Blitzkrieg Löw: Operación Barbarroja

Alemania agrandó el espacio vital de su imperio futbolístico en Rusia con la obtención de la Copa Confederaciones. Se burló del sitio ofensivo que le propuso Chile en San Petersburgo y lo derrotó 1-0 gracias a un error de Marcelo Díaz en la salida que Lars Stindl transformó en gol. En el partido por tercer puesto en Moscú, México hizo su gracia: Portugal le empató en el minuto final y, como en el Mundial de Brasil, un penal lo dejó con las manos vacías.

En una especie de Síndrome de Estocolmo para los argentinos, sus últimos verdugos Alemania y Chile definieron la final de la Copa Confederaciones jugada en el estadio no sitiado de San Petersburgo. Las juventudes löwteanas hicieron su trabajo con efectividad y vencieron por la mínima diferencia a los trasandinos gracias a un error defensivo de Marcelo Díaz, aprovechado al máximo por Lars Stindl. Die Mannschaft logró lo que sus genocidas antepasados no pudieron: la conquista de Rusia, de la mano de Joachim Löw, un morocho, esta vez sin bigote chapliniano, guiando a jóvenes rubios y algún que otro no ario (?) hacia la gloria futbolística.

La amenaza roja no era esta vez el comunismo sino la presión chilena. Los dirigidos por Juan Antonio Pizzi no salieron a especular y buscaron serruchar desde la salida al equipo alemán. Se burlaban del fútbol alemán como Monty Burns. Arturo Vidal enfiló su cresta acompañado por el buen pie de sus compañeros en el mediocampo, las subidas de Mauricio Isla, la presión de Charles Aranguiz y las corridas de Alexis Sánchez. Ter Stegen y la defensa alemana supieron aguantar los embates durante los primeros veinte minutos. Hasta que llega el error clave en defensa del ex Hamburgo Marcelo Díaz.

Puta mae, weon (?)

Gary Medel había cortado el avance alemán y retrocedió para el número 21 chileno. La pelota se le escapa unos metros en el control para salir jugando. Timo Werner le hace ídem con la pelota y ante la salida desesperada de Claudio Bravo se la cede debajo del arco a Lars Stindl quien define a placer. Ese 1-0 dio la tranquilidad para sacarse mocos sin preocuparse a Löw mientras a Pizzi se le borraba la sonrisa de macanudo. Surgieron las figuras de Julián Drexler, Sebastian Rudy y Leon Goretzka, el mediocampo de los nuevos nibelungos de Löw para probar y renovar al equipo campeón mundial de 2014. En los últimos minutos del primer tiempo, Alemania jugó con la desesperación trasandina y hasta pudo haber ampliado la diferencia.

VAR directo a la cara.

Para el segundo tiempo apareció la enjundia del fútbol chocador del bicampeón de América. Hasta llegó a la vinolencia mediante su mayor representante Leonardo Jara. No fueron esta vez sus traviesas falanges sino un codazo hacia la amplia mandíbula teutona del jugador del RB Leipzig, el Riestra germano (?), Timo Werner. El árbitro serbio Milorad Mažić pidió el VAR, ese sistema que supuestamente asiste al árbitro mediante el uso de la tecnología televisiva. Ante la evidente roja, el colegiado interpreta una amarilla. Conclusión: la tecnología se apoya en un escritorio y nunca hay que olvidarse de ello.

Pizzi puso la ciencia de Ángelo Sagal y el instinto asesino angelical de Edson Puch pero no hubo remontada ni partido fantasma que diera vuelta el resultado para Chile. Hasta tuvieron su momento Higuaín, algo con lo que Pinilla se haría un nuevo tatuaje. Puch luchó una pelota con Ter Stegen, la ganó y la mandó atrás para el zurdo, aunque se puso nervioso Sagal y la tiró a las nubes desde el área chica y sin arquero. Cuando el balón se acercaba a la red alemana… Ter Stegen se hacía grande. Evitó el tanto de Aránguiz con su mano derecha. En los descuentos Alexis le pegó con el alma en un tiro libre, iba para adentro, pero el salieri de Manuel Neuer mostró toda su clase para despejar. La nueva generación de alemanes obtuvo dos títulos en este fin de semana. El sub-21 europeo y la Copa de Confederaciones. El Moe alemán ya no esta tan chiflado y su fútbol empieza a traducirse en levantar trofeos. Hasta ahora ningún campeón de este certamen preliminar a la Copa del Mundo pudo obtener el trofeo máximo al año siguiente. Será cuestión de tiempo y fútbol saber si la nueva Operación Barbarroja logra su cometido del bicampeonato mundial o terminará en un bunker dentro de Berlín.

 

Diego entrega el trofeo con forma de “Mano de Dios” al capitán Julian Drexler.

TERCER PUESTO PORTUGAL 2 – MÉXICO 1

México tenía todo para subir al último escalón del podio. Enfrentaba a una Portugal sin su estrella Cristiano Ronaldo, había obtenido la ventaja gracias a un gol en contra y hasta su arquero Guillermo Ochoa detuvo un penal, alargando la agonía desde los doce pasos de los lusitanos. Será que fue sin querer queriendo o no le simpatiza, pero el fútbol volvió a darle una cachetada doñaflorindesca a los mexicanos que los dejó arrojando su gorro al suelo y saltando sobre él masticando la bronca.

No me simpatizas

Juan Carlos Osorio, el entrenador colombiano de México, se apoyó en Carlos Vela y Rafael Márquez, para una mayor movilidad de Chicharito Hernández, quien aprovechaba las diagonales del jugador de Real Sociedad para volver locos a los portugueses. Sin embargo, a los 16 minutos Rafa Márquez deribó a André Silva y el juez saudita Fahad Al Mirdasi marcó penal, VAR mediante. El mismo se encargó de ejecutarlo, pero su remate fue tapado por Memo Ochoa y sus manos sostuvieron a los amigos de Trump (?). Posteriormente el partido se equilibró y por momentos el Tri fue superior, aunque sin marcar gran diferencia, situación que provocó que se fueran al medio tiempo con un empate sin goles.

Como siempre Chicharito se lleva el crédito de algo que no hizo.

Para la segunda mitad, el Tri comenzó con mayor ímpetu que los portugueses, controlando las jugadas en el mediocampo para después acechar el marco de los dirigidos por Fernando Santos, en un 4-3-3 donde se notaba la ausencia de un organizador que llegaría posteriormente con el ingreso de Quaresma. En el minuto 53′, un centro de Chicharito dio en la rodilla de Luis Neto y venció el arco defendido por Rui Patricio. Todo parecía ganado para México pero hubo un fatídico último minuto en que Miguel Layún cometió un error garrafal en la defensa y una corrida de Ricardo Quaresma permitió el cabezazo de Pepe a la Sergio Ramos. Final con empate y hacia el tiempo suplementario.

Pepazo de Pepe

Una vez más, Layún hizo de las suyas. En un envío al área por parte del ataque portugués desvía la pelota con su brazo extendido. Así fue como de penal André Silva convirtió el 2-1 que le permitió a Portugal alzarse con el tercer puesto, sin la sombra de CR7 y con la gentileza mexicana, que volvió a hacer su gracia como en el Mundial de Brasil y tropezaron con un muro que los dejó con las manos vacías.

 

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