Infortunados y sin gloria: campeones del mundo sin jugar un mísero minuto

Repasaremos acá quiénes son aquellos jugadores que pertenecen al “Centro Héctor Zelada para jugadores que fueron campeones del mundo sin pisar la cancha y quieren aprender a hacer otras cosas también“.

Buenas. Quiero compartir con este hermoso público que nos lee desde cada rincón de Latinoamérica y España un pedazo de mi ignorancia. Hasta hace poco me enteré, y de casualidad, que el central alemán de 22 años del Borussia Dortmund Matthias Ginter (una de las promesas del fútbol alemán) es campeón del mundo con su país en 2014. Y si al leer esto se pone a hurgar frenéticamente en su memoria, y al no acordarse de haber visto al muchacho en las canchas de Brasil 2014 empieza a preocuparse por otro alemán – uno que aparece con los años y cuando te agarra no te suelta – no se preocupe: el muchacho no saltó a la cancha ni un minuto en ese Mundial. A ver me explico: el pebeten hizo parte de la nómina de 23 que viajaron con su selección a Brasil en 2014, y aunque solo pisó los campos de juego en los calentamientos previos se colgó su medalla de campeón del mundo, y nadie le quita el derecho de bailar cantando que así andan los gauchos, los gauchos andan así. A Ginter lo acompañan en su condición de campeón-sin-jugar de 2014 los más conocidos Kevin Grosskreutz, Erik Durm y Roman Weidenfeller (por esos días los tres en Borussia Dortmund, el primero se fue después para Stuttgart) y el portero hoy de Leicester City y por esos días en Hannover 96 Ron Robert Zieler. 

Estos cinco ya podrán terminar sus carreras hoy y pueden decirle a cualquiera que son campeones del mundo. Pero imagínate lo que deben/debieron sentir tipos como Platini, Zico, Sócrates o Rummenigge por no haber coronado sus legendarias carreras con la gloria de poder ser campeones mundiales con su selección. O Lionel Messi, que debe amargarse pensando en esto mismo cuando toma el sol del Mediterráneo en su lujoso yate, mientras acaricia despreocupadamente el perfecto seno desnudo y turgente de Anto, sobre el cual resbalan cual rocío de primavera gotas de sudor en las que se adivina un olor a crema bronceadora. Pobre Lio…. la ironía es que jugadores como esos son infinitamente más conocidos que muchos que sí fueron campeones mundiales, pero que hoy uno tiene que googlear para saber quiénes putas son. Por ejemplo: todo el mundo sabe quién fue Ferenc Puskas pero si te preguntan por Karl Mai piensas primero en un integrante de alguna banda alemana de rock industrial y luego en algo relacionado con la Segunda Guerra Mundial, por lo que te sorprenderás cuando te enteras que el susodicho fue titular y campeón del mundo con Alemania en el mismo mundial en que Hungría tatamartineó.

Karl Mai es el de blanco que cae a marcar a Puskas acá en 1954, con Sandor Kocsis mirándolo al fondo.

Ahora, a ese alemán no lo conoce ni @HerrChip pero pudo sacar pecho merecidamente con su título mundial. Hasta me lo imagino en el programa de “Die show das Fußball” discutiendo con un deschavetado Puskas, este último desgañitándose y escupiendo desdeñosamente un “pobreczitock” mientras afirmaba que el alemán era de madera y que no le veía ni media en el césped. Cosa que probablemente fuese verdad, pero que valía tres tiras de verga ante el razonamiento demoledor de Mai de “Pero qué me importa si yo fui campeón del mundo“. Y sí: al final, siendo uno un crack o un muerto en estado de putrefacción, ser campeón del mundo en la cancha y como titular es tener bastante gloria instalada en el CV, y es un argumento lo suficientemente objetivo como para tumbar cualquier cuestionamiento basado en hechos no medibles.

Por otro lado están los casos de aquellos jugadores que fueron campeones mundiales sin jugar un puto minuto, sin aportar más que ganas, esfuerzo y sudor en los entrenamientos y apoyo moral a los compañeros que entraban; todo mientras se aguantaban sin decir ni mu las ganas de jugar, y rumiar en soledad la amargura de no poder participar de manera efectiva en la gloria deportiva del país. Hay casos de casos: Ronaldo, por ejemplo, se la pasó todo el Mundial de 1994 desde el banco viendo como su selección coronaba mundial, pero años después se dio el gusto de levantar la copa del mundo en la cancha siendo figurón de su selección. O como los de (curiosamente) capitanes en el primer título de sus países: Bellini y Daniel Passarella, a los que a pesar de quedar en la foto levantando la copa en 1958 y 1978, les tocó comer banco durante toda la participación de sus selecciones en los títulos respectivos de Brasil en 1962 y Argentina en 1986 (de los dos solo el brasileño volvió a jugar otro mundial: el de 1966). O también está el caso del gran Franco Baresi, que comió banca todo el Mundial de España 1982 en el que su selección fue campeona, después jugó tres mundiales seguidos – entre ellos una semifinal y una final – y no pudo ganar el título en la cancha…

Castilho (en medio) sonriendo de su suerte, o falta de ella, en medio de Barbosa y Gilmar

O uno más curioso: el del brasileño Castilho, institución en el pórtico del Fluminense por 18 años seguidos. Era considerado uno de los mejores porteros de su país en los años 50, pero no tanto como para ser titular indiscutible en el Scratch, ni sobre el desafortunado Barbosa – fue su suplente en Brasil ’50 – y ni sobre el legendario Gilmar. Solo le vio la cara a Deus cuando fue el titular en el Mundial de Suiza 1954, en el que jugó todos los partidos del torneo en el que su selección llegó hasta cuartos de final. Sin embargo, puede decir que fue bicampeón del mundo: en 1958 y 1962 fue suplente de Gilmar en los dos primeros títulos mundiales de Brasil, aunque no jugó ni un mísero segundo en ambos torneos. Resumiendo: participó de cuatro mundiales de fútbol, solo jugó en uno, y fue una vez subcampeón y dos campeón sin saltar a la cancha. Me imagino a Castilho tratando de levantarse una garota expectante en algún bar de Rio, apoyado con suficiencia en la barra del lugar, mientras sostiene con gesto despreocupado una caipirinha en su mano derecha:

Él: Y sí…. la profesión de arquero es harto sufrida, pero haber vivido una carrera dedicada al oficio tiene sus satisfacciones… por ejemplo (sonríe cancheramente, agita suavemente la caipirinha), tengo el honor de ser bicampeón del mundo con mi país…
Ella (maravillada): ¡No! ¡Qué emoción! Al fin conocí al gran Gilmar, tanto que mi padre me habló de tí! Diossssss, qué alegr…
Él (algo molesto): No, no, no (la ataja suave pero firmemente)… no soy Gilmar… soy Castilho…
Ella: Ahh… Castilho… sí, claro, ya recuerdo… ¡el del Flu! ¡Mi tío hablaba bastante de tí! Entonces (con brillo prometedor en sus ojos), ¿jugaste los mundiales en los que fuimos campeones? ¡Qué maravilla! ¿Contra quién jugaste, contra Gales en el 58, contra Chile en el 62, contra…
Él: no, no, no… yo jugué en 1954. cincuenta-y-cua-tro…. En 1958 y 1962 hice parte del plantel… (digno) aporté lo mío desde fuera de la cancha….
Ella (intrigada): mmjá… pero en 1954 no fuimos campeones…
Él: No.
Ella: ¿pero cómo que eres bicampeón del mundo?
Él: ¡Lo soy! Como suplente uno siempre está dispuesto a dar una mano cuando se le requiera, todo por la gloria de mi país….
Ella (súbitamente desinteresada): Ajá. Ehhh, ya vengo, me están llamando de… allá (se va).
Él (mascullando por lo bajo): ¡Otra vez, porra!

Triste momento que habrán pasado varios otros en su situación…

Pensando en todo lo anterior me dio por averiguar cuáles fueron esos campeones del mundo que nadie vio, los que quedaron – en su mayoría – para siempre ocultos en la oscuridad del anonimato, y que no son mentados en ningún lado salvo como complementar una lista: la de la nómina de 22 o 23 campeones. A manera de solidaridad con tantos anónimos eh, ganadores, reseñaremos en este post a los jugadores que fueron campeones mundiales sin haber jugado un solo minuto. Pase, siga, siéntese.

¿Quienes fueron las primeras rémoras? (?) Fueron siete de Uruguay en 1930

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En esta increíble producción gráfica mostramos a los siete desconocidos campeones de 1930

Sí señor: solo quince de los 22 miembros de la escuadra uruguaya que coronó el primer campeonato del mundo entraron a la cancha en al menos en uno de los cuatro partidos que disputó el local en el torneo: La mayoría de estos quince uno los conoce así sea por ósmosis: a fuerza de leer en los libros de fútbol o de escucharlos en especiales o documentales de la televisión, uno más o menos sabe quienes eran Jose Nasazzi, Héctor Scarone, el “Manco” Castro, el “Negro” Andrade….  pero hasta ahí no más. La historia casi nunca menciona a los primeros campeones mundiales que se la pasaron todo el torneo comiendo banca, y la verdad. si no fuese por este post a mí me valdría verga también (?). Pero bueno, aprovechemos y mencionémoslos, que para eso me pag…. jejeje, bueno, para eso estamos…

Decíamos que fueron quince los uruguayos que jugaron en algún momento en 1930; hubo algunos como los forwards (?) de Nacional Santos Urdinarán y la leyenda olímpica Pedro Petrone que aparecieron en el debut de La Celeste contra Perú y no volvieron a jugar; pero al menos se eximieron de ser homenajeados en el presente post. Los que sí no olieron en directo ni un segundo la gloria mundial fueron (lo habrán adivinado si hicieron cuentas) siete. Entre ellos un solo portero, Miguel Capuccini de Peñarol, relegado por el buen nivel del titular Ballesteros de Rampla Juniors, y el también manya pero mediocampista Carlos Riolfo Secco, que un par de años después cruzaría el charco para hacer parte de la nómina de Estudiantes. Al parecer la experiencia de jugar en el Pincha fue tan fea que se retiró a sus 28 años de edad… viendo casos así uno no deja de admirar a esos presidentes de club que insisten en volver a jugar con el coso ese a pesar de haberse retirado ya dos veces.

Sigamos con el recuento; de los restantes cinco había un solo defensa – nada raro teniendo en cuenta que por esos días la formación clásica era con dos backs nada más – el Bolso Emilio Recoba, que para 1992 sería el único sobreviviente de la selección campeona de 1930; al año siguiente el señor Recoba perdió esta condición debido a que se murió. Que yo sepa este Recoba no tiene que ver con “El Chino” de seis décadas después, pero como estamos hablando de un país tan chiquito, nunca se sabe… también se quedaron sin jugar dos mediocampistas, otro de Nacional llamado Conduelo (!!!) Piriz y uno de Bella Vista llamado Miguel Ángel Melogno. Este último se puede llevar el premio al más de buenas, o de malas, depende cómo se mire: además de campeón del mundo lo fue olímpico en 1928, y también sin saltar a la cancha.

Los dos que nos falta por mencionar son delanteros: uno se llamaba Juan Carlos Calvo, pertenecía al Miramar Misiones y es tan desconocido que ni foto de él se encuentra por internet. El otro tiene el honor de ganarle a Conduelo el nombre más horrible del plantel: Zoilo Saldombide (ZOI LO), de Nacional. En resumidas cuentas: salvo por el detalle de ser campeones del mundo, hablamos de siete más de los anónimos guerreros que se mataban en las canchas uruguayas en los años treinta….

Tres selecciones campeonas utilizaron a todos sus jugadores, menos a los dos arqueros suplentes. Fueron….

El gran Bernard Lama

No sé si fue adrede, dictado por las circunstancias o por pura contigencia o casualidad, el caso es que la selección francesa campeona de 1998 tuvo una rotación tan parejita que 20 de los jugadores convocados disputaron partidos en ese torneo. Tanto así que el que menos minutos disputó fue el lateral Vincent Candela, que se jugó todo el partido completo de primera fase ante Dinamarca. Los dos que no jugaron fueron el segundo y tercer portero, los parias (?) de siempre. No extraña del tercer arquero, el relativamente desconocido Lionel Charbonnier, titular en el Auxerre noventoso de Guy Roux pero sin muchas credenciales para pelear por la titular (de hecho en su carrera solo jugó una vez para su selección en un amistoso). Pero del otro sí: el gigante, arquerazo y leyenda del PSG Bernard Lama, figurón del fútbol francés de la época, titular con Les Bleus desde 1993 (sí, le tocó la pecheada contra Bulgaria en las eliminatorias a 1994) y al que muchos pedían como titular sobre el normalito de Fabian Barthez. Pero el tema no pasaba por algún capricho del DT sino por el poco ritmo del portero de familia francoguyanesa, que por los días del Mundial llevaba poco más de año y medio jodido por lesiones y sanciones (por consumo de marihuana), y que de hecho se la pasó seis meses sin equipo a finales de 1997. Su mala suerte fue la buena de Barthez, que a partir de ahí se quedaría con el arco de su selección por dos mundiales más.  Ah, ni Lama ni Charbonnier participaron después con su selección en otro mundial.

El segundo equipo campeón en el que solo los arqueros suplentes quedaron fuera del baile fue Brasil en 2002, en el que Luiz Felipe Sco7ari alcanzó a poner a jugar a todos los de campo, así sea a cuentagotas. Por ejemplo un tipo en decadencia como Vampeta y otro apenas emergiendo como Kaká se sacaron al menos el gusto en ese título con 18 minutos disputados cada uno: el primero entró desde la banca en el debut ante Turquía y el segundo hizo lo mismo ante Costa Rica. Y no se pueden quejar, porque Belleti fue campeón con solo cinco (5) minutos en cancha (!), entrando casi que para quemar tiempo en la durísima semifinal ante Turquía. Bueno, pero al menos algo jugaron: hablábamos de los dos arqueros que comieron banca en ese título, y en este caso cualquiera de los dos podían tranquilamente ser titulares sobre el idem Marcos. Uno de ellos era el famoso Dida (conocido en el ambiente mundano (?) como Nélson de Jesus Silva), por esos días tratando de consolidarse en Milan (no lo ayudó haber sido suspendido por la Federación Italiana por el escándalo de los pasaportes falsos). Dida ya tenía experiencia en eso de calentar banca pues había sido también suplente en Francia 1998, pero en 2006 se sacaría el gusto al ser el titular de su selección durante todo lo que sobrevivieron en el torneo. (Un dato suelto: Dida fue el segundo portero de raza negra en ser titular con la selección brasileña en toda su historia. EL SEGUNDO EN 90 AÑOS. Imagínate…). Para 2002 le ayudó a sobrellevar sus penas en la banca el ídolo de Sao Paulo Rogerio Ceni, aún activo a estas alturas de la vida, y que cuatro años después también sería convocado para el Mundial (y tampoco jugó).

Angelo Peruzzi en una foto harto inexplicable, pero que se supone representa su alegría por la copa de 2006

El otro equipo en mención fue Italia en 2006 (sí, los tres fueron seguiditos), que para 2006 tuvo al veterano Angelo Peruzzi como segundo arquero y a Marco Amelia como tercero en el cuarto título de la Azzurra; para ambos sería su último mundial. Y te cuento que si no fuera porque don Vicente del Bosque no encontró cómo diablos meter a Raúl Albiol en algún momento de Sudáfrica 2010, estuviésemos hablando de cuatro selecciones una tras de otra en la misma condición, porque al defensor en esos momentos del Real Madrid lo acompañaron todo el torneo desde la banca solamente Victor Valdés y PepeSoy horrible pero le caigo bien a todos en el grupo Reyna. Para 2014 Albiol y Reina se quitaron las ganas jugando de titulares en la despedida de los españoles ante Australia, ya con ambos equipos eliminados. De los que sí jugaron en 2010, los que menos lo hicieron fueron el del Valencia Marchena (entró en tiempo añadido contra Portugal y al minuto 84 ante Alemania), Arbeloa (entró solo una vez, faltando 13 minutos ante Honduras por Sergio Ramos) y el del Athletic Javi Martínez (jugó los últimos 17 minutos del tiempo reglamentario ante Chile).

Y la selección que más se quedó con jugadores sin participar fue…

En las antípodas (?) de las que acabamos de mencionar estuvo Brasil en 1962, que coronó título del mundo utilizando a solo doce jugadores en total durante los seis partidos del torneo. Desde su debut hasta la final contra Checoslovaquia los brasileños jugaron de memoria: Gilmar, Djalma Santos, Mauro, Zózimo, Nilton Santos, Zito, Garrincha, Didi, Vavá, Amarildo (Pelé), Zagalo. El paréntesis indica el único puesto en todo el torneo en el que hubo un cambio: Amarildo entró por el lesionado Pelé a partir del tercer partido y se mantuvo en la alineación hasta la final. En resumidas cuentas, fueron diez los parásitos (?) que ni en la foto salieron, y aquí pensando sin necesidad de fumar cosas concluyo que es muy posible que, de no haberse lesionado O comemeninos estaríamos hablando de la única campeona del mundo que jugó con los mismos durante todo el torneo. Ahora, tengamos en cuenta que hasta 1966 inclusive no se permitían sustituciones en los partidos de los mundiales, así que de haber ocurrido esto no hubiese sido taaaaaan anómalo como se pensaría.

De los brasileños que se quedaron chupando banca en 1962 destacan sobre todo los arriba ya mencionados Castilho y Bellini (Sao Paulo); a su lado estuvieron Altair y Jair Marinho (Fluminense), Pepe, Mengalvio y Coutinho (Santos), Jurandir (Sao Paulo), Zequinha (Palmeiras) y Jair da Costa (Portuguesa), todos estos últimos con carreras respetables en sus clubes pero con poquita historia en el Scratch. El único que mereció mejor suerte fue el santista Pepe, compañero de Pelé en la delantera de Santos multicampeona de los sesenta, y que alcanzó a jugar 41 partidos con su selección anotando 22 goles. Buenos números si no consideramos el enojoso detalle que ninguno fue en mundiales: comparte con Castilho el honor de ser bicampeón-sin-jugar en 1958 y 1962… De los otros mencionados también vale la pena mencionar al defensor Altair, pequeñito y más flaco que perro de indio (lo apodaban Magro), pero uno de los mejores laterales del fútbol brasileño de los años sesenta. Tampoco le alcanzó para saltar a la cancha en ese mundial pero sí al otro al que asistió: fue titular con su selección ante Bulgaria y Hungría en 1966.

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En esta imagen de la selección brasileña de 1962 aparecen Coutinho (el de la mitad) y el legendario Pepe (el último) acompañando a los consagrados Garrincha, Didí y Pelé

Para su primer título en 1958 los brasileños habían rotado más la plantilla: recordemos que fue la selección esa que comenzó con unos titulares y terminó campeonando con otra que incluía a Pelé y Garrincha. Esa revolución no incluyó no solo a Castilho y Pepe sino a Moacir (Flamengo), Oreco (Corinthians), Mauro (Sao Paulo) y Zózimo (Bangú). A los que mejor trató la vida (?) fue a Mauro y Zózimo, que de suplentes sin jugar en 1958 fueron la pareja de centrales titular campeona del mundo de 1962. Para Mauro el torneo de 1962 fue el premio al aguante, porque aparte de ser banca en 1958 lo había sido también durante toda la participación de su selección en 1954. Me imagino que cuando Mauro al fin saltó a la cancha en el debut brasileño ante México en 1962, primero tímidamente algunos, luego uniéndose gradualmente las voces de los asistentes hasta ser un rugido ensordecedor de todo el estadio, el público coreó emocionado al unísono: “¡Mau-ro! ¡Mau-ro! ¡Mau-ro!”.… grito que recrudeció cuando Mauro tackleó al quarterback rival…. ah, perdón, creo que estoy mezclando cosas….

Dos futuros cracks mundiales fueron campeones sin jugar en su primer mundial, y fueron… nah, ya lo dijimos arriba

¡Lo flaquito y demacrado que estaba el muchacho de la 20 en 1994!

Sí, ya lo dijimos al principio, cero misterio. El crack de todos los tiempos Ronaldo Nazario Lima con 17 añitos y mucha hambre en la cara hizo parte de la nómina campeona mundial de 1994. Ronaldo aún a la edad en la que uno anda apenas dejando de considerar la paja como hecho novedoso ya andaba cagando de goles a los rivales de Cruzeiro y de las selecciones menores verdeamarelhas, de tal modo que Carlos Alberto Parreira lo llevó al mundial de Estados Unidos. Pero con Romario y Bebeto afiladitos y muy bien de salú no tuvo chance de entrar. Gracias a la convocatoria de Ronaldo en ese mundial es que los veteranos de esos días nos acordamos de Ronaldo Rodrigues de Jesus, un central medio mula surgido de Sao Paulo, cuyo nombre de batalla en casi toda su carrera era el mismo del futuro crack de Barcelona, Inter y Real Madrid, y que en el mundial aceptó – o decidió, o fué obligado a – adoptar el nick Ronaldão. Bueno, este tampoco pisó las canchas de ese verano en Estados Unidos, y su destino fue compartido por los porteros Gilmar Rinaldi (Flamengo) y Zetti (Sao Paulo).

El otro crack que nos falta mencionar, un par de escalones más abajo que Ronaldo, es Franco Baresi, suplente con Italia en 1982. Con Baresi estuvieron – cuando no – los dos porteros  Ivano Bordón (Inter), Giovanni Galli (Fiorentina), el defensor Pietro Vierchowod (Fiorentina) y los delanteros Franco Selvaggi (Cagliari) y un jovencito Daniele Massaro (Fiorentina). De todos estos ya comentamos cómo le fue a Baresi en mundiales; los que también volvieron a ser convocados en posteriores ediciones fueron el arquero Galli – en 1986 fue titular durante el torneo -, Vierchowood – jugó en 1986 y 1990 – y Daniele Massaro, figura años más tarde en el Milan de Arrigo Sacchi y convocado al mundial doce años después (!!), en donde jugó varios partidos como sustituto y como titular e incluso facturó un gol a los mexicanos.

Franco Baresi ya nació con cara de viejo, a juzgar como se veía en 1982 según esta foto. Al fondo Enzo Bearzot conversando con Paolo Rossi

Addendum: los demás

Y bueno, para no hacer más ladrilludo e interminable este post, a los de las demás selecciones que quedan por nombrar los reseño en mode-fast, más para consulta para generaciones futuras que para sana lectura.

  • Italia 1934 (cinco): los arqueros Giuseppe Cavanna (Napoli) y Guido Masetti (Roma), además de Umberto Caligaris y Mario Varglien (Juventus) y Pietro Arcari (Milan)
  • Italia 1938 (ocho): repitió Guido Masetti acompañado en desventuras del otro arquero Carlo Ceresoli (Roma). Además Bruno Chizzo (Triestina), Aldo Donati (Roma), Mario Genta y Mario Perazzolo (Genoa), Renato Olmi (Ambrosiana-Inter) y Sergio Bertoni (Pisa).
  • Uruguay 1950 (nueve): los héroes del Maracanazo solo llevaron a Brasil un portero suplente: Aníbal Paz de Nacional. Con él estuvieron Héctor Vilches, William Martínez (Rampla Juniors), Washington Ortuño (no puede negar que es uruguayo con el nombre el hijueputa) y Julio Britos (Peñarol), Rodolfo Pini (Nacional), Juan Burgueño y Carlos Romero (Danubio) y Luis Rijo (Central).
  • Alemania 1954 (cuatro): Hasta donde sé los alemanes en 1954 han sido el único campeón mundial que utilizó más de un arquero en el torneo. Se trató de Heinz Kwaitkowski, reseñado por acá en otra ocasión. Lo que dejo a un tal Heinz Kubsch (FK Pirmasens) como el único arquero que no peleó en esa gesta alemana en la cancha. Junto a él estuvieron Ulrich Biesinger (BC Augsburg), Herbert Erhardt (SpVgg Fürth) y Karl-Heinz Metzner (KSV Hessen Kassel).
Este es Heinz Kubsch, el portero que se quedó sin jugar en Alemania en 1954. Con esa carátula no te ponen a custodiar el arco ni en un partido entre la familia Schneider contra la familia Müller
  • Inglaterra 1966 (siete): James Armfield (Blackpool), Gerald Byrne (Liverpool), George Eastham (Arsenal), Ronald Flowers (Wolverhampton), Norman Hunter (Leeds United) y los arqueros Ron.Springett (Sheffield Wednesday) y Peter Bonetti (Chelsea). Armfield y Springett habían jugado de titulares en Chile 1962; Bonetti y Hunter (este último entrando desde el banco) jugaron en los cuartos de final ante Alemania en México 1970.
  • Brasil 1970 (seis): los porteros Ado (Corinthians) y el después famoso Leao (Palmeiras), más Baldocchi (Palmeiras), Darío (Atlético Mineiro), Ze María (Portuguesa) y Joel Camargo (Santos).
  • Alemania 1974 (cuatro): Hans-Josef Kappellmann (Bayern Munich), los arqueros Wolfgang Kleff (Borussia M’gladbach), Helmut Kremers (Schalke 04) y Norbert Nigbur (Schalke 04).
  • Argentina 1978 (cinco): Hector Baley (Huracán), Américo Rubén Galván y Rubén Pagnanini.(Independiente), Daniel Pedro Killer (Racing) y Ricardo Lavolpe (CASLA).
  • Argentina 1986 (cuatro): Sergio Ornar Almirón (Newell´s), Luis Alberto Islas (Estudiantes), Héctor Miguel Zelada (América), Daniel Passarella (Fiorentina)
  • Alemania 1990 (cinco): Raimond Aumann (Bayern Munich), este el preferido por la prensa alemana para la titular; Andreas Köpke (FC Nürnberg), Paul Steiner (FC Köln), Frank Mill (Borussia Dortmund) y Günter Hermann (Werder Bremen),
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