Los hijos bobos de Nivel X

Como si los “análisis” y los productos hechos a base de redes sociales no alcanzaran con joderle la vida al futbolero promedio, aparecieron los programas donde salen adolescentes (y algunos boludones grandes) jugando a los jueguitos en los principales canales deportivos.

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Antes del tema que nos compete, un pequeño párrafo para explicar el título, porque si bien en este blog indie muchos se hacen los pendejos, ya varios peinan canas (hablando de aquellos afortunados que tienen algo para peinar, claro) y pueden no estar al tanto de algo que pasó hace más de 10 años.

Nivel X fue un programa sobre videojuegos que se emitió entre 1997 y 2005 por Magic Kids, conducido por Lionel Campoy (más conocido como Bobby Goma) y Natalia Dim, a quien más de uno ha querido invitar a fichinear a casa (?). A lo largo de casi 300 programas, nos enseñaron a los niños del Brasil criados en el menemismo puro y duro noticias, novedades y trucos en materia de tecnología y jueguitos. Cada consola con su “especialista” y recordando que el de Nintendo era un careta. SEGA +10, sorete. Además contaba con campeonatos de Daytona, donde el campeón se llevaba una Play 1. Oh, qué épocas.

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– Y decime… Eso te sirve con las mujeres? – No, nunca la pongo.

Este programa, casi considerado de culto, fue la base sobre la que se cimentó una era tecnológica con viajes a la estratósfera y miles de pendejos de mierda haciendo fatalities en el Mortal Kombat, rescatando a una princesa que no veía tan mal el tema del patriarcado en el Mario Bros, cagándose a cadenazos en el Road Rash, o haciendo goles en el viejo y querido International Super Star Soccer Deluxe.

Ese germen pasó al siglo XXI con todo lo bueno y todo lo malo que eso implica. Por un lado tenés un FIFA que te caés de culo y por el otro, tenés una sarta de vagos que como le ganan a otros vagos pasaron a ser profesionales y viven de eso. Y antes de que lo preguntes: si, algunos cobran más que vos.

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Tiene cara de boludo, pero así como lo ven se clava cinco pajas por día

Ya es tarde para evitarlo. Los fanáticos de los llamados DEPORTES ELECTRÓNICOS (se llaman así en serio y los jugadores hasta se consideran atletas los muy hijos de puta), llenan estadios para ver a otros tipos jugando a los jueguitos. Un montón de chabones sub-30 alrededor de todo el mundo, divididos por disciplinas (Dota, League of Legends, FIFA) compiten para ser el mejor de todos. Claro que nada de esto es por puro hobby: el año pasado el equipo chino Wings Gaming se llevó más de 9 millones de dólares (casi 2 palos verdes por player). A nivel mundial, la industria produjo cerca de 490 millones de dólares en ingresos y se espera que en 2019 se superen los 1.000 millones.

Obviamente, al haber tanta guita dando vueltas (y con la pauta publicitaria más barata que en un deporte de verdad) el mundo del fútbol vio con buenos ojos su desembarco. Equipos como París Saint Germain, Manchester City, Schalke o Ajax ya tienen representación con su equipo de eSports, a los que se sumaron recientemente River y Boca, disputando hace poco el primer superclásico virtual.

Los canales de TV tampoco se quieren quedar afuera, por lo que en emisoras que uno consideraba serias, o al menos no tan cachivaches, como ESPN y TyC Sports, cada una tiene su propio programa de gaming.  ¿Qué se esconde detrás de esta iniciativa? ¿Capturar al público adolescente? Pensábamos que eso ya lo hacían con los programas que siempre prometen analizar el fútbol de una nueva perspectiva pero que siempre terminan siendo cuatro gordos de saco gritando incoherencias; con los programas como los de Diego Díaz en los que tarde 36 minutos reloj en redondear una idea o en la venta de humo en toda su programación, como la llegada de Lugano a River, Seedorf a Boca o una rodilla sana para el Pipi Romagnoli en San Lorenzo.

En el caso de TyC, acompaña su caída en la desgracia con la transmisión de la Liga, conformada por 12 jugadores, divididos en dos grupos de seis. La primera fase se disputa a un partido entre los integrantes de cada zona y los cuatro mejores avanzarán a cuartos de final, donde se jugará al mejor de dos encuentros. El certamen se desarrolla en la modalidad FIFA Ultimate Team, por lo que cada jugador debe armar su propio equipo, aunque con un límite de monedas puesto por la organización. En las fechas 1 y 2, los participantes presentaron elencos de 200K, mientras que en la 3 y 4 son conjuntos de 300k. Y en la 5, de 350. Un pequeño detalle: reparte 300 mil pesos en premios. Trescientos mil.

Anteriormente hablábamos de River y Boca. Es que con motivo del pasado superclásico se jugó el primero en su variante virtual. La transmisión de este megaevento (?) marcó un antes y un después, veremos si para bien o para mal. Los jugadores profesionales Franco Collagrosi y Francisco “Patán” Sotullo, terminaron empatando 1-1, con relatos de Juan Pablo Marrón y toda la bola, como si fuera un partido de verdad.

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Prestá atención a esta parte: la idea es que todos los clubes cuenten con un jugador profesional que competirá en una liga en paralelo con el fútbol local, tanto en calendario como copas locales. Incluso se proyecta una Copa Argentina que otorgue la clasificación a competencias a nivel Conmebol. Por suerte la AFA es un quilombo y nada de esto se está concretando.

Lo que si hay por el momento es transmisión de partidos (con análisis de los protagonistas y todo eso), una tendencia que hasta excede a los juegos de deportes teniendo en cuenta que fue furor en las redes (modo Infobae /off) cuando el equipo argentino de Counter es el subcampeón mundial porque ni para eso nos da el cuero. Todo esto, por supuesto, viene en detrimento de lo que cualquier hijo de vecino quisiera ver en un canal de deportes, que son deportes. Si, suena re loco, pero cuando llego a casa quiero ver un partido de lo que sea, pero que por lo menos sea real. Ni Juan Ignacio Chela leyendo al tuitero famoso del día, ni Nati Jota mostrando el Instagram del goleador de la liga húngara, ni el programa de Diego Díaz, Azzaro y Lunati, cuando mucho menos sida fue el que mató a Freddie Mercury.

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En fin…

¿Habrá llegado el momento de que lo virtual venga a copar la parada? ¿Y si el fútbol no vuelve más y tenemos que conformarnos con ver a dos gordos jugando al FIFA? Esperemos que no, en un Barcelona – Real Madrid prefiero apretar los botoncitos yo mismo.

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