Grandes Fotos del fútbol – Vol V

Sigamos repasando esas fotos que inmortalizaron algunos grandes momentos del fútbol mundial.

El visionario

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8 de abril de 2001. Un nuevo superclásico. Como casi un año antes, el equipo de Carlos Bianchi paseándose frente al de Américo Gallego. Juan Román Riquelme, iba camino a transformarse en el ídolo máximo de la institución Xeneize. La renovación del contrato y una mejora salarial, cosas lógicas para la figura del equipo, eran el tema candente de esas semanas. El entonces presidente de la institución, Mauricio Macri, hacía oídos sordos y no tenía intenciones de complacer al Diez. Con el partido 1 a 0 por un tremendo zapatazo de Hugo Ibarra, Riquelme iba a tener la chance de aumentar el marcador mediante los doce pasos. Franco Costanzo le puso suspenso a la noche al detener el disparo, pero Román de cabeza en el rebote, iba a reivindicarse. Sin que nadie lo pudiera agarrar, el hombre de la noche salió disparado hacia el centro del campo, para pararse justo allí, con su mirada hacia el palco presidencial, llevándose sus manos a las orejas, mientras el presidente se reía mirando la TV… Un genial símbolo de protesta. El resultado, anecdótico a esta altura, terminó 3 a 0 gracias a otro penal, esta vez convertido por Guillermo Barros Schelotto. Más adelante, Román diría que el gesto fue porque a su hija Florencia le gustaba el Topo Gigio, gambeteando tan bien como en la cancha. El festejo se transformó en un clásico, que hoy lo siguen repitiendo muchos jugadores de todo el mundo…

Acá, el que manda soy yo

5 - Jeque Kuwait

Pocas veces se vio una situación tan bizarra en un Mundial como la que pasó el 21 de junio de 1982 en el estadio José Zorrilla de Valladolid. Por la segunda fecha del grupo 4, Francia y Kuwait jugaban un partido donde los galos eran claros candidatos. Sobre el final, los franceses demostraban sus credenciales con una clara victoria por 3 a 1 gracias a los tantos de Genghini, Platini y Six, mientras que el gol árabe lo había anotado Al Bouloshi. De repente, los franceses marcan el cuarto tanto gracias a que Alain Giresse anotó luego de que la defensa kuwaití se quedara totalmente paralizada. Los jugadores aducían haber escuchado un silbato, por lo que dejaron de seguir la jugada, mientras los galos festejaban. En ese momento, desde la gradas, un hombre con turbante rojo hacía señas que sus compatriotas desde el campo no podían deducir. El hombre pretendía que los jugadores se retiren. Como no le entendían, bajó las escaleras y llegó al césped, bajo la atónita mirada de todo el mundo, para hablar con el árbitro del encuentro. Luego de un par de palabras, se volvió con una sonrisa. El hombre en cuestión era el jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, presidente de la Federación Kuwaití de Fútbol y hermano del emir de su país. El árbitro, el soviético Miroslav Stupar, decidió complacer al jeque, anuló el gol y declaró un saque neutral. No serviría de mucho lo Al-Sabah, ya que un minuto después, Bossis marcaría el cuarto, esta vez cobrado por el árbitro. Stupar fue sancionado con la quita de credencial de árbitro FIFA, y nunca más pudo dirigir un partido internacional. Al-Sabah fue multado con 10.000 dólares, y fallecería asesinado el 2 de agosto de 1990 por tropas iraquíes en el palacio de Dasman, durante la Guerra del Golfo Pérsico. En el fútbol, su nombre ya era historia…

El Maradona del desierto

6 - Owairan

Seguimos con el Golfo Pérsico, para irnos a otro Mundial, esta vez el aburrido Estados Unidos ´94. También era junio, pero del día 29. Arabia Saudita, dirigida por el argentino Jorge Solari enfrentaba a Bélgica por la última fecha de la fase de grupos, con la obligación de ganar para buscar el milagro de la clasificación a octavos. Cinco minutos y 70 metros le bastaron a Saeed Al Owairan para convertirse en una leyenda de su país, cuando arrancó desde su propio campo y empezó a esquivar belgas como conos para marcar el mejor gol de ese mundial, que ni el mejor arquero del momento, Michel Preud´homme pudo evitar. Las comparaciones, exageradas por cierto, con el gol de Maradona a los ingleses, no tardaron en llegar. La sonrisa eterna en un rostro que no podía creer lo que acababa de hacer, quedó para la posteridad. Arabia consumó el milagro pero Suecia frenó su sueño en octavos. Cuatro años después, durante el Mundial de Francia, le seguían preguntando por ese gol, pero El Rey del Desierto, prefería mirar para adelante, al declarar que había visto el gol mil veces y ya se había aburrido de él…

El show debe continuar

8 - Muerte Foe

En Francia, justamente, se jugaba una de las semifinales de la Copa Confederaciones del 2003. Y por esas cosas del destino, también en junio, pero el día 26. Camerún llegaba a las semis luego de vencer en la fase de grupos a Brasil por 1 a 0 con gol de Samuel Eto´o y a Turquía por el mismo resultado, con tanto de Geremi en tiempo de descuento. El 0 a 0 con Estados Unidos le aseguró el primer lugar del grupo. Colombia, por su parte, arrancó con derrota 1 a 0 ante Francia pero se recuperó tras vencer 3 a 1 a Nueva Zelanda y 1 a 0 a Japón para hacerse con el segundo lugar del grupo. Africanos y sudamericanos se iban a enfrentar en Lyon por un lugar en la final, y fueron los Leones Indomables quienes pegaron primero, gracias a un tanto de Ndiefi a los 9 minutos. Colombia iba en busca del empate cuando a los 78 minutos, con el balón en otro lugar, el entonces mediocampista del Manchester City, Marc-Vivien Foé se desplomó en el centro del campo. Nuestro conocido Jairo Patiño fue el primero en llegar y notó los ojos en blanco del jugador, lo que lo hizo desesperarse para pedir auxilio médico. Luego de diez minutos, lo que tardaron en llevarse al jugador, el partido continuó y Camerún se quedó con el encuentro. Las autoridades médicas, no dijeron nada de lo ocurrido, y hasta los compañeros de Foé salieron a celebrar luego el pase a la final, con los colombianos también allí. De repente, los llantos empezaron a aflorar. Los médicos de la FIFA tuvieron que salir a decir la verdad: Foé, de 28 años, había fallecido en el campo de juego. Joseph Blatter dijo textualmente: “Deploramos esta muerte, pero el juego debe continuar, no el espectáculo, sino el fútbol. Vamos a jugar la final y estoy seguro de que el equipo de Camerún se presentará el domingo en el estadio de Francia”. En un partido imposible para jugar, Camerún aguantó 98 minutos, pero Tierry Henry le dio el título a los Galos en el tiempo suplementario. La de Foé fue una de las primeras muertes de un futbolista en directo y para todo el mundo. Nos quedan las palabras del arquero colombiano en ese partido, Oscar Córdoba, quien recordaba esa tarde en este durísimo texto

La división de un país

10 - Patada Boban

Yugoslavia se desarmaba de a poco, y como vimos en este post, el 13 de mayo de 1990, se enfrentaban el Dinamo Zagreb croata y el Estrella Roja serbio. La cosa se puso picante desde el principio, con los Delije, ultras serbios, que entonaban canciones de guerra contra Franjo Tudjman, el representante croata que abogaba por el desmembramiento de la república. Los serbios en un momento atacaron la tribuna local, y se desató una batalla campal que terminó adentro del estadio. La policía, dispuesta a cualquier cosa, también empezaba a repartir a diestra y siniestra. Mientras un policía le pegaba a un hincha del Dinamo, Zvonimir Boban, la joven figura local, salió en defensa de su nación, con una patada al efectivo policial que quedó en la memoria de todos los croatas, quienes inmediatamente lo catapultaron casi al umbral de héroe nacional, con sus jóvenes 21 años. Ese fue el principio de la Guerra de los Balcanes, que terminó dividiendo a Yugoslavia, mientras Boban decía: “Ahí estaba yo, una cara pública preparada para arriesgar mi vida, mi carrera, todo lo que la fama puede comprar, todo por un ideal, por una causa: la causa croata”.

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