Campeón de la c….. de tu hermana: el título que cayó de casualidad

No nos pregunten cómo, pero llegamos a este desenlace de no creer directo desde la fría Polonia. Tres equipos peleando por campeonar y una definición que hizo justicia por mano propia (?). Acomodate con el mate y los bizcochos en el escritorio, dejá el laburo para después y copate con esta historia de nombres ignotos, que tiene una definición insólita.

Si llegaste hasta acá después de la intro, tenes que saber algo: no vas a encontrar nombres rimbombantes, excepto por la abundancia de consonantes en los apellidos (?). No sabemos a ciencia cierta si te vas a copar con este post, pero creeme que tiene sus ribetes de interés. Ni siquiera las imágenes son llamativas. Bueno, si hablamos de Polonia e imágenes, para llamativo está ella, que por si no lo sabías se llama Natalia Siwiec. Dale, leete primero esta historia y después la googleas (?).

Cuando hablamos de fútbol polaco, lo primero que nos viene a la cabeza es el puto de Bastía Robert Lewandowski, el animal que tiene el Bayern como centrodelantero. Pero más allá del bueno de Lewa, también tenemos grabado en la memoria la participación necesaria en aquel amistoso de verano donde Francescoli hizo eterna su chilena. Aquel equipo tenía nombres que ya habían cocinando su propia historia, como el arquerazo Jan Tomaszewski (elegido como el mejor del Mundial de 1974), el defensor Wladislaw Zmuda y un cuarteto que daba espectáculo: Deyna, el alopécico (?) Grzegorz Lato, Szarmach y Boniek. Entre todos estos, perdemos de vista que se dieron a conocer en Copas del Mundo o en las viejas Eurocopas, no en sus respectivas ligas. Pues bien, vamos a meternos en la Ekstraklasa 92/93.

La liga comenzó poco después que la selección olímpica polaca ganara la medalla de plata en los Juegos de Barcelona. A pesar de lo que nuestro escaso conocimiento nos aporta, ni por casualidad el Legia Varsovia o el Wisla Cracovia eran los equipos con más títulos, a pesar de ser los que poseen más seguidores al pertenecer a las ciudades más grandes de Polonia. Hasta aquel 1992, el Wisla se había consagrado 5 veces (la última en 1978) y el Legia tenía apenas 4 títulos (el último en 1970). Los mas ganadores hasta allí eran el Ruch Chorzow y el Gornik Zabrze, con catorce títulos cada uno. Incluso el Gornik había sido pentacampeón entre 1963 y 1967 y tetracampeón entre 1985 y 1988. La tercera ciudad en cuestión era Lodz, que albergaba a dos equipos, al Widzew y al LKS. Por último, en esta historia aparece nuestro actor fundamental: el Lech Poznan, equipo que sólo había salido campeón tres veces y que pasaba por una época dulce, ya que solía ser animador de los torneos. Incluso había alcanzado el título en la temporada 89/90. Entre todos estos equipos que nombramos iba a estar la pelea por ser campeón.

La liga de Polonia siempre tuvo una característica a lo largo de su historia: la paridad. Para que se den una idea, de los dieciocho equipos que participaron en aquella temporada, trece habían sido campeones por lo menos alguna vez en su historia y de esos trece, nueve en los ultimos quince años. Ya de arranque, la primera fecha enfrentó a dos candidatos al título, pero el Legia y el LKS Lodz igualaron en un tanto. Igual, lo más destacado de esa fecha fue la victoria del Siarka Tarnobrzeg sobre el Olimpia Poznan por 3 a 0, gracias a que éste último jamás pudo arribar al estadio rival y no presentó equipo (!). El que mejor había empezado era el Lech Poznan, que en las primeras seis jornadas había obtenido igual cantidad de victorias, con una delantera intratable que unos años después tendrían un paso para olvidar por el fútbol español: Jerzy Podbrozny y Miroslaw Trzeciak. La racha se cortó en la fecha 7 con el empate sin goles frente al Wisla. Sus perseguidores ganaron, quedando el Widzew a sólo un punto y el Legia y el LKS Lodz a dos.

Trzeciak gambeteando rivales con la casaca del Lech Poznan. Después pasaría con mas pena que gloria por Osasuna.
Trzeciak gambeteando rivales con la casaca del Lech Poznan. Después pasaría con mas pena que gloria por Osasuna.

El quiebre para que la cosa se encaminara hacia la paridad se dio en la fecha 15, cuando al Lech le explotó la irregularidad en la cara y completó tres partidos sin ganar cayendo por 2 a 0 frente al Ruch Chorzow. Ahí fue cuando los equipos de Lodz -Widzew y LKS- le dieron caza y lo pasaron en la tabla, mientras que el Legia Varsovia le clavó un 5 a 1 al Zawisza Bydgoszcz y se puso igual. Pasando en limpio: Widzew y LKS 22, Legia y Lech Poznan 21. La última jornada de la primera ronda dejó un sartenazo de aquellos: Olimpia Poznan, que venía anteúltimo comodísimo, se cargó al LKS -uno de los punteros- por 2 a 0. Este resultado dejó el camino allanado para el Widzew o para el Lech Poznan, que se enfrentaban entre sí. El visitante no dejó lugar a dudas y estampó un categórico 3-0 para subirse a la punta superando a los dos equipos de Lodz.

La paridad establecida durante la primera rueda del torneo se fue dando en el arranque de la segunda. No se podía establecer una diferencia mayor a dos puntos entre líder -sea quien fuere- y escolta. Incluso en el arranque tras el parate invernal, el Legia vencía 2 a 0 al LKS y se volvía a poner a un punto. Esa derrota fue el inicio de una racha en la cual el club de Lodz estuvo siete fechas sin ganar y perdió el liderato. El quiebre pudo darse entre las fechas 25 y 27. El Widzew Lodz perdía un partido increíble en cuestión de minutos frente al Zaglebie Lubin, mientras que el líder Legia sacaba tres de distancia frente a su rival tras empatar sin goles con el Ruch Chorzow, que dejaba pasar quizás su ultima chance para sumarse al pelotón de equipos que peleaban el torneo. Pero a la semana siguiente el equipo de Varsovia perdió sorpresivamente en Cracovia frente al Hutnik y Widzew volvió a ponerse a un punto tras su victoria 3 a 0 frente al Olimpia Poznan. Y en la fecha 27 se enfrentaron entre sí. Un partido parejo, en donde el local se puso en ventaja al minuto gracias a Michalski y que el conjunto de Lodz empató gracias a Koniarek a falta de un cuarto de hora para el final. Sin embargo, el estallido se dio en el minuto 90:

Maciej Sliwowski, uno de los goleadores de aquella temporada, desató la locura en el Estadio Ejército de Polonia. Ah si, por si no lo había dicho: el Legia era el equipo militar, con lo cual la seguridad del equipo visitante en el estadio estaba garantizada (?). La victoria local permitió nuevamente obtener tres puntos de ventaja: Legia 38, Widzew 35. Mas atrás arrimaban el LKS Lodz con 34 y el Lech Poznan con 33. No obstante, todavía faltaban catorce puntos por jugar y nada estaba dicho, sobre todo cuando la fecha siguiente tanto puntero como escolta perdieron, siendo la derrota del líder la mas sorpresiva al caer 2 a 1 frente al Slask Wroclaw, otro de los equipos que tenía varios boletos comprados para irse al descenso. El Widzew caería en un pequeño bache que no le permitiría volver a ganar hasta faltando tres fechas. Allí su acérrimo rival comenzó la remontada, extendiendo a diez su racha invicta e igualando la posición del Legia, con quien compartiría liderato con 41 puntos, mientras que el Lech Poznan se ponía con 40 y ya bastante atrás el Widzew con 39. Y tan solo faltaban cuatro fechas.

El Widzew fue el primero en quedar fuera de la pelea tras empatar 1 a 1 frente al Gornik Zabrze, mientras que los otros tres cosecharon sendas victorias que todavía les permitía soñar con el campeonato. Pero en la fecha 32 se dio otro quiebre, no en puntos pero sí en la tan mentada y pretendida diferencia de gol. Hasta allí, tanto el Legia como el LKS llegaban con 43 puntos, pero el primero con una diferencia de +17 y su rival +14. El club de Lodz despachó sin problema al ya recontra descendido Jagiellonia Bialystok por 5 a 0, con lo cual su diferencia pasaba a ser +19. Mientras, el Legia transpiró aceite (?) para ganarle sobre la hora en Bydgoszcz al Zawisza con un gol de Michalski. El Lech, mientras tanto, cumplió con lo suyo ganándole por 2 a 0 al Ruch Chorzow. Todo seguía igual… o casi, porque ahora el virtual campeón pasó a ser el LKS Lodz por diferencia de un gol.

La anteúltima fecha fue para alquilar balcones. La oreja pegada a la radio y a esperar a ver que pasaba en otra cancha. Pero se ve que mucho pensar y tener la bocha en otro lado provocó que ambos equipos no dieran pie con bola: el LKS perdía 2 a 0 antes de los 20′ frente al Zaglebie Lubin y el Legia no pudo vencer como local al Pogon Sczeczin. Era la oportunidad para el Lech Poznan de llegar a la última fecha con chances y la estaba aprovechando, ya que vencía a domicilio al Hutnik en Cracovia. Sin embargo, para desgracia de los Kolejorz (Ferroviarios) sus competidores lograron salir airosos de sus partidos: el LKS dio vuelta su encuentro y venció por 3 a 2, mientras que el Legia se llevó una trabajosa victoria que lo mantenía vivo.

A la última jornada se llegó con una paridad inusitada. Todo dependía de la cantidad de goles que cada uno de los contendientes por el título podía hacerle a sus rivales, que encima ya no peleaban por nada. Legia se fue hasta Cracovia a enfrentar al Wisla, salvado del descenso y lejos de los puestos de copas europeas, mientras que el Olimpia Poznan -ya relegado a Segunda División- se enfrentó al LKS en Lodz.

Los capitanes del Legia y del Wisla Cracovia se saludan durante el sorteo. Ni para la foto pudieron disimular sus caras de connivencia.
Los capitanes del Legia y del Wisla Cracovia se saludan durante el sorteo. Ni para la foto pudieron disimular sus caras de “esto va a ser un River-Argentinos cualquiera” (?).

Lo que se dio a continuación fue un verdadero bochorno. Sin ningún tipo de tapujos ni ganas de ocultarlo, ambos partidos dieron cuenta de estar arreglados. Pero sin asco eh. Con los dos encuentros jugándose simultáneamente, a los 23′ abrió la cuenta el LKS y tan sólo un minuto después, el Legia tomó ventaja de dos goles para igualar la diferencia de gol (!). Lo mismo sucedió con el quinto gol del club de Lodz, ya que apenas ocho minutos después el Legia mágicamente (?) pasó a ganar 6 a 0, poniendo las cosas nuevamente pardas en cuanto a diferencia de gol. El colmo fue cuando, insólitamente, el Olimpia Poznan logró el descuento. Inmediatamente después, Pawel Cebula puso el 6 a 1. Pero no alcanzaba: con la igualdad de puntos y diferencia de gol, el campeón era el Legia por haber convertido más goles. Pero claro, el Legia no quería hacer mas goles para no levantar sospechas (!!!!!!). Aprovechando eso, el Olimpia y el LKS esperaron hasta el último minuto para dejarse hacer el séptimo gol con el partido del Legia ya finalizado (!) y así quebrar la balanza a favor de su rival y, a la postre, quien pagó por dichos servicios (?). Lamentablemente no hay material filmográfico del partido del LKS y Olimpia, pero creo que con ver el partido del Legia alcanza:

Lo más lindo de todo es que los del Legia presentaron una queja a la federación aduciendo que habían sido perjudicados. Claro, como no van a sentirse así si ese perro sigue allí (?) si incluso festejaron el título sin saber de la tramoya. El asunto terminó con la intervención de la Federación Polaca de Futbol, quien inició una investigación (guiño guiño) que obviamente no terminó en nada. Una vez que salió la sanción, el que estalló fue Peter Voigt, Vicepresidente del Wisla Cracovia. ¿Como? ¿El capo de uno de los equipos vendidos? ¿Que carajo pasa acá?

Pues bien, lo que pasaba es que el señor Voigt desconocía que sus jugadores se habían vendido. Primero los acusó en una columna en el diario “La Opinión” de Cracovia, esgrimiendo que “a pesar de no tener ninguna prueba, tanto el presidente del club Mikolajewicz y el entrenador Zdzislaw Kapka sabían de esto y fueron cómplices”. UN ES-CAN-DA-LO. La verdad se supo con el correr de los días: Voigt les había prometido a los jugadores un premio de 80.000 dólares -una fortuna en aquellos tiempos- por vencer al Legia, pero el plantel demostró una vez mas eso de lojugadoresonlomasanodelfulbo, fueron con el numerito a Varsovia y la gente del Legia, simplemente, le ofreció una cifra mejor (!).

Los árbitros de cada partido, los señores Marian Dusza (a quien se lo ve haciendo el sorteo en la última foto) y Michal Listkiewicz (atenti al dato: fue uno de los jueces de línea en la final de Italia ’90) fueron citados por la PZPN (la AFA de allá) y ambos coincidieron en que no vieron nada raro y que consideraban que fueron encuentros “limpios”. Sin embargo, Voigt seguía caliente por la bajada de grilos que hicieron sus jugadores. Eso, o que no había sido parte de la cometa (?), que es lo mas probable. Así que sin más herramientas que una sospecha, comenzó por sus medios a investigar lo sucedido. Pero apenas pudo alcanzar a presentar el video del encuentro de su propio equipo, del cual a esa altura ya había separador del plantel a tres jugadores -uno de ellos el arquero, obviamente-.

Como el run run era fuerte, la PZPN optó por aparentar no hacerse la boluda y sancionó a los clubes con una multa de 100.000 dolares cada uno, bajo la amenaza de desafiliación en caso de no pagar. Los clubes recurrieron la sanción y, como era de esperarse, la Federación se echó para atrás. Todo estaba tan para el toor, que incluso la final de la Supercopa Polaca entre el campeón de liga y el de Copa -el GKS Katowice- fue suspendida porque “no había campeón de liga”. Los dirigentes del Legia no entendían la decisión: si no había una investigación oficial, ¿por qué no eran legítimos campeones?. La PZPN no tenía excusas para negarle el título, hasta que una oportunidad mágica se les apareció delante de sus ojos.

Roman Zub, más conocido como "El chivo expiatorio"
Roman Zub, más conocido como “El chivo expiatorio”

El señor que ven ustedes en la foto que precede a este texto es Roman Zub, que como su cara (?) lo dice era ucraniano. Pues bien, el muchacho en cuestión le dio pie a la Federación para sacarle el título al Legia. ¿Porqué? Bueno, resulta ser que a Romy (?) le dio positivo un control antidóping tras el encuentro de la 27º fecha, en el que su club venció al Widzew Lodz por 2 a 1. ¿La sustancia? Testosterona. La decisión de la PZPN fue unánime: darle por perdido el partido al Legia. De esta manera -ahora si- había campeón y era el LKS Lodz.

¿Se creyeron que terminaba ahí? Lo siento por ustedes, manga de incrédulos (?). El Legia presentó pruebas antes que se declare oficialmente al LKS como campeón, las cuales fueron aceptadas para su análisis. Mientras tanto, las sanciones seguían saliendo como pan del horno: a los cuatro equipos implicados se les descontarían tres puntos y además no podrían contratar jugadores. La sorpresa llegaría diez días después: las contrapruebas realizadas sobre la orina y la sangre de Roman Zub dieron negativo. Todo a fojas cero. La dirigencia del LKS protestó, pero los frenaron en seco. La razón residió en que tres jugadores (Dariusz Kosela, Aleksander Klak y Piotr Swierczewski) del plantel olímpico que ganó la medalla de plata en Barcelona estaban sospechados de haber tomado la misma sustancia. La PZPN prefirió no levantar la perdiz y se hicieron los boludos en pos de evitar sanciones mas fuertes para todo el fútbol polaco. Al LKS no le quedó otra que acatar la decisión y sí, nuevamente no había campeón.

Como era de esperarse, se designó una comisión normalizadora investigadora tan sólo una semana después de la decisión tomada sobre el caso Zub. Pero se ve que no tenían muchas ganas de investigar porque al poco tiempo la decisión fue levantar las sanciones impuestas y mantener los resultados obtenidos (!). Y ahí se terminó de pudrir todo, al punto que el ex entrenador de la Selección de Polonia en el Mundial ’78 Ryszard Kulesza se cansó de permanecer en las sombras, saltó a la palestra, encaró a la Comisión y los mandó a la puta que lo parió (?) pronunció unas palabras que todavía se recuerdan por aquellas tierras: “¡¿Cała Polska widziała, a wy jesteście niewidomi?!, que significa algo así como “¡¿Lo vio toda Polonia y ustedes no?! ¡¿Acaso están ciegos?!”Kulesza era muy respetado. Su palabra no tenía peso político pero sí llegada a la opinión pública. Finalmente, la Comisión reculó y decidió votar quién debía ser el campeón. El resultado fue de 38 a 38 68 a 20. El asunto es ¿en favor de quién?

Pues bien, en una decisión que debe ser una de las mayores lavadas de mano de la historia del fútbol, la PZPN determinó que el campeón era el Lech Poznan (!) equipo que había finalizado tercero en el campeonato. Tanto en Varsovia como en Lodz se agarraban la cabeza. La decisión contó con el aval de UEFA, que además prohibió a dichos clubes a participar en competiciones europeas ese año. Incluso, el Legia realizó un pedido que roza la lástima: formalmente envío una carta al Lech Poznan sugiriendo que “el título conseguido en una mesa no les llevará ninguna satisfacción”, sin (?). Además, el club de Varsovia adujo que las miradas recaían en ellos por haber crecido en el último tiempo y por ser el equipo militar, mientras que nunca cayó sospecha alguna sobre el LKS, sosteniendo que la PZPN quería favorecerlos, al punto de decir que ya tenían las medallas y la copa lista para ser entregada en el partido que disputaban frente al Olimpia.

La polémica continuó durante mucho tiempo, al punto que en el 2004 el Legia solicitó que se le restituyera aquel campeonato. La Federación recibió el reclamo y se lo respondió recién en 2007, con resultados sexuales obviamente nulos. A partir de aquel encontronazo, el choque entre Lech Poznan y el Legia es considerado un clásico moderno, al cual se lo ha denominado “El derby de la mesa verde”, sin (?). En la temporada 99/00 el Legia se tomó una pequeña venganza, ya que en esa temporada obtuvo el campeonato y tanto el Lech como el LKS descendieron a Segunda. El Lech retornó a Primera, incluso obteniendo la liga de la temporada 09/10 de la mano del enorme Robert Lewandowski. Para el LKS nada volvió a ser igual tras ese descenso: tras ir y venir un par de veces de Primera a Segunda, en 2013 fue a la quiebra y directo a la cuarta división. Hoy se encuentra ya en tercera, en búsqueda de rememorar aquellos buenos viejos tiempos.

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