America soccer story: cuando el fútbol estuvo a esto no más de convertirse en uno de los deportes nacionales de Estados Unidos

Uno pensaría que el fútbol en Estados Unidos, cual algún club argentino exitoso, nació apenas a finales de los 90. Y no: la historia de nuestro amado deporte en los Estados Unidos no solo es antiquísima, sino que tuvo por algo más de una década una de las ligas más competitivas del mundo y con una popularidad tal que estuvo a punto de convertirse en uno de los deportes favoritos de los yanquis, al lado del béisbol y el fútbol americano. ¿Cree que es paja? Pase, siga, lea.

Entre las creaciones más brillantes que esta decadente humanidad ha sacado jamás de los jamases está el ultraconocido segmento aquel de Los Simpsons en el que todo Springfield se vuelca al estadio a ver un partido de soccer entre México y Portugal. Como sabemos todos (el que recién se entera lo invito a que se auto cuestione qué verga ha hecho en su vida) el tan esperado match termina en cipote de verguero, ya que el respetable se sintió engañado por lo que resultó un pásame_la_pelotica-y-te-la-devuelvo tan simplón como ver hoy un equipo de Pep Guardiola. Nada podía haber resumido mejor la tan típicamente gringa incomprensibilidad por nuestro fútbol que esos cuatro y algo de minutos de ese capítulo, que ni un Jack Kerouac pasado de fafafa después de recorrer todas las canchas del país lo hubiese plasmado de una manera más brillante.

Gente curiosa los gringos: adoran ir en familia a coliseos de todos los tamaños – desde inmensos a megagigantes – a ver como un montón de carros a punto de chatarrizarse se hacen mierda entre ellos. Son fanáticos de carreras de autos en las que ves como un bobo a 40 bólidos (?) uno al lado de otro dando vueltas en una pista perfectamente elíptica, dale que dale vueltas como por mil horas de tal modo que al final no sabes quién putas va de primero y quién de último. Son fieles cultores de la filosofía “no hay empates en el deporte“, y por eso se inventaron reglas en las que de ningún modo un partido termina sin que haya un ganador porque winners take all. Siguen con fervor infinidad de deportes cuál más raro el uno que el otro, algunos con tantas pausas que se demoran 4 o 5 horas en total, otros en los que son tan o más importantes los golpes que se dan los jugadores que el partido como tal, y hasta alguno en el que hombres y mujeres “pelean” en un escenario y ambientación tan falsos y postizos que no logran engañar ni a un hincha de Racing.

Épocas en que los gringos en fútbol literalmente didn´t exist… Los imperialistas del Siglo XX (de azul) contra los del Siglo XIX en un amistoso en Los Angeles en 1985, que ganaron los ingleses 5-0.

Pero del fútbol, históricamente, pocón. Aunque recientemente nuestro deporte agarró popularidad allá (es uno de los más practicados por los sub 18) y un porcentaje del público yanqui ya asiste con relativa regularidad a los estadios, hasta hace unos 20 – 25 años el fútbol (soccer) era para los gringos ese raro y aburrido deporte de chicanos y/o de europeos. Así que su práctica, salvo esporádicos intentos que no cuajaron (como el de la NASL setentosa), era mínima a nivel profesional, lo que redundó obviamente en el nivel de su combinado nacional. Para los que crecimos en los ochenta ver a una selección de fútbol yanqui era tan exótico como una de St Kitts y Nevis; sus jugadores eran una mezcla de latinos medio pelo (con nombres que parecían sacados de películas de pandilleros de Los Angeles, tipo “Mike Ramírez” o “Rick Artunduaga”), negros que parecían atletas peleados con la pelota y blancos con menos pique que un dulce de leche y con menos malicia que la Liga de las Naciones. Nunca clasificaban a los Mundiales (cuando lo hicieron en 1990 fue la primera vez en 40 años) y generalmente cosechaban solo derrotas, tanto de visita como en los megaestadios semivacíos en los que jugaban de local y en los que se notaban aún las demarcaciones de cada 10 yardas de fútbol americano. Para los gringos, FÚTBOL era el suyo, el de la NFL: el nuestro era solo algo exótico que llamaban soccer.

Y yo me pregunto (?) ¿por qué? ¿Por qué motivo en especial el país más poderoso del mundo nunca desarrolló ese nivel de competencia y/o afición al fútbol como sí pasó en otros países? ¿Siempre el fútbol en Yanquilandia tuvo esa historia así de marginal, de outcast, de olvidado por la afición? Estas preguntas me evitaban alcanzar una vida plena y essitosa, así que me dio por averiguar cómo fue la prehistoria del fútbol en la USA, y fíjate la sorpresa al dar no solo con una historia más antigua y rica que muchos países de latinoamérica, sino al conocer que en los años veinte el fútbol en Estados Unidos era uno de los deportes favoritos del país, con un campeonato de muy alto nivel de competencia y con más popularidad que el fútbol americano y el básquetbol. ¡Chúpate esa! Ya te cuento como fue.

Once upon a time in America

Fall River Rovers, uno de los Five Bigs (?) del fútbol gringo en su prehistoria, posando en 1917 con el trofeo de la National Challenge Cup, el torneo de copa nacional que aún existe y hoy se llama Lamar Hunt U.S. Open Cup

La práctica del fútbol es tan antigua en Estados Unidos que se remonta a los tiempos de la Guerra Civil. No, no es un chiste bobo de stand up comedy: en verdad los primeros indicios de la práctica de fútbol en ese país se remontan a 1862 (!!). El que es considerado más o menos como el primer club yanqui, un tal Oneida Club, se formó ese año por estudiantes de varios colegios de élite de secundaria del área de Boston, y cuando digo “masomeno” es porque aún no se sabe a ciencia cierta si jugaban fútbol o rugby, o un hechizo entre ambos. Lo más probable es que fuera este último, debido a que en esos tiempos aún no estaban codificadas las normas oficiales del fútbol moderno; el caso es que este es el primer club que practicó cualquier forma de fútbol organizado en el país de Anne Hathaway. A pesar de durar solo cuatro años, el legado del club fue suficiente como para que después de la Guerra Civil la práctica de patear the little ball creciera gradualmente, siempre restringida a colegios y universidades de clase alta, que comenzaron a organizar equipos y a jugar torneos internos, cada uno con sus propias reglas. Por ejemplo, en universidades como Princeton lo jugaban con 25 jugadores por equipo con el encuentro dividido en entradas (como en el béisbol), y con un número máximo de goles en total a alcanzar (algo así como en voleibol)… si usted no ha dicho en este punto “Gringos maricas” lo diré yo.

Ya en 1869 se registra el primer juego intercolegiado de fútbol – a su vez el primer juego entre dos instituciones organizadas – entre las universidades de Princeton y Rutgers, con una melcocha de reglas de la Football Association (o sea, el fútbol que nos gusta, con cancha de 110 * 70 m y arco de 7.32 m) con gringadas como lo de 25 jugadores por equipo, la posibilidad de agarrar el balón con las manos y la victoria para el primer equipo que anotase 6 puntos/goles/coso. Es por esto que este partido también es considerado también como el precursor de lo que los gringos llaman Gridiron Football (o sea el fútbol americano y sus variantes), como nos explicó bien el Primo Cucu en este post. Desde ahí las universidades en el país intentaron unificar reglas debatiéndose entre si orientarse más hacia el rugby (con tries y llevando el balón con la mano) o el fútbol, pero al final se fueron decantando por el primero, de tal modo que ya para 1876 todas habían abandonado la práctica de lo que después sería soccer en beneficio de lo que se terminaría siendo esa suerte de espectáculo robótico de un blanco mandando a correr y a chocarse a una hueste de negros hiper hormonados, todos bien mariconamente protegidos por cascos y armaduras de plástico envueltas en telas brillantes multicolores, en encuentros que parecen más un concierto de pop que un partido. Total que ese año prácticamente el fútbol (el nuestro, carajo) universitario desapareció y con esto el deporte agarró otra vía.

El Bethlehem FC, después Bethlehem Steel, uno de los clubes poderosos de la prehistoria del fútbol yanqui

¿Y cual fue esa vía? La de la gloriosa clase obrera. Con la creciente prosperidad del país llegaron desde Europa muchos inmigrantes que venían a ganarse la vida en otros lares y que además estaban picados por el football little bug (?). Así fue que a partir de 1880 en los grandes centros industriales del Noreste yanqui (el American Northeast que comprende los estados de New York, New Jersey, Rhode Island, Massachusetts, Connecticut, New Hampshire, Vermont, Maine, New England y Pennsylvania) como Nueva York, Boston, Chicago, Filadelfia, Baltimore, Richmond, entre otros) se comenzaron a formar clubes y después ligas regionales, la mayoría asociados a inmigrantes, todos de clase obrera. Ah, sí, porque por lo que comentamos arriba, las clases altas se fueron identificando con el gridiron y los trabajadores tomaron la posta por el soccer (ya explicamos en otro post que la palabrita no tiene nada de gringa). La práctica del fútbol fue creciendo paulatinamente por toda la región Noreste del país e incluso pegó hasta el otro lado: en Denver y San Francisco, y desde 1880 hasta 1920 proliferaron los intentos de campeonatos nacionales, multitud de ligas regionales y asociaciones oficiales. Y aunque se lograron pasos puntuales como el establecimiento de la Copa nacional y el entusiasmo crecía entre el público, algo quedaba faltando siempre; entre la falta de organización, las larguísimas distancias por recorrer y la fuerte asociación del fútbol con inmigrantes y con los centros industriales, el fútbol nada que terminaba de pegar el gran salto, hasta que…

…llegó la American Soccer League (1921–33) y A New era rises 

El año bisagra (?) del fútbol en Estados Unidos fue 1921. Ese año las ligas más representativas – todas semiprofesionales o amateur – estaban en dificultades financieras y en problemas organizativos. Además los dueños de los clubes más importantes (ergo, los de más billete) de los torneos regionales estaban frustrados porque sentían que solo se limitaban a subsidiar a los equipos más pobres mientras ellos dejaban de ganar plata (upa, qué raro los gringos con esa falta de solidaridad comunal). Por lo que varios dueños de clubes pertenecientes a dos ligas del Noreste se reunieron en el Hotel Astor de Manhattan para formar un campeonato totalmente profesional. La llamaron la American Soccer League (ASL para los amigos), y te cuento que con esta comenzó la que se llama “Primera Edad Dorada del Fútbol de Estados Unidos“. La intención de los dueños del nuevo campeonato fue montar la primera liga profesional de nivel top del país, y yes, dad (?); el torneo que se formó tuvo el suficiente prestigio para competir por jugadores europeos de nivel de selección, y eso junto con el impulso económico de los clubes logró que entre 1921 y 1931 el nivel del fútbol estadounidense fuese altísimo. El primer torneo se jugó entre 1921 y 1922 y fue un éxito total: ocho equipos participaron en un torneo de todos contra todos a 24 partidos (tres vueltas completas y monedas). Y aunque uno de los clubes desertó temprano, el interés del público fue masivo y el torneo se aseguró su continuidad.

El partido entre Bethlehem Steel (con la B en la camiseta) y Fall River era un clásico de esos días. Menos mal que no tenían descenso, si no esa camiseta era un easy target para cánticos rivales

Con la American Soccer League el fútbol en el país alcanzó por primera vez niveles de popularidad masivos, y cuando digo “masivos” es que era normal jugar con estadios llenos y asistencias mayores a 10,000 espectadores, números que se comparaban o superaban a los de la NFL (fútbol americano). Con modificaciones mínimas al juego como el uso (en algunas temporadas) del sistema de promedios (partidos ganados sobre jugados, algo así como en el béisbol) en vez de los puntos para definir la tabla de posiciones, las sustituciones durante el partido o el uso de una “caja de castigo” detrás de los arcos para mandar por un tiempo fijo a los jugadores amonestados, el deporte se acomodó al gusto del público gringo. La gente asistía masivamente a los partidos de los principales clubes (como se ve en el video de arriba, en el que uno de los clubes de la ASL gana la Copa Nacional) y se fue generando afición. Tanto que ya el vice de la Liga declaraba en 1925 que “el soccer está haciendo un gran progreso y en un futuro no muy lejano estará solamente detrás del béisbol como el deporte profesional predominante en Estados Unidos“. ¡Ja!

Hablemos de los equipos participantes: la característica principal de los clubes profesionales de fútbol estadounidenses de la época era su fuerte filiación con empresas y empresarios privados, y esto se reflejaba en los propios nombres de los mismos. Por ejemplo, uno de los dominadores de las ligas de esos años, el Bethlehem Steel F.C. pertenecía a la siderúrgica del mismo nombre que mandaba en el mercado de aceros de la época. Por esto también no solo las grandes ciudades como Nueva York albergaban clubes profesionales, sino pequeñas y desconocidas para uno como Fall River (¿eh?) en Massachussets o Pawtucket (¿ah?) en Rhode Island, que daba la casualidad eran la sede de fábricas pertenecientes a los propietarios. Muy American Way todo. Los dueños variaban entre respetados industriales fanáticos del fútbol, o del billete, o de ambos, hasta oscuros, eh, empresarios que apestaban a vínculos con el crimen organizado.

Y ya que tocamos el tema, vale la pena repasar algunos de los clubes históricos que participaron de la ASL:

El Fall River Marksmen se fundó en 1922 a partir de los restos de otro club perteneciente a una liga semiprofesional de Nueva Inglaterra. Lo de “Fall River” es por el nombre de la ciudad en la que estaban basados, una poco conocida pero próspera localidad de Massachussets con una boyante (?) industria textil y con una altísima proporción de inmigrantes europeos, sobre todo de Portugal y las islas británicas. Esto explica por qué esta población (120,000 habitantes en los años 20, hoy reducida a 88,000) tenía una altísima fiebre por el soccer, con abundantes clubes surgidos en la preguerra de los que destacó este, el más veces campeón de la ASL (seis en total). Incluso algunos historiadores consideran a Fall River como “the America´s soccer capital” (en serio), y ni los años de debacle ni la predominancia de otros deportes le quitaron el gusto a patear la pelotica dentro de un arco con redes. Datos sueltos: dos de los más grandes jugadores de la historia de Estados Unidos vienen de esta ciudad: Bert PatenaudeBilly Gonsalves (ambos jugaron el Mundial de 1930); también en la selección que le ganó a Inglaterra en el Mundial de 1950 había dos hermanos de esta ciudad (Ed y John Souza, y nótese la predominancia de apellidos portugueses). El dueño del club era un empresario local llamado Sam Mark (de ahí lo de “Marksmen“), afiebrado por el fútbol que siguió creando y apoyando clubes durante toda su vida, y cuando le quedaba tiempo se dedicaba a montar cantinas y nightclubs.

The biggest, far away

Los Marksmen jugaban en el que se considera uno de los primeros estadios dedicados al soccer en Estados Unidos, el Mark’s Stadium, en la localidad cercana de Tiverton (Rhode Island), justo al ladito del límite estatal con Massachussets ¿Y por qué no en Fall River? Porque el dueño, a smart ass (?), quería evitar temas impositivos en su estado. El club desapareció en 1931 al ser trasladado a Nueva York y después a New Bedford (Massachussets).

Ya mencionemos a Bethlehem Steel F.C. fundado en 1907 y que existió hasta 1930 basado en la ciudad de Bethlehem (Pennsylvania). Como comentamos, el propietario del equipo era la compañía de acero del mismo nombre, y aunque para el primer torneo de la ASL decidieron desarmar al equipo y cederle la ficha a uno de Philadelphia (que fue el primer campeón), para 1923 retornaron y se convirtieron en uno de los poderosos de la década. Fueron campeones una vez. Vale la pena mencionar también a J. & P. Coats (!!!), patrocinado por la compañía de textiles del mismo nombre y que jugaba de local en la localidad de Pawtucket (Rhode Island). Se fundó en 1900 y desapareció en 1930. También participaron clubes como el Boston Soccer Club, el New York Field Club, Brooklyn Wanderers, Philadelphia Field Club, Newark Skeeters, New Bedford Whalers, Providence Clamdiggers, Indiana Flooring… como se ve no solo eran de las grandes metrópolis del Noreste yanqui sino de ciudades que no conoce ni el Big Motherfucker, pero cuya característica era ser centros industriales pequeños pero muy pujantes con una proporción importante de inmigrantes europeos.

Los de J&P Coats le cantaban a los de Bethlehem Steel “Oh, what a mess being of Bethlehem and steeler / in a metallurgy factory have to live / your sister is shaking her walllet / your mother doing blow jobs anywhere

El poderío económico de los clubes fue tal que atraían a jugadores de nivel del otro lado del charco: fue así que clubes como Bethlehem Steel o Fall River Marksmen contrataban como “empleados de sus fábricas” a jugadores ingleses y escoceses internacionales con sus selecciones, ofreciéndoles mejores salarios que los que tenían en su tierra natal. Así la ALS se fue nutriendo de jugadores venidos de Chelsea, Manchester City, Motherwell, Dundee United, St Patrick Thistle o Rangers. Pero además el nivel de los jugadores locales era alto: aparte de los mencionados arriba Bert Patenaude – considerado “the Babe Ruth of American soccer“, sin (?) – y Billy Gonsalves, estaban el goleador Archie Stark y los arqueros neoyorquinos Bobby GuedertPete Renzulli, tipos que uno ni puta idea que existían pero que son leyendas en el fútbol gringo de todos los tiempos.

Después del éxito de la primera temporada la liga siguió creciendo en interés, nivel y competitividad paralelamente con el ingreso de billete. Así que para su cuarta temporada, en 1925 ya estaba prácticamente desplazando en popularidad a la naciente NFL como el segundo deporte favorito del país. Para su cuarta temporada se añadieron más equipos de las vecinas ligas semipro de Nueva Inglaterra, Philadelphia y Boston. Este último, el Boston Wonder Workers (!!) se metió la mano al bolsillo trayendo de Rangers al veterano internacional por Escocia Tommy Muirhead y al otro seleccionado Alex McNab (con el salario exorbitante para la época de 25 dólares por semana). El nivel de la liga atraía también a equipos europeos, como el all dick-cut (?) Viena Hakoah, que en una gira de exhibición contra clubes y combinados de la ASL en 1926 atrajo en partidos sucesivos 25,000, 30,000, 36,000 y finalmente 46,000 espectadores embriagados de la soccer fever. El futuro se veía promisorio.

No sé qué tal jugaban, pero si me dicen que los sacaron de una pandilla de Boston que distribuía whisky ilegal, te la creo

The End

Cuando todo pintaba maravillosamente bien para la ASL en particular y el fútbol profesional en general en Estados Unidos, vino la llamada Soccer War, una agria disputa entre el organismo oficial rector del soccer nacional – y reconocido por la FIFA -, la U.S. Football Association (USFA) y la ASL. En teoría la ASL dependía de la USFA, pero en la práctica los clubes de la liga eran muy reacios a aceptar su control debido a las restricciones y obligaciones exigidas por el organismo y la FIFA (sobre todo en el tema de contratación de jugadores extranjeros, cosa por la que la FIFA ya había sancionado incluso a la USFA). Así fue que una disputa por la coincidencia de las fechas de varios partidos de la US Open Cup (torneo de copa regida por el ente nacional) con los de la ASL llevó en 1928 a una pugna por ver who had the longest cock: de ahí derivó a un boicot de la liga profesional al torneo de copa nacional, el rompimiento del boicot por tres clubes de la ASL, la expulsión de dichos clubes del torneo, el apoyo de la FIFA a la USFA, la formación de una liga paralela por parte de la USFA… todo sazonado de sórdidas acusaciones y negociaciones interminables.

Todo lo cual se arregló, más que todo por agotamiento, en 1929… precisito dos semanas antes del Jueves Negro. Ya para cuando la disputa había terminado la afición estaba desilusionada y confusa por el mierdero organizativo y de competiciones paralelas, y entre eso y la Gran Depresión – no solo llevó a varios clubes a la desaparición sino que golpeó la economía de la base de la afición – , el nivel del campeonato bajó dramáticamente, las asistencias mermaron y finalmente la American Soccer League desapareció como competencia en 1932.

Después de su desaparición se formó otra liga llamada igual que la anterior solo parecida en el nombre, pues sus equipos eran amateur o semiprofesionales. Ergo, el nivel de ese tornoe bajó a niveles mínimos, y ajá, esto alejó aún más a los aficionados, por lo que a partir de 1932 la práctica del fútbol profesional en Estados Unidos desapareció y con ella, paulatinamente, el nivel competitivo del país y el interés del público en general. A pesar que en algunas regiones como New England o St Louis continuaba habiendo afición, el fútbol en Estados Unidos dejó de existir en términos de popularidad, y su juego ser restringió a nivel aficionado y a torneos de bajo alcance. De hecho, toda la rica historia del fútbol pre-1930 y específicamente de la ASL cayó en la completa oscuridad, y durante 40 años el soccer fue descendiendo paulatinamente para los gringos hasta la escala de los deportes solo vistos en ESPN The Ocho.

Y así fue como el soccer se perdió la oportunidad de ser uno de los principales deportes de Estados Unidos. No me la estoy fumando: para la mayoría de historiadores del fútbol yanqui es claro que si no hubiesen caído en disputas huevonas, si los clubes hubiesen mantenido la base de fanáticos que tenían, si hubiese habido más apoyo del organismo nacional, muy probablemente el soccer hubiese sido un deporte tan típicamente estadounidense como el fútbol americano o el básquetbol (!!!). Ahora por allá los tiempos para el fútbol son los mejores con la MLS, la liga que de manera inteligente (y evitando los errores del pasado con la bizarra NASL del Cosmos de Pelé) ha ido introduciéndole el bicho de nuestro deporte a los rednecks. Pero imagínate que la American Soccer League de los años 20 hubiese tomado mejores decisiones que las que tomó: hoy seguro esos madafaca fueran no sé si potencia pero sí una a nivel de Argentina, hasta tuvieran algún título del mundo, y nos hubiésemos perdido el glorioso momento del capítulo de Los Simpsons. De la que nos salvamos….

Fuentes de información y fotos: 1, 2, 3, 4

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