Arreglenme despacio que estoy apurado

Para entender el empate sin goles entre Uruguay y Argentina, hace falta parafrasear a Napoleón. ¿Por qué? Porque por momentos se vio lo mismo de siempre, pero no. Desmenuzamos el debut oficial de Sampaoli para poder dejar en claro que no fue el que creíamos que iba a ser, pero tampoco fue un desastre.

“¿Viste? yo te dije: empate clavado”, te sueltan ligero de cuerpo por todos lados los pitonisos del fútbol, esos que creen saberlo todo con el resultado puesto. La verdad es que el panorama para aseverar una igualdad entre Uruguay y Argentina no era el mismo que en otros tiempos, donde el puntito era visto con buenos ojos por ambos. Una tabla apretada y mucho por jugarse a falta de tres fechas no podían hacer pensar en que el trámite del encuentro se iba a dar de tal manera que haga recordar a algún que otro River-Argentinos de cierre de campeonato. Mucho más teniendo en cuenta que era el debut oficial de Jorge Sampaoli al frente de nuestra Selección. Sin embargo, el punto para cada uno terminó siendo previsible y acorde al rendimiento de ambos equipos. Teniendo en cuenta ésto último, cabe preguntarse si realmente se vio una Argentina diferente. Podrían calificarnos de tibios si decimos que por momentos si y por momentos no, pero la realidad fue esa. Para entenderlo, hay que ir por partes.

En primer lugar vamos a darle una palmadita de bienvenida al entrenador, quien en gran parte acertó en la elección del dispositivo táctico y los nombres para ello. El tándem PizarroBiglia funcionó de bien para arriba, prescindiendo de un volante de marca y quite por una obvia razón: Uruguay no iba a tener un armador pleno que manejara la bocha en el medio, por lo cual era al divino botón tener un perro de presa como lo fue Alvaro González para Messi. Siendo esto así, era recontra sabido que los Charrúas apostarían al pelotazo y por esto mismo fue que jugó Fazio. Y le funcionó. Ahora, en cuanto tuvo que retroceder o salir claro, al central surgido de Ferro le costó un poquito. Pero la misión para la cual fue encomendado la cumplió. Ahora bien, al pelado le cabe la crítica de su decisión de hacer jugar al Huevo Acuña por derecha y con el perfil cambiado. Se puede entender desde el recorrido (Di María hizo un sacrificio enorme por el otro sector, al fin de cuentas lo único bueno que hizo) porque supo colaborar con Mercado en la marca, pero fue nulo su aporte en ataque, al fin y al cabo su fuerte. Lo cierto es que si bien Lautaro Acosta era el más indicado por perfil, hace rato que viene jugando de extremo izquierdo en Lanús. Rigoni podía darle eso, pero no el sacrificio en defensa. El indicado quizás era el pibe Bustos, pero en un partido así y en un Centenario que revienta cada vez que juega la Celeste no era el mejor escenario. Eligió a Acuña y le fue mal. Pero ya seguiremos con los nombres propios, porque en el andamiaje de este nuevo equipo vale la pena repasar lo que se intentó hacer, por poco que fuera o se pudo haber visto.

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Nada es para siempre

Además de la sana intención de variar el dibujo táctico (¿les cabe alguna duda que Bauza hubiera salido a jugar igual a como lo hizo en el resto de los partidos?), Argentina se plantó en campo rival con la idea de tener la pelota. Si, ya lo sabemos: LA POSESION y la mar en coche. Pero al menos se supo a qué se jugaba: tenemos la pelota plantado en campo rival (por momentos tuvo nueve jugadores del otro lado de la mitad de cancha) y nos defendemos con la bocha. Hasta acá, todo muy rico. Pero claro, en algún lado tienen que empezar los peros, porque por mucho que pueda gustar la sana intención que mostró en Chile o en Sevilla, por algún lado hay que caerle a este muchachito nuevo.

Por empezar, lo mismo de siempre: falta de profundidad y de variantes ante la falta de espacios. Apenas en alguna oportunidad Biglia -el mejor de la cancha- se animó a romper la linea y sumarse al grupo de ataque. A los volantes externos les faltó soltarse con diagonales internas o a espaldas de los laterales, sobre todo a Acuña. Y por último, a Dybala parece molestarle el amontonamiento en ataque. Sus pocas buenas intervenciones se vieron lejos del tumulto. Misma suerte corrió Icardi, que apenas pudo mostrar un buen movimiento alejándose de los centrales pero no tuvo recorrido en el pie para sacudir a Muslera. Puede que el abroquelamiento con todo Uruguay en su campo impida filtrar un pase, es cierto. Será cuestión de encontrar variantes y sorpresa, algo que Sampaoli maneja aunque ayer no se pudo ver.

Por otro lado, y si bien el entrenador ya ha demostrado que piensa jugarse con ciertos nombres mas allá del peso específico que tengan, hay jugadores que definitivamente cumplieron un ciclo. Si bien en la parte de despliegue y sacrificio fue buena, lo de Di María con la pelota fue directamente impresentable. Ya en la semana Sampaoli le había dicho en un entrenamiento que no quería que corriera treinta metros con la pelota en los pies y buscara juntarse en corto. Di María entendió, pero claramente se notó que no tiene por costumbre el juego asociado porque no acertó un sólo pase al pie. Tampoco en los centros. Obviamente que su magro rendimiento tuvo su contrapeso en la faz defensiva, donde hizo dos cierres a toda velocidad tras sendos contragolpes uruguayos, pero su función no es esa. Si adelante las terminás bien, para lo único que tenes que correr para atrás es para acomodarte para el saque de arco o para ver sacar al rival del medio. Punto. También sigue en la picota Sergio Romero, quien dio un rebote sonso que remedió con un rápido achique. Lo de Dybala e Icardi genera dudas pero tienen el crédito abierto por ser nuevitos. Ellos deciden en la cancha, pero es necesario también encontrar la forma que ellos se destaquen y le hagan el trabajo más facil a Messi. Biglia hoy pareció entenderlo, pero el resto aún no.

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BASSSSSSSSSSSTA

Ustedes se preguntarán como cuernos se hace para resaltar ciertas cosas en un partido gris… pues bien, es porque el segundo tiempo se prestó para la interpelación. ¿Se vio algo diferente? Claro que sí: nada de bochazos, tenencia más para defenderse que para atacar e intención clara. ¿Se vio lo mismo de siempre? También: no hubo estocada final ni verticalidad en los volantes y delanteros externos. Dificil analizar el empate clavado, sobre todo porque empezó a certificarse una vez que la derrota de Chile fue número puesto. A uno no le gusta creer en estas cosas, pero visto lo visto el desandar del encuentro resultaba familiar. Con el empate Argentina continúa en zona de repechaje a la espera que los resultados acompañen. Deberá hacer bueno este punto ganando el martes como local, a la espera que allí sí se pueda ver las reales intenciones de Sampaoli, porque lo que se vio ayer, por momentos, fue más de lo mismo. Pero no.

RESUMEN DEL ENCUENTRO

Uruguay: Fernando Muslera (5); Martín Cáceres (5), José Giménez (6), Diego Godín (6), Gastón Silva (5); Nahitan Nández (5,5), Álvaro González (5,5), Matías Vecino (5), Cristian Rodríguez (4); Luis Suárez (4,5) y Edinson Cavani (5). DT: Oscar Tabarez.

Argentina: Sergio Romero (4,5); Gabriel Mercado (6), Federico Fazio (5,5), Nicolás Otamendi (6); Marcos Acuña (4), Lucas Biglia (7), Guido Pizarro (6), Ángel Di María (3); Paulo Dybala (4), Lionel Messi (6,5) y Mauro Icardi (4). DT: Jorge Sampaoli.

Cambios: ST 15′ Lautaro Acosta x Marcos Acuña, 22′ Mathias Corujo x Alvaro González, 26′ Javier Pastore x Paulo Dybala, 36′ Cristian Stuani x Luis Suarez y 44′ Joaquín Correa x Angel Di María.

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