Las claves del campeón

A una fecha de terminar el Campeonato de Primera División 2016/2017, Boca se consagró justo campeón. Repasemos cuales fueron los puntos altos y los momentos claves del equipo de Guillermo Barros Schelotto.

La irregularidad fue regular

Cualquier campeón tiene partidos en donde despliega todo el potencial. Para un torneo de 28 fechas, fueron muy pocos los juegos en donde Boca pudo demostrar todo su potencial.

Generalmente el equipo de Guillermo Barros Schelotto transitó la incertidumbre, pues si ganaba lo hacía sin convencer. De hecho, el DT solamente repitió la formación en una sola ocasión (Estudiantes-River, y duró sólo 10 minutos en cancha por la lesión de Centurión en el superclásico) demostrando que a lo largo del torneo primó la irregularidad.

Si hablamos de producción futbolística, dos fueron los cotejos más destacados del xeneize, muy pocos para ser sinceros. Hablamos de los partidos contra Vélez, al que venció 3 a 1 en el Fortín de Liniers por la fecha 19 y contra Independiente, con una contundente victoria en la Bombonera por la fecha 27. Pero si hablamos de “pruebas de carácter”, aquellos partidos que hay que ganar no importa cómo, hay que incluir la goleada ante Independiente (venían de empatar sobre la hora contra Huracán y River se acercó a la punta como nunca antes), la victoria ante Ñuls (en la que jugó muy mal, pero venía de perder contra el millonario de local) y en la triada de clásicos que disputó al finalizar la primera ronda, que culminó con una victoria en el Monumental.

Semestres casi calcados

Ambos semestres arrancaron con muchas dudas pero culminaron con un sprint final arrollador. El primero comenzó con una derrota ante Lanús y luego alternaría triunfos (Belgrano, Quilmes, Sarmiento, Temperley) con empates (Godoy Cruz, Tigre, Atlético de Tucumán), para terminar con una triada de clásicos en los que se impuso. Esos puntos obtenidos sobre el final le significaron terminar en la cima del campeonato antes del receso.

En la segunda parte, una derrota ante Talleres de local los hizo tambalear, y luego de un par de victorias, llegó el peor momento de Boca en el campeonato: 6 puntos de 15 posibles, productos de 1 victoria, 3 empates y 2 derrotas, la última, ni más ni menos que ante River en la Bombonera. A partir de ahí, salvo el empate de Huracán sobre la hora, fueron victorias con las que demostró que no le pesó la responsabilidad de defender la punta del torneo y que a sus rivales les pesó la responsabilidad de pasarlo.

Le ganó a todos los grandes

Antes de finalizar el año 2016, Boca tenía una triada de clásicos para cerrar la primera parte del campeonato. Aquí dio su primera prueba de carácter y sacó chapa de serio candidato al título: hilvanó tres victorias al hilo ante tres clásicos rivales:

A San Lorenzo 2 a 1 (fecha 11, visitante) Goles: F. Belluschi, D. Benedetto y W. Bou.

A Racing 4 a 2 (fecha 12, local) Goles: E. Insúa (e.c.), W. Bou (2), C. Tévez  y L. López (2)

A River 4 a 2 (fecha 13, visitante) Goles de Driussi, Alario, ,Bou, Tévez (2) y R. Centurión.

A Independiente 3 a 0 (fecha 27, local) Goles de Darío Benedetto (2) y Jr. Benítez.

Las figuras

Todo campeón tiene sus figuras, aquellos jugadores que se destacaron por sobre el resto del equipo, los que dieron un plus, los que aportaron una cuota de fútbol y carácter cuando fue necesario. Al ser un campeonato largo dividido en dos semestres consagraremos las grandes figuras del campeón en dos.

En la primera etapa, de la fecha 1 a la 14, Carlos Tévez y Ricardo Centurión fueron los mejores jugadores de Boca. El ídolo xeneize partiría ese verano hacia China y el ex Racing y San Pablo no encontró la regularidad en el 2017 a causa de lesiones y los “problemas personales”. Al encarar la última parte del torneo, Wilmar Barrios y Darío Benedetto fueron los jugadores más destacados. El colombiano aportó garra y lucha desde la mitad de la cancha, un número 5 que pareciera haber nacido para jugar en la primera de Boca,  y el goleador del torneo demostró jerarquía, exquisitez y efectividad en la definición, respaldando a  Guillermo que se la jugó por él cuando en el receso todos pedían la titularidad de Walter Bou.

No jugó Copas Internacionales

Al no haber clasificado para ninguna Copa internacional, Boca tuvo una ventaja por sobre muchos equipos del torneo, lo que se traducía en menos partidos a disputar en la temporada, más tiempo para la planificación y el descanso de sus jugadores. Ante este panorama era obligatorio para el xeneize no solo  clasificar a la Copa Libertadores del 2018, sino ganar el campeonato local. Mirar las copas por TV, fue una ventaja y no una mochila.

Agarró la punta y no la soltó jamás

Primero fue Estudiantes, después Newell´s, luego River y finalmente Banfield, a los que no les dio el piné para discutirle a un equipo que se bancó toda la segunda rueda en la cima. Ninguno pudo sostener la contienda con Boca, quien una vez que agarró la punta no la soltó jamás.

De adelante para atrás

Clase y efectividad para el gol.

¿Quiénes son los que sostienen que los campeones se construyen de atrás para adelante? Este Boca es la excepción que confirma esta “regla”. Su potencial ofensivo le alcanzó, no para disimular las falencias defensivas, sino para superarlas. Ahora bien, si uno mira la tabla de “goles en contra” notará que la del xeneize es una de las menos vencidas y si no vio ni uno de los partidos podría pensar que el campeón gozó de última línea bien sólida, pero si miró un par sabrá que no fue así. Cada centro cruzado fue una daga clavada en cada corazón bostero y cada contra del rival desataba el peor de los escalofríos.

Esto habla muy mal de los otros 29 equipos que le disputaron el torneo. Si esta defensa compuesta por Peruzzi, que aportó soluciones ofensivas pero regaló su espalda toda la temporada; Vergini, un jugador lentísimo que nunca aportó seguridad ¡y que fue uno de los que más minutos tuvo en cancha!; Insaurralde, que sin un Schiavi al lado no es nada, ni siquiera temerario. No hablamos del sector izquierdo, porque entre Fabra y Silva fueron lo mejor de la defensa xeneize. Tobio y Magallán cuando jugaron tampoco fueron superiores, pero aportaron seguridad psicológica (?).

¿Y el arquero? Guillermo recién se decidió por Rossi luego de un pésimo verano de Werner. Hasta el último partido de la pretemporada en el receso no se sabía quién de los dos jóvenes guardametas suplantarían al lesionado Sara.

Tuvo recambio

Nacido para ser salvaje bostero

Lesionado el arquero Sara, Werner se hizo cargo del puesto hasta que llegó Rossi para reemplazarlo. El ex Defensa y Justicia no la rompió pero aportó la seguridad que no transmitía el ex Atlético Rafaela.

En la defensa, Tobio y Magallán entraron bien cuando les tocó suplantar a Insaurralde o Vergini. No aportaron mucha seguridad, pero los centrales titulares de Boca distaron de ser una garantía en la defensa, con lo que bastaba con una producción discreta para superarlos.

En el mediocampo, Wilmar Barrios esperó su chance y no la desaprovechó. Siempre que entró, de titular o suplente, aportó soluciones. Todavía no se ganó la consideración del DT, pero si el corazón de toda la hinchada xeneize. Es que desde afuera se ve que el negro nació para jugar en Boca. ¿Qué pasará por la mente de Guillermo? Siempre que pudo eligió relegar al colombiano ¿lo hará para que vaya de a poco o porque realmente prefiere otros jugadores en ese puesto?

En delantera, Walter Bou tuvo tan buen desempeño que en el receso de verano no eran pocos los que pedían que él fuera el 9 titular. Junior Benítez, a pesar de las lesiones, no entró tan mal cuando le tocó jugar.

Hasta aquí llegó el repaso de la campaña de Boca esta temporada, que si bien no deslumbró, fue justo campeón. Lo cierto es que el xeneize se llevó los únicos dos torneos largos argentinos de este siglo XXI, el anterior el del 2015 al mando del Vasco Arruabarrena, demostrando que a los equipos grandes y poderosos le sienta mejor este formato.

Anuncios