La venganza es un plato que se sirve helado

La semana pasada se jugó un partido no tan relevante por el partido en sí (Inter – Goias en la serie B de Brasil), sino porque viene aparejado con una historia de resentimiento que vale la pena contar.

Curioso caso el que se dió en Brasil. Hoy Corinthians tiene mucho regocijo, por cuestiones que no lo atañan directamente (es el puntero en soledad del Brasileirao) pero sus hinchas festejan mas el ejercicio de la memoria y ver que su equipo está hoy en la cima del campeonato brasileño, mientras que sus otrora verdugos tienen que jugar entre si en la segundona.

Corría el año 2007 y el gigante equipo paulista que tuviera en sus filas a Sebastian Dominguez y a Carlos Tevez sufría las consecuencias de venderle el alma al diablo, o mejor dicho a sus acreedores, y luego de semejante gasto en pos de lograr un campeonato, llegó la hora del ajuste, y mas temprano que tarde el equipo blanco se vió envuelto en la lucha por no descender, llegando a la última fecha aún con chances de salvarse. Para ello, tenía una empresa harto complicada, vencer al Gremio que tenía chances de entrar a la Copa Libertadores, y esperar que Goiâs no hiciera lo mismo con el Internacional.

Como siempre sucede en las últimas fechas de los torneos, las incentivaciones están a la orden del día. Pero Fernandâo, el capitan de los colorados de Porto Alegre, no estaba dispuesto a aceptar esa ayudita a vencer al Goias (precisamente 10 mil reales para cada jugador) y así se lo hizo saber a su compañero de equipo, el arquero Clemer. Ambos referentes del plantel llamaron a una reunión del plantel para contarles la situación, y sobretodo explicar la historia entre el Inter y el Timâo que venía de aún mas larga data.

El campeonato del 2005, aquel en el que el Jugador del Pueblo fue parte del Corinthians, estuvo sembrado de polémica y suspicacias, debido a la corrupción de la denominada “Mafia do ápito” (Mafia del silbato).

El 23 de Septiembre del 2005, un tal Magib Fayad caía arrestado por la policía. Las investigaciones policiales comprobaron que el “gorrión”, así lo llamaban al empresario Fayad, había perdido mucho dinero en apuestas deportivas en el sitio Aebed. Para recuperar el capital, decidió sobornar a dos árbitros reconocidos, el paulista José Danelon y el internacional Edilson Pereira do Carvalho. El referí estaba colmado de deudas, y vió en Fayad una oportunidad para ir saldándolas rápidamente (cobraba entre 10 mil y 15 mil reales por partido). Todo esto se supo por una denuncia anónima recibida por los periodistas de la revista Vieja, que rezaba “hoy hay partido del Botafogo, no? Ese partido está vendido, hoy gana el Botafogo”. Efectivamente, esa misma noche el fogao ganaría 1 a 0, con un penal dudosísimo cobrado por Pereira do Carvalho. Mas tarde, las escuchas telefónicas confirmarían los arreglos.

De hecho, una vez que se armó el revuelo se descubrió que el referee falsificó el titulo secundario, obligatorio para convertirse en árbitro. La FPF lo sabía desde 2003 pero eligió hacer la vista gorda, ya que el árbitro dirigía partidos internacionales desde 2001 (incluida una recordada semifinal de Copa Libertadores entre Palmeiras y Corinthians).

Un sinfin de partidos resultaron pasibles de sospecha por amaño, entre el Paulista, la copa de Brasil y el Brasileirao, que ya se encontraba en disputa a 13 fechas del final. El Tribunal Superior de Justicia Deportiva decidió que se debían repetir once partidos de aquel torneo, mas no se pudieron revisar partidos de competiciones que ya habían terminado, incluso un partido que Banfield le ganó a Alianza Lima por 3 a 2 en la Copa Libertadores.

Si bien hubo varios dirigentes implicados en la trama, incluso un dirigente del Corinthians que quedó escrachado en una escucha telefónica difundida años después, casi todos quedaron impunes. Los árbitros fueron absueltos de prisión, aunque nunca mas volverían a dirigir, y la CBF tuvo que pagar 20 millones de reales. Recién en el año 2010 el reglamento empezó a tener tipificada la figura del “fraude deportivo”.

Lo que importa de toda esta historia es que dos de los partidos que se reprogramaron Corinthians los había perdido, y al jugarse de nuevo el conjunto alvinegro los ganó permitiendole quedar por encima de Inter. Además, faltando dos fechas para el final, Inter y el timao se vieron las caras. En dicho partido, un penal clarísimo para la Academia Do Povo fue obviado por el árbitro Marcio Ressende Freitas, que encima terminó expulsando a Tinga en esa misma jugada por simulación, dejando afuera a un jugador clave de los rojos. El partido terminó 1-1 y el campeón fue el Coringão, dando nombre al torneo como la “Estreia roubada“.

Memorioso de esta historia, el capitán rojo pidió un precio imposible de pagar para Corinthians: 300 mil reales para el y otros 300 mil para repartir entre el resto del equipo, a cambio de no entregar el partido. Obviamente que el dinero nunca llegó, y Goias ganó el encuentro por 2 a 1, salvando la categoría. La reacción de la defensa en ambos goles es por demás de sospechosa. Lenta y a desgano. Encima el segundo gol es de penal, un penal que se debió patear tres veces, porque las primeras dos fueron atajadas por el arquero Clemer (!).

Tiempo después, el Verde devolvió gentilezas. En la penúltima fecha del Brasileirao del 2009, Goias tumbó al por entonces lider Sao Paulo al ganarle en su cancha por 4 a 2, permitiendo que Inter pasara al equipo paulista y siguiera en carrera por el campeonato, el que peleaba junto al Flamengo.

Sin embargo el tiempo pasó, y desde ese partido regado de sospechas y certezas, Corinthians tiene un nuevo estadio donde se jugaron varios partidos de mundiales, se sacó de encima la espina de no tener Copas Libertadores en su vitrina, y encima ganaría el mundial de clubes tras vencer al Chelsea en la final. Además lleva el mejor arranque de un equipo en la historia del Brasileirao, con 41 puntos en 17 partidos.

Fecha en la que los equipos perdieron su invicto. Corinthians llega a la fecha 19 sin haber perdido ningún partido

En ese mismo lapso, Inter y Goias pasaron de la mediocridad al abismo, encontrandose hoy en la Segunda División. Uno de los culpables de dicha situación fue el propio equipo corintiano, que le ganó 1 a 0 a Inter con un penal inexistente. Gran manera de vengarse.

El Inter sigue con su paso arrollador – va segundo en la competición – y venció al equipo del cual Patricio Toranzo es hincha por 3 a 0. El Verde por su parte, mantiene su rendimiento irregular, el cual lo tiene a 5 puntos de puestos de ascenso, pero con 10 equipos entre su posición y la del último clasificado, el Ceará.

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