Desde el futón: Mojamé

Desde este espacio fomentamos la violencia y termez bien entendidas, pero hay veces donde las historias que nada tienen que ver con ellas merecen también ser contadas, cómo sólo nosotros podemos hacerlo.01

¿Cómo hace un alma atormentada para hallar la paz? Buscando en un planisferio la capital de Bolivia, claro. ¿Pero qué ocurre cuando el alma de esa persona ha sido infectada por el virus del amor al prójimo y su vida se transforma en una pista de autitos chocadores donde la realidad golpea fuertemente su feyari vez tras vez? Bueno, esta es la historia de Mojamé Laorejá Yteparto, el “Mehatma Gandhi”, un individuo que una vez que su mente encontró la iluminación, no paró de pagarle fortunas a Edenor.

El ser humano es la gangrena que acaba lenta y dolorosamente con el mundo, eso todos lo sabemos, por lo que no resulta extraño cuando salen a la luz casos donde encumbrados personajes terminan admitiendo públicamente su soretez. Todos recuerdan aquella entrevista al músico John Lennon para la revista Playboy, donde éste admitía tener un temperamento violento, especialmente hacia su primer esposa Cynthia. En ella contaba que la canción Getting Better está inspirada en su propia historia: “solía ser cruel físicamente con mi mujer. Yo era un golpeador y como no podía expresarme, recurría a los golpes. Peleé con hombres y golpeé mujeres. Por eso es que siempre estoy con eso de la paz. Es la gente más violenta la que busca la paz y el amor”.

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Nada como una bebida refrescante en vasos artesanales para encontrar la paz.

Cuánta verdad y si bien Cynthia se ocupó tiempo después de aclarar que la violencia de John tenía su origen en diversos episodios tales como:

-cada vez que le pedía torta fritas, éstas le salían quemadas

-el locro no le salía espeso y jamás le ponía patita de chancho, ni chorizo colorado

-como rubiecita que era, no le cabían ciertas chanchadas que el loco le proponía para el arte amatorio

Pero nada de todo eso justificaba los arranques de violencia del músico, aunque entendemos por qué terminó con el bicho canasto de Yoko: por su habilidad culinaria, no tanto para la cocina, sino para la catrera.

Pero el golpeador éste tiró una verdad tremenda “Es la gente más violenta la que busca la paz y el amor, Dan Niembra” y éste era el caso de Mojamé Laorejá Yteparto, más conocido como “el Gandhi del medio”, un jugador violento que al final pudo encontrar la paz. Pónganse cómodos y respiren profundo mientras la música del sitar inunda el ambiente.

Alfonso Lautaro Guitudo Garca fue criado en cuna de oro y por ello sufrió de broncoespasmos reiterados durante sus primeros años de vida, hasta que sus padres se percataron que poniéndole una frazadita sobre el metal precioso tomaba menos frío y por ende, se resfriaba menos. Pero debido a sus problemas pulmonares, su pediatra recomendó la práctica del fútbol para el niño a fin de revertir el mal. Sus padres no se opusieron ya que querían lo mejor para el niño, siempre y cuando “lo mejor” no los involucrara debido a sus ajetreadas vidas: su padre era un influyente juez de la corte suprema de pollo y su madre una famosa reportera del canal militante Todo Manija. Ambos tenían agendas sumamente apretadas, por lo que hicieron los arreglos necesarios para dejar a Alfonso de pupilo en el Plusvalía FC, de barrio norte, un exclusivo club que funcionaba además como colegio, universidad, casino y sede del INCUCAI.

Alfonso antes de transformarse en Mojamé. A la izquierda, recibiendo el premio Videla al más soretito de primero inferior. A la derecha en el Italpark entrando sin hacer cola al la montaña rusa superocho volante, como buen acomodado y hdp.
Alfonso antes de transformarse en Mojamé. A la izquierda, recibiendo el premio Videla al más soretito de primero inferior. A la derecha en el Italpark entrando sin hacer cola a la montaña rusa superocho volante, como buen acomodado y hdp.

Alfonso recibió una educación de élite y una formación en fútbol junto a una gama de seres despreciables que harían ver a la Gestapo como si de Locademia de Policía se tratase. Su posición dentro del campo era de 5 clásico, con quite y mucha presión (unas 56 o 59 libras) y si bien era dúctil con el balón, había desarrollado un temperamento violento, cuasi criminal, producto del encierro con personajes deleznables (hijos de políticos, periodistas, financistas, estancieros y abogados) y del férreo entrenamiento que el DT de inferiores, Joseph Heinrich Menstrualimhensers, también conocido como “Quique” o “el vasco”, les inculcaba.

Gracias a su desempeño en inferiores, no sorprendió que fuese promovido a la primera con tan sólo 17 años y el destino quiso que su primer partido fuese ante los eternos rivales del Plusvalía FC, nada menos que el Club Anémico Paludismo Crónico, club de Villa Espasmo, barrio que había sido homenajeado recientemente con el galardón “Lombriz Solitaria” por su infructuosa lucha contra la desnutrición. Como podrá imaginar el lector, los jugadores del CAPC no estaban lo suficientemente preparados físicamente para afrontar un cotejo futbolístico, digamos que ni siquiera para enfrentar un día medio fresco. Pero la rivalidad entre ambos equipos era histórica debido a la representación de la aristocracia por parte del Plusvalía y de la clase obrera, oprimida y catinga por parte del Anémico.

Alfonso conocía esta rivalidad y no iba a permitir que estos patasucias mal alimentados salieran victoriosos, por lo que estaba preparado para patear tibias, meter codazos o abrirles la billetera y mostrar el toco de guita que llevaba encima para sacar de sus cabales a los adversarios. Nada de eso ocurrió: los encargados de mover la pelota eran los de Anémico, pero al sonar el silbato Brayan Endeble, el delantero encargado del puntapié inicial, cayó como fulminado en el centro del campo de juego, producto de la no ingesta de algo que se pareciese a comida hacía ya 18 días. Alfonso se acercó entre molesto, dubitativo y algo estreñido al player quien casi en un suspiro le pidió algo de comer, éste algo shockeado por la escena alimentó al pobre infeliz con una lata de sardinas y pan integral que siempre llevada encima por si le pintaba el hambre, tras lo cual el Brayan soltó un “GRACIA MIEJAH” y expiró. En ése instante una luz brillante bajó del cielo bañando la persona de Alfonso y éste por primera vez en su vida sintió a la verdadera PAZ y no a aquella falsa que salía con él por su fama y dinero, Paz Soreteigueta.

Desde ése entonces la vida de Alfonso tuvo un giro total, dejó la seguridad de la casa paterna, se alejó de la vida acomodada yendo a vivir a una tapera, del barrio Artrosis en la localidad de Moreno, empezó a vestir con largas túnicas blancas y cambió su nombre por uno hindú, Mojamé Laorejá Yteparto y sus seguidores comenzaron a llamarlo “Mehatma Gandhi”. Y así comenzó su prédica de una vida simple, plena de paz interior, amor y respeto a todos los seres vivos, sin dejar de lado la práctica del balompié.

¿Por qué “Mehatma”? Muy bien, como ustedes sabrán, Mahatma es el título que se da en la India a los jefes espirituales y significa ALMA GRANDE, bueno, Mojamé empezó a hacerse conocido en el ámbito del fútbol por los indios del conurbano como ELMAGRANDE (Mehatma) y sus seguidores poblaban las tribunas vestidos como su líder, portando sahumerios con fragancia a chori.

Mojamé arreglando el turbo ventilador luego que éste se descompusiera justo cuando hacían 48º a la sombra.
Mojamé arreglando el turbo ventilador luego que éste se descompusiera justo cuando hacían 48º a la sombra.

Lamentablemente, la práctica del fútbol comenzó a chocar con sus creencias ya que Mojamé llevaba eso del amor y respeto a niveles insostenibles dentro del campo de juego:

-si un jugador contrario lo encaraba, Mojamé se corría a un costado, haciendo una reverencia y elevando una oración por el alma de éste

-cuando entraba en contacto con el balón no dudaba en entregárselo al jugador rival más cercano, en clara señal de amistad

-si por fin se decidía a perseguir a algún contrario, difícilmente lo alcanzase debido a la extrema dificultad de correr en chancletas y si llegaba a darle alcance, se acercaba al oído para animarlo a cambiar de vida, dejando los gatos de lado para así alcanzar el Nirvana o al menos los Pumpkins.

Esto le valió, por parte de la parcialidad de su equipo, primero murmullos, luego insultos y más tarde la violencia lisa y llana. Aún se recuerda aquella oportunidad donde volviendo de un entrenamiento en el tren Sarmiento fue emboscado por malvivientes quienes al grito de “A VER SI PARAS A ALGUIEN, MAMERTO”, “VOS NO VAS A LIBERAR A LA INDIA, PERO NOSOTROS TE VAMOS A LIBERAR AL INDIO PARA QUE TE HAGA SU MUJER, FORRO” y “ACÁ NO TENEMOS GANGES, PERO VAS A APARECER FLOTANDO BOCA ABAJO EN EL LUJÁN SI NO EMPEZÁS A JUGAR, SALAME” mientras le introducían por vía rectal un sitar, un sahumerio tamaño ombú y una réplica a escala del Taj Mahal hecho con ortigas.

Luego de recuperarse de las reiteradas intervenciones quirúrgicas, Mojamé se retiró definitivamente de la práctica del fútbol para dedicar su vida a la prédica de la bondad en su templo “Respirá hondo” de la calle Catalepsia al 1000, en la localidad de Moreno. Para solicitud de turnos, charlas motivacionales o fiestas swingers, comunicarse al teléfono 0800-bambula, en los horarios de 18 a 18:03, los días esdrújulos y sin S al final.

TheGM

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