¡Pará, mi amor, esto está muy Shanghai!

La partida de Carlos Tévez al fútbol chino por una oferta millonaria ya es un hecho consumado. ¿Qué ofrece esa exótica plaza, además de muchísima plata, a los jugadores y DT que se desempeñan en ella?

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Tévez ya es jugador del Shanghái Greenland Shenhua y que se haya ido bien o mal del club de sus amores o haya incumplido sus promesas, sólo le importa a dos tipos de personas: a los bosteros y a los moralistas (?).

Acá estamos para hablar de fútbol, entonces vamos a tratar de describir lo que ofrece la plaza china, además de la parva de guita que hace, hoy en día, de Carlitos el jugador de fútbol mejor pago de la historia (84 millones de dólares por 2 años de contrato) y millonarios al resto de los jugadores extranjeros.

El objetivo Chino es tan claro como histórico -y excede al fútbol-: quieren ser potencia mundial ¿Cuál es la estrategia para lograrlo en el fútbol? Principalmente inyectar sumas millonarias de dinero para hacer competitiva su liga profesional. No es algo nuevo, desde la organización del mundial de Corea-Japón en 2002, la plaza asiática se convirtió en uno de los principales mercados futbolísticos y, por ejemplo, los equipos más importantes del planeta hace años que giran por esos países en época de pretemporada (capital y consumidores sobran…). El objetivo no se agota en sí mismo, sino que persigue el mismo fin que cualquier negocio: generar cada vez más plata.

La transformación está en pleno proceso y el dinero es el principal factor de cambio. Ya no sólo van las grandes estrellas del fútbol que transitan su ocaso deportivo, sino que la plaza se está volviendo cada vez más atrayente para aquellos que están ávidos de guita en plenitud deportiva, como lo demuestra la reciente incorporación de Oscar, el volante brasileño de 25 años ex Chelsea, al Shanhái SIPG (clásico del actual equipo de Carlitos). Claro que no a todos los puede seducir la biyuya (?), Cristiano Ronaldo rechazó un contrato de 100 millones de Euros anuales para jugar al lado de Tévez y compartir equipo con su ex compañero. Los chinos, además, no solo van por jugadores y DT de fútbol, también van por referís de renombres, como lo hizo con el inglés Mark Clattenburg, el pito en la final de la última Euro entre Francia y Portugal.

Claro que el dinero podrá comprar grandes figuras, sin embargo le hace falta algo más que eso para convertirse en una liga competitiva. Emanuel Gigliotti (jugador del Chongqing Lifan) , desterrado a China desde hace 2 temporadas, advierte que el nivel es muy bajo y que los entrenamientos no son para nada intensos, agregando que las diferencias culturales hacen que la vida ahí sea muy difícil de sobrellevar. Al dinero habrá que sumarle, entonces, un proyecto. Nosotros les recomendamos a Marcelo Bielsa para llevar adelante la revolución cultural que los asiáticos necesitan (?).

La actual “China Super League” sucedió en el 2004 a la “China Jia-A”, la ex primera división de fútbol del país, y desde hace seis años tiene un dominador hegemónico: el Guangzhou Evergrande, campeón desde el 2011 hasta el 2016.  A él se le suman otros 15 equipos para componer la totalidad de 16 participantes, quienes disputan dos ruedas en formato “todos contra todos” de marzo a octubre. El primero es campeón (?), él y los 3 que le siguen van a la Champions asiática, los dos últimos descienden -ningún chino (?)-.

¿Quedó contestada la pregunta que dispara el post? Claro que si: China no tiene nada más que ofrecer que muchísima guita. Lo que no es poco.

Te compartimos una infografía con los datos más destacados del fútbol chino.

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