Campeón de la c….. de tu hermana: crónica de una pecheada anunciada

Tercera emisión de esta sección que, para variar, nuevamente nos trae a un equipo llamado Racing (?). Esta vez es el Lens de Francia, que durante casi treinta fechas y con amplia ventaja, supo que podía perder el campeonato en la última fecha… y lo perdió. Además, su derrota dio inicio a una dinastia de títulos consecutivos que marcaron una época en el fútbol galo.

Señor lector, ya lo sé. No hace falta ni que me lo diga. La foto que abre este post es una reverenda garcha (?). ¿Pero sabe qué? Sabrá entender. Es mucho más complicado conseguir imágenes de un segundo que de un campeón. Bueno, tampoco es que el Racing Club de Lens nunca había sido campeón. La temporada 97/98 -previa al Mundial- le otorgó su primer título de Liga y cada integrante de aquel plantel es recordado como un héroe. Pero pocos años después, la historia sería completamente diferente.

Las coincidencias a veces suelen ser buenos augurios. Sólo por ser previo al Mundial de Corea y Japón, Le Championnat ilusionaba a los hinchas del Lens, quienes venían de un tremendo sube y baja de emociones: la temporada 99/00 llegaron a semis de la Copa UEFA, pero en la 00/01 cortó clavos con el culo para salvarse del descenso, logrando la salvación gracias a la quita de puntos que se le hizo al Saint Etienne por la falsificación de pasaportes comunitarios. Pero tan sólo esa coincidencia los animaba, porque a decir verdad los jugadores que tenían no entusiasmaban. De aquel equipo campeón sólo quedaban Warmuz, Wallemme, Lachor y Sikora, unos auténticos desconocidos para nosotros. El único renombrado -por así decirlo- que el equipo tenía por aquel entonces era el checo Radek Bejbl (ex Atlético de Madrid), aunque varios jugadores luego pasarían a ser parte de nuestras memorias gracias al Mundial, como los senegaleses Papa Bouba Diop y El Hadji Diouf.

Aquellas esperanzas depositadas sólo en la mera casualidad comenzaron a acrecentarse en las primeras cuatro fechas, donde obtuvo igual cantidad de victorias. Tres de ellas ante rivales de mayor fuste como el Nantes -último campeón- Lyon -último subcampeón- y el Olympique Marsella. Las siguientes dos fechas fueron empate, también en partidos chivos: 1-1 en el Derby del Norte frente al Lille y un 2-2 en el Parc des Princes frente al PSG. Con seis jornadas disputadas Lens era puntero, compartiendo ese honor con el Auxerre.

La primera derrota llegaría en la octava fecha frente a otro equipazo: el Mónaco del Muñeco Gallardo y Lucas Bernardi, que además tenía otros grandes jugadores como Rafa Marquez, Panucci, Ludovic Giuly y Eric Abidal. Un 3 a 0 inapelable que lo mandaba al tercer puesto. La punta la recuperaría tres fechas después en una victoria frente al Montpellier. Con doce fechas jugadas, el equipo acumulaba ocho victorias y tan sólo esa derrota en el Principado. Pero la verdadera locura se desató en la fecha 16, anteúltima fecha de la primera mitad del campeonato. El Lens recibía en el Felix Bollaert al Bastia. Contaba con dos puntos de ventaja sobre el Lyon y tres sobre su clásico rival Lille. La jornada arrancaba como para ilusionarse, ya que al minuto el Lyon perdía en su visita a Montpellier y cinco minutos después el Lens se ponía en ventaja. La cancha explotaba. No es para menos: el conjunto Sang et Or tiene una de las hinchadas mas seguidoras y bullangueras (?) de Francia. El cierre de aquel 28 de Noviembre no pudo ser mejor: mientras el OL caía 3 a 0 frente al Montpellier, el Lens le clavaba al Bastía un nuevo puñal de carne (?) un contundente 7 a 0.

La primera rueda se pudo haber sellado con cinco puntos de diferencia sobre sus perseguidores, Lyon y Lille, pero en la siguiente fecha Guingamp sorprendió al Lens y lo venció 1 a 0. ¿Como quedaron las cosas de cara a la segunda mitad del torneo? Lens 35, Lyon 33 y el sorprendente Auxerre con 32. De cara a lo que quedaba, una ventaja de tres puntos era exigua pero desde lo anímico ser líder es otra cosa. Sin embargo, había una cuestión no menor: el formato del torneo no era el tradicional. Los partidos revancha de la primera ronda se disputaban en formato abierto. ¿Que quiere decir esto? Que los equipos que se enfrentaban en la 1º y 2º fecha del torneo no se volverían a ver las caras en la fecha 18 y 19 -como ocurre tradicionalmente- sino que lo harían en la 34º y 33º respectivamente. Es decir: habiendo jugado Lens y Lyon en la jornada inaugural, ambos sabían que en la última fecha se enfrentarían entre sí. Partido para alquilar balcones en el Palacio de Versailles (?).

El arranque de la segunda vuelta fue palo y palo entre ambos: cuando uno lograba sacar ventaja una fecha, a la siguiente se caía y el otro volvía a achicar distancias. La intervención de algunos penales fueron decisivas: en la fecha 19 Lyon empataba con el Bastia sin goles gracias a la intervención del golero Nicolas Penneteau, quien le detuvo una pena máxima a nada menos que Sonny Anderson. Allí el Lens logró sacar cinco de ventaja tras su victoria en Marsella frente al Olympique por 2 a 1. La fecha siguiente fue el Lens que salvó un punto sobre la hora frente a un Metz que a pesar de estar en zona de descenso lo sorprendió llegando a estar dos goles arriba pero gracias a un penal convertido por El Hadji Diouf el Lens arañó el 2 a 2. Luego en la 22º fecha el equipo aurirrojo pudo mantener la ventaja con respecto al Lyon, pero el PSG de Ronaldinho, Heinze y compañía le complicaba las cosas tras empatar 1 a 1 a falta de cuatro minutos del final, gracias a un tiro desde los doce pasos convertido por el gaúcho. La distancia entre líder y escolta ahora era de tan solo tres unidades.

La sucesión de resultados en las siguientes fechas no terminó jamás de permitirle al Lyon acercarse más de tres puntos. Cuando lo lograba, a la siguiente fecha perdía o empataba y el Lens ganaba. Incluso en la fecha 29 ambos perdieron: el conjunto de Jacques Santini perdía en su visita al Lille -que se le arrimaba a tan sólo dos puntos- y Lens hacía lo propio frente al Bordeaux. Entonces, con quince puntos por disputar, la ventaja era de seis unidades. La matemática indicaba que si el Lens ganaba al menos dos de los próximos cuatro encuentros y evitaba la derrota en el duelo directo de la última fecha, era campeón. Las cuentas eran claras: dos partidos como local, tres como visitantes. Había que hacerse fuerte en casa.

En la fecha 30, Lyon despachó sin dramas al Lorient por 2 a 0. Lens, por su parte, arañaba el empate frente al Sedan gracias a un gol de Ferdinand Coly a falta de siete minutos para el final. La siguiente jornada era clave: el puntero recibía al Troyes, de buena campaña y con el objetivo de salvarse del descenso ya logrado, mientras que el Lyon visitaba al Auxerre, que venía tercero a un punto. En Lens estaban atentísimos a este partido: si obtenía la victoria y se daba un empate entre sus próximos perseguidores, la ventaja sería de seis y siete puntos respectivamente a falta de nueve por jugar. Pero claro, primero había que ganar… y eso no ocurrió: el Troyes le afanó un empate en el Felix Bollaert que enmudeció a toda la ciudad. Había que aguantarse 24 horas para ver qué pasaba con el Lyon y el Auxerre, ya que su partido cerraba la fecha el día domingo. 92 minutos rezándole a todo santo habido y por haber para que se de el resultado deseado. A todos, menos a uno. Y ese uno, seguramente, se ofendió (?) y permitió que suceda esto:

En el minuto 47 de la segunda parte, Sidney Govou desataba la locura lyonesa marcando el gol de la victoria frente al Auxerre. Aquel fue, definitivamente, el momento de quiebre. Lens dejando pasar su chance de local y el Lyon ganando un partido de campeón. El cagazo se hacía presente.

La fecha 32 encontraba al Lyon recontra agrandado recibiendo a Montpellier, mientras que Lens se cruzaba el Mediterráneo hasta Córcega para enfrentar al Bastia, equipo al cual recordemos le había clavado un 7 a 0 avergonzante. Ambos rivales de nuestros protagonistas tenían casi cocinada su permanencia en la Ligue 1, pero les faltaba un empujoncito para sellarla de manera matemática. Promediando la primera etapa y mientras en Lyon iban 0 a 0, Antoine Sibierski ponía el 1 a 0 para el Lens. De esta manera, la ventaja era de cuatro puntos en ese momento. Había que mantener el resultado como sea, sabiendo que si se conservaba la próxima fecha podía ser campeón. Sin embargo, en la parte complementaria se le fue todo al joraca y en apenas 20 minutos el Bastia se vengó de la goleada de la primera rueda y le dio vuelta el partido: un 3 a 1 categórico que pudo haber sido determinante si no fuera porque en el Stade Gerland el local no pudo quebrar al Montpellier y terminó 0 a 0. La brecha ahora era de un solo punto: Lens 61, Lyon 60. De atrás se asomaba con un mínimo de esperanza nuevamente el Auxerre con 58, que dependía de ganar los dos partidos y esperar resultados en las fechas siguientes.

La anteúltima fecha la tenía más brava el escolta que el puntero. Lens recibía al casi descendido Guingamp -donde jugaba un tal Didier Drogba-, mientras que Lyon visitaba al Bordeaux. Durante 69 minutos el Felix Bollaert fue una fiesta: el equipo ganando 4 a 0 y su rival por el título empatando. De esa manera, podía llegar al partido final frente al Lyon con ventaja de tres puntos. Incluso podía darse el lujo de perder hasta por tres goles, dada la diferencia de gol y el resultado deportivo entre ambos del primer encuentro, en donde Lens venció por 3 a 0. Pero nuevamente Lyon sacó la casta de ganador de la mano de Sonny Anderson, quien marcaría el 1 a 0 que sería definitivo. Lens 64, Lyon 63… y a sacarse los ojos en la última fecha.

Aquel 4 de Mayo de 2002 no hubo equivalencias. El local, fortalecido por sus victorias importantísimas y con nombres pesados como Gregory Coupet (un arquerazo de la puta madre capaz de hacer cosas como ésta pero sin la prensa del mediopelo de Barthez), Pierre Laigle, Juninho Pernambucano, Sidney Govou y el ya mencionado Sonny Anderson, se ferreó prácticamente de parado al Lens, que en quince minutos ya perdía 2 a 0. El capitán Jacek Bak sacó la cara por su equipo y puso las cosas 2 a 1 promediando la primera parte, pero el resultado no reflejaba lo que venía siendo un monólogo del Lyon. Con la idea de empatar el partido, Joel Muller mandó a la cancha a un delantero tras el entretiempo pero siete minutos más tarde todo se descajetó cuando el emblema del club lyones Pierre Laigle ponía el 3 a 1 que sería definitivo.

De esta forma, Lens perdía de manera increíble un campeonato que lo tuvo punteando 29 de las 34 fechas (!), en el que además terminó invicto como local producto de 10 victorias y 7 igualdades. Pero no sólo eso: casi sin querer permitió dar inicio a la tremenda seguidilla de títulos del Olympique Lyon, siendo campeón de liga durante siete temporadas de manera consecutiva, en donde además de los ya nombrados pasaron figuras como Edmílson, Florent Malouda, Essien, Eric Abidal, Momo Diarra, Karim Benzema y Sylvain Wiltord. Incluso nuestro (?) Chelito Delgado fue participe del último título de esa racha. Por el lado del Lens, realizó buenas campañas pero nada parecido a ésta. Tras la temporada 08/09 descendió a la Ligue 2, repitiendo la hazaña (?) en dos oportunidades más. Hoy sigue sumergido en la segunda categoría del fútbol francés, donde marcha 5º e intenta volver a la máxima división en busca de -quizás- volver a pechearla frente a los grandes.

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