Pelota de Papel: Un Típico Almuerzo de Domingo

Hoy en nuestra querida sección se nos dio por experimentar con ácidos y como somos recontra retro, volvemos a un viejo vicio, por lo menos de quien escribe. Si, vicios de NERD: Estamos hablando de Elige tu Propia Aventura, esa serie de libros publicados en los 80′ donde se partía de una idea base y después el libro tenía un desarrollo diferente de acuerdo a las opciones que tomara el lector. Pues bien, apelando a la nostalgia como Stranger Things (?), hoy traemos un relato de ese estilo, en un despliegue de producción sin precedentes por tierra, aire y mar.

UN TIPICO ALMUERZO DE DOMINGO

Los rayos de sol se filtraban por entre las cortinas cuadrillé rojas y blancas de la ventana de la cocina y le daban una tonalidad viva a los fideos que yacían, uno al lado del otro, tendidos sobre la mesada completamente enharinada. Elsa, a pesar de los dolores que le causaba un asomo de artritis en su muñeca, le seguía dando a la Pastalinda y sacando las tiras amarillo blancuzca de los fideos al huevo, como le gustan a los nietos. Detrás suyo burbujea el caldo con unos pedazos de carnaza que se van tiernizando como sólo ella sabe hacerlo, como lo vino haciendo hace años todos los domingos, con la familia reunida en la mesa. Sabe que hoy va a necesitar apelar a todos los recursos con que cuenta para que los almuerzos sigan siendo como siempre, porque lo que pasó en la semana tiene en vilo a la familia y ella siente que todo pende de un hilo mucho más fino que estos fideos cinta, así que le sigue dando a la manivela y los sigue sacando, separando, acomodando. Piensa en lo paradójico que para intentar unirlos a todos tenga que separar bien los fideos y la saca de trance la bocina. Van llegando.

Cae su nieta, con Roque, el marido (Un buen muchacho, la verdad que Onofre no fue justo cuando lo calificó de “un pelotudo importante”. Ese Onofre era bravo) y las dos nenas, Morena y Tiziana, que empezaron a corretear por la casa, después de darle un beso a la “Bisa”. La nieta la abraza, la agarra de los hombros y le pregunta “Ya llegaron?” Doña Elsa dice que no con la cabeza y Silvia, su nieta, mira al techo como aliviada. Sabe que está ganando unos minutos de armonía por lo menos.
_Los viejos llegaron?
_Si, tu papi está en el fondo arreglándome el jardín, un amor con este calor…Tu mami se fue hasta el chino a buscar no sé que cosa.
_Si, ahí vi que las nenas ya lo encontraron a papi. Roque, andá a ayudar a mi viejo, querés? No te tires en el sillón ya, dale
_Dejame un ratito de paz que ya sab…_No puede terminar la oración, recibe una mirada equivalente a dos puñales en el centro de los ojos y entonces decide incorporarse y salir al patio.

Se escucha otra bocina y el rugir de un motor potente. Ese es Sergio, sin dudas, Elsa no sabrá mucho de motores pero sabe que ese hace mucho ruido y al Claudio siempre le gustaron esas cosas. Y no le pifia, era él con su señora, la Edith, la modelito esa que nunca le cayó bien pero el nene la defiende tanto…Y Mateo, el hijo, un piel de Judas el pibe igual que el padre de chico, baja disparando con un arma de juguete ensordecedora. Literalmente patea la puerta de entrada hasta que Silvia les abre, entra corriendo y ni saluda, eso lo sacó de la madre, falsa como las tetas que se hizo, piensa Elsa mientras va separando la última tanda de fideos. Los ve entrando a Sergio y a la señora y ve a los dos nietos fundidos en un abrazo, eso la hace emocionar un poco, hasta que Mateo la apunta con la pistola y el ruido casi la hace revolear los fideos por el aire.
_Mateo, dejá de romper las bolas con eso, querés?_ Le grita el padre que entra en la cocina y abraza a Elsa_Hola noooooona, cómo te extrañé!
_Pero si viniste la semana pasada querido?
_Vos sabés lo que me hacen comer en la semana? Entre el nutricionista y Edith con sus dietas me tienen hasta acá, así que hoy me pienso empachar a fideos! Mmmmm, sentí ese olorcito de la salsa, el pan dónde está?
_Colgado atrás de la puerta, no te hagas el zonzo que toda la vida estuvo ahí. Agarralo y hundilo, pero sólo un pedacito eh?
Le da un beso a la abuela y al mismo tiempo hunde el pedazo de mignón en la salsa. Se lo lleva a la boca y cierra los ojos en una muestra de gozo extremo, pero inmediatamente los abre: Otra bocina, y él sabe de quién es. La abuela le pone una mano, con artrosis pero firme igual, en el medio del pecho y lo mira a los ojos:
_Prometeme que no vas a hacer nada, querido
_Si él no dice nada, yo no digo nada abuela. Te lo prometo_Le besa la frente y se va de la cocina. La nona retuerce el repasador como si fuera un pedazo de masa.

Los dos hermanos quedan frente a frente, se mantienen la mirada como si la vida les fuera en ello. El primero en dar un paso adelante es Sergio, que intenta acercarse a su hermano, pero Claudio lo saca con un brazo, enérgico, y sin dejar de mirarlo a los ojos le dice: _Yo no saludo traidores…

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