¿Qué fue primero, el pecho o los huevos?

La final de la Copa Argentina fue un partido malo, sin embargo terminó siendo uno de los mejores del año. ¿Cómo explicamos esto? Esperemos hacerlo a lo largo de este post, pero la empresa es harto difícil. Fue 4 a 3 para River que jugará la Copa Libertadores 2017.

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Tal vez una respuesta a este interrogante sea lo cambiante del resultado: lo empezó ganando River, lo dio vuelta Central, lo empato River, sacó ventaja Central y lo terminó de dar vuelta River.  O quizás encontremos en una analogía boxística una explicación de lo ocurrido. El millonario y el canalla fueron dos púgiles que sin técnica en vez de abusar del clinch se prendieron en el golpe por golpe, dando y recibiendo, cayendo y tirando. ¿Acaso importa el estilismo cuando el espectáculo te envuelve en un rito dionisíaco en donde la pulsión de muerte le gana al acto poíetico?

El primer tiempo podría resumirse con este título: Cero fútbol, cuatro goles. Los que sostienen que sólo jugando bien se pueden convertir goles se quedaron sin ejemplo práctico al ver los primeros 45 minutos. Los jugadores se mimetizaron con el campo del juego y jugaron un partido por momentos amateur, en donde el único rastro de profesionalidad pareció estar en el referato. Impreciso, charlado, cortado… no hubo jugadas elaboradas, ni jugadores que se destacaron, ni triangulaciones, ni desmarcarques. Fue todo choque y protesta. Pelotazo, aguante o despeje. ¿Cómo hubo 4 goles entonces? Por dos faltas infantiles de parte de Central, y por un error de Batalla y un acierto de Marco Ruben. Andrés D´Alessandro ejecutó dos tiros libres que encontraron una muy buena respuesta de Sebastián Sosa, que a pesar de comerse 4 no tuvo un mal desempeño, más si lo comparamos con la pésima actuación del golero riverplatense.

¿Y cómo resumimos el segundo? Cero fútbol, tres goles. Los que vieron el segundo tiempo (?) pueden redefinir el concepto: goles son errores. Eso es lo que las defensas de ambos equipos cometieron una y otra vez. El entretiempo fue virtual, ya que nada cambió de uno al otro, fueron 90 minutos en continuado sin fútbol, con goles y polémicas. Decíamos que el complemento siguió la tónica del primero: atolondrado, enchufado  220v, sin inteligencia emocional. Central comenzó explotando los errores de River y Marco Ruben estuvo atento a la pésima noche de Batalla para darle la ventaja parcial a su equipo aprovechando un rebote, de los miles que dio el juvenil. Pero en el peor momento de River, Gallardo metió dos cambios polémicos en la previa pero que tuvieron directa incidencia en el resultado: Alonso, recién ingresado, bajó una pelota para que convierta Alario y marcó el gol del triunfo. El partido terminó con la expulsión de Marco Ruben a poco menos de diez minutos del final.

El desempeño de Loustau

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Patricio Loustau tenía como antecedente la final pasada dirigida por Diego Ceballos, con un desastroso –y determinante- desempeño. Sabía que no podía existir peor arbitraje que el de su colega el año pasado y eso da cierta tranquilidad (?), sin embargo se le presentó un partido complicadísimo que supo sacar adelante.

Desde temprano tuvo que demostrar muñeca para conducir un partido intenso y nervioso, que alcanzó picos de histeria importante. Arrancó tomando las decisiones correctas, como la no sanción de un pequeño agarrón de Ponzio a Teo Gutierrez en el área de River y cobrando el penal de Musto a Nacho Fernández. Se apoyó en sus jueces de líneas, Maidana (el más participativo) le marcó un agarrón de Dylan Gissi en el borde del área que había pasado desapercibido por el pito. El mismo jugador hizo un penal estupidísimo cuando agarró a Lucas Alario en el área… pudo haberlo dejado pasar (como hizo con el de Teo) pero se hizo cargo y convalidó el segundo penal a favor de River ¿Fue penal? Si ¿Qué pasaba si no lo cobraba? Nada ¿Era más cobrable que el de Teo? ¡Mas vale! no era en un córner,no había mucha gente alrededor molestando la vista, se lo comió Gissi (que zafó de la expulsión). El primer gol de central fue una jugada dificilísima en la que Teo se encontraba en posición adelantada pasiva pero Musto estaba habilitado, acertando también en la convalidación del tanto ya que no hubo falta del jugador canalla sobre Batalla. Repartió muchas amarillas y cobró absolutamente todo, fue necesario porque de no haber sido así el partido se le hubiese ido de las manos. En el complemento tuvo menos trabajo aunque siguió tomando decisiones correctas: Marco Ruben estuvo bien expulsado por su codazo a Martínez Quarta. ¿Qué puntaje le ponemos? Un 9, fue la figura del partido.

Las perlas blancas:

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Marcelo Gallardo: Si fue señalado por sus malos cambios ante Boca ahora tiene que ser elogiado. Entendió a la perfección de que la iba el partido: con un terreno de juego deplorable y con dos conductores que no conducían, mandó a la cancha a los charrúas Alonso y Mora por D´Alessandro y “Pity” Martínez. Y esa fue la clave de la victoria. Al no poder jugar, el negocio estaba en el pelotazo para bajar en el área y eso fue lo que hizo el veterano especialista en tastazos para servirle en bandeja la remontada a River.

Alonso: Entró,  dio una asistencia e hizo el gol del triunfo. Fue determinante para el resultado.

Lucas Alario: No intervino mucho en el juego, pateo mordido el primer penal, pero lo cierto es que los delanteros están para marcar goles y él hizo tres en una final. ¿Qué dos fueron de penal? Andá a decírselo a Giglioti (?).

Las perlas negras:

Augusto Batalla: Fue una continuación del partido con Boca. Y si vamos más allá podríamos decir que le hizo un homenaje en vida al Javi García circa 2008 (sólo faltó el cambio). Se comió el primero por no salir seguro, reclamando una carga inexistente de Musto y mostrando manos de manteca. Anunció con un rebote en el primer tiempo lo que haría en el segundo: dejarle la pelota mansa a Ruben para que ponga el 3 a 2. Cuando river puso el 3 a 3, estallado imploraba al cielo “Dame una más”. No pibe, si vas a pedirle algo a Dios que sea que no te pateen al arco… Menos mal que terminó la temporada, porque se prendió fuego y tuvo un final de semestre para el olvido.

Dylan Gissi: La defensa de Central jugó un partido para el olvido, pero Gissi fue el que llevó la batuta en esa murga. Amonestado a instancias del línea Maidana por agarrón sin pelota. Cometió un penal por otro agarrón sin pelota. Mirá que hay que estar muy verde para que te cobren el segundo penal en media hora en una final.Si ya tenía los papeles quemados, éstos se le hicieron cenizas cuando entró Alonso ¡Despeja una, master!

Eduardo Cuodet: ¿Planeteó mal el partido? ¿Le pifió con los cambios? ¿Qué cosas hizo mal el DT de Rosario Central? Muchas (?) pero la principal es ocupar ese banco en la final. No macho… esta copa no la ganás más en tu vida, poné en el banco al Chino Garcé o al profe… a la suerte hay que ayudarla. El Chacho ya presentó la renuncia.

El Estadio

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ASÍ NO. El terreno de juego Mario Alberto Kempes volvió a fallar. Al igual que en marzo, cuando la Selección Argentina tuvo que disputar un partido por Eliminatorias frente a Bolivia y se presentó una cancha en pésimas condiciones para tamaño compromiso. No es una cuestión de estética, aunque quede feo a la vista que una final tan importante parezca jugada en un potrero, pasa por el juego ya que la pelota se volvió difícil de dominar. ¿Qué es lo que falla en Córboba aparte del 70/30, el canchero, la planificación, la inoperancia? ¿Cuántas oportunidades más le van a dar a esa plaza?

ASI SÍ. Párrafo aparte para el marco que se vivió en la final. Una previa muy rockera, con las luces apagadas, música, los cánticos de las dos hinchadas presentes, los colores que se vieron cuando se hizo la luz (?) y la iluminación cuando los dos equipos salieron a la cancha. A algunos podrá no gustarle, lo cierto es que no resta. Se extrañan las dos hinchadas en la cancha.

Qué lindo que es el fútbol

Boca le ganó se superclásico a River hace 4 días, Gallardo fue puesto en duda y River no te digo que estaba en llamas pero… sin embargo con un solo partido la cosa cambió 180 grados. Ahora el millonario festeja sabiendo que el año que viene juegan la Copa Libertadores, mientras que a su clásico rival lo encontrará sin compromisos internacionales y con la partida de su último ídolo. Eso sí, el cántico del “minuto de silencio” dedicado  Boca que “está muerto” dio un poco de vergüenza ajena… sobre todo teniendo en cuenta que no le pudo ganar hace pocos días… digo, podrían haber cantado el “para Boca que lo mira por TV” (?)

Video Resumen

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