Cortito y al pie: El paso de San Telmo por Primera División (1976)

Segunda entrega de esta sección, donde relatamos las historias de aquellos equipos que jugaron solamente un año en la máxima categoría del fútbol argentino. Hoy es el turno del Candombero, que hizo lo que quiso en la B mientras que en la A se dio el gusto de ganarle a Boca y de ser ser robado por Huracán.

Para contextualizar un poco, podemos decir que fue fundado el 5 de marzo de 1904 e ingresó doce años después a la Segunda División se la Asociación Argentina de Football, logrando el ascenso a Intermedia en esa temporada. Permaneció en esa categoría hasta 1933, cuando cerró sus actividades por problemas económicos. Regresó en 1942 y se afilió a la AFA,  coronándose en Tercera División en el ’49 y en Primera División Amateur en 1956 y 1961. En su historia, siempre tuvieron obstáculos para llegar a la divisional superior: en ese torneo de 1949 se les negó el ascenso debido a una reestructuración del fútbol, mientras que en 1963 (ya en segunda división) igualaron en el primer puesto con Ferro, Sarmiento y Unión, perdiendo en el desempate. Seis años después, pese a salir campeón, tuvo que jugar un torneo Permanencia con dos equipos de Primera, volviendo a perder su chance.

Para 1975, el torneo de Primera B se jugaba a dos ruedas, donde el campeón ascendía derecho y se jugaba un hexagonal para ver quién era el otro equipo que subía. El técnico continuaba siendo Eduardo Vicente Janín y al plantel se incorporaron dos futbolistas que cumplieron un buen papel en el certamen: Daniel Lichene, proveniente de Almagro, y Enrique Ramírez, de Arsenal. Un equipo que salía de memoria, con el Polaco Wenner en el arco y la dupla de centrales (la mejor de la historia según sus hinchas) conformada por Roberto Minutti y Raúl Saraví, el jugador con más presencias (291 partidos entre 1970 y 1979). El torneo lo jugaban, entre otros, Almagro, Central Córdoba, Flandria, Lanús, Los Andes, Nueva Chicago, Platense y Quilmes, quien fue campeón a cinco puntos de su perseguidor San Telmo.

Los de Isla Maciel realizaron una gran campaña, con 19 victorias, 15 empates y solo 4 derrotas, con un invicto de 20 partidos que comenzó en la cuarta fecha del torneo. Incluso perdió un solo partido en su cancha y recién en la fecha 34. Los goleadores del equipo fueron Pedro Coronel y Lichene, que marcaron 35 goles (21 y 14, respectivamente) de los 69 del equipo. El bajón de siete igualdades y una derrota en los últimos 10 partidos impidió que puedan alcanzar al Cervecero, que se quedó con el ascenso directo a la A.

El hexagonal final también lo integraron Almirante Brown, Central Córdoba, Lanús, Platense y Sarmiento de Junín. El torneo se jugaba a una sola ronda, con todos los partidos en cancha neutral. El torneo fue casi un mano a mano entre el Candombero y el Granate, que llegaron igualados con cinco puntos en tres fechas. En la cuarta, los de Janín ganaron 1-0 en cancha de Huracán con gol de Enrique Ramírez, sacando los dos puntos de diferencia que se mantuvieron, debido a que ambos ganaron sus partidos en la última jornada: San Telmo a Platense y Lanús a Almirante.

El primero de un 3-0 a Morón

Por primera -y única-  vez en su historia, San Telmo llegaba a la máxima categoría del fútbol argentino y debía afrontar en el primer semestre el Torneo Metropolitano, en el que 22 equipos eran divididos en dos zonas. Los seis primeros de cada una jugarían por el título, mientras que los cinco últimos lo harían para evitar el escarnio del descenso. Los de Isla Maciel (que jugaron esta fase haciendo de locales en Huracán) compartieron zona el Globo, Estudiantes, Independiente, Boca, Colón, Rosario Central, Ferro, Banfield, Atlanta y All Boys, bastante complicado para soñar con la permanencia. Se mantuvo el plantel que había conseguido el ascenso, sumando además a Juan Bautista Orsi (Talleres), Pedro Patti (Temperley), Daniel Regueira (Lanús), Medardo Cloquell (Dock Sud), Norberto Pintos (Tigre), entre otros.

Jugaron su primer partido en la A el 15 de febrero de 1976 y fue victoria 1-0 como visitante ante Colón, gracias al gol de Pedro Coronel. Ese buen arranque se vio opacado por un baño de realidad, al empatar contra Banfield y Atlanta y perder ante Ferro, Quilmes e Independiente. Justamente ante el Rojo, San Telmo se ganó el cariño de los presentes en la Doble Visera, al salir al campo de juego con la bandera oficial del CAI, hecho destacado por el periodismo de la época y que los de Avellaneda retribuyeron con un 3-0, con dos goles de Percy Rojas y uno de Bertoni.

Entrando a la Doble Visera para homenajear al Rojo 

Regresaron al triunfo recién en la séptima fecha ante quienes serían un rival directo en la permanencia, All Boys (2-0). El envión no les duró mucho, porque de la seguidilla ante Boca, Huracán, Central y Estudiantes sólo rescataron un punto, ante el Pincha en Parque Patricios en el último partido de la primera ronda. Después volvió a ganarle a Colón (3-1) y estuvo seis fechas sin triunfos (1-1 con Ferro, 2-3 con Quilmes en el interzonal, 1-1 con Banfield, 0-0 con Atlanta, 0-1 con Independiente y 1-2 con All Boys).

El 25 de mayo, en el marco de la 19º fecha, se dio el partido más importante de San Telmo en su historia. Recibía a Boca, que se coronaría campeón, con Wenner; Sarmiento, Minutti, Sandoval y Regueira; Camejo, Rilo y Cloquell; Piasapia, Patti y Coronel. Por su parte, el Toto Lorenzo ponía a Gatti; Tarantini, Gutierrez, Mouzo y Ovide; Trobiani, Suñe y Veglio; Mastrángelo, Taverna y Felman. A los 16 minutos de juego, la visita se puso en ventaja con el gol del Toti Veglio y parecía que iba a darse la lógica, pero a los 22 del complemento apareció Carlos Camejo para empatar las acciones. El local encontró el histórico triunfo sobre el final del partido, cuando lo dio vuelta con el gol de Pedro Coronel a los 39’ y lo sentenció con el de Enrique Pisapia, a los 43’. Sin dudas, el momento más grato del Candombero en la división. Según La Nación, la clave de la victoria estuvo en que “con simples recursos, con hábil toque de pelota y provocando claras acciones de riesgo, San Telmo elaboró un eficiente esquema en la segunda etapa”.

Cinco días después se dio otro hito en la historia del club, pero para mal. Esta vez jugaba en Parque Patricios pero ante Huracán. El local era el equipo sensación del campeonato, con Baley, Carrascosa, Houseman, Larrosa y Ardiles, que bajo el mando del Gitano Juárez terminó invicto (15 triunfos y 7 empates) con 47 goles a favor y 20 en contra.

A los cuatro minutos, Camejo puso adelante a la visita en el marcador. Faltaba mucho, pero era un paso para lograr otra hazaña en el Metropolitano. Sobre la media hora de juego, el árbitro Claudio Busca empezó a tomar protagonismo en el juego: cobró penal de Regueira a Houseman y en el tumulto expulsó a Roberto Minutti por protestar. Finalmente, el encargado de patear fue Carlos Leone, que la tiró afuera. A los 12 del segundo tiempo llegaron las demás expulsiones, cuando Coronel, Camejo y Sarmiento vieron la roja en pocos minutos de diferencia, en teoría por hacer tiempo.

Siendo 7 contra 11, Busca cobró otro penal para Huracán y ya que estaba echó a Cloquell, quien supuestamente había aplaudido irónicamente la decisión del juez. Recordaría 40 años después en una nota a Clarín que “de la tribuna me gritaban villero. Les hice un gesto, Busca me vio y me expulsó. Estaba sacado. Se desequilibró ese día, estaba fuera de sí”. Otra vez fue Leone, pero Wenner contuvo el disparo para que la visita continuara ganando el partido. A falta de siete minutos para el final, el Globo empató las acciones con un cabezazo de Augusto Sánchez. Pero la polémica estaba lejos de terminar, porque también expulsaron a Wenner por hacer tiempo en un saque de arco, por lo que solamente quedaban cinco jugadores: Pisapia en el arco y Sandoval, Rilo, Montone y Regueira aguantando lo que se venía. Ya en tiempo de descuento, Martín Rico puso el 2-1 para el local, en un tanto que según cuenta la historia, ni sus propios hinchas gritaron.

La situación vivida en el Ducó hizo que la revista El Gráfico explicara el reglamento utilizado hasta ese momento, aduciendo que “deja librado al criterio del juez la suspensión o no del partido en el cual uno de los dos equipos tenga menos de seis jugadores. No se puede iniciar o reiniciar con menos de seis jugadores en el campo, pero en este caso las expulsiones se produjeron en el segundo tiempo y el juez decidió llegar al final con los cinco hombres de San Telmo que quedaron en la cancha”.

La primera parte del torneo la cerró sin victorias, con un 2-2 ante Central y una derrota 1-0 contra Estudiantes. Terminó la Zona A anteúltimo con 15 puntos, producto de cuatro victorias, siete empates y once derrotas. El goleador del equipo fue Pedro Coronel, con 10 tantos, seguido por Cloquell, con 6. Obviamente que terminó jugando la ronda final por el descenso, donde el último de la tabla perdería la categoría.

Comenzó su periplo con dos derrotas al hilo y ambas por 2-1, ante Racing y Atlanta.  Se repuso en la tercera, al imponerse por el mismo marcador ante Ferro, con goles de Coronel y de Cloquell, aunque luego entró en una racha adversa que prácticamente lo condenó a la B: 3-6 contra Banfield, 1-1 con Argentinos, 0-1 con Chacarita, 1-3 con All Boys y 1-1 con Temperley. En la última fecha contaba con una mínima chance, ya que debía ganarle a Vélez y esperar una derrota de All Boys ante Argentinos. Los de Isla Maciel hicieron la tarea y se impusieron por 2-0, con goles de José Espósito y Coronel, mientras que en cancha de Ferro, el Bicho hacía lo propio, permitiendo el mano a mano para evitar la B. Pero sobre el final se le escapó la pelota de entre las manos a Quintabani (arquero de Argentinos que fue tratado de vendido por sus hinchas), que permitió el agónico empate y consumó el descenso de San Telmo.

Pero todavía no se iban, porque faltaba el Campeonato Nacional del ‘76, el único torneo en el que Boca y River jugaron una final por el título, además de tener el debut en primera de un tal Diego Maradona y a Talleres de Córdoba con un invicto de 15 fechas, entre las que tuvo nueve victorias al hilo. Participaron 34 equipos divididos en cuatro zonas, dos con 9 equipos cada una y las otras dos con 8. Para este torneo, llegaron René Ayala (hermano del Ratón Ayala) de San Lorenzo y Juan Domingo López de Talleres de Mar del Plata. Sufrieron varias bajas que explicarían su rendimiento, dado que Coronel fue transferido a Gimnasia, Regueira a Temperley, sumado a los alejamientos de Rilo y Carbognani.

San Telmo, que ese torneo anduvo deambulando por las canchas de Ferro, Argentinos y Vélez, perdió sus primeros dos partidos, por 2-0 ante Atlanta y 7-1 ante River, su peor resultado en la máxima categoría, con goles de Daniel Passarella, Leopoldo Luque, Pedro González, Victorio Cocco, Norberto Pintos en contra y dos de Alberto Beltrán. Luego tuvieron un pequeño repunte, gracias al 1-1 con Quilmes en el interzonal, el 1-0 a San Martín de Tucumán y el 1-1 ante Racing. Tampoco es como para decir “qué bruto, que repunte”, pero la mano no venían tan bien como para hacerse los exquisitos.

Después de este veranito fueron todas pálidas, con once derrotas al hilo ante Banfield (dos caídas por 3-1), Estudiantes (ambas por 2-1), Atlético Ledesma de Jujuy (una por 2-0 y otra 5-0), Atlanta (1-2), River (2-5), Quilmes (0-2), San Martín (1-5) y Racing (2-3). Obviamente terminaron últimos en la zona, con sólo una victoria.

Consumado el descenso, volvieron a bajar para pasar 18 años en la C, hasta su retorno a la B en 1996. Volvieron a bajar el 29 de abril de 2013, tras perder con Almagro por 2-0.​ Luego de un intento frustrado, en 2015 salieron campeones y lograron retornar a la B Metropolitana. Lejos quedaron aquellos tiempos de fútbol sabatino y su posterior llegada a codearse con los grandes, pero quedaron muchas historias por contar.

Fuentes [1]   [2]  [3]

Crédito fotos: [1]  [2]  [3] 

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