Clubes vs Franquicias, la historia del Wimbledon

Luego de ganar la final en Wembley por 2 a 0 contra el Plymouth Argie, el Wimbledon jugará contra si mismo (?) en un caso de Mandiyución inglesa. ¿Como sucedió esto?

En 1990, un empresario vinculado a la música (Hola Grinbank) decidió que Milton Keynes, la única ciudad grande de Inglaterra sin un equipo de futbol, empezara a competir en la Football League, en un proyecto típico de los noventas, que incluía un predio con todas las comodidades y todo aquello que el dinero pudiera proveer para generar artificialmente y de la nada, un equipo de futbol compitiendo en la FA.

Wimbledon, un club con mucha historia en la non-league football, estaba viviendo un cuento de hadas. Tras lograr de una vez por todas entrar en la FA en 1977, tuvo un ascenso meteórico y a finales de los 80s ya estaba jugando en la Premier. De hecho, venció al Liverpool en Wembley 1988 para alzar la FA Cup. Sin embargo, su pequeño estadio no había cambiado nada desde las épocas amateurs y eso representaba un problema para su presidente, Ron Noades. Como podrán ver, empieza a haber un punto de encuentro entre ambas historias. Cuestión que en 1991, Wimbledon dejó su antiguo estadio en Plough Lane y empezó a hacer de local en la cancha del Crystal Palace, a 10 kilómetros de su reducto. Durante toda la década, los dirigentes del club mendigaron apoyo estatal en uno y otro condado buscando quien les financie la construcción de un nuevo estadio, a sabiendas que no había forma de remodelar su vieja cancha y mucho menos hacerlo con dinero del club, ya que la economía del mismo estaba cada día peor, pero con menos éxito que Vila cuando intentó ser presidente de la AFA.

Ya en el año 2001, el nuevo presidente de la gerenciadora, Charles Koppel, hizo público su deseo de mudar el equipo a Albuquerque a Milton Keynes, aprovechando la venia de la ciudad de desarrollar un club con un estadio acorde a los requisitos de la Football League. Tanto la FL como la FA estuvieron en desacuerdo en un principio, sin embargo el 28 de mayo de 2002 aprobaron el proyecto. Los hinchas, furiosos, observaron el desguace de su amado club, que fue intervenido en Junio de 2003 para ser finalmente mudado en la temporada siguiente, donde cambiaría su nombre a Milton Keynes Dons, incluyendo el escudo y los colores. Desde entonces, el MK Dons alternó entre la segunda y la tercera categoría del futbol ingles con un éxito relativo, hasta el año pasado en el que no solo logró el ascenso al Championship sino que ademas venció al Manchester United por 4-0 en la FA Cup.

Pero volvamos a ese aciago 2003, cuando Wimbledon se quedaba por ese entonces sin club.

Teniendo su equipo mudado a 100 km de distancia en una decisión tomada en los escritorios, los hinchas decidieron reunirse y refundar el equipo de sus amores, pasándose a llamar AFC (“a fans club”) Wimbledon y arrancando desde 8 categorías mas abajo, pero manteniendo su lugar y sus colores. Esto de arrancar de cero y a pulmón tiene sus ventajas (se va construyendo sobre seguro y con un sentido de pertenencia inigualable) y sus innumerables desventajas, como tener que salir a buscar sponsors (consiguieron una marca de videojuegos) para tener dinero para contratar un director técnico, hacer pruebas de jugadores en un parque y estar al frente de una institución sin experiencia alguna. Pero en esas cosas está la mística y la esencia de este deporte tan hermoso. Todo lo que podía salir mal, salió bien y mientras los hinchas le cantaban a su demolido estadio, el equipo no perdió un solo partido entre Febrero de 2003 y Diciembre de 2004, la mayor racha invicta del futbol inglés.

En 2011, tan solo 8 años después, los Wombies ya estaban en la quinta categoría del futbol inglés, a solo un ascenso de “regresar” a la Football League. Pero para eso tenían que ganar el playoff de ascenso, donde llegaron a instancia de penales (!!) contra el Luton Town. El arquero juvenil de 19 años Seb Brown atajó dos penales y el capitán Danny Kedwell, quien jamas había jugado un partido de Football League, se hizo cargo de la ejecución e hizo emocionar a los relatores y a toda la hinchada.

La historia no terminó ahí. El mes pasado, el AFC Wimbledon venció en Wembley por 2 a 0 al Plymouth Argie en la final del playoff de ascenso de la League Two, asegurándose un lugar en la League One, la tercera categoría del futbol ingles. Dicho ascenso configura una historia sin igual: 7 ascensos en 13 años, para un equipo hecho por gente común, que poco y nada sabía de dirigir un club de futbol competitivo, y encima contando con Adebayo Akinfenwa, el glorioso delantero obeso simil Altamirano que ya había convertido un gol el año pasado para mandar la serie de la FA Cup ante el Liverpool a un replay en Anfield y en la final entró en modo bestia imparable, para darle más ribetes épicos a esta fábula.

Ahora, llegó el tiempo de la dulce venganza. En esta temporada, Wimbledon y MK Dons deberán verse las caras por los puntos, cuestión casi inédita ya que ambos equipos se enfrentaron tres veces por copas. La primera, en 2012, por la segunda ronda de la FA, cuando el Wimby logró ponerse 1-1 en el segundo tiempo generando invasión de campo por parte de los hinchas, pero el rojinegro ganaría el partido en el último minuto. Al año siguiente volvieron a verse las caras por la Copa de la Liga, y el Dons volvería a imponerse en esta ocasión por 3-1. Finalmente, en 2014, ambos equipos se cruzaron por la Football League Trophy, copa que juegan los equipos de la tercera y cuarta categoría del futbol inglés, y allí el Wimbledon logró el histórico primer triunfo como visitante de Milton Keynes por 3-2 con el gol ganador, cuando no, de Akinfemwa.

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