Pelota de papel: El Clásico

Volvió la sección plagiada por Seba Domínguez (?) para ponerle onda a los tiempos sin fútbol. Así que esperamos tu aporte para darle continuidad a una de las mejores secciones del sitio.

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El Clásico

Es una pena, una verdadera pena pibe, que vos digas que conocés sobre fútbol porque ahí en tu pantallita podés ver partidos de Italia, España, Moldavia, con todas esas estrellitas o jugadores con nombres de los medicamentos que me manda el neurólogo, pero yo te voy a decir la posta: El fútbol, fútbol, así, genuino, no lo ves por la tele ni por el telefonito ni por la compu esa tuya, noseñó! No podés decirme que sabés de fútbol si nunca viste un Deportivo Los Manzanos – Defensores de Villa Scotch, eso era un clásico! Y yo me acuerdo de uno que fue memorable para todos, pero para todos eh? No debe existir gente que haya estado presente en ese campo de juego que no lo tenga en la memoria cada vez que le nombran la palabra Partidazo, ese fue un partidazo! El del 88, por favor! Chiflale a tu abuela a ver si ya está la comida…No? Bueh, vení que te cuento.

Te estoy hablando de dos localidades vecinas, Mara Renga y Villa Scotch, a 200 km de acá, poquito más ponele. La primera le debía el nombre a, precisamente una mara, un bicho parecido al conejo pero más ligerograndote, que según cuenta, se le cruzó por el camino al fundador, Rogelio Cafrune, que se la llevó puesta y cayó de su caballo, lo que le terminó salvando la vida. De haber llegado como tenía calculado, hubiera caído en la emboscada que le tenía preparada Anselmo Scotch, un terrateniente de la zona que le había preparado una trampa en la entrada de la estancia de don Rogelio, en la cual terminó cayendo su caballo, que del miedo había dejado sólo en el medio del campo a su dueño. Cagón el caballo, que se joda por boludo. Villa Scotch, como te imaginarás, fue fundada por Anselmo, quien quiso hacerse con las tierras de Rogelio y tuvo que conformarse con su terruño. De ahí viene el odio.

Los dos pueblos nacían por el impuso que les daba el otro, casi: Si uno ponía un colegio, el otro dos (al pedo, porque habían 10 pibes en el pueblo), uno ponía un tambo, el otro también y encima faenaba, tanto se imitaron que sus clubes, Deportivo Los Manzanos (en honor al árbol donde la mara fue a morir, según cuentan) y Defensores de Villa Scotch se llevaban unos cinco minutos de diferencia, el segundo fue inaugurado a las 6:30 de la mañana un 20 de Febrero del 45 y el otro a las 6:35 porque se quedó dormido el tesorero, un error que le sería recordado por eones, pobre don Manuel “Tortuga” Madurga…El tema es que de entrada se tiraron a armar equipos de fútbol, el primer partido se jugó esa misma tarde, terminaron 14-13 a favor de Los Manzanos, pero a ciencia cierta hay que decir que ambos equipos eran horribles, pero iban a abandonar un desafío? No señor!

Y así siguieron durante años, primero entre ellos, después como integrantes de la Liga Regional, jugaban contra otros pueblos y no les importaba salir campeones o no, ellos esperaban el clásico para sacarse chispas. Y hubo de todo eh? Desde el secuestro de Mara, la mascota de Los Manzanos en el 68 al recibimiento con cintas adhesivas a los de Villa Scotch en el 73, esa sí que fue buena, se hicieron de todo adentro y afuera de la cancha. Pero nada, NADA, se compara con ese partido del 88, nada eh?

Ese año venían los dos afilados, afiladísimos, ir a ver a cualquiera de los dos equipos era un lujo, cada uno tenía lo suyo. Los Manzanos tenía a Roque Saldaña, era un back de puta madre, no te sacaba la pelota, directamente vos nunca la habías tenido, que calidad ese tipo! Tenía un 8, Malcaferro se llamaba, flaco, flaquísimo y ligero, era un galgo! Pero el que la descosía en ese equipo era el 9, Enrique “Acorazado” Barboza, un 9 que medía dos metros y pico y decir que pateaba fuerte era mentirte, no pateaba, directamente asesinaba con esa gamba! Me acuerdo del “Troglodita” Bongiovani de Atlético Los Charquitos, era un recio central pero después de recibir un tiro libre de Barboza directamente a los huevos lo terminaron llamando “El Lírico”, le quedó la voz tan finita que terminó sus años cantando en una banda tributo a los Bee Gees, pobre flaco…

Y Defensores? Cuadrazo tenían esos vagos! Tenían un 10 con un pie, una gambeta, Ricardo Ferlonga, qué manera de descaderar marcadores ese muchacho! Dicen que se había venido a probar a un club de Buenos Aires, pero nunca lo sentí nombrar ni en la D, una pena… Tenían un lateral, era un tren expreso de su área a la otra, Washington Volquete, un uruguayo que vino enamorado de una paisana y se quedó. No, con la paisana no, en el club, si era más fiero el pobre, pero te ponía unos centros a la carrera que mamadera! Pero la posta, el pilar del equipo, estaba debajo de los tres palos: Mario “Escuerzo” Rimbaudi, unos brazos que eran dos columnas griegas, una agilidad de piernas terrible, de palo a palo volaba, imposible meterle un gol! Era una bestia!

Encima, mirá lo que es el destino (aunque algunos dicen que al pibe de Marraspodi, el nene que sacó los papelitos, lo habían sobornado con unos Topolín, no me consta), el sorteo del torneo había puesto el clásico en la última fecha, locales Los Manzanos y, como era de esperarse, llegaron los dos en igualdad de puntos. No te puedo explicar lo que fueron esas semanas previas al match, no se hablaba de otra cosa! La de chanzas, apuestas, enemistades y fábulas que nacieron ahí no tiene nombre! Las entradas volaron, porque la cancha de Los Manzanos tenía sólo dos tribunas, una atrás de cada arco, y la platea era una fila de sillas plásticas las preferenciales y un tablón largo las comunes, imaginate, no duraron nada a la venta. Me acuerdo al Loco Beláustegui, que como no consiguió entradas, se fue a vivir a la copa del árbol que daba al banderín del corner de los locales, 4 días estuvo viviendo ahí, la madre le subía por una soguita el morfi, el chupi, una santa esa mujer. Pero la del Loco era una anécdota entre miles eh? Miles.

Se decía, por ejemplo, que cuando sonaban las campanadas en la iglesia de Villa Scotch era Barboza dándole al badajo meta voleas, o que el preparador físico se había hecho fana de Top Gun (la había visto en un viaje a Buenos Aires) e inspirado en la forma que tenían de despegar los aviones del portaaviones, le enganchaba la gamba a Barboza con un cinto y la soltaba de golpe para potenciarle el disparo. También dicen que por esa película los hacía jugar al voley con el torso desnudo porque fortalecía la confianza en el grupo, pero cuando encontraron en su casillero una foto de Tom Cruise en calzones y un pito de goma con la palabra MAVERICK escrita en birome confirmaron que era solamente porque era maricón. También lo hacía carretear, enterrando la punta del botín en el pasto, para que la fuerza que aplicaba a la resistencia la tierra le ayudara, una vez liberado el pie, a impactar el balón con fiereza, dicen que así hicieron los surcos de la plantación de girasol de ese año.

Y de Rimbaudi decían algo más o menos parecido, que entrenaba con dos tachos de pintura llenos de cemento atados a los botines para después volar más lejos, que el DT, Don Herminio Zabaleta, lo despertaba a la madrugada diciéndole un nombre y el guardametas no sólo le contestaba con qué pierna pateaba y cómo ejecutaba los penales sino que se tiraba en consecuencia, causando así la rotura de dos mesitas de luz, una virgencita de Luján y una lamparita con la cara de Mickey que su compañero, el joven Rosendo Paniagua usaba como referencia para poder dormirse en las oscuras noches de Mara Renga. La tensión era terrible, dicen que hasta le habían prohibido mirar televisión o escuchar la radio y que lo habían trasladado en la última semana a una habitación sin luz ni muebles para que pudiera contactarse con su yo interior y reforzar su tercer ojo, el que lo ayudaba a adivinar dónde pateaban los rivales. Otros dicen que simplemente lo metieron ahí para que no saliera de joda porque Escuerzo se tomaba hasta el agua de riego.

Es que se jugaba algo más que el partido, venían empatados en el historial y, encima, los últimos 4 partidos terminaron en pardas. Por la actualidad de los equipos todo el mundo pensaba que esta era la oportunidad de romper la paridad. Para colmo, se hablaba de que desde la Capital querían reestructurar el torneo y querían mandarlos a ligas distintas, imaginate si era el último partido, si toda la rivalidad terminaba ahí? Al final no pasó porque la Capital siguió estando donde estaba, porque incluso la iban a mudar, vos podés creer? Cuestión, que nadie, pero nadie, pensaba en otra cosa esos días.

Para colmo, promediando la semana, se largó una tormenta de la san puta mirá, la de agua que caía! La cancha de Los Manzanos era una laguna, el canchero, Don Ruperto Morla, se la pasaba llorando, desesperado estaba. La cancha de Villa Scotch tampoco se había salvado, si hasta dicen que pescaron un pacú en el área grande, pero no se podía suspender, por nada del mundo! Don Morla, cuando frenó un poco la lluvia, se mandó a hacer cruces de sal en todo el largo de la cancha, dejó el buffet del club vacío de cuchillos y hasta los vecinos colaboraban aportando los propios y los fue clavando uno a uno, mientras el cura párroco, el Padre Aurelio, iba bendiciendo todo. Y debe haber sido la intervención del Padre que habrá intercedido ante el de Arriba que don Ruperto se salvara de casualidad, cuando luego de colocar todos los cuchillos, un rayo cayera sobre el cuarto y la carga eléctrica se fuera diseminando entre los siguientes. El canchero, que había quedado sentado en las gradas, perdió el bigote, las cejas y hasta las pestañas del fogonazo, pero la pudo contar.

Por suerte, auque siempre preferimos darle el crédito a Don Ruperto, el resto de la semana hubo un tiempo inmejorable y para el domingo la cancha,  no te digo que estaba 10 puntos, pero para un 8 estaba. Bueno, para un 7, pero siempre fui un tipo generoso.  Y ese domingo amaneció antes, creo que hasta el Sol estaba ansioso por el partido. Temprano fueron cayendo los hinchas de Villa Scotch, que lejos de caer para el horario del partido, temprano se dejaron ver por la plaza principal, del lado de la Municipalidad, tocando bombos y cantando a favor de su club pero no en contra de su rival, eran guapos pero no tanto. Y cuando se corrió la noticia, los muchachos de Los Manzanos, encabezados por Sacacorcho Rodríguez, se hicieron presentes en la plaza, pero por el lado de la iglesia. Creo que el aire era tan denso que hasta el San Martín del medio de la plaza se bajó del caballo, quedaron casi cara a cara las dos facciones y no fue hasta que sonaron las campanadas de la catedral que pareció sacar a ambas facciones de su trance violento (alto nombre para banda punk nene, anotá… Cómo “¿qué es el punk?”, qué carajo escuchás pibe?).

Era la hora, decir que la cancha explotaba no sería exagerar, sería quedarse cortísimo: La gente no llegaba al estadio, iba brotando de cada baldosa, de cada tablón, incluso había gente, una especie de morlocks modernos, que veían a través de los tablones, debajo de las tribunas, un peligro plenipotencial. El jefe de bomberos, Fermín Carranza, estuvo a punto de decir que no estaban dadas las condiciones para que arranque el partido, pero el árbitro venido de la Capital le pidió por favor arrancar, que cuando antes empiece el partido era mejor para todos, andá a decirle a esa monchada de gente que no se jugaba? Ni loco! Y si antes era un bullicio todo, cuando salieron los equipos a la cancha, papá! Dicen que por el estruendo desaparecieron los patos garloperos y los chajás de la zona, fue tal el estruendo que asustó a esa y a varias especies animales que no se volvieron a ver más por esos pagos.

Y llegó el momento de la verdad. Frente al balón, Barbosa y Malcaferro para dar el puntapié inicial, al primero parecía no quedársele quieta la pierna derecha, la golpeteaba contra el suelo a una velocidad terrible, como si la estuviera cebando, dicen que por eso también se fueron los topos de la zona. Malcaferro se la tocó y Barbosa la rozó apenitas y metió terrible cambio de frente para que pique Samundi y ahí arrancó la batalla más memorable que estos ojos vieron, ya sea en vivo y en directo o en la tele. Qué espectáculo! Tacos, sombreros, barridas, despejes en la línea, voladas salvajes, todo, todo lo que te puedas imaginar, pasó en ese partido. Barbosa intentó en una pero literalmente dobló el palo de la violencia del remate (Tuvo que laburar Don Ruberto a puro martillazo para ponerlo de vuelta derecho), el 9 buscaba pero todas les quedaban largas o incómodas, mientras que Rimbaudi había sacado un par de pelotas inverosímiles, pero el duelo entre ambos se hacía rogar. Así se murió el primer tiempo.

El segundo no varió demasiado, estaba trabado, trabadísimo, no se sacaban ventaja. Hasta que a los 35 minutos del segundo tiempo, se estaba escapando Cerveni, el 4 de Los Manzanos, estaba por entrar al área cuando Volquete le tiró todo encima. Foul, en el vértice derecho del área de Villa Scotch. Ni te tengo que contar que nadie le pudo sacar la bocha a Barbosa, la apretaba tanto que pensamos que la iba a detonar ahí mismo. El Escuerzo tuvo que convencer a Maldonado, a Renzi y sobretodo a Fagundez que se pusieran en la barrera, me acuerdo el ruego de Renzi recordándole que tenía familia que lo esperaba después del partido y a Fagundez diciéndole que todavía no tenía familia pero que pensaba en un futuro sí y le recordaba el destino de “El Lírico” pero no hubo caso. Rimbaudi los acomodó casi como columnas, los compañeros lagrimeaban mientras se veían reflejados en esa mirada asesina de Barbosa, pero el arquero, que también le mantenía la mirada, se volvió al arco caminando para atrás, sin apartarle la vista al delantero. Dicen que Requena, el 7 de Los Manzanos, se cruzó entre medio de los dos y pidió el cambio porque no daba más del ojeo que tenía.

Barbosa fue tomando carrera, dos cinco, diez, quince pasos, terminó atrás de la línea de la mitad de cancha. Maldonado, en el medio de la barrera, sufrió un breve desmayo, del cual salió gracias al grito cuasi femenino emitido por Fagundez al ver que el delantero tiraba coces como un toro embravecido. Rimbaudi era una estatua, era un tótem inamovible en el centro del arco. El árbitro pitó y Barbosa arrancó la carrera, no dejaba un surco, directamente estaba haciendo un plan de zanjas y agua corriente para todo el barrio. A cada paso se levantaba un pan de pasto completo, era una polvareda gigante mezclada por el olor a la clorofila del césped cortado con violencia. La barrera no quería mirar, no quería ni siquiera estar en ese lugar, decí que los shortcitos eran negros sino se hubiera notado la meada de cada uno de los 3 hombres ahí parados. Y llegó el impacto.

Sonó como una patada en el estómago de Buda, la pelota emitió un ruido similar al que, luego sabríamos, hace un F/A 18 Hornet al romper la barrera del sonido. Y se sintió otra cosa, un ruido, cómo te explico? Viste cuando se rompe una cuerda de guitarra? Bueh, así: eran los tendones de la pierna de Barbosa, que luego del impacto se cortaron al unísono, la pierna casi le estalla para todos lados. Y la pelota, a una velocidad endiablada y justo a centímetros de la cara de Renzi (quien dijo, varios años antes que ahí tuvo una visión de la vieja sirviendo pastas en el fondo de la casa y de la nieta que iba a tener 15 años después), desapareció. Si, desapareció, así, en un chasquido la bola no estaba. Los de la barrera se desmayaron los tres, uno arriba del otro, mientras los de Villa Scotch atendían a Barbosa que más que un grito era una convención de Tarzanes en un charco de sangre.

En eso Rimbaudi, que tampoco salía de su asombro, iba camino afuera del área a ver cómo estaba Barbosa cuando se siente, a sus espaldas, una detonación: era la pelota, que brillante y sucia al mismo tiempo, había aparecido de golpe y ahora rodaba, mansa, hacia la línea del arco. El Escuerzo se tiró encima de ella a centímetros de que cruzara la meta, ante el estupor, el griterío y el asombro de todo el estadio. Pero en ese mismo instante, las muecas de alegría se tornaron en grotescos gritos, en múltiples llantos y muecas de arcadas: Rimbaudi gritaba a garganta seca, dado que las dos manos se estaban calcinando, como así también parte de su pecho y barbilla, dado el extremo calor que emanaba del esférico, el cual explotó en ese instante. Benitez, el pibe que estaba como alcanzapelotas y después llegó a ser intendente, dijo que sería lo más parecido al eructo de un dragón, de haber existido ese ser mitológico.

Dicen, dicen, que la pelota tomó tal velocidad que rompió la barrera del espacio y el sonido y que incluso pudo haber viajado a otra dimensión, podés creer? Si hasta vinieron de varios lados científicos a estudiar, después del partido, si había una brecha temporal o algo así en la cancha pero no encontraron un carajo. Que cómo siguió el partido? Los Manzanos mandaron a Manduela, un negro que había venido con un cargamento de abono de Mozambique y lo habían adoptado en el club, era alto, corpulento, terrible animal. Y en Villa Scotch entró el arquero suplente, pobrecito, que en su puta vida había atajado, imaginate teniendo adelante al Escuerzo, frío entró encima. El apellido del arquero? No, no me lo acuerdo. Y no tiene nada que ver con el hecho que después de ese día nos tuviéramos que ir del pueblo, no le hagas caso a lo que dijo tu abuela. Dije que no le hagas cas…para qué carajo te hablo si no entendés un carajo de castellano vos…

Marta, ya está ese kalakukko? Dale que tengo una lija…

Por Arquero Bipolar

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