#EsHincha (?)

“Lo económico no sería una traba”, “se muere por jugar ahí”, “ya le buscó colegio a los nenes”, “de pibe iba a alentar al equipo a la popular”… cuántas veces escuchamos a los periodistas deportivos haciendo lobby para que X jugador pueda fichar para el club de sus amores. Lo cierto es que a veces la jugada sale bien y otras veces no tanto. Repasemos algunos casos de jugadores que llegaron a jugar con la camiseta de sus amores y ustedes juzgarán cómo les fue… 

Ever Banega (Ñuls) 

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Debutó en Boca en 2007, salió campeón de la Libertadores en ese mismo año y emigró a Europa. Valencia y Atlético de Madrid fueron las camisetas que vistió Ever, pero la que más deseaba lucir era la roja y negra. Lo logró en el 2014, sin continuidad en el Valencia y luego de que Carlos Bianchi decidiera bajarle el pulgar para volver a Boca porque “tenía el puesto cubierto” (así le fue al Virrey con los negocios de su hijo…).

Banega se sumó a un plantel con grandes figuras de su misma condición de #EsHincha como Maxi Rodríguez y Gabriel Heinze para jugar el Torneo Final 2014 “Nietos Recuperados”, “Copa Raúl Alfonsín” y la Copa Libertadores, el gran objetivo del conjunto rosarino que venía de años dulces del Tatamartinazo (?), sin embargo Ever agarró la curva descendente de ese exitoso proceso. Con la Lepra jugó 20 partidos por el torneo local, en donde terminó en la posición 12°, con 25 punto, y seis por la Copa, en donde fue eliminado en primera ronda detrás del Gremio y el Atlético Nacional, anotó un solo gol y no pudo cumplir ninguno de los objetivos con los que arribó a Rosario: ganar un torneo con Ñuls e ir al Mundial de Brasil 2014. Luego de su paso por el país, emigró nuevamente a Europa para vestir la camiseta del Sevilla. Actualmente es jugador del Inter de Milán.

Daniel Osvaldo (Boca)

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Llegó como la gran estrella del mercado y se fue como el peor de los boludos (?). Salido de Huracán, hizo casi toda su carrera en el extranjero, llegó a ser jugador internacional de Italia y vistió la camiseta de grandes clubes como la Roma, el Inter y la Juventus… sin embargo su corazón era azul y oro. Y llegó a La Ribera a préstamo por seis meses en el 2015, bajo las órdenes del Vasco Arruabarrena supo tener un desempeño “correcto” en el campo de juego (no descolló ni mucho menos pero tampoco se arrastró por el verde césped) pero salió más veces en la tapa de la revista de Ventura que en el Ol* (?). Terminado el préstamo y habiendo jugado 17 partidos y convertido 6 goles superando a Fabbiani fue comprado por el Porto de Portugal. Un año más tarde y con el retorno de su “amigo” Carlos Tévez, el club repatrió a Osvaldo quien se pondría bajo las órdenes de Guillermo y Gustavo Barros Schelotto. Con su palabra de haber madurado (?) y de bajar el perfil mediático, volvió al xeneize. Falsas promesas, el segundo ciclo fue el más tormentoso. Su salida se vio precipitada tras haber fumado en el vestuario y ser descubierto por el mellizo (no sabemos cual, porque los dos tienen la misma cara de culo (?)). Fueron 6 partidos sin goles para este ser humano que dice gustarle los Rolling Stone pero se la pasaba cantando con La 25 (!) y otras bandas de rock barrial random… Ahora se dedica a la música y puede fumar tranquilo, lejos del caretaje del ambiente del fútbol que nunca lo comprendió… porque si algo sabemos es que en el mundo del rock el caretaje no existe (?).

David Trezeguet (River)

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Campeón del Mundo con Francia en 1998, de la Eurocopa 2000 y múltiple campeón con la Juventus de Italia. El surgido de las divisiones inferiores de Platense, si que sabe “dar una mano”. No solo se quedó a pelear el torneo de la B con la Vecchia Signora, sino que cuando el equipo de sus amores sufrió el mismo destino que el conjunto bianconego, calzó el bolso y se vino a pelear el Torneo de la B Nacional con la banda roja en el pecho. Fueron seis meses importantísimos para devolver a River a la máxima categoría  en donde el francés demostró toda su categoría a pesar de su avanzada edad y su frágil estado físico.

Al club de Nuñez llegó después de su experiencia baldosrea en el Hércules español y el Bniyas de Dubai (!). No podemos hacer más que creele que para venir  River a jugar la BN resignó unos buenos petrodólares (y con esto no decimos que jugó gratis como muchos otros ídolos de otros clubes dicen que lo hicieron). Al millonario llegó con 34 años y todo roto, sin embargo esos seis meses anduvo bien. Fue él quien le marcó el gol a Almirante Brown en la última fecha con el que River volvió a Primera. Ya con River de nuevo en la A, el pelado Almeyda le dio la capitanía luego de borrar perder a Cavenagui y el Chori Domínguez, pero las lesiones y la llegada de Ramón Díaz al banco, exiliaron al francés a jugar con los oso polare pingüinos (?) a Rosario. El paso de David por River (sobre todo los primeros seis meses del 2012) fue una perlita en la curva descendente de su exitosa carrera.

Lucas Pusineri (Platense)

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Y si.. Trezeguet no volvió a darle una mano a Platense, pero a cambio el que llegó a poner los pies en el barro fue Lucas Pusineri (?). El jugador símbolo de aquel Independiente campeón (por su recordado gol de cabeza frente a Boca en 2002) llegó al calamar sin tanta chapa de campeón y más cerca del “barullo” (apodo que tenía cuando hacía las inferiores en el marrón). Entre renovar seis meses más con Independiente, ir a dirigir con el Bichi Borghi a Argentinos Juniors y cerrar su carrera en Platense, el jugador se decidió por ésta última opción para hacerle honor a “los 15 años de platea con el viejo”. Su desembarcó se produjo en el 2010, con 34 años y para jugarse una parada muy difícil.

En una época muy complicada del club, seducido por el Beto Pascutti (?), con un equipo al borde de la B Metropolitana, Pusineri llegó a Platense y ese mismo año sufrió el descenso de categoría. Disputó 33 partidos con la marrón y blanca y convirtió un gol (a Sarmiento de Junín). A pesar de los malos resultados deportivos, se fue “bien” del club, rescindiendo el contrato antes de su fiscalización y cobrando hasta el último día trabajado, sin reclamar el cumplimiento del mismo en una época muy difícil para el calamar. Hoy en día el calamar sigue jugando en la tercera categoría del fútbol argentino.

Diego “Cholo” Simeone (Racing) 

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El “Cholo” Simeone salió de Vélez y de Liniers se fue a hacer la Europa. Jugó en grandes equipos como el Inter, en la Lazio y en el Atlético de Madrid donde es ídolo, entre otros. Fue capitán de la selección Argentina, disputó tres mundiales (1994, 1998 y 2002). Y al mediar el 2005 y con 35 años de edad, se dio el gusto de jugar para el club de sus amores: arribó al Racing Club de Avellaneda, luego de su segundo ciclo en el Colchonero.

Empezó bien su última etapa como jugador, llevando a su amado equipo a lograr el tercer puesto del Clausura 2005, Vélez fue el campeón y Banfield segundo. Pero luego, la Academia empezó un tobogán descendente. De muy mal Apertura 2005, terminando en la posición número 11 y tras la precipitada salida del DT “Teté” Quiroz, Simeone adelantó su fecha de retiro, pactada en junio de 2006, y se hizo cargo de la dirección técnica de su equipo.  Con la camiseta de Racing, el Cholo disputó 37 partidos y convirtió 3 goles.

Cristian Fabbiani (River)

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El Ogro llegó a un conjunto comprometido, más a nivel futbolístico que con problemas real con el promedio, como la carta de la esperanza entre tanto refuerzo “falopa” que se incorporaba por ese entonces en River. A falta de fútbol, llegaba al millonario un verdadero hincha del club, luego de plantar a Vélez (un día te cagan una tapa, otro te chorean un jugador sobre la hora…) en donde ya tenía todo arreglado para seguir su carrera luego de su paso por Newell´s. La historia comenzó como una película de amor y terminó como una de terror.

Los fanáticos del club se rendían ante la gran figura, literal, y carisma de Fabbiani, llegando a vivir un estado de pelotudez absoluta (?). Sin embargo duró muy poco el romance entre “el ogro” y los hinchas… su bajo rendimiento deportivo, el pobre nivel del equipo, su sobrepeso y su alto perfil (que cuando las cosas van mal suele tener el mismo efecto que un salvavidas de plomo) erosionaron la relación. “Pipo” Gorosito lo llegó a definir como “el mellizo de River”, así le fue al DT de Rulos… Meses después Leonardo Astrada fue que le dio el olivo de Nuñez.

Fabbiani disputó 43 partidos vistiendo la banda y convirtió 4 goles… un promedio bajísimo para un delantero de área. El ogro formó fue un eslabón más de esa interminable cadena de errores que condenó a River a irse a la B por puto y cagón.

Hasta aquí un breve repaso de algunos jugadores que cumplieron su sueño de jugar con la camiseta que soñaron toda la vida. No a todos les fue igual ni llegaron con la misma expectativa, pero todos dejaron su marca. Algunos se dieron un lindo gusto, como el caso de Trezeguet y a otros les dejó un sabor amargo en la boca… ¿Vos de qué caso similar te acordás?

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