PIPA International Soccer, Vol. II: Livorno vs. Piacenza

Nuevo capítulo de este derrotero por las canchas del Viejo Continente. Esta vez nos asomamos al querido ascenso, donde volveremos a comprobar que nada es lo que parece y que toda la sarta de pavadas que nos dice Quique Wolff es de resentido (?).

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Luego de dejar Napoli atrás, el destino que espera no sólo tiene un atractivo futbolístico sino también histórico y político. Sí, porque no todo es una pelota, manga de ignaros (?). Visitaremos Livorno, un puerto libre que va a trasmano de la inmensa mayoría de Italia y que a pesar de ello, permanece en pie gracias a su importante actividad comercial y turística, aún incluso cuando no tiene grandes atractivos.

LA CIUDAD

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Livorno se encuentra en la Toscana, siendo la tercera ciudad más grande de la región detrás de Firenze y Prato. Es uno de los puertos más importantes de Italia, sobre todo desde el punto de vista comercial. Más allá que desde lo turístico no ofrece grandes atracciones, aún así recibe ferrys y cruceros provenientes de España y Francia. A su vez, Livorno tiene una rica historia militar, siendo todavía aún hoy en día sede de la Academia Naval de la Marina Militar, del Comando de Paracaidistas del Ejército y del Cuerpo de Capitanes Portuarios de la Marina Costera. Quizas desde allí se pueda entender porqué la ciudad fue una de las mas golpeadas por los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial. Sufrió más de cien bombardeos por parte de norteamericanos, ingleses y franceses que destruyeron casi por completo la ciudad. A pesar de esto, Livorno pudo levantarse poco a poco gracias al accionar de 228 cooperativas. Si, leyó bien: COOPERATIVAS. Porque si Livorno se destaca por algo, no es porque allí nacieron Massimiliano Allegri o Modigliani, sino porque el 21 de enero de 1921 se fundó el Partido Comunista Italiano.

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No hace falta traducción alguna

Proscripto por Mussolini en 1925, el PCI siguió dando batalla desde la clandestinidad, liderados por Amadeo Bordiga y Antonio Gramsci. No obstante su enfrentamiento con el gobierno fascista, fueron los propios integrantes del partido que le pusieron el cuerpo a la hora de defender el puerto de Livorno de los ataques aliados. Todos y cada uno de ellos es recordado hoy por hoy mediante placas y monolitos, los cuales -a diferencia del resto de los memoriales en Italia- se encargan de aclarar que dichas muertes “se debieron a la guerra fascista”. Hoy en día Livorno sigue conservando su espíritu obrero y combativo.

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Si bien recorrer la ciudad y empaparse de su historia era obligatorio, también había que moverse rápidamente para conseguir entradas para ir a la cancha. Primero, pregunto en el lugar donde me hospedo, pero el encargado me suelta un “no me interesa mucho el fútbol”, por lo cual sólo me queda preguntar en el lugar adonde iba a ir a cenar. Guiado por las recomendaciones de Google (?), me dirijo hacia La Barrocciaia, una cantina bien italiana donde dicen que sirven el mejor Cacciucco de la ciudad. ¿Qué es el Cacciucco? Básicamente una sopa a base de pescado y frutos de mar. Al llegar ahí, me dicen que sólo se sirve los viernes y los sábados, ya que es el mejor día de pesca. DOLOR (?). Aún así, me ofrecen el mejor plato disponible: Bacalao picante al horno con papas. El mozo me pone sobre la mesa una botella de litro y medio de Chianti para acompañar. Le digo que no pienso tomarme una botella entera, aunque también pensaba que podía ser una estrategia para cobrarme más. “Tranquilo: un vaso, un euro. Bebes lo que tú quieras”.

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ASI SI

Tras el postre y la cuenta -15 euros, contando los tres vasos de vino- sale charla animada con una moza y el mozo que me atendió. Pronto sale la pregunta en cuestión: ¿qué hace un argentino en Livorno? La respuesta es simple: filiación de izquierda y amor por el fútbol. Rápidamente el mozo toma la voz cantante. Thomas -ese es su nombre- me cuenta que el también es fanático del fútbol. Le pregunto qué sabe de Argentina. Sus conocimientos sorprenden y a la vez dejan en claro que lo del caracter obrero del livornés no es joda. “Leí mucho sobre la historia del fútbol argentino, sobre todo de sus comienzos ligados a los trabajadores de los ferrocarriles”, comenta. También está al tanto de la historia de Argentinos Juniors, cuyo primer nombre fue Mártires de Chicago, con todo lo que eso significa. La pregunta termina de caer de maduro: “¿donde consigo entradas para ver el partido mañana?”. Me dice que tengo dos opciones: o ir hasta la cancha, o bien puedo contactarme con él. Elijo la primera opción, aunque guardo el número de teléfono por las dudas. Le pregunto si él va a ir al estadio. “Noooo” -dice con convicción- “ya no voy mas a ver fútbol. Desde que pusieron este sistema en el que tienes que dar tus datos para comprar la entrada, mucho no me gusta”. No hace falta que lo expliques, Thomas: tenés prontuario (?).

LA PREVIA

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El estadio Armando Picchi, casa del Livorno.

Teniendo en cuenta lo lejano que resulta presenciar un partido de la Lega Pro (nuestra Primera B Metro o Federal A), es necesario aclarar determinadas cuestiones. La primera es entender y conocer a la Associazione Sportiva Livorno Calcio un poco más en profundidad. Fundada en 1915, tiene una respetable cantidad de temporadas disputadas en Serie A (29, para ser más precisos), aunque la mayoría fueron durante los primeros años de la historia del Calcio. Sus mayores logros no se reducen a resultados deportivos, sino también al aporte que han hecho a la rica historia del calcio. En cuanto a competiciones, sus mayores hitos son haber sido subcampeones en dos oportunidades: la primera en la temporada 1919/20, donde perdió la final nacional frente al Inter de Milán. La segunda, no tan perdida en el tiempo, tiene mayor valor. La temporada 1942/43 el título quedó en manos del Torino, siendo aquel campeonato el que daría comienzo al gran equipo que luego perecería en la Tragedia de Superga. Livorno lideró desde la fecha 1 hasta la 26, con el conjunto turinés corriéndolo de atrás toda la campaña. En la fecha 27, el conjunto amaranto perdió 1 a 0 en su visita a Roma y el Torino aprovechó su victoria frente a Atalanta para agarrar la punta y no soltarla más.

En lo que se refiere a la era moderna -por así llamarle- Livorno estuvo sólo seis años en Serie A tras su descenso en 1949. Aún así, dentro de esos seis años hay un periodo que es recordado como el mejor en la historia del club. Primero, el ascenso en la temporada 2003/04 de la mano de Walter Mazzarri como entrenador. A eso le siguieron tres años de permanencia en la máxima categoría, incluyendo un sexto puesto en la temporada 2005/06 que le permitió participar de la Copa UEFA al año siguiente, en donde quedó eliminado en 16° de final frente al Espanyol de Barcelona. La aventura terminaría en 2008 con un descenso a Serie B. Luego retornarían al año siguiente, pero sería una experiencia del tipo ascensor (?). Finalmente, su ultima temporada en Serie A seria la 2013/14, obviamente con descenso rápido.

Ahora, si hablamos de jugadores, hay que destacar al Livorno como proveedor de figuras y de un campeón del mundo. ¿Como? ¿Este equipito? Si señor. El club ha aportado nombres como Giorgio Chiellini y Marco Amelia a la historia grande del fútbol italiano. El hoy jugador de la Juventus se inició en el club amaranto y allí jugó durante cuatro temporadas, siendo hoy por hoy uno de los diez jugadores con más presencias en la Nazionale. El caso de Marco Amelia es bien distinto, aunque para los livorneses sigue siendo motivo de orgullo. Amelia fue el tercer arquero del Mundial 2006 detrás de Buffon y Peruzzi, pero con el valor agregado que la convocatoria a la cita mundialista fue como jugador del Livorno, tras su gran temporada bajo los tres palos del conjunto toscano.

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Chiellini defendiendo los colores del Livorno. Pieza clave en el ascenso de la temporada 2003/04.

Además de Chiellini y Amelia, otro jugador insignia escribió con letras de oro su nombre en la historia del fútbol italiano. Desconocido para muchos por estos lados, Igor Protti no sólo es el goleador histórico del club, sino que también es dueño de un record que deja en claro la clase de jugador que era. Protti fue -junto a otro grande, Dario Hubner goleador del campeonato en las tres categorías profesionales del fútbol italiano. Dos veces goleador en Serie C1, una vez en Serie B -estas tres con Livorno- y una en Serie A con el Bari, siendo ésta última también muy llamativa y que lo hace acreedor de otro récord: es el único goleador en la historia de la Serie A que descendió con su equipo esa misma temporada.

Igualmente, si tenemos que hablar de jugadores emblema, no nos queda otra que traer a colación a Cristiano Lucarelli. Si bien en la consideración del hincha está apenas por detrás de Protti, en cuanto a ser símbolo de la lucha antifascista y quien porta la bandera livornesa, no hay con qué darle. Nacido en Livorno, mamó la cultura comunista desde pequeño ya que su padre era trabajador portuario y militante activo del Partido. Saltó a la fama no por sus goles -que si bien ya los habia hecho a rolete en Cosenza y en Padova– sino en un partido que la Sub-21 de Italia disputó frente a su par de Moldavia precisamente en Livorno. Allí, Lucarelli se dio a conocer al mundo:

Su festejo desató un escándalo interno en la Federación que terminó con Lucarelli vetado de las convocatorias a los equipos nacionales durante ocho años. Tras unos cuantos años con rendimientos dispares (muy buenos en Torino y Lecce pero haciendo sapo en Valencia), la temporada 2003/04 lo encuentra con varias ofertas de equipos de Serie A. Alguno hasta le ofrecía un millón de euros al año. Pero el Livorno -el equipo de su ciudad y, al fin y al cabo, de sus amores- había ascendido a Serie B. Lucarelli le encargó a su representante que arreglara su llegada al Livorno sin importar cuanto dinero pudiera ofrecerle. “Quedensé con sus millones”, fue la frase que le soltó el delantero al resto de los equipos. No le importaba la guita: el quería hacer historia con el club que amaba. Y vaya si lo hizo. Luego de 55 años, Livorno retornaba a la Serie A y Lucarelli salía goleador del campeonato marcando 29 goles. Entre él y Protti marcaron 53. Una animalada. Al año siguiente sería goleador de Serie A con 24 tantos. La convocatoria a la Azzurra ya era inevitable, aún teniendo a Luca Toni por delante y en su mejor momento. Aprovechando una lesión de éste, pudo jugar cuatro partidos y anotar un gol. La temporada siguiente marcaría 20 goles, pero no serían suficiente para ir al Mundial. Muchos atribuyen ésto a aquel festejo con la remera del Che, pero viendo los nombres que tenía por delante -quizás discutible el de Iaquinta- es lógico que Marcello Lippi no lo haya convocado.

Con el club ya en Serie A y asentado tanto en lo profesional como lo económico, partió hacia Ucrania por seis meses, donde iba a cobrar 4 millones de euros. Algunos hinchas lo acusaron de traidor a la causa. El prometió que ese dinero lo usaría para invertirlo en su ciudad y generar nuevos puestos de trabajo. Obviamente, cumplió: instaló una empresa portuaria llamada Lucarelli Terminal y le dio laburo a 200 personas. Luego regresó a Italia para jugar en Parma. Retornó en 2010 a Livorno cuando la cosa se puso complicada con el descenso. “Nos quieren mandar al descenso por cuestiones políticas, porque tenemos filiación de izquierda. Lo mismo está ocurriendo con Ancona, Módena y Perugia”, soltó tras un partido en el que su equipo se vio perjudicado. Al terminar la temporada, tuvo la razón a medias: Livorno descendió a Serie B y Ancona a Serie C1, mientras que el Módena y el Perugia se salvaron en la última fecha. No obstante, dificilmente haya sido por eso: el Livorno aquella temporada fue un desastre y descendió cuatro fechas antes que finalice el torneo.

EL DIA DEL PARTIDO

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El portón de acceso a la Curva Nord

La Lega Pro del Calcio se divide en tres grupos, las cuales reune a 20 equipos cada una. Obviamente, dichos grupos están organizados de manera geográfica. Una organización similar a la que sucede en España con la Segunda B. Sin embargo, decidieron complicarla a la hora de los ascensos y descensos. La categoría reparte cuatro lugares para la Serie B: tres son para campeones de cada uno de los grupos, mientras que el cupo restante se rifará entre 28 equipos (!). ¿Como es esto? Facil (?): del 3° al 10° de cada grupo -24 equipos en total- jugaran una primera fase de eliminación. La segunda la juegan los 12 equipos vencedores más los tres subcampeones de cada grupo y el campeón de la Coppa Italia Lega Pro. Si el vencedor de esta copa también es campeón de grupo, descendió o ya está clasificado, se abre un cupo más. En fin, esta segunda etapa la disputan 16 equipos. De allí saldrán 8 equipos que finalmente jugarán eliminación directa hasta dirimirse un ganador. Si para esto la complicaron, ni les cuento los descensos: el último de cada grupo pierde la categoría, mientras que los otros cuatro equipos que le siguen juegan un play-off donde el 16° enfrenta al 19° y el 17° enfrenta al 18°. Pero hete aqui (?) que si la diferencia entre los equipos que se enfrentan es mayor a ocho puntos, no hay play-0ff y el equipo de peor posición desciende directamente (!).

Al partido en cuestión tanto Livorno como Piacenza llegan en posición de Play-off de ascenso, aunque muy lejos del puntero Alessandria. Es la 17° fecha y las realidades son distintas: mientras que el Livorno viene de vencer como visitante al Tuttocuoio, Piacenza viene de comerse un 1-4 como local frente al Racing Roma (!), último cómodo. Entre ambos equipos no se divisan muchos jugadores con pasado en Serie A. La excepción a todos ellos es Ivan Pelizzoli -arquero del Piacenza- que en algún momento fue considerado el heredero de Buffon y hasta llegó a debutar en la Nazionale, integrando también el plantel ganador de la medalla de bronce en los JJ.OO. de Atenas.

El acceso al estadio parece muy tranquilo, ya que se llega a través de cuatro avenidas conectadas entre sí. La opción de ir caminando es la mejor porque el día a pleno sol lo amerita. Tras algunas idas y vueltas por encontrar calles valladas se llega a las ventanillas de venta, las cuales están alejadas un par de cuadras del estadio. El valor de la entrada es 11 euros. Tras un pequeño tentempie (?) procedo al ingreso al estadio. Es temprano y soy uno de los primeros, ya que no quería perder la posibilidad de recorrer el estadio. Al ingresar al anillo externo del estadio me encuentro con una pintada que me trae a la mente un hecho que, si bien no lo tenía olvidado, desconocía que había ocurrido con Livorno como protagonista: la muerte de Piermario Morosini.

La historia de Morosini estuvo signada por la tragedia, ya que en 2001 fallece su madre, dos años después su padre y al año siguiente su hermano -discapacitado, al igual que su hermana- se suicida. Tras la muerte del jugador, el enorme Antonio Di Natale -compañero de Morosini en Udinese- se hizo cargo de todos los gastos correspondientes a su funeral, como así también de la tutela de su hermana. Un gesto de esos que tanto hacen falta. El Livorno, por su parte, retiró el dorsal 25 y bautizó a un sector de su estadio con su nombre.

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Conmovedor

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Apenas se ingresa al estadio se puede observar miles y miles de referencias de izquierda, como así también puteadas a los clubes con los que más pica tiene el Livorno, caso Pisa -por una cuestión regional- y por supuesto, Lazio. A medida que pasan los minutos bajo un sol que gambetea el invierno, comienzo a tener la leve sensación de que el estadio no va a estar lleno. Esas imágenes donde se veía una Curva Nord llena y a pura fiesta comienza a ser una utopía. Aprovecho para recorrer el corredor que conecta las tribunas. Baños para hombres y para mujeres. Sí, desde lo nominal. Los tipos entran al de minas y viceversa. Consignas comunistas y de rechazo hacía la policía. Hermoso todo.

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All Cops Are Bastards

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Yendo plenamente a lo que al fútbol se refiere, el partido es MALISIMO. Errores técnicos por doquier, llámese por ejemplo que la pelota se vaya por abajo de la suela o que pases de cinco metros vayan a parar al rival. Un esperpento que obliga a valorar seriamente a nuestro fútbol de ascenso y tener un schiaffo preparado de antemano cuando algún boludo te diga “En Europa se juega mucho mejor”. Claro, el partido es tan aburrido que no te queda otra que buscar detalles o algo de color que levante la tarde. La hinchada no canta, no hay banderas, no hay gente. La tribuna local está a un 40% y ni hablar de los visitantes: dieciseis hinchas y cinco banderas del Piacenza. Se me ocurre preguntar a un flaco que estaba al lado mio qué pasa que no hay un marco como el que supe ver en algunas fotos. Me explica que la mayoria de nuestras canciones tienen contenido político. Si no es lo que se canta, es la música (N. de la R: cantan canciones partisanas)La Federación nos mete sanciones una y otra vez, pero es porque somos Livorno, somos pequeños, somos de izquierda. Yo no he visto sanciones a Lazio por su filiación fascista, ¿y tú? Entonces, como estas sanciones perjudican al club porque son económicas, decidimos no cantar mas esas canciones. O sea que casi que no cantamos.” Todo esto explica una de las pocas banderas que se ven colgadas en el estadio:

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En este fútbol de los patrones lo que cuenta no son los hinchas sino sus millones

Antes que finalice el primer tiempo, la tarde se empieza a complicar cuando el Piacenza abre el marcador (minuto 1.45 del resumen). Los hinchas visitantes deliran (?) y así llega el entretiempo. Hora de ir a tomar una birra.

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Amor por los colores
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Que la cuenten como quieran

Tras el entretiempo, regreso feliz a la tribuna con mi cerveza presto a disfrutarla bajo el sol. Claro, el partido era una garcha atómica (?). Para colmo, a los dos minutos de arrancar el complemento, Piacenza toma ventaja de dos (minuto 3.25 del resumen). Una catarata de puteadas baja desde una tribuna que se termina de descajetar cuando su equipo se come un gol increíble (minuto 4.20 del resumen). Tal fue la reacción de los hinchas que uno de ellos, en el afán de demostrar su enojo por el gol perdido, me tira la cerveza al piso. Se ofreció a pagarla gentilmente. Primero desistí, luego insistió tanto que terminamos arreglando en que lo haría luego del partido. La negociación fue interrumpida por el golazo de Maritato (minuto 4.45 del resumen) que acortaba distancias. Ahí la gente empezó a cantar un poco más, aunque bien podríamos decir que era una canción bastante inocente, pero al menos incluía un Piacenza merda (?).

El equipo siguió yendo para adelante y el entrenador Foscarini manda a la cancha al brasileño Murilo, quien supo jugar dos años en la Primera División del fútbol portugués. Al anunciarse el cambio pienso que puede ser el jugador que meta algo de gambeta y desequilibrio, pero algunas risas y la desaprobación por parte de algunos hinchas me hace pensar que no iba a ser así… y fue tal cual. Parado casi como wing derecho, solo pudo desbordar en una ocasión y eludir a un rival en otra. Tal era la desilusión que llegué a escuchar perfectamente un grito que partió cerca mio: “dale, andá al fondo! Sos brasilero!”. Cuando la tarde parecía que se le complicaba al conjunto amaranto, apareció su goleador Marco Cellini (minuto 6.40 del resumen) que con una soberbia media vuelta igualaba el marcador. El 9 fue el mejor jugador del local, refrendando de esa manera su enorme trayectoria en el ascenso italiano: 143 goles en 465 partidos a lo largo de su carrera. Una especie de Damián Akerman pero sin pecheadas frente a Difesa e Giustizia (?). A pesar que lo buscó y lo buscó, la cosa quedó en empate. El tano que me tiró la birra me recordó que debía pagarmela. Cuando bajamos, el puestito de venta ya había cerrado. DOLOR.

De esta manera finaliza la aventura por Livorno, un pueblito que carece de valor turístico pero que aún así tiene todo: puerto, un mercado de víveres frescos, dos fortalezas marítimas, una comida excelente y un equipo de fútbol que a pesar de ser bastardeado por quienes sólo piensan en el dinero, sigue luchando por volver adonde le corresponde, la Serie B. Siguiente destino: Turín. Hasta la proxima!

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