A la Pelotita Vol. 8: Adidas Fevernova

Y llegamos al 2002, sobreviviendo al Y2K, a Cavallo y sus ocurrencias, a los gases, a los 5 presidentes y esperando que los autos floten, pero nos tuvimos que conformar con un Mundial en el lugar más tecnológico del planeta: Japón y la Corea capitalista. Y en la tierra de las tradiciones, una pelota que terminó con una dinastía: Adidas Fevernova, odiada por muchos, más odiada por varios, querida por uno que otro nerd. Pasen y lean aunque sea un cachito antes de empezar a putear a Bielsa.

Y si muchachos, llegamos a este Mundial tan doloroso para los argentinos y también para los amantes del balón, dado que a partir de este torneo Adidas le extendió la partida de defunción a la vieja y querida Tango y pasó a experimentar con drogas sintéticas nuevos diseños y materiales, archivando nuestras amadas tríadas hasta nuestros días. Vaya uno a saber si volverán alguna vez.

Como decíamos más arriba, el Mundial pisaba por vez primera el continente asiático, impulsado básicamente por la guita que se movía de ese lado del globo. Japón venía desde hacía años tratando de llegar a la cita mundialista, habiéndolo logrado recién en el Mundial anterior. Cabe señalar que recién en el 92 hizo su debut la J League, año en el que también tuvo su primer Copa Asiática y donde estuvo a punto de entrar al del 94, pero ocurrió lo que los japoneses bautizaron como Dōha no higeki o Agonía de Doha donde quedaron ahí nomás de la clasificación. Si no quieren leer, se los explico con un dibujito. Tuvieron su debut en Francia 98, donde cayeron en nuestro grupo donde quedaron cola después de perder todos los partidos.

Nakayama y Roa en una riña de gallos de hip hop, mientras Ayala hace beat box

Corea del Sur, por el contrario, ya contaba con experiencia a nivel mundialista, contando con 9 participaciones en la competición, habiéndonos cruzado una que otra vez, como bien recuerda el Diego y no habiendo faltado a ninguna cita desde México 86′, siempre disfrutando de las bondades de la primera ronda y volviendo a casa sin chistar. Paradójicamente, participó de tantos Mundiales pero sin tener tantos lauros, dado que la únicas dos Copa Asiáticas que ostentaba eran del año 56′ y 60′, esta última siendo anfitriones. Ambos países habían sido sede de la copa continental, pero a ninguno de los dos le daba la estructura como para apostar por un Mundial, por lo que aunaron fuerzas y dinero para hacerse con la plaza del 2002.

Para el Mundial pusieron toda la carne en el asador, o el el wok digamos. Un emblema del despliegue de tecnología y guita invertida fue La Cúpula de Sapporo, un estadio totalmente futurista, que ofrecía como novedad que el campo de juego era completamente movible, como si fuera hecho de Lego. Al ser un estadio cubierto, para que el césped reciba la luz del sol, todo el campo de juego estaba sembrado sobre una plataforma móvil que entraba y salía de la estructura cada vez que se lo necesitara, una locura.

Cuando entraba la cancha, salía Mazinger

Y toda esa tecnología también tenía que verse reflejada en la pelota, por supuesto. Y como estamos en las tierras de la evolución constante, la gente de Adidas quiso dejar atrás a la Tango e innovar con un balón digno del nuevo milenio. Le salió la Fevernova, no siempre se puede todo, viejo. Toma su nombre por la fiebre (Fever) que genera cada Mundial y por las novas, las estrellas que brillan con fuerza pero por muy poco tiempo.

Lo primero que notamos es lo estético: Afuera las triadas, bienvenidas las estrellas ninjas. Según los diseñadores, este nuevo modelo presentaba un trigón dorado con vivos en verde y rojo: Dorado representando la energía que ambos países pusieron para impulsar el Mundial (o el oro que pusieron, vamos muchachos, se nota mucho) y las llamas rojas representan la tradición del fuego como fuerza conductora, mientras que los cuatro trigones asemejan a turbinas, lo que convierte a la bocha en un símbolo de la industria. Mmmmse, ponele.

La forma hexagonal de la caja era en concordancia con los miles de hexágonos que se encontraban en los gajos

Como para sumarle importancia a la pelota, cuando la presentaron en Busán dijeron que se trataba de la pelota más redonda de todos los Mundiales, y, por supuesto, lo respaldaron con datos estadísticos. Se llegó a dicha perfección en la circunferencia gracias a la utilización de una distribución de paneles idénticos a la Telstar, pero el secreto estaba en cada panel. De adentro para afuera, contaba primero con un tejido estilo Raschel, que le daba la capacidad de no perder la redondez después de pateada; luego, la misma espuma utilizada en la Tricolore, pero mejorada, con microceldas de gas comprimido que le daban mayor absorción de impacto, lo que se traduce en un mejor control del esférico; otra capa de plástico sólido; sobre ese, una capa con el diseño de la pelota y por último una capa plástica transparente, lo que le otorgaba una impermeabilidad total.

La manofactura, como en su predecesora, tuvo su origen en Marruecos. Era la más chica de las pelotas y al mismo tiempo la más pesada, estirando al máximo las medidas y peso estipuladas por la FIFA (435/440g y 68,5 cm). Las medidas y los materiales utilizados le daban a la pelota un 10% más de velocidad y un 25% más de precisión, según palabras de Gunther Pfau, miembro del laboratorio de Adidas en Scheinfeld, Alemania. Para probar la bola, la hicieron patear por una pierna robot unas 4.800 veces más o menos. Tranqui los alemanes, como siempre. Por supuesto, la pelota fue precedida por una campaña de márketing gigante, recurriendo a las figuras más representativas del deporte, entre los que se encontraban Collina, Zidane y Beckham, aunque ninguno estuvo en la presentación oficial de la pelota. El slogan era “I got the fever” haciendo referencia a la fiebre por el Mundial y a la bocha.

Pero no se limitó a ese campo, ya que tuvo una de las campañas de márketing más largas de la historia, de precisamente 52 capítulos. Resulta que subido a esta fiebre que generaba en tierras niponas el Mundial, Yoichi Takahashi, el creador de Captain Tsubasa o Los Supercampeones para muchos, decidió en el año 2001 largar un nuevo manga titulado Road to 2002, contando nuevas aventuras de Oliver y sus amigos y también, aprovechando la volada, salió un animé con el mismo nombre, pero que compilaba las series originales (Captain Tsubasa, la de los primeros años y Tsubasa J, la parte de la selección Juvenil) con partes de la actualidad de los jugadores. La serie terminaba con un partido del Mundial entre Japón y Brasil. La particularidad es que durante ese partido y durante la presentación de la serie, el equipo de Japón presentaba la indumentaria oficial del equipo y la pelota que se usaba era la Fevernova.

Y cómo vino de exitosa la bocha perfecta, como fue denominada en su tiempo? El Mundial tuvo 161 goles, 10 menos que en Francia 98, bajando el promedio de gol de 2,67 a 2,52, por lo que si nos signamos a los fríos números, la Fevernova fracasó en su intento de hacer mejor al deporte por intermedio de más goles. Recordemos además que ese Mundial pudo haber estado signado por una baja en la cantidad de goles, pero aumentó en cuanto a la cantidad de quilombos que se armaron por arbitrajes totalmente localistas que favorecieron principalmente a Corea del Sur, quien no solamente se vio beneficiado contra Portugal y contra Italia sino que eliminó de manera bochornosa a España con ayuda del árbitro egipcio Gamal Al-Gandhour, quien sigue afirmando que no recibió ningún tipo de incentivo ni presión para dirigir tan para el orto. Fue vocación de servicio nomás.

Como con el resto de los balones, presentó diferentes modelos: La Fevernova Grand Stade (Con el trigón en plateado y el centro negro), Fevernova Pareo (Con el trigón en dos tonos de dorado), Fevernova Tri-Lance (Para todo tipo de terreno), Fevernova Terrain (para superficies duras) y Fevernova Orange que, como se imaginarán, es naranja.

Hasta la Pasadena parece más linda, mirá lo que te digo…

La pelota siguió disfrutando de cierta notoriedad, siendo utilizada para el Mundial de Futbol Femenino de USA en el 2003 y también fue el balón oficial de la J-League durante el mismo año. Aunque, por supuesto, fueron varios los futbolistas que se quejaron, principalmente los arqueros: Que era demasiado rápida, que no podías calcular bien, que no era muy maniobrable, etc. Lo cierto es que, hay que ser sinceros, la pelota no ha tenido grandes defensores, salvo Beckham que decía que era la mejor pelota que había pateado, pero porque le habían puesto una pila de guita así de grande. No es solamente porque la recordemos paseando tranquila en las manos de Verón los últimos minutos del partido contra Suecia, fue una pelota que en todo el mundo se olvidó con facilidad y obligó a Adidas a reinventar una nueva  para Alemania, sepultando para siempre el estilo Telstar, así que sí, se la puede odiar tranquilo. Ni olvido ni perdón, Adidas.

Si tomamos en cuenta dónde está la vista y la mano de Cavallero y dónde la pelota, queda claro que bajó antes así que todo culpa tuya, Adidas! Por cierto, ESTABA SIENDO SARCASTICO

BONUS TRACK:EL COMIENZO DE LOS MUNDIALES PARA POCOS

Como dije en el copete del post, Argentina venía de una crisis terrible, que había dejadu un tendal de muertos, una economía en franca decadencia y un país estallado. Con la llegada del 2002 y la asunción de Duhalde a la cabeza (cuack) del Gobierno, se termina con la mentira de la Ley de Convertibilidad y nos empezamos a dar cuenta de que eso del 1 a 1 con el dolar era un chamullo más grande que (elija su mentira electoral preferida, que hay de todos los gustos y partidos políticos).

Y todo lo que antes era fácil y accesible, se tornaba dificultoso y, básicamente, más caro. Y el Mundial no fue la excepción. Los derechos televisivos de la cita mundialista, como todos sabrán, se pactan en dólares, por lo que los canales argentinos no se encontraban a la altura del requerimiento monetario de la FIFA. Y como la crisis era regional, no fue el único país que no pudo competir con un gigante yanki que estaba haciendo sus primeros pasos en la región: DirecTV.

La TV satelital daba el primer gran zarpazo en la región, monopolizando la transmisión del Mundial (y asegurándose también la del 2006) a cambio de $400 millones de dólares, casi dos Neymares. En nuestro país la señal buscó captar nuevos adeptos con la novedad del multicámara: La opción que te daba de ver el partido desde diferentes ángulos, distribuídos en algunos de los canales de la grilla. A lo otro que apostó, gracias a la agencia Agullo & Baccetti, fue al imán que representa Diego Armando Maradona, a quien eligieron como la imagen para publicitar el servicio. Para ello le dijeron que haga lo que mejor sabía hacer en esa época: Andar por la calle despierto de madrugada escapando de la policía y, ya que estaba, tocando timbres por los barrios, cerrando con “Arriba Argentina,  juega la Selección”. El Spot se llamó “Duende”.

Está bien, venía el Diego y te tocaba timbre para que te despiertes pero, y si no tenías DirecTV? Al auxilio de los que no lo tenían salió por un lado el gobierno, promulgando la Ley 25.342 de TRANSMISION TELEVISIVA DE PARTIDOS DE LA SELECCIÓN ARGENTINA DE FUTBOL. Por dicha ley se debía garantizar la transmisión de los partidos de la Selección, obligando a quien tuviera los derechos a negociarlos de forma tal que se garantice el libre acceso a esos partidos a todos los argentinos, lo que a la postre es relativo, como veremos más adelante. Viendo que el país se estaba recién acomodando entre los escombros, que se piense en una ley así puede sonar frívolo, pero el opio de los pueblos es el opio de los pueblos.

DirectTV entonces, salió a negociar y cerró trato con América (en esos momentos, en manos de Carlos Avila, ex dueño de Torneos y Competencias), con quien acordó la venta de derechos de 33 partidos, entre los que estaban los de la Selección, el inaugural, semifinales, tercer y cuarto puesto y final, y el resto de partidos “de interés”. Para este cometido, el canal ex 2 sumó a su equipo a Fernando Niembro y Mariano Closs. Por otro lado, para garantizar el cumplimiento de la ley (dado que América no tiene llegada a todo el país), DirecTV negoció a cambio de publicidad (acuerdo en el que estuvo metida la agencia Agullo & Baccetti) los derechos de 43 de los 64 partidos. La transmisión de los mismos estaban a cargo de MIguel Simón y Quique Wolff.

El resto de los canales, al no poseer los derechos televisivos, mandaban a uno o dos periodistas como para cubrir el evento y los datos de color afuera del estadio en la previa y en el post partido, pero tampoco estaban para tirar plata al aire. Se había terminado la época del 1 a 1 y de las transmisiones de programas completos desde el otro lado del mundo. Para nosotros, un alivio. Es más, hasta se discutió si podían pasar los goles en diferido, cosa que después terminó pasando, no sin una gran discusión.

El comienzo de la mufa (?)

Como si se olfateara el andar de nuestra Selección por Japón, solamente hubo 44 mil abonados a DirecTV que adquirieron el Pack Mundial, y el mal andar del equipo de Bielsa no ayudó en nada, dado que ni la opción multicámara sirvió para explicar por qué Willi Caballero se paró para el culo en el tiro libre o Verón se fue caminando al córner o el Loco no puso juntos al Bati y a Crespo. Imaginate esos 44 mil monchos que pusieron los $200 (en esa época ERA PLATA) para ver solamente 3 partidos con la mejor definición, que al final no fue la de DirecTV, sino la de Svensson.

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