en la mayoría de sus integrantes tenían algo que ver? ¿La fealdad al límite de la herejía de todo el plantel estaba relacionada con ello? No, nada de eso. Una investigación llevaba adelante por el Ministerio de Salú!, determinó que la mascota del Club Andino Anodino y Ladino de la zona de Villa Gangrena (un mono tití enfundado en calzas fucsias) era portador del terrible mal y como cada uno de los futbolistas (de todos los clubes) luego de cada enfrentamiento con Andino se sacaban una selfie con el bicho, terminaron contagiados, victimas de la estupidez en forma de autofoto.

Podrá imaginar el lector la inmensa alegría que inundó los corazones no sólo del plantel, cuerpo técnico, familiares y dirigentes del club al comprobar que todo el esfuerzo realizado por fin rendía frutos, sino también de todo el Barrio Cistitis, al cual los Gónadas representaban. Sus calles de relleno sanitario fueron regadas de algarabía, júbilo y residuos de drogas duras durante varios días y nuestro homenajeado fue declarado persona ilustre por el intendente Joseph Bambaloko a través de un dictamen que incluía el abuso de menores bajo la figura de “me quedé sin birome”, dictamen luego derogado por la justicia federal cuando los damnificados Brian Bronco y Kevin Scifo presentaron un amparo a tal efecto.

El consejal Ladreta junto a su secretario en los preparativos para la fiesta por el ascenso.
El consejal Ladreta junto a su secretario en los preparativos para la fiesta por el ascenso.

Durante el campeonato Cañón comenzó una relación con Adalberta “La destroncadora” Muñón, capitana del equipo de Roller Derby del club, una joven de convicciones, temperamento y hedor fuertes, con quien había vuelto a descubrir el amor y todos sus recovecos (los de él al menos), por lo que éste pensó que sería un buen momento para pedirle que su relación tomase un rumbo más serio. Grande fue su decepción cuando La Destroncadora le confesó que su corazoncito le pertenecía a Eulogia, la esposa de Don Martincho, con quien mantenía una relación oculta hacía tiempo. Destruido por la noticia, se preguntó si acaso esto sería un indicio del comienzo de nuevas penurias, e increíblemente, por una vez, le acertó ya que luego de unas merecidas vacaciones en una isla del caribe all inclusive, la pareja más unida que Thelma y Luis regresaba para azotar su existencia, así es, Tragedia y Desgracia volvían con unas ganas locas de montarlo en pelo una vez más al bueno de Cañón.

Quizás llevado por la angustia, quizás atrapado por la melancolía, o quizás sólo de mero idiota, fue en busca de la Yoli, su antiguo amor, en busca de alivio para su tormento, pero enorme fue su sorpresa, o bueno, capaz a esta altura no tanto, cuando la halló en un ring de lucha libre, enfiestada con (anotá): dos manteros nigerianos, La Destroncadora con su novia, el perrito muerto del Casi y el plantel completo de sus dirigidos, incluido al afeminado, quejoso, con tendencia a las lesiones y malparido volante central, quien consultado por su participación en el jolgorio sólo atinó a esbozar un “me dijeron que había para todos” mientras uno de los nigerianos lo hacía su mujer. La Yoli al verlo, presa de la vergüenza y como para distraerlo un poco le espeta “con lo que me pasás no me alcanza para viviiiaaaahhhhhhhhmamamamaáaaaasí que me la tengo que rebuscaapapapapá” casi en un suspiro.

Devastado por su presente y su pasado, Cañón decide terminar con su vida tomando un 38 que lo acercó a la cancha de Los Gametos y una vez allí, se paró en la medialuna del arco que da a la calle Obispo Manduca Pebete, sacó un arma que acercó a su sien y gatilló, y volvió a gatillar y otra vez y otra, hasta que se percató que las balas eran marca Chatravez, que como todos saben vienen con pólvora mojada. Abandonó la cancha justo cuando comenzaba a llover y mientras pensaba de qué forma quitarse la vida un empleado del club se acercó corriendo hacia él agitando una hoja en su mano derecha al grito de “CAÑOOOON, AHORA SI SE TE DIO”. La hoja era un facsímil de la Abominación del Fútbol Argentino informando que el CAGADA había logrado ascender a la B Nacional debido al brote de zika que diezmó a todos los rivales de la categoría inferior y como estos muchachos a lo largo de sus vidas se han alimentado a base de porquerías, su cuerpo se había vuelto inmune a esa enfermedad.

Lamentablemente, las autoridades del CAGADA FC plantearon la posibilidad de retirarse del torneo dado que su presupuesto apenas si les permitía inflar las ruedas de las bicis en su gomería amiga. Pero esto afortunadamente no ocurrió ya que en la primer fecha del campeonato un milagro se hizo presente: El tesorero del Club Armargama Camionera (un hombre que gustaba de vestirse de dama antigua y se hacía llamar Milagro) acercó a nuestros héroes una propuesta del mismísimo Hugo Orcoyano, presidente del CAC, quien ante el temor que su equipo (triste, amargo y falto de huevos) perdiese a manos de estos valientes, les ofreció la suma de 500.000 pesos más un colectivo con las gomas lisas y una cena de hígado encebollado para todo el plantel a cambio de perder 1-0 con un gol de penal del arquero Manquillo Sciolíguez. A Cañón le hizo ruido toda esta cuestión porque siempre se consideró un hombre de honor, pero le hizo mas ruido la panza y la de sus dirigidos, cuyas entrañas tararearon “Rasguña las Piedras” al unísono y por eso eligió aceptar el soborno con el que pudo comprar el famoso volante gay Fernando Trago y al delantero estrella, rollinga y minusválido mental Daniel Forrosvaldo quienes gracias a sus habilidades fuera de la cancha, le permitieron al equipo llegar al reducido por un ascenso la primera, enfrentando al Chaconsida FC.

El reducido no pudo ser más apasionante, pero como tenemos que cerrar esta historia de una vez por todas, sólo diremos que tanto el partido de ida como el de vuelta terminaron empatados en goles y embole, por lo que para el desempate se pidió una solución a la AFA, quien dirigida ahora por el conductor y banco de esperma, Marcelo Tilingo, indicó que el desempate se decidiría con un deathmatch entre los barras de ambos equipos, televisado en vivo y directo para todo el país desde una aeroisla al costado del río Luján, con 10 gatos bailando en el caño y otros 10 saliendo de caño. El ganador sería aquel que asesinase más contrarios en un lapso de 20 minutos, en dos tiempos de 10 con un entretiempo de 45 donde tocarían Sandú Ciorba y los Dados Negros, sus aclamados éxitos “Esa zanja pide agua”, “Depilate con un fósforo o metete kerosene” y su último hit “Quisiera ser un pez, pero sólo tengo ésta tararira”, todo mientras el mago Mauri hipnotiza al público haciendo una empanada de brea sin pasas, porque son un asco.

Parte de la barra del CAGADA, facción “los rojaijú”, en primer plano los capos: Rulo, Manija y Cabeza de Glande.
Parte de la barra del CAGADA, facción “los rojaijú”, en primer plano los capos: Rulo, Manija y Cabeza de Glande; atrás la segunda línea de la barra: Barreta, Merluza, Oblongo y Lauti.

Corría el minuto 6 de la segunda etapa, corría porque le gustaba hacer amistades, claro, pero en ése instante y en medio del tumulto de extremidades desmembradas, sangre y lentejuelas, el negro Andore de la barra del CAGADA vomitó el guiso de zarigüeya con caldo de Manaos vencido que había comido hace seis días, matando instantáneamente a todos los barras del Chaconsida FC que sintieron el olor de semejante manjar.

De esta forma, Cañón se transformó en el primer DT en llevar desde la última categoría hasta la primera a un equipo de subhumanos desdentados, privilegio que no pudo disfrutar ya que cuando se disponían a festejar el ascenso con la vuelta típica olímpica, un fanático de Magneto irrumpió en el verde césped al grito de “suena tremendo y clarín no miente” y vació un cargador de 9mm en la humanidad de nuestro héroe.

Un final lleno de tragedia, injusticia y sin ningún tipo de sentido. En definitiva, una alegoría de la vida misma.

TheGM y Casigol

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