Cortito y al pie: El paso de Puerto Comercial de Ingeniero White en el Nacional ‘74

Nueva sección, donde recordaremos a aquellos clubes que pasaron fugazmente con más pena que gloria por la máxima categoría de nuestro fútbol. Y qué mejor que arrancar con los protagonistas de la mayor goleada en torneos de AFA.

Los once de Puerto Comercial en cancha de Boca

Para ponernos en situación, vale remarcar que el Club Atlético Puerto Comercial, sin ser uno de los pioneros en la Liga del Sur de Bahía Blanca, fue un equipo determinante en sus primeras décadas. En aquellos años donde nos creíamos los mejores del mundo justamente porque no nos medíamos contra nadie un poco más allá de Montevideo (?), los portuarios ganaron varios campeonatos (algunos en calidad de invicto) en la década del ‘20 y en la del ’30, dejando en segundo plano a Liniers, que había ejercido cierto dominio en los primeros años. El gran nombre surgido en este club es Ernesto Lazzatti, El Pibe de Oro que llegó con 17 años a Boca para terminar jugando 379 partidos en club, ganando cinco torneos locales como jugador, uno como DT, cuatro copas y hasta un Campeonato Sudamericano con la Selección, algo que un tal Messi todavía tiene anotado en el debe (?).

Pasando ya a la década del ’40, los primeros cambios en los torneos de fútbol regional y nacional le permitieron a los de Ingeniero White salir de su zona de confort. En 1943, tras ganar la Liga, se ganó una plaza para el Torneo Provincia de Buenos Aires, que nucleaba a equipos indirectamente afiliados. Le ganó a Quilmes de Mar del Plata y a Sarmiento de Bahía Blanca, obteniendo el derecho a jugar los cuartos de final de la primera edición de la Copa de la República. En el primer partido entre un bahiense y un equipo de Primera fue en cancha de Chacarita, donde el triunfo fue para San Lorenzo (futuro campeón) por 4-1, con goles de Tomas Etchepare, Alfredo Borgnia y dos de Rinaldo Martino, descontando Ursino.

La Copa que San Lorenzo le ganó a equipos importantísimos como Puerto Comercial, General Paz Juniors y Huracán (?)

Haciendo un salto en el tiempo, treinta años después ganó la Liga del Sur, por lo que jugó un cuadrangular para clasificar al Regional. En esta instancia superó a equipos como Santamarina de Tandil, Atlético Paraná de San Nicolás y Jorge Newbery de Junín, a quienes les ganaron la final por 2-1, en cancha de Sarmiento. Como peculiaridad, pasó las diferentes rondas perdiendo como local y ganando como visitante, llegando incluso a ganarle a los juninenses por los goles en esa condición. Así llegó su salto al fútbol grande, impensado para ese lugar a 10 kilómetros de Bahía Blanca, donde actualmente viven poco más de once mil personas.

El Torneo Presidente Juan Domingo Perón estaba conformado por 36 equipos, que fueron repartidos en cuatro zonas de nueve. Los equipos se enfrentaban todos contra todos con los de su grupo y el que quedaba libre jugaba un interzonal. El primer partido lo jugaron el 21 de julio y fue un histórico triunfo para los whitenses por 1-0 ante Newbery en Junín, con gol de Enrique Dekker. Después llegaron los enfrentamientos con equipos de mayor trayectoria en el fútbol grande y la cosa se complicó: 0-3 ante Belgrano, 0-4 ante Banfield, 1-4 contra All Boys, 0-2 ante Central y hasta un inexplicable (?) 2-7 contra Desamparados. Después de un 4-0 en contra ante Central Norte, Puerto Comercial realizó una visita a la Bombonera, donde Boca no tuvo piedad y le ganó por 9-0, con goles de Enzo Ferrero, dos de Nicolás Novello, dos de Mané Ponce (uno olímpico), y cuatro de Osvaldo Potente. La leyenda urbana menciona que, en el que debía ser el partido más importante en la historia del club, el equipo auriverde paró un mix de titulares y suplentes, porque ese mismo día jugaba el clásico de Ingeniero White contra Huracán. Incomprobable, por supuesto, pero es un detalle que suma (?).

Enrique Dekker, autor del primer gol en Primera División de Puerto Comercial

Cuatro fechas después, en la 12º, llegó la que terminaría siendo una jornada histórica para el fútbol argentino. El 6 de octubre, ninguna de las 1500 personas que asistieron se imaginó que un Banfield – Puerto Comercial sería un partido récord. A los cinco minutos de juego, Juan Taverna marcó el primer tanto de la tarde, de penal, mientras que estiró la ventaja dos minutos después. A los 11 llegó el primero de Enrique Lanza, a los 15 uno de Luis Roselli y Taverna volvió a mojar a los 31, 37 y 39.

En el segundo tiempo, José Bautista Romero marcó para los locales a los dos minutos, mientras que a los 11 llegó el descuento, por intermedio de Mario Domingo Rachi, en una de las pocas jugadas de peligro contra el arco de Ricardo La Volpe. Las ilusiones de llegar al empate (?) se esfumaron cuando Lanza marcó el segundo en su cuenta instantes después. Luego de este tanto llegaron el segundo de Roselli y otro de Eduardo Pipastrelli. En los últimos cinco minutos volvió a aparecer Juanchi Taverna, primero a los 85 minutos y después con un penal momentos después, llegando al récord de ser el futbolista que convirtió la mayor cantidad de goles en un partido. En 2014, en ocasión del 40º aniversario de la goleada, Roselli comentó que “todos queríamos que Taverna lograse el récord. Para mi Juanchi es un amigo del alma. Primero hizo cinco y en el segundo tiempo todos le dábamos la pelota para que meta más. Recién a los 42 minutos lo hizo. Y a los 43 nos dan un penal. Me acerqué al arquero de Puerto Comercial y le dije: ‘Te metimos 12, no vas a atajar éste’”.

El Banfield del ’74 que entró a la historia gracias a Puerto Comercial. A la derecha, Juanchi Taverna, autor de siete goles

El goleador de la jornada (a contramano de la boludez de los códigos del fútbol) señaló que “hice lo que tenía que hacer: goles. Lógicamente que, por momentos, me invadió una sensación de ambigüedad, pero yo estaba en la cancha para responder a la confianza que había depositado en mí la gente de Banfield y tenía que pagarla. A medida que pasaban los minutos me ponía a pensar: pobres estos muchachos de Puerto Comercial, ¡cómo se deben sentir!”.

Varios años después, el arquero Juan Alberto Tolú reconoció que “en la segunda parte ellos siguieron dominando y desbordándonos por todos lados. Es más, (Juan) Taverna hizo siete, pero pudo haber hecho, fácil, quince, con las libertades que le dimos. Cuando terminó el partido ningún jugador de Banfield nos cargó. Sí recuerdo que algunos hinchas se burlaban cuando nos íbamos de la cancha. En el micro de vuelta, nadie habló y la cara de los dirigentes lo decía todo”.

Juan Alberto Tolú, el arquero del célebre 13-1

Con el correr de los años, salieron diferentes versiones sobre aquellos flojos rendimientos. La versión romántica apuntaba a la abismal diferencia con los clubes de primera, insalvables para equipo prácticamente amateurs, mientras que por otro lado se hablaba de peleas en el plantel, el fútbol que le gusta a la gente (?). Se trataba de un plantel joven, con un promedio de edad que apenas superaba los 23 años y en el que había pica entre los futbolistas locales y los porteños putos, que obviamente celebramos (?). En un equipo que no tenía futbolistas profesionales, la llegada de algunos players de Buenos Aires contratados para el Nacional no fue vista con buenos ojos. En una nota en El Gráfico de 2008, Rubén Viani, volante central llegado de Riestra, se excusó en esta rivalidad al remarcar que jugó solamente tres partidos en ese certamen. Allí se menciona que “el partido con Banfield fue entregado. Los jugadores que eran de Bahía Blanca no querían salir a jugar, en protesta porque nosotros cobrábamos. Si hasta tuvo que intervenir gente de la AFA… A medida que pasaba el tiempo iba creciendo la discordia entre ellos y nosotros, los de Capital”. Además, amplía: “Pasaron cosas increíbles ese día, adentro de la cancha. Los jugadores le regalaban todas a Juanchi Taverna. Uno llegó a sentarse arriba de la pelota… Una cosa insólita. Pero en ese momento no se tomó conciencia de la goleada”.

Por suerte (?), se recuperaron de la derrota y vencieron 4-3 como locales a All Boys en la fecha siguiente, en un partido que se jugó en cancha de Olimpo. Después de ahí, fueron todas derrotas (0-7 con Central, 1-4 con Desamparados, 1-3 con Central Norte, 2-3 con Boca y 0-3 contra Estudiantes).

En su breve paso por la máxima categoría del fútbol nacional, ganó dos partidos y perdió los restantes 16, con 13 goles a favor y 75 en contra. Los clasificados en esta zona fueron Boca y Rosario Central, mientras que el campeón terminó siendo el San Lorenzo de Osvaldo Zubeldía. Los rosarinos fueron subcampeones y tuvieron a Mario Kempes como el goleador del torneo, con 25 goles.

Después de este torneo, los portuarios cayeron en el ostracismo, volviendo recién a figurar fuera de Bahía en el Torneo del Interior 89/90, aunque fueron eliminados rápidamente. Ya en este siglo, Puerto Comercial jugó el Argentino B, quedando afuera en segunda ronda. Su llegada a estos torneos fue cada vez más difícil, teniendo en cuenta que incluso descendió a la B de la Liga del Sur. Este año disputó el Torneo Federal C, donde clasificó en su grupo y eliminó por penales a Huracán de Tres Arroyos, para perder luego en el clásico ante Huracán de Ingeniero White, con un global de 6-0.

Puerto Comercial en Torneo Federal C 2017

Como dato totalmente irrelevante, este torneo lo jugó Andrés Podlesch, aquel que se emocionó hasta las lágrimas después del River 2 – Liniers de Bahía Blanca 0 por Copa Argentina, permitiéndole al periosidismo de turno robar cinco minutos más por programa al hablar sobre los sacrificados futbolistas del interior, esos mismos que ningunean los otros 364 días del año.

Para que la historia la escriban los ganadores, tiene que haber alguien que pierda. En ese 1974, Banfield logró la mayor goleada en torneos oficiales de AFA, con Taverna superando la marca de seis goles de Erico, Sarlanga y Rafael Moreno.  Aunque para alivio de Puerto Comercial, no lograron superar los resultados que datan del amateurismo, como los 14-0 de Belgrano Athletic a Palermo Athletic (1897) y Alumni a Reformer (1905), o el 18-0 de Estudiantes de Buenos Aires a Lomas en 1909 por la Copa Competencia. Algo es algo (?).

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