Un Dios aparte

Demos gracias al Señor y a todos los santos de cualquier religión por tener a este pibe jugando para nuestro país. Ahí lo tienen, adorenlo o mueran. Gracias a Lio y sus tres goles, Argentina está adentro del Mundial. El final tiene el sello de él, pero el camino tiene bastante mugre que aclarar antes de meterla abajo de la alfombra.

No se ganaba desde el 2001 en Quito. Teníamos que ganar. No le hacíamos un gol a nadie a pesar de contar con innumerables situaciones. Que había que convocar a este o a tal otro. Miles de excusas. La que más cansaba era la de aquellos que en su mayoría no tenía sustento se aburrían de tanto pegarle a él. No a Banega, no a Romero, no a todos los delanteros habidos y por haber: el blanco era Messi. Y ahí lo tienen. Tres goles y adentro del Mundial, después de un sufrimiento kilométrico que sólo será superado por la extensa fila de gente que deberá pedirle disculpas por decir la tan trillada frase “siempre se esconde”. Son los mismos que debieron haberle pedido disculpas por el Mundial pasado, en donde sus goles hicieron que Argentina sacara siete puntos en la fase de grupos y, probablemente, serán los mismos que se olviden cómo llegamos a Rusia cuando estemos cortando clavos en el tercer partido.

No quedan dudas: clasificamos gracias a Messi. Argentina fue un desastre toda la eliminatoria, salvando honrosas presentaciones en donde ganó o quizás mereció ganar. Le salvó las papas a un Sampaoli que queda en deuda, que hasta ahora no plasmó lo interesante que se pudo ver por su paso por Chile y Sevilla. El planteo de ayer fue malo desde el vamos, jugando con Mascherano de central marcando a un gigante que mientras estuvo en cancha lo tuvo a maltraer. Así cayó el gol antes del minuto, casi matándonos de un infarto y revoleando todo lo que se tenía a mano. No obstante, la Selección mostró aplomo y personalidad, algo que le venía faltando hace rato. Si bien el medio intentó manejar la pelota y de a ratos lo hizo razonablemente bien, el partido no estaba para eso dado el estado del campo de juego. Es allí donde se hace imprescindible entender que el centrodelantero debe fajarse con los centrales (salvo Brasil, el resto de los equipos juega con una referencia potente). Benedetto aportó sacrificio y apertura de espacios, pero a la hora del roce -tal y como en los anteriores encuentros- no le fue bien.

Para entender esta enorme victoria hay que reivindicar dos cuestiones, una mucho pero mucho más que la otra. La primera es la gigante diferencia entre jugar con un volante como Enzo Perez y jugar con el insípido de Banega. El mendocino rompe lineas tanto con el pase interno o externo como por velocidad para aprovechar los espacios que generan arriba, pisando el área constantemente y con dinámica. Defensivamente cumple porque corre y lo hace bien. Encima lo hizo sin contar con la ayuda de un Salvio del cual se esperaba mucho pero defraudó. La apuesta del volante central sin recuperación le volvió a salir bien a Sampaoli: innecesario jugar con uno cuando el rival no va a tener la pelota. Uno de los pocos aciertos del entrenador en la noche ecuatoriana. La otra cuestión -y a ver si lo entendemos de una puta vez- es que quedó clarísimo que Argentina se acomoda mejor jugando al contragolpe. No, querido: no es defenderse cuando vos apretas la salida y haces tres goles por esta vía. Por eso el reclamo al entrenador es que disponga aún más de esta idea. Cuando apretaron al rival, robaron y convirtieron todas esas que se le vinieron negando desde hace rato. Probablemente no hayan muchos equipos que le permitan a la Selección jugar de este modo, pero evidentemente es el que mejor rédito rinde. Cuando se duerme la pelota con la tenencia para resguardar el resultado, en algún punto debe cambiarse el ritmo para generar un ataque. De eso se deberían encargar laterales que rompan por los costados (que no los tenemos) y volantes que aprovechen la pegada de Messi cuando se tira atras. Esos sí hay: el mencionado Pérez y el gran Marcos Acuña, que hizo un sacrificio enorme jugando en un puesto desconocido y que cumplió con creces. No sólo se merece un lugar: también se merece que sea donde mejor rinde.

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A todos nos gustaría creer que esto va a mejorar. Hay muchos nombres en duda: el lateral izquierdo es una incógnita, al igual que el central para acompañar a Otamendi. La recuperación de Ramiro Funes Mori se ve lejana y Fazio no da la talla. Ojalá le den la chance a Pezzella y a Mammana de demostrar aquello que supimos ver cuando estaban en River. Lamentablemente, Mascherano ayer dio muestras que lo suyo ya no es segunda guitarra sino que apenas le da para tocar la pandereta. Lento, impreciso e incluso yendo a golpear lejos. Podría ser un buen suplente quizás. Habrá que encontrar intérpretes para reemplazar a Biglia en caso de emergencia o alguno con características similares a Enzo Perez. Di María sigue siendo ese jugador que lo querés matar nueve veces y la décima pasa la bocha y asiste. Y hay que encontrar el 9. Benedetto e Icardi aún tienen crédito por ser nuevitos, pero la forma de jugar impone otras características.

Sampaoli deberá trabajar en busca de un estilo de juego con los intérpretes correctos, ya que la línea de tres en el fondo definitivamente no va. Laa AFA deberá dejar de pelotudear para empezar a ponerse a trabajar en pos de recuperar, por ejemplo, las grandes selecciones juveniles de antaño. Es muy pero muy dificil que las generaciones futuras cuenten con la enorme suerte que tuvo esta Selección con respecto a los resultados de sus rivales, que colaboraron bastante para que se llegue a la última fecha con chances y dependiendo de sí mismos. Pero sobre todas las cosas, habrá que trabajar para conformar un equipo sólido, porque lo más difícil va a ser contar con la suerte de tener a un extraterrestre como Lionel Messi jugando para nosotros.

 
RESUMEN DEL PARTIDO

ARGENTINA: Sergio Romero (5); Gabriel Mercado (5), Mascherano (4,5), Nicolás Otamendi (6); Eduardo Salvio (4), Enzo Pérez (7), Lucas Biglia (6), Acuña (5,5); LIONEL MESSI (10), Angel Di María (5,5) y Darío Benedetto (5).

ECUADOR: Máximo Banguera (5); Velasco (4), Aimar (4), Arboleda (5), Ramírez (5,5); Orejuela (5), Intriago (5), José Cevallos (4); Romario Ibarra (6,5) Renato Ibarra (5,5) y Ordóñez (5,5).

GOLES: PT 1′ Romario Ibarra (ECU), 11′ y 18′ Lionel Messi (ARG). ST 17′ Lionel Messi (ARG).

CAMBIOS: PT 40′ Enner Valencia (4) x Cevallos (ECU). ST 20′ Estrada (4) x Ordoñez (ECU), 29′ Johnny Uchuari x Intriago (ECU), 30′ Icardi x Benedetto (ARG), 38′ Leandro Paredes x Di María (ARG) y 44′ Fazio x Salvio (ARG).

 

 

 

OTROS RESULTADOS

Paraguay 0 – Venezuela 1 (Herrera): los guaraníes tenían todo para dar el sartenazo aprovechando los resultados ajenos pero la Vinotinto demostró que no es un equipo fácil y que tiene muchísimo futuro.

Brasil 3 (Paulinho y Gabriel Jesús -2-) – Chile 0: JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. Bueno, tampoco para tanto, perdimos dos finales con estos muertos. Martino LCDTM.

Perú 1 (Guerrero) – Colombia 1 (James Rodríguez): lo que pintaba para guerra terminó siendo paz. El enorme Paolo mete a su país en una instancia decisiva tras muchísimo tiempo, mientras que los dirigidos por Pekerman terminaron de alejar todo tipo de fantasmas. Premiazo para el Tigre Gareca que obró un milagro que nadie se lo esperaba.

Uruguay 4 – Bolivia 2: un partido que no le importaba a nadie.

 

TABLA DE POSICIONES

Sin título

Los primeros cuatro clasificaron al Mundial. Perú deberá enfrentar a Nueva Zelanda el 6 y 14 de Noviembre.

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