El final

Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina (?). Después de idas y vueltas, el Gobierno cortó por lo sano (no como había dicho en su campaña) y confirmó que en 2017 no habrá Fútbol para Todos.

“En la vida no hay futuro, el presente es el final, la alegría no es eterna, siempre es triste el final”

(El sentido principal de la frase es que se olviden la que está en la bajada del post)

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Esta semana se confirmó que se terminó lo que se daba: El final del conocido como “Fútbol para Todos”.  La noticia llegó después de la reunión que mantuvo Macri con Fernando Marín, titular del FPT, ratificando que el gobierno dejará de bajar billetes para la transmisión de partidos.

Semanas atrás, el Secretario General de Presidencia, Fernando de Andreis, dijo que el Estado aportaría los 1.850 millones de pesos prometidos en el contrato de 2016, firmado a principios de año. Pese a los tironeos con los dirigentes de la AFA, el Gobierno no incrementó la suma. Este tal (?) de Andreis fue la suerte de voz oficial en este asunto, comentando que “el problema y la solución están en AFA. En vez de gastar disparates, en el mejor de los casos, porque hay serios indicios de corrupción, deberían devolver el dinero para que se transparente todo. Si los clubes dejan de financiarse a través de la deuda con AFA todo se solucionaría en un 80 por ciento”.

¿Cuál sería el próximo paso? Desde enero, la AFA podrá negociar la transmisión de los partidos, en teoría a través de un llamado a licitación pública o un piedra, papel o tijera entre Turner y Fox. Una decisión que llega en un momento algo tenso entre la Comisión Normalizadora y algunos dirigentes, sumado al delicado estado financiero de los clubes. Y al decir “los clubes” nos referimos a aquellos del ascenso y los de primera que se quedan con las porciones más chicas de la torta.

Y si a esto le sumamos los manijeos y operaciones que llegan desde los impulsores de la Superliga, tendremos un 2017 con más puteríos que un programa de Rial.

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“Listo, Belgrano arranca a las 16. No encontramos un rato antes en la YPF que está acá a tres cuadras”

En los últimos meses, todos los que tienen algún tipo de interés en este asunto han ido metiendo la cuchara para decir algo, como por ejemplo Marcelo Tinelli: “Los derechos televisivos en todo el mundo crecen por las variadas plataformas. Acá el dinero lo pone el Estado. El mundo avanza hacia el 5G que va a cambiar todo en derechos audiovisuales, y nosotros seguimos atados a la política. La NBA triplica el dinero por venta de derechos. Premier League, La Liga y Bundesliga aumentan al doble. Acá lo miramos por TV”.

Otro de los voceros fue el propio Fernando Marin, con su “A fin de año se acaba el aporte del Estado para el fútbol. Creo que nunca se tendría que haber subvencionado a un deporte profesional. La AFA tiene que tener gerentes profesionales y no dirigentes. Tiene que ser manejados por un CEO y por profesionales en el marketing. Si la maneja un dirigente, siempre quedan sospechas“.

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A esto se le suma el resto de los factores, entre los que se destacan la carrera por el sillón de la AFA y las operetas (TyC a la cabeza) para instalar que las Sociedades Anónimas en el fútbol son la entrada al primer mundo.

De acá al torneo que viene (cuando sea que empiece) estarán las clásicas idas y vueltas para ver quién queda como ganador y cómo absorberá el costo, con la idea de que éste sea asumido por el abono básico del cable. Se estima que un 30% de lo que paga cada persona por su servicio de cable es lo que destinan las operadoras a la compra de programación. La intención “oficial” es que los cables sumen el fútbol con el dinero del abono básico. En ese punto, las cuentas las tienen que hacer los operadores para que les cierre el negocio. Y ahí te quiero ver.

Como dato final, la creación del FPT fue anunciada en agosto de 2009, luego de que la AFA pidiera a Torneos y Competencias un incremento de 720 millones de pesos por los derechos de la temporada 2009-2010, para auxiliar a los clubes que habían amenazado con no empezar a jugar por sus problemas económicos. Hasta 2015, el gobierno puso casi 9 mil millones de pesos en este asunto.

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