Guerra de corporaciones

La relación entre la selección y el periodismo se rompió ¡Pero cuidado! no nos creamos que por este hecho la relación entre los jugadores y “la gente” ahora correrá la misma suerte. Ya estaba echada. No nos metan en su guerra de corporaciones, perseguimos otros intereses.

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No lo van a entender jamás. No lo quieren entender. O mejor dicho: lo entienden pero nos lo quieren hacer creer. El periodismo no es el vehículo entre los hechos y los protagonistas con “la gente”. Si lo fue alguna vez, no lo es más. Quédense tranquilos por nosotros, resuelvan sus conflictos corporativos sin usar nuestro nombre, ni en defensa de nuestros intereses. Hoy gracias a la tecnología podemos seguir por redes sociales a todos los protagonistas que queramos y enterarnos de primera mano de sus declaraciones sin su intervención -y distorsión-. Muchas gracias.

Si la Selección Argentina decidió romper vínculos momentáneos con la prensa –los visibles, porque hablar y operar lo van a seguir haciendo-, el principal damnificado será la prensa. A nosotros no nos metan en esa bolsa de gatos, no nos hagan creer cosas que no son.

“La selección decidió no hablar con la prensa, es decir con ustedes” dice el periodista por la tele o escribe esas líneas en el diario, haciéndonos creer que el castigo de los jugadores es hacia “la gente, que se va quedar sin declaraciones post partido”. No señor periodista, decidieron no hablar más con ustedes. No nos representan, no hacen su trabajo para nuestro beneficio, no insistan. Ninguno de nosotros le haría una no pregunta a un jugador después del partido del estilo “que difícil Lio, no?”, lo que ustedes le pueden sacar a éstos jugadores nosotros no lo necesitamos, ya sabemos lo que van a decir. Mejor sigan sincerándose, más válido es que expliciten que lo hacen por la guita de los viáticos, los sponsors y el capital simbólico que se pone en jugo en ese círculo vicioso al que pertenecen. Alguna vez digan la verdad.

Los jugadores decidieron cortar la palabra con los periodistas sobrevalorados –no con los que tienen una estima por encima de la media, sino con los que reciben dádivas para hablar o callar según corresponde-, con los periodistas que injurian y calumnian con la sola intención de llamar la atención y/o hacer daño, con los periodistas que desinforman, con los periodistas que no analizan y hacen circo, con los que arrancan con buenas intenciones pero tienen que tranzar si quieren laburar.  Es decir, con los periodistas que no hacen periodismo. Ni hablar con los que hacen periodismo de verdad, esos ni se acercan a un micrófono.

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Bauza, el único autorizado por “el grupo” a hablar con la prensa. A Niembro le gusta esto.

Decidieron no hablar más con ustedes porque son iguales que ellos. Son iguales a estos jugadores que convirtieron a la selección en una corporación y se olvidaron que son simplemente jugadores de fútbol que representan a una asociación de fútbol. Si, como ustedes, que defienden sus propios intereses corporativamente (los particulares y los de la compañía), más que a los valores periodísticos en sí, la función que dicen representar. ¿Qué esperaban de los jugadores si ustedes son iguales a ellos? Saltan corporativamente a defenderse cuando se sienten tocados. Si, igual que ustedes.

No se confundan. No nos hagan creer que ahora nuestra relación con la selección se rompe por este hecho ¿tan importante son, periodistas?. Estaba rota hace un tiempo. El público sanjuanino no aplaudió a Pratto y chifló al Pipa porque los jugadores están peleados con el periodismo. Nuestra relación con la selección está rota porque lo único que queremos es que gane, que juegue bien al fútbol y que tengan dignidad deportiva. Es decir, que se respete algo que hoy no se respeta: el concepto de lo que tiene que ser una selección nacional de fútbol. Que sea un equipo y que jueguen los mejores, no los amigos. Y el repudio a Di María e Higuaín en la previa es el síntoma de que la gente no es boluda y entiende perfectamente lo que pasa -por ejemplo, mirando los cambios que hace Bauza-, a pesar y no gracias a ustedes.

A nosotros nos gusta el fútbol, a ustedes el negocio. Nosotros sólo queremos que los jugadores “hablen en la cancha” y ustedes prefieren que hablen en su programa.Tan simple como eso.

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