La madrugada pasó y dejó otro día para ser

Hay un nuevo equipo de la liga mas desigual del mundo futbolístico, incluso mas que la uruguaya, y aquí en La Refundación te lo presentamos

Benvinguts. Un tercer equipo catalan se suma a la Primera División de España. Estamos hablando del Girona FC, el equipo que pululó siempre entre la Segunda y la Segunda B del fútbol ibérico y gracias a que supo hacer bien las cosas desde lo económico y lo deportivo debutará en la máxima categoría.

Todo marcha muy bien en un Municipal de Montolivi que será restaurado para ponerse a punto desde lo edilicio: el estadio pasará a tener una tribuna tubular de tres mil personas para llegar al mínimo permitido (12.000 espectadores), se mejorará la iluminación artificial (de las peores de España), se construirán palcos de prensa y se bajará el campo de juego medio metro para mejorar la visibilidad, mientras se planea construir dos tribunas definitivas y llevar la capacidad a 15 mil dentro de dos años. Todo esto lo permite un salto cuantitativo en cuanto a ingresos por televisación: de 6 a 40 millones de euros. Demasiado para el club de Gerona, una ciudad de apenas cien mil habitantes.

Los Blanquivermells recientemente han salido en todos los periódicos por haber sido vendidos a los dueños del Manchester City, que también controlan el Melbourne City (de la A-League australiana), el Club Atlético Torque (Segunda División uruguaya), el 80% del New York City (MLS) y el 20% del Yokohama Marinos (J-League). El City así blanquea una ayuda que ya venía sucediendo desde hace dos años, en los cuales el conjunto de Manchester se dio el lujo de invertir relativamente poco dinero para un equipo de su calibre, y así le quedó capital para ayudar a sus equipos satélites. En el caso del Girona, prestándole a jugadores como el nigeriano Chidiewere Nwakali, los españoles Pablo Maffeo, Pablo Marí, Angeliño Tasende, Ruben Sobrino y el francés Florian Lejeune.

Pero en realidad quien dirige los destinos del club desde hace dos años no es otro que Pere Guardiola. El hermano de Josep es todo un polivalente: ha pasado de formar parte del equipo de Marketing de Nike a hacer lo propio con la liga española, y de ahi a dar el gran salto a la representación de futbolistas como Ronaldo y Ronaldinho. Mas tarde pasó a formar parte del equipo de Mediapro (!), que para quienes no la conocen es la empresa dueña de los derechos de La Liga y la encargada de generar las transmisiones de todos los mundiales de futbol.

Fue mas que influyente mientras su hermano estuvo al frente del Barcelona y salió a la luz en 2011 cuando fue acusado por Mourinho de ser uno de los responsables de los pésimos horarios de los partidos (en esa época, el Barcelona recibía los mejores horarios y cuando Rosell pasó a ser el presidente todo aquello terminó y los Blaugranas pasaron a jugar partidos a las 12 del mediodía). Siempre que un jugador/representante/directivo quiere llegar a Pep debe pasar primero por Pere.

La cuestión es que el Guardiola menos renombrado es una especie de monje blanco o un dueño bueno (a pesar de que su empresa Base Sports tiene sus cuentas en Suiza y Malta), porque se interesa por los destinos futbolísticos de aquel club y por ser socio de una parte “amable” del empresariado, mas precisamente Jaume Roures, fundador de MediaPro, de ideas izquierdistas e independentistas. A diferencia de lo sucedido en Granada, que terminó descendiendo tras la venta del club de parte de los Pozzo a la sociedad china Desport, Girona FC espera seguir con el camino de la buena administración económica y a la vez deportiva y demostrar que ambos caminos pueden ir de la mano, sobretodo si se pone el acento en las divisiones inferiores. Hace dos años el club fue comprado por la empresa francesa TVSE futbol gracias a la intermediación de Guardiola a Josep Delgado, dueño de minas de cobre en el Congo y arrestado por defraudar al fisco en 30 millones de euros.

Ademas de Pere y Delfi Geli – el presidente de la institución -, el Albirrojo cuenta para la conformación del futbol profesional con la ayuda de Txiki Begiristain, cerrando un círculo como si fuera una especie de mini-Barcelona del bien, con gente expulsada del Culé por Rosell y sus adláteres.

El ascenso se les dió luego de dos años de sed de revancha tras la desgracia del año 2015. El Girona tenía todo a favor para lograr el ascenso cuando ganaba de local ante el Lugo por 1-0. Sin embargo, un gol del ex Racing, Tigre, Ferro y Almirante Brown Pablo Caballero les ahogó el grito de ascenso y los dejó fuera de los puestos de ascenso faltando 46 segundos. Mientras tanto, el Sporting Gijón le ganaba 3 a 0 a un Betis sospechado de no dejar todo en ese partido. Luego de ello, un gol del Girona fue anulado por un juez de línea que recibió un botellazo en la cabeza que motivó la suspensión del partido. El partido estuvo detenido entonces por media hora hasta que el referí decidió que los jugadores volvieran al campo de juego a disputar los pocos segundos que quedaban (!). Sin embargo nada cambió en ese tiempo y el Sporting subió a primera dejando al Girona con las manos vacías. Al año siguiente volverían a perder el ascenso en la final del playoff contra Osasuna así que este ascenso es un premio a la persistencia mas allá de todo.

Los primeros refuerzos para un equipo de jóvenes desconocidos para el publico fueron Gorka Iraizoz proveniente del Athletic Bilbao, y el defensor colombiano Bernardo Espinosa, llegado del Middlesbrough. La característica principal del equipo de Pablo Machín es el nada novedoso 3-5-2, que había dejado de ser usado en la década pasada y se está volviendo a poner de moda en Europa este año.

Como en todo, siempre hay una mancha para mostrar y en este caso en el seno de la tribuna: el Girona cuenta con aficionados para nada agradables como son los del grupo “Gerunda Sud”, grupo fascista que suele llevar remeras con la expresión “Futbol si, política no“, pero luego se los ve gritando “Sieg Heil” y atacando a hinchas antifascistas como solieran hacer en el pasado los Ultras Gerona.

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