Mantener las bases

El Millwall FC llega a la mitad de su temporada en la League One en un mediocre noveno puesto, a 5 puntos de los playoffs por un tercer ascenso al Championship. Pero corre un peligro mucho mayor que el de la intrascendencia: perder su estadio.

Los leones estan mas asustados que aquella vez que volvió el capo de la barra del West Ham justo antes de cruzarse en los ficticios octavos de final de la FA CUP en aquella película que todos recordamos.

En la noche del jueves, el concejo decidirà si aprueba o no la cesión de terrenos aledaños al estadio The Den, casa del club Millwall ubicado en Bermondsey, un barrio ubicado en una especie de península formado por el río Támesis -lo que los convierte en their very own Victoriano Arenas-. Esos terrenos linderos al estadio funcionan hoy por hoy y gracias a una especie de vacío legal como The Lions Centre, un espacio recreativo para jóvenes y discapacitados de la comunidad de Millwall.

El uso de esos terrenos jamás estuvo en duda, básicamente porque el sudeste de Londres jamás había sido requerido para negocios inmobiliarios hasta el día de hoy. Recordemos que tras el bombardeo nazi de Abril de 1943, nada quedó allí en pie salvo el estadio, que por ende se convirtió en el corazón de un barrio secundario de clases medias/bajas (NdLRF!: caldo de cultivo para la generación de los una de las pandillas de hooligans mas peligrosas del pais) cuando llegó el tiempo de la reconstrucción. “El almacén de Londres” o “la zona de los bizcochitos”, como supo ser conocida, finalmente fue puesta en el tapete a la hora de pensar en negocios. El proyecto contempla 2400 viviendas (las cuales solo el 12% serían accesibles para familias de clase media), una iglesia y un espacio de “incubación de negocios y creatividad (?)”.

Pero ahora, ¿quienes son los que están detras de esos negocios? El plan para llevar a cabo el desarrollo inmobiliario del lugar estará a cargo de Renewal, una companía que admite no tener experiencia alguna en este tipo de emprendimientos, pero que sin embargo logró el visto bueno del concejo de Lewisham para seguir adelante con el proyecto. Indagando un poco mas de cerca, quien supo tener -porque aparentemente las vendió tiempo atrás- el 24% de las acciones de la empresa es Dave Sullivan. Este señor, ex concejal y además mano derecha del alcalde Steve Bullock, no tiene recorrido solamente en la política local, sino que además fue durante una década director del Millwall (!). El resto de las acciones pertenecen a una firma radicada en las Islas Vírgenes, agregando un manto de turbiedad extremo al asunto.

Como siempre en todo este tipo de ventas intentadas hacer entre gallos y medianoches, hay documentos firmados de dudosa legalidad entre la empresa y algunos concejales, pesimamente redactados, con un sinfin de grises, agujeros legales e interrogantes aún sin respuesta.

1181No hace falta explicar el severo riesgo que significa para el club semejante proyecto en el futuro -hoy los alrededores, mañana el campo de juego-, teniendo en cuenta la expansión del negocio inmobiliario en una Londres colapsada sin espacios por exprimir, que ya se comió (?) a Highbury, el histórico estadio del Arsenal. Es por eso que los hinchas del Millwall hoy por hoy buscan apoyos políticos -y también en la justicia por parte de fiscales que investiguen quien está detras de Renewal- para dar batalla y mantener a salvo los terrenos.

Se viene por estos dìas una puja política -el debate final debía darse el 22 de Diciembre pero fue aplazada hasta el 17 de Enero- en las bancas del pequeño concejo de Lewisham, pero que puede traer aparejados serios inconvenientes para el club al que nadie quiere, pero que a ellos no les importa.

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