¿El futbolista es un trabajador?

Esta semana Lucas Biglia, volante de la Lazio y la selección argentina, en una charla que organiza el club romano para jóvenes sostuvo que “El jugador de fútbol no es un trabajador” y nosotros queremos abrir el debate.


¿Cuáles fueron los argumentos de Biglia para sostener su postura? “hacemos lo que nos gusta”, “trabajador es que se levanta temprano y no llega a fin de mes” y más frases del mismo cánon… creemos que se puede  argumentar algo mejor que eso (?).

VOT SI

(*) Por EL GORDO CUCU

Agarrá un conito y eludilo Kuka (?)

Vayamos con un Karl Marx for Dummies (?) para sostener el porqué de esta postura. El autor alemán hace la distinción entre dos grupos de personas: los trabajadores y los capitalistas, y sostiene que la relación que entablan estos es más o menos así: el trabajador realiza una actividad por la cual recibe un salario y el capitalista extrae de esa actividad realizada por aquel un excedente llamado plusvalía -o sea, ganancia-.

Bajo esta lógica el futbolista es sin lugar a dudas un trabajador más -a menos que seas Juan Sebastián Verón jugador/presidente de Estudiantes de La Plata (?)-. Podrá ganar mucha más plata que otro (o no, porque no todos los jugadores de fútbol juegan en la Lazio) pero uno es trabajador no por lo que gana sino por su condición de tal. Otro tema es si éste puede llegar a tener conciencia de esa condición… pero eso no me sirve como argumento así que no lo pienso desarrollar es harina de otro costal. La cuestión es que al jugador se le exige cumplir con ciertos requisitos a cambio de un salario, por lo que su práctica lo constituye como uno.

¿Quién se aprovecha, o no, de su desempeño? El club que lo contrató. Incluso esa institución tiene una estructura jerárquica similar a la de cualquier compañía. Está el presidente en la cima de la pirámide, lo siguen el DT, los jugadores, así hasta los colaboradores en su base. ¿Sus condiciones de contratación son particulares y extraordinarias? si, obviamente, pero el proceso por el camino que atraviesa es casi el mismo que el de cualquier trabajo: si lo hacés bien te aumentan el sueldo, pasás a un trabajo mejor…y usás un uniforme más bonito (?); si lo hacés mal te despiden cuando haya un gobierno neoliberal en la próxima “reducción de personal”.

Si uno tiende a pensar que “trabajo” es estar 9 horas sentado rascándote en una oficina, tiene razón (?) pero esa es una formas de trabajo y  existen millones de otras. El del futbolista en sí es un trabajo particular, pero ¿No es un trabajo porque hace lo que le gusta? Capaz que a alguien le guste su trabajo y no por eso deja de serlo… pero si él piensa así entonces que lo haga gratis como Riquelme en Boca y ahí le voy a dar la razón (?)

VOT NO

Perdoname, si alguna vez fui descortés.

(*) Por Cachengue

La gran frase de Norberto Pappo Napolitano aplicada a DJ Deró sirve como ejemplo ante la respuesta de Lucas Simple Jack Biglia. Un jugador de fútbol de Primera División tiene grandes ventajas respecto al trabajador promedio que no sólo envidia su status de futbolista sino su rutina. Pocas horas de entrenamiento por día, más dinero del que podría incluso soñar, acceso a lugares VIP, protección o blindaje periodístico ante alguna macana realizada fuera de las canchas. ¿Acaso algún trabajador tiene estos beneficios extras? El futbolista es un privilegiado de la vida que logra con mucho menos esfuerzo mucho más dinero. Obtiene una enorme plusvalía en base a su talento.

Los primeros jugadores de fútbol no se dedicaban totalmente al fútbol sino que eran entusiastas que paseaban su talento por los clubes como amateurs. Los que descollaban supieron ser ñoquis de empresas tanto estatales como privadas, merced a su talento con los pies. Siempre vivió de privilegios, de excesos y no cultivó una cultura del trabajo. Así fue como cuando a varios, una vez que despilfarraron la guita fácil, terminaron en la miseria sin chance alguna de salir adelante con alguna otra profesión. Ejemplos como los de Corbatta y Garrincha abundan en el historial. Otro beneficio de los futbolistas de elite era salvarse del Servicio Militar Obligatorio por ese mismo motivo. Una vez llegado a Primera, el futbolista tiene todo servido en bandeja. Siquiera tienen que trabajar en una conquista, las botineras le solucionan esa faena.

El futbolista vive en su entorno y por ende peca de individualista, perdiendo el contacto con la realidad cotiideana. Incluso Brian Sarmiento y Ricardo Centurión se amenazaron con agarrase a piñas en barrios pulenta como Puerto Madero (?). No le interesan los problemas económicos que puedan tener sus colegas menos afortunados (pocas huelgas se han realizado en Futbolistas Argentinos Agremiados con apoyo de los capitanes de Primera División) con una posición acrítica del sistema que los beneficia. Juan Cruz Komar mostró esa realidad con el supuesto “gorilaje” del plantel de Boca al que Pablo Pérez aludió golpeandose el pecho a lo King Kong a través de las redes sociales.

Nadie les niega el esfuerzo o los merecimientos para llegar a ese status privilegiado. Pero el fútbol no funciona como un trabajo. No se parece en nada a la realidad del 99,9 por ciento de los trabajadores.

 

Anuncios