One Hit Wonder: Chacarita Campeón Metropolitano 1969

Después del Cordobazo que hizo tambalear al dictador Onganía y diez días después que el hombre llegara a la luna dirigidos por Stanley Kubrick, otro hecho inédito sucedió en el fútbol argentino: Chacarita Juniors obtenía su hasta ahora único título en la primera categoría. Esta es la historia de un equipo que pasó por tres entrenadores en seis meses, derrochó buen juego y aprovechó la oportunidad que le dio un campeonato muy particular.

Hubo un tiempo en que Chacarita Juniors no fue sinónimo de Luis Barrionuevo, desmanes de su hinchada, descuento de puntos o el robo de un elefante de circo en plena Panamericana. El equipo fundado en 1905 en las cercanías del Cementerio más grande de la Ciudad  tomó los colores anarquistas, el rojo socialista, el luto negro y el blanco de la pureza, y exiliado en la fabril San Martín por Atlanta, su rival de toda la vida tuvo su máximo momento de gloria mientras el país se rebelaba ante el dictador Onganía en el Cordobazo y Stanley Kubrick dirigía su mejor ficción: la llegada los astronautas estadounidenses a la Luna. En 1969, la entidad de San Martín fue reconocida por el fútbol de alto vuelo que desplegó en el Campeonato Metropolitano, siendo su mejor función la final 4-1 ante River jugada en el Cilindro de Avellaneda para levantar su primer campeonato en Primera División. ¿Cómo fue posible en un equipo armado para pelear por mantener la categoría?

Todo comenzó con una base de jugadores de la tercera de 1966, que perdió el campeonato por un punto, conformado por jugadores sin tanto renombre en ese momento como Zacarías Zurita, el Tanque Horacio Neumann, Pancho Ferraro, Domingo Loyola y Carlos García Cambón, aquel de los cuatro goles a River en un clásico para Boca. El maestro Ernesto Ducchini, procer funebrero, recomendó la contratación de Hugo Ángel Bargas, quien lo conocía de Racing, intercambiando a Néstor Rambert. De la Academia también llegó el defensor Franco Fasoldatti. El arquero Eliseo Petrocelli llegó de Vélez al igual que Leonardo Recúpero, Jorge Gómez de Unión sumado a los préstamos de Abel Pérez y el rosarino Rodolfo Orife provenientes desde Boca y Estudiantes. El Beto Poncio arribó desde Huracán y el Manija Juan Carlos Puntorero llegó desde el club del trueque con Newell’s. Ya estaba la base del equipo que tenía como objetivo principal evitar el descenso.

Todo arrancó con el geniotatico Geronazzo.

Como el Tigre de Caruso Lombardi, el Chacarita de 1969 tiene un gestor: Argentino Geronazzo, una especie de Osvaldo Zubeldía con esteroides (?). Uno de los primero tacticistas y precursor de espiar a los equipos rivales. Un equipo que pasó por todas las tácticas posibles: marca en zona, líbero y stopper, achique. No le hacía asco a nada y tampoco le tenía miedo al fierrito o a la corrección política. Se jactaba de “haber reducido el número de bobos en su plantel”, como consecuencia del buen desempeño en el campo de juego. Como anécdota que lo pinta de cuerpo entero: un directivo los arengó con un “Vamos, Chaca, garra y corazón” a lo que Geronazzo le espetó un “¿Quién es usted para dar indicaciones a mis jugadores? Es exactamente lo contrario que pido: salgan a la cancha y diviértanse todo lo que puedan”. Ese partido era un clásico ante Atlanta que perdía 2-0 y tras la charla de entretiempo el Funebrero lo dio vuelta 3-2. El mérito de Geronazzo fue ubicar a jugadores claves en el futuro. Bargas pasó de ser lateral izquierdo a marcador central, Poncio pasó al mediocampo, Frassoldati cambió de punta derecha a izquierda. Mediocampo de toque con Puntorero. Orife y el Tanque Neumann completaban la delantera, mientras Carlos García Cambón entraba de vez en cuando.

Ángel Marcos, punta y capitán del Chaca campeón. La tenía literalmente atada.

Su gran figura era el punta Ángel Alberto Marcos, nacido en Buenos Aires el 7 de abril de 1942. Debutó de grande a los 24 años en Ferro, donde permaneció por dos años, jugando como delantero de área. Metió dos goles en 16 partidos y se despidió del equipo donde había hecho las inferiores. En 1966 llegó a Nueva Chicago, pero jugó unos pocos partidos. Eso sí: la rompió. Grandes actuaciones y solo cuatro goles bastaron para dejar un buen recuerdo suyo a los hinchas del Torito. Un año después, luego de atravesar una grave ulcera estomacal, pasó a Chacarita, donde también brilló. Así fue que el entrenador de la Selección Renato Cesarini decidió convocarlo y lo pudo convencer de jugar como puntero derecho. En 1969 se transformó en el capitán del equipo que sorprendería a todos en 1969. Marcos también tuvo su caramelo negro: integró el equipo argentino que fue eliminado por Perú en la clasificación para el Mundial de 1970. Posteriormente siguió su carrera en Francia donde también brilló pero esa ya es otra historia.

Volviendo a nuestro héroe, el gran diario Argentino pidió un aumento de sueldo considerable y la comisión directiva prescindió de sus servicios. Federico Pizarro, gloria del club con más de 200 partidos como defensor central, reemplazó a Geronazzo en la dirección técnica y mantuvo el esquema y formas enseñadas por su predecesor para afrontar el Metropolitano de 1969. Un torneo dividido en dos grupos, como el determinado año pasado por la comisión normalizadora de la AFA, que se dividía en 11 equipos cada uno. En la Zona A estaba Boca mientras que en la zona B River, curiosidades de la historia (?) Los dos primeros de cada grupo serían los semifinalistas. Chacarita apostó al juego veloz de toque frente equipos que tiraban del fútbol físico.

¿Qué estará relojeando el arquero de Chaca?

El funebrero arrancó su periplo en la zona A con una victoria 2-1 ante Platense para después caer 1-7 en San Martín ante Lanús. Montoneros recién asomaba por aquel entonces como para pedirle a Pizarro que renuncie por lo que siguió en el cargo (?). El equipo se fue recuperando al mostrar solidez en su estructura. La seguridad bajo los tres palos de Petrocelli, defensa ordenada con Bargas, Pérez, el Nene Gómez y Frasoldati, con incursiones ofensivas fluidas por su lateral, un mediocampo de toque y quite rápido formado por Recúpero, Poncio y Puntorero, y una delantera envidiable con Orife, el “Tanque” Neumann y la magia de Marcos, su goleador y carta de triunfo para debloquear cualquier partido. Chacarita estuvo ocho fechas sin perder, con cuatro victorias y cuatro empates. Los resultados positivos comenzaron a ilusionar a los hinchas con la posible clasificación al Nacional de ese año, en que clasificaban del 3° al 6° de cada zona. Entre partido y revancha le hace seis goles a Colón, cinco a Platense y Banfield mientras que Boca, el mejor de su zona, no le pudo convertir goles. Siguió por el buen camino hasta alcanzar el liderazgo por primera vez en su historia luego de ganarle a su clásico Atlanta por 1-0. Finalmente alcanzó el segundo lugar con 30 puntos, misma cantidad que Boca, que tuvo mayor cantidad de goles. San Lorenzo fue el único equipo que lo venció tanto de local como de visitante

Muy Racing

En la semifinal esperaba el invicto Racing de José, con ventaja deportiva para la Academia. Con el brasileño Walter Machado Da Silva rompiendo las redes de todos sus rivales, acompañado de próceres racinguistas como Agustín Cejas, el Marsiscal Roberto Perfumo, Nelson Chabay, Quique Wolff que aún no secuestraba a la caprichosa y el Coco Basile. En caso de empate, pasaba el que fue primero de su zona, o sea el conjunto de Avellaneda. El partido se disputó en la Bombonera. Casi se suspende el partido por el asesinato del sindicalista Augusto Timoteo Vandor, pero Rucci saludó sin problemas (?) y así el partido dio inicio. Para aquel entonces Pizarro había dejado la dirección técnica por problemas de entendimiento con la CD funebrera. Manuel Guerra pasó como una estrella fugaz (un solo partido con derrota frente a San Lorenzo como DT interino) y apareció Víctor Rodríguez para la semifinal y la final, manteniendo el 4-3-3 que tantos éxitos le había dado. Todo parecía indicar que Racing, tras el duro empate en cero, pasaría a la final. Hasta el minuto 42 del segundo tiempo un centro de Orifice fue conectado por Juan Carlos Puntorero, se sacó de encima a Quique Wolff y de palomita clavó el gol del triunfo. Al día siguiente River empató 0-0 con Boca en cancha de Racing y pasó el Millonario por escritorio haber convertido más goles en la fase de grupos.

LA GRAN FINAL

ASÍ NO
ASI SÍ

El 6 de julio de 1969 llega la gran oportunidad para Chacarita en el Cilindro de Avellaneda, aunque ya algunos volvían a llamarlo clandestinamente Juan Domingo Perón. Un estadio colmado casi totalmente por hinchas de River, quienes sufren una sequía de 12 años sin levantar un trofeo y vienen de estrenar el mote de gallinas en la final ante Peñarol por la Copa Libertadores de 1966. Ya no estaba el gran Amadeo Carrizo y Hugo Orlando Gatti se había ido a Gimnasia. Todos esperaban el fin de la maldición. Hasta la revista Goles, en un ejemplo de periosidismo gráfico, había preparado una edición especial con la historia del Millonario y hasta en la tapa posterior puso al equipo de River como foto principal. Todo un ejemplo de anticipación a la noticia (?). También se hizo eco un rumor nunca confirmado en que los dirigentes de Chacarita le ofrecieron el campeonato al presidente de la Banda, el escribano Julián William Kent, quien rechazó la oferta alegando que “River gana sus campeonatos dentro del campo de juego”. Kent sería increpado posteriormente por la revista partidaria River por este asunto, lo que motivó una enérgica respuesta del presidente millonario, conocido públicamente por su rectitud.

El hincha de Chaca por una vez dejó de preocuparse por el descuento de puntos.

Volviendo a la cancha de Racing, fue un partido inolvidable que presenciaron 65000 personas. Chacarita hizo gala de un fútbol notable y se impuso de principio a fin con un baile que dejó mareados a los jugadores de River. Rápidamente se puso arriba en el marcador a los 12 minutos del primer tiempo. Centro de Marcos para la media vuelta del Tanque Neumann para el 1-0 parcial.  Sin embargo, ocho minutos después, un error del Nene Gómez le permitió al delantero Juan Carlos Trebucq establecer el empate transitorio. Todo parecía equilibrado hasta la patada del volante cordobés Eduardo Francisco Dreyer sobre Orife que dejó a River con diez hombres, ventaja que agrandó a Chacarita.

Bailando con banderas rojas, banderas negras de lienzo blanco en tu corazón.

 

A los 38 minutos de la primera parte con otra genialidad de Ángel Marcos, Neumann no nicoloeó (?) y puso tremendo remate para el 2-1. A partir del segundo tiempo, Chaca no tuvo oposición y se dedicó a jugar y aumentar el marcador hasta llegar al 4-1 final. Todos los espacios fueron aprovechados al máximo por Ángel Marcos, quien se mandó una apilada, dejó en ridículo al zurdo Miguel Ángel López y terminó su golazo con un caño al arquero Hugo Carballo. Delirio funebrero que se fusionó con el cuarto tanto anotado por el Tano Frasoldati faltando todavía media hora para finalizar el partido (!). Tal fue la superioridad del equipo de San Martín que el famoso relator de las primeras transmisones televisivas Horacio Aiello, tras esperanzar a los hinchas millonarios con la posibilidad de la remontada, finalmente se rindió a lo evidente y señaló: “A la izquierda de su pantalla, señora, Ángel Marcos, el mejor jugador argentino de la actualidad y capitán de Chacarita Juniors, que prácticamente tiene asegurado el campeonato Metropolitano 1969”.

En el pitazo final del árbitro Roberto Barreiro desató la fiesta funebrera a las 16:34 de ese mágico 6 de julio de 1969. Chacarita obtenía su primer título de primera división luego de 63 años de existencia. Una caravana de tres horas desde Avellaneda hasta San Martín, depositó a los héroes de Chacarita. Su micro lo paraban en todos lados. A partir de allí se desató una Chacamanía en la televisión, los 15 minutos de fama de un plantel que había logrado lo impensado a comienzos de ese 1969. Juvenal sentenció en El Gráfico “¡Así se juega al fútbol! Fue invitado a giras por el exterior y hasta se dio el lujo de ganarle a Bayern Munich en el Trofeo Joan Gamper de 1971 disputado en Barcelona. Eso sí, Chacarita no pudo nunca dejar de ser Chacarita ante la AFA. No disputó la Copa Libertadores al año siguiente porque los clasificados surgían del Campeonato Nacional y no del Metropolitano del que salió campeón. Tan doloroso como una quita de puntos pero quién le quita el one hit wonder de 1969. Ese que popularizo la frase: “Te agrandaste, Chacarita”.

Las leyendas del ’69 40 años después.

EDICIONES ANTERIORES
– Gimnasia campeón Copa Centenario 1993

 

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