A la Pelotita Vol. 7: Adidas Tricolore

Vuelve la sección que hace las delicias de los que no se fueron de vacaciones o de los que les toca un día lluvioso y frío en la oficina mientras el jefe anda escalando en Las Leñas. Hoy toca el Mundial con la presentación más larga, incomprensible y embolante de la historia y con un Zidane haciendo precisamente todo lo contrario para llevar al local a ser Campeón del Mundo. Adidas Tricolore, o cómo un niño marroquí pudo hacer que un país europeo levante la Copa.

Ay, se nos venía el fin del Siglo XX y era todo una locura. Que la Internet asomando la puntita pero no la que le gusta a Latorre, que Titanic llevándose por delante los Oscar como si fuera un iceberg, que Ritmo de la Noche, que otra visita de los Stones, que Bill Clinton entretenido entre tirotear Irak o a una becaria, que Pikachu naciendo y empezando a poner pibes en ataques epilépticos… era 1998 y los 90 se iban yendo con una rara mezcla de paranoia y esperanza. Todos pensaban que en dos años iban a estar usando autos voladores y viajando en teletransportadores pero la posta era que no se vislumbraba nada de eso. En medio de ese clima, el Mundial muda su sede a Europa otra vez, repitiendo la locación de 1938, llevando a las mejores Selecciones del orbe a Francia.

El mundial de Francia prometía mucho. Iba a estar rodeado de estrellas en momentos futbolísticos muy altos, con un conjunto local donde brillaban el Tití bueno y el némesis de James Rodriguez y que hasta se daba el lujo de dejar afuera al anfitrión Nº1 de plateístas; a Brasil con Rivaldo y Ronaldo, a Croacia con Suker, a Inglaterra con Beckham, a Italia con Del Piero, a nuestra Selección con Batistuta, Crespo y el Lechuga Roa rezando para que los partidos no caigan sábado. Y, por supuesto, la estrella que nos congrega acá: la pelota. El anterior Mundial habían innovado en materiales para la construcción de la Questra, como contamos antes, así que en las puertas del Siglo XXI lo único que valía era mirar hacia el futuro, y así crearon una pelota revolucionaria pero no como para andar tomando la Bastilla de vuelta, tampoco la pelotudez.

Afiche promocional de la bocha, mezclando el estilo de letras del comienzo de Star Wars y la bocha como un planeta…It’s the future, baby!

Entonces en Adidas siguieron metiendo mano en la pelota, habida cuenta del éxito que habían sembrado con la Questra, dado que había aumentado la cantidad de goles de un Mundial al otro. La clave eran los materiales: La bola tenía que seguir siendo liviana y cada vez más aerodinámica que la anterior. Que se joda el que está ahí con los guantes puestos si ni siquiera la puede ver. Así nace la Tricolore, bautizada en honor a los colores de la bandera francesa, auque hay que decir que no fue la primera en portar dicho nombre, ya que era tocaya de una versión de la Telstar lanzada en 1970.

Estéticamente hablando, la pelota presentaba el mismo estándar de diseño que la Tango, con los mismos paneles, pero al igual que pasara con las anteriores salieris de la nuestra, lo diferente estaba adentro de las triadas: Afuera el espacio, bienvenido el gallito. El ave, símbolo de la Federación Francesa de Fútbol y del francés promedio que cacarea pero a la hora de los bifes sale volando, fue insertado de manera modernosa en el diseño, siendo triplicado en cada triada y disfrazándose de L en el logotipo de la bocha. La inclusión de la cresta roja marca un hito: Era la primer pelota oficial con tres colores. No aportaba una goma al rendimiento de la redonda, pero es un datoniembro que suma.

Le Coq haciendo publicidad subliminal en la pelota de Adidas. Un movimiento de márketing diabólico

Otra de las innovaciones que trae el balón es el logo de la propia Adidas, que en 1996 se había alejado  del viejo y peludo trébol de tres hojas (que después volvió para la serie de productos Originals) y asume la forma que tiene actualmente, las tres tiras que simulan una montaña escalonada, para algunos representa los retos a superar en el camino hacia el  ascenso, para otros las 3 ramas que maneja la marca (Originals, Sport Performance y Style).

Y en cuanto al lugar donde las fabricaron, quizá alguno se acuerda lo que dije en el anterior post: que la Questra había sido elaborada en Francia para ser usada en Estados Unidos, entonces para el mundial en tierras galas se fabricaron… en Marruecos. Para esa época Adidas había mudado la fabricación de balones a ese país y a Singapur, por lo que todas las pelotas que se usaron en los partidos oficiales provinieron de tierras africanas. Aunque es posible encontrar pelotas Tricolore hechas en Francia, éstas la usaron los equipos para los entrenamientos, siendo la oficial la marroquí. Cosas de la globalización.

“De vos lo que me gusta es tu interior”, descripción gráfica

Esta pelota era 100% cuero free, aunque todavía era de las cosidas a mano. El exterior estaba compuesto de poliuretano compacto para darle mayor aerodinámica, y el interior estaba recubierto por espuma sintética con burbujas de gas, lo que le permitía una mayor capacidad de absorción y devolución del impacto, dándole más velocidad y precisión al tiro y resistencia general al balón. La velocidad se tradujo en goles, dado que se marcaron 171 pero ese dato esconde una trampa: Si bien representan 30 goles más que en USA 94, lo cierto es que acá hubo 32 Selecciones en vez de 24, por lo que los partidos pasaron de 52 a 64. Si hacemos la estadística, da que en el 94 el promedio de gol de 2,71 mientras que en este Mundial fue de 2,67. Por tanto, no podemos afirmar que haya sido mejor o peor para andar metiendo goles, porque prácticamente fue igual de efectiva (o incluso menos) que su predecesora.

Como con el resto de los anteriores balones, Adidas lanzó toda una línea de pelotas dentro de lo que llamó la “Familia Tricolore”. Entre ellas estaban la Replique (o sea, una réplica de la original pero más barata y con modificaciones en el diseño, como un azul más suave, éstas eran realizadas mayormente en Vietnam o Singapur); Indoor para Futbol 5; Grand Stade, con el mismo diseño pero cambiando el fondo azul de la triada por el negro; la Orange, con las mismas características que la original pero totalmente naranja; Tricolore+, blanca con el fondo de triada rojo; Junior 290, igual pero número 4 y con la cantidad de gramos que lleva su nombre, y la joya de la corona: La Tricolore Latino: Completamente plateada, con el entramado labrado sobre la pelota, como curiosidad no tuvo salida comercial por lo que son muy pocos los que la tienen y vaya uno a saber cómo la consiguieron.

La Tricolore supo ser acariciada por uno de los pies (y en la final, con la cabeza) que más la amaron y ella, en respuesta, le regaló la Copa del Mundo, una Copa que por lo menos para nosotros estuvo llena de sinsabores, pero que sirvió para dejarnos joyas como esta. Y bueh, termeadas como esta otra también, para qué vamos a andar escondiendo los muertos…

Acá vemos como las microesferas de la pelota ayudan al control de Bergkamp, así como también lo ayudaron las microbolas de Ayala

Y así terminamos con la que sería la última joya de la corona de la dinastía Tango, dado que a partir de acá las pelotas fueron sufriendo modificaciones sustanciales, mutaciones te diría, por lo que podemos estar hablando de una de las últimas pelotas “lindas” que nos regalara Adidas para los Mundiales.

Nos vemos en el próximo receso

BONUS TRACK: MUÑECOS BIZARROS

Para este Mundial, Coca Cola sacó la línea de muñecos cabezones de los jugadores de la Selección. Estos simpáticos muñecos émulos de Ruggeri eran canjeados por chapitas y fueron de los últimos productos mundialistas con los que Coca Cola tocó la fibra íntima de los hinchas, por lo que no es raro que haya en algún hogar argentino un Burrito Ortega, un Mono Burgos o un Verón antes que se le diera por caminar para el córner. Esos muñecos también supieron aparecer en latas conmemorativas, pero no son de los que les quiero hablar. Estos al lado de los que pasaremos a reseñar eran obras de arte.

El único que sale con los ojos faseados es Burgos, por qué será…

Durante la segunda mitad de los 90′, en Argentina empezaron a proliferar los locales con cosas importadas a muy bajo precio e igual calidad, conocidas vulgarmente como “Todo X2 Pesos”. En esos locales uno podía encontrar desde agendas chinas hasta navajas tipo Victorinox, desde muñecos de peluche a pavas eléctricas. En definitiva, uno tenía de todo barato, pero no siempre bueno. Cuando uno iba buceando por las góndolas podía encontrar entre la manito rascadora de madera y el dragón de jade falso, esta serie de muñecos “conmemorativos”, vamos a decirles…

Bati después de la quimio

Estos muñecos, de origen chino pero andá a rastrearle la marca, venían con una copia bastante fiel del uniforme oficial, una Copa para cada jugador (no vaya a ser cosa que se peleen), una base, una bandera y una pelota. El muñeco tenía articulaciones en los brazos y la cintura, pero tenía la misma fragilidad del Leche LaPaglia…Y ni hablar de las caras: Ni de casualidad se parecían a los jugadores…Si se la rebuscaba uno se podía armar un equipito y todo, había que andar recorriendo chinos a lo pelotudo pero se conseguían.

Lo loco era que en la parte de atrás del blister te venía la colección completa que incluía a Burgos (como un jugador más, aunque se podía llegar a encontrar un arquero), Gallardo, Simeone, Verón (Con pelo y sin barba en el blister, aunque se conseguía uno pelado), Batistuta, Ortega y Crespo. Y no sólo eso, te tiraba unos datos curiosos, como marcando la cantidad de veces que salimos campeones, tanto del Mundo como de América, hasta los datos del DT, bastante completo para algo trucho

Estos muñecos también fueron comercializados en Chile, con el sugestivo título de “Estamos en Francia 98” con figuras de la talla de Iván Zamorano y Marcelo Salas por ejemplo. Bueh, no sé si talla porque estaban tallados para el orto. Buceando para hacer el informe me encontré que en Colombia habían unos parecidos homenajeando a Mondragón, Asprilla y el Pibe Valderrama. Estos chinos estaban en todo…

Anuncios