Grandes arqueros argentinos: Julio Elías Musimessi

Esta vez vamos con la historia de uno de los mejores arqueros de la década del ´50. Quien pasó a la historia como “el arquero cantor”, fue el dueño indiscutido del arco de Boca por varios años, teniendo también destacada participación en la selección nacional.

Julio Elías Musimessi nació en Resistencia, ciudad que por aquel entonces pertenecía al Territorio Nacional del Chaco, el 9 de julio de 1924. Desde muy chico practicó deportes, pero el que más le llamaba la atención no era el fútbol, sino el basquet. Y al igual que otros grandes que hicieron historia en este puesto, el joven Julio llegó al arco de manera fortuita.

En su caso, fue cuando el arquero de su equipo del potrero sufrió una lesión en medio de un partido, por lo que sus compañeros -al conocer sus habilidades maniobrando la pelota con las manos- no dudaron y decidieron ponerlo en la valla. Pese a cierta reticencia inicial de su parte y animado por sus amigos que le veían condiciones, Musimessi decidió probarse en Central Norte, club de su ciudad natal que participaba de la Liga Chaqueña.

Tras haber debutado a los 16 años en el primer equipo de esa institución, al poco tiempo a Julio lo fueron a buscar desde la otra orilla del Río Paraná: es que su siguiente destino fue Boca Unidos, el club que por aquel entonces (y hoy también) era uno de los más importantes en el panorama futbolístico de un noreste argentino que estaba totalmente relegado para la AFA.

Sin embargo, su paso de 3 años por el fútbol de la Liga de Corrientes le serviría de trampolín para llegar a una institución que sí jugaba en el círculo superior: Newell´s Old Boys. Con la llegada del arquero chaqueño a la ciudad de Rosario -teniendo apenas 19 años de edad- daba verdadero comienzo a su carrera profesional.

Newell´s Old Boys:  salto a primera

Pongámonos en contexto: si bien el rojinegro había llegado a participar de la Primera División de AFA en 1939 (8 años después que la mayoría de los clubes que a mediados de la década del ´40 jugaban en la elite), no menos cierto es que en 3 de las 5 campañas previas a la llegada de Musimessi al club, el mismo había tenido rendimientos fenomenales: sendos 3º puestos en los torneos del ´39 y ´41 y un 4º lugar en el certamen del ´42.

Pero la campaña de la “Lepra” en 1943 fue bastante mala (12º colocación) y en gran parte por ello la dirigencia rosarina decidió buscar un arquero, sumado a la partida del peruano Juan Honores a Platense. Y ahí es donde entra en escena este chaqueño.

En 1944 el desempeño de Newell´s fue un poco mejor, terminando el equipo ubicado en el 9º puesto entre 16 competidores. Con el también recién llegado Miguel Ángel López como titular, Musimessi arrancó el año mirándola de afuera (N.deP.: la figura del arquero suplente llegaría recién en 1959) y debió aguardar hasta la 13º fecha para tener su bautismo de fuego: fue en Liniers, la tarde del 16 de julio, aunque poco pudo hacer el joven arquero para evitar la derrota por 3-1 ante Vélez, que ese año volvía a la “A” después de algunos años en el ascenso.

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Para colmo, si bien el juvenil se mantuvo como titular en los siguientes partidos, NOB debió enfrentar sucesivamente a dos de los clubes “grandes”, encuentros que se saldaron con derrota 3-1 en Rosario ante San Lorenzo y ajustada caída 1-0 en Nuñez ante River. Y aunque no podía culpárselo exclusivamente a él por las derrotas de su equipo, convengamos que no debe ser sencillo para un arquero debutar en la elite y que su club sume 3 caídas al hilo.

Pero el 6 de agosto del ´44 la suerte comenzó a cambiar para Musimessi: ese día, en cancha de Banfield, a los 10 minutos de juego le atajó a Héctor Gualdoni el primer  penal que le pateaban en su carrera; esa circunstancia terminó envalentonando a Newell´s, que terminó llevándose un buen triunfo 2-0. Julio terminó jugando 13 partidos en aquel campeonato del bautismo, dejando una buena impresión y registrando apenas una presencia menos que López, quien al finalizar el torneo abandonaría el club.

Para 1945 la campaña del cuadro rosarino fue levemente mejor que la anterior (8º colocación), pero Musimessi siguió con su progresión y fue el dueño indiscutido del arco: arrancó la temporada como titular y hasta la fecha 19 se ausentó en una sola ocasión. Luego sufrió una lesión y eso conspiró contra el rendimiento rojinegro, toda vez que en las restantes 12 jornadas se rotaron 3 arqueros en el puesto, un número demasiado elevado para un equipo que pretenda un mínimo de solidez.

Newell´s no podía escapar de la medianía y para 1946 el equipo terminó en el 10º puesto, lejos de pelear la permanencia pero aún más lejos de los primeros planos. Musimessi ya empezaba a ser conocido en el medio y sus actuaciones por lo general eran buenas, jugando en ese campeonato en 28 de los 30 encuentros que su equipo disputó. ¿Los otros 2? Los disputó Eusebio Chamorro, un juvenil que había debutado el año anterior por su lesión y que en los años siguientes pelearía con él por el puesto, perdiendo casi siempre la pulseada.

En 1947 Julio no pudo evitar con sus atajadas que NOB siguiera bajando escalones en la tabla, terminando ubicado en la 12º colocación. Ese año el chaqueño disputó 19 de los 30 partidos, jugando Chamorro apenas 4 cotejos y Laureano Feliciani (otro de los que lo había reemplazado fugazmente en el ´45) los 7 encuentros restantes del torneo. Pese a contar con sólo 23 años al final de esa campaña, Musimessi acumulaba casi 8 decenas de partidos en primera división, una cifra para nada despreciable en la década del ´40.

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1948 fue un año de inflexión en la campaña de este arquero: sus buenos rendimientos fueron acompañados por los de sus compañeros, y después de más de media década Newell´s cumplió una destacada campaña: 5º puesto final, con el arquero litoraleño presente en 20 de los 30 compromisos del año.

El único torneo en que Musimessi fue suplente en Newell´s fue el de 1949. Chamorro acaparó casi todos los partidos y Julio apenas pudo participar en 5 de las 30 fechas del certamen en que los rosarinos repitieron la muy buena 5º colocación. Ese buen torneo de NOB fue el preludio de una linda gira internacional que encaró el club a fines de ese año: con punto de partida el 25 de diciembre en el mítico estadio “San Mamés” de Bilbao, ante el Athletic Club, el elenco rosarino protagonizó 14 partidos en Europa, siendo la primera vez que un cuadro de tierra adentro andaba por el viejo continente para desplegar algo del fútbol que se jugaba en esta parte del mundo.

España, Portugal, Alemania y Bélgica fueron los países que la “Lepra” visitó, en los que se ganó los aplausos y el reconocimiento internacional por sus buenas actuaciones, registrándose apenas dos derrotas en el tramo español de la gira (ante Real Sociedad y el Deportivo), la cual se extendió hasta el 26 de febrero de 1950. Cabe acotar que Musimessi arrancó la misma como suplente, pero una lesión de Chamorro en el partido jugado en Riazor, posibilitó que aquel jugase algunos encuentros cumpliendo destacadas actuaciones.

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Para 1950 la taba se invirtió, Musimessi recuperó lo que era suyo y fue titular en 30 ocasiones, mientras que su relevo en apenas 4; pero la campaña fue mediocre y los rosarinos culminaron en el 11º puesto. Misma ubicación que en el torneo del ´51, con el “agravante” de que antes habían sido 18 los participantes de la máxima categoría y ahora fueron 17, en un campeonato en que Musimessi atajó en 22 de las 32 fechas disputadas; ya no estaba Chamorro en el club y su principal competidor fue un tal José Manuel Castro, alguien con quien volvería a competir años más tarde en otro lugar.

La peor campaña de NOB mientras estuvo Julio en su arco fue la última, la de 1952: si bien el equipo zafó holgadamente del descenso (gracias a la pésima campaña de un Atlanta que apenas logró 10 puntos sobre 60 posibles) el 15º puesto era la peor ubicación de los rosarinos desde que en el ´39 se habían afiliado a la AFA. Pero pese al pésimo torneo que realizó NOB, desde la gran ciudad hacía rato que le habían echado el ojo al chaqueño, quien ese año jugó 29 encuentros y sólo faltó en una ocasión. Y así fue que para comienzos de 1953, uno de los clubes más importantes de la Argentina se hizo con los servicios de un arquero relativamente joven (28 años) pero con casi una década de experiencia a sus espaldas.

Después de 183 partidos oficiales defendiendo el arco de la “Lepra”, nada menos que Boca Juniors iba a ser el nuevo destino de Musimessi, quien en el club de la ribera se reencontraría con viejos compañeros como los zagueros Juan Carlos Colman y Francisco Lombardo, quienes habían llegado al CABJ en 1950 y 1952, respectivamente.

Boca Juniors: la consagración

Luego de alternar buenas y malas campañas en su paso por Rosario, Musimessi al poco tiempo de su llegada a Boca (adonde arribó por gestión de un Alberto J. Armando que poco después llegaría a la presidencia del club) conocería la hermosa sensación de ganar un campeonato. Y si bien solamente pudo ganar un título durante su estadía de más de un lustro en el “Xeneize”, no menos cierto es que fue el único arquero campeón del club en el largo período comprendido entre 1945 y 1961. Pero vayamos por partes.

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Cronológicamente hablando, su estreno con la camiseta de Boca fue el 26 de marzo de 1953, en un amistoso ante el Flamengo que terminó 1-1. Pero el debut oficial llegó un par de semanas más tarde, cuando el 5 de abril fue el arquero titular del “Xeneize” en el valioso empate conseguido sin goles en Rosario ante Central, justo ese “Canalla” que había sido su gran rival a lo largo de casi 10 años vestido de rojinegro.

Y si bien no fue con victoria su estreno por los puntos, a nivel individual él cumplió con creces. Sin embargo, pese a sus buenos rendimientos en los 28 partidos jugados, la campaña sería mucho más floja de lo esperado -el CABJ apenas terminó 7º entre 16 equipos- y sólo se salvó el año con sendos triunfos en los clásicos ante el River que venía de ser campeón y que en ese torneo retuvo su corona: fue 3-2 visitante en el “Monumental” el 19 de julio (encuentro en el que fue clave atajando un penal) y 1-0 local en la “Bombonera”, el 1º de noviembre.

1954 no fue un año más en la vida de Boca. Sucede que el título local logrado en aquel año, fue la única alegría en el período comprendido entre los títulos de  1944 y 1962. Ya lejana en el tiempo la vuelta olímpica lograda en el ´44 por el auriazul, si bien no existían el exitismo y la histeria de estos tiempos en nuestro fútbol, se palpaba cierta presión por lograr una nueva estrella en el firmamento boquense. Pero basado en una granítica defensa que tenía al protagonista de esta historia como última reserva para evitar la caída del arco propio, el conjunto dirigido por una gloria del club como Ernesto Lazzatti -pese a no contar con una buena delantera- fue un campeón inobjetable.

Como curiosidad de este año festivo, puede destacarse que así como Musimessi se retiró ganador en los 2 clásicos de su primera campaña en el club, en el torneo que su equipo ganó la corona, mordió el polvo en los dos enfrentamientos anuales ante River: fue caída 1-0 como local en la primera rueda y derrota 3-0 en Nuñez cerca del final del certamen, cuando el CABJ dejó pasar la chance de coronarse campeón en la casa de su eterno rival, algo para que lo debería esperar una década y media.

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En esta gloriosa campaña, la segunda con los colores azul y oro en el pecho, el chaqueño fue nuevamente amo y señor del arco, postergando esta vez al nicoleño Héctor Ricardo, veterano que llegaba desde Uruguay y que en su año despedida del fútbol apenas pudo jugar en 5 de los 30 partidos del CABJ aquel año.

Luego de esta conquista del ´54 el pueblo boquense debería esperar 8 años para volver a gritar campeón, ya con el gran Antonio Roma en el arco. Pero ello no fue óbice para que con sus atajadas domingo a domingo, Musimessi se constituyera en uno de los goleros más respetados arqueros de nuestro país. De hecho, durante su etapa en el club de la ribera Julio fue el titular de la selección argentina que ganó el Sudamericano de 1955 en gran forma, como ya se detallará.

Al igual que ya lo había hecho en NOB, en Boca el tipo también se impuso rápidamente como titular gracias a sus condiciones, su carisma y su personalidad ganadora, lo que sumado a la particularidad de arriesgarse a jugar sin rodilleras y con las medias bajas (algo para nada común en un golero por aquel tiempo) le valió una gran popularidad.

Claro que Musimessi para ser tan popular no se valió solamente de lo que hacía dentro del verde césped, sino que para ello influyó también su condición de -buen- cantante de chamamé, motivo por el que pasó a la historia con un apodo único e inolvidable: “El arquero cantor”. En esa faceta, la que desarrollaba en espectáculos públicos y también en medios radiales, el tipo llegó a grabar una de las versiones más difundidas y vendidas de “Viva Boca”, chamamé que no compuso él como erróneamente se suele recordar (la letra es de Américo Cipriano y la música de Eduardo Pauloni) pero que sí cantaba, que fue un verdadero récord de ventas y cuyo estribillo quedó definitivamente incorporado a la cultura “Xeneize” y futbolera gracias a esa interpretación suya.

Incluso, en plena actividad como jugador del CABJ llegó a tener un programa en Radio Argentina, en el cual los domingos por la noche se juntaba con colegas de distintos clubes a analizar lo que había pasado en la fecha de primera división. Y al final, invariablemente, invitados por el carismático anfitrión, sus invitados terminaban junto a él entonando diversas canciones, en un clima de camaradería que dejaba bien claro que la rivalidad terminaba a la tarde una vez que sonaba el pitazo final.

Volviendo al plano futbolístico, hay que decir que en 1955 Boca no pudo retener la corona, pero al menos terminó 3º y subió al podio. Envalentonado por su gran campeonato anterior, Musimessi tuvo asistencia perfecta en las 30 fechas disputadas y continuó su camino hacia la idolatría del pueblo boquense. Además, ese año fue una garantía en el inolvidable 4-0 sobre River, jugado en campo de Racing la mañana del 17 de agosto… lástima para él que en el final de la segunda rueda no pudo evitar la derrota 2-1 ante el “Millonario”, que gracias a ese triunfo dio la primera vuelta olímpica de su historia en “La Bombonera”.

En 1956 Armando dejó la presidencia del club (volvería en 1960 para una segunda etapa que duró 20 años) y Boca repitió el 3º puesto del año anterior, sufriendo nuevamente el título logrado por su eterno rival. En el año en que debutó en el mediocampo un pibe de inferiores llamado Antonio Ubaldo Rattin, el protagonista de esta historia jugó 21 encuentros sobre 30 posibles. En los otros 9 quien atajó fue Castro… el mismo tipo que había sido suplente suyo en Rosario y que no pudo evitar tener el mismo destino cuando llegó esa temporada a La Boca.

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1957 fue el año del tricampeonato de River, antes de entrar en ese cono de sombras del cual recién saldría en 1975. Pero el CABJ -a diferencia de las 2 temporadas previas- no pudo siquiera subir al podio esta vez, finalizando en la 4º colocación, la que se debió en gran medida a una nefasta racha de 10 fechas sin triunfos. En una campaña en la que ya no estuvieron dos símbolos “Xeneizes” como su gran amigo el “Comisario” Colman y Natalio Pescia, el “1” chaqueño volvió a decir presente en los 30 partidos del torneo, tal como había ocurrido en el ´55.

En un año que fue bisagra para el fútbol argentino como 1958, el CABJ peleó el título pero no pudo evitar que Racing se coronara como el mejor de la Argentina. Luego de jugar un desempate ante San Lorenzo recién en abril del año siguiente (!), Boca se quedó con el subcampeonato, siendo la primera vez que Julio no era el titular indiscutido en el arco del club: disputó 14 de los 32 encuentros del año, siendo postergado en 18 oportunidades por un Héctor Giambartolomei que, llegado desde Estudiantes, le hizo comprender al veterano que el final de su ciclo en la ribera se acercaba.

1959, el que fue su último año en Boca, estuvo plagado de reveses para Musimessi, en absoluta oposición con lo que habían sido sus anteriores 6 torneos en la ribera. Para empezar, el “Xeneize” finalizó justo en la mitad de la tabla, en un gris 8º puesto; además, en un certamen donde el arco no tuvo un titular fijo, el también apodado “Gato” pudo atajar muy poco en forma oficial, disputando apenas 7 encuentros del torneo (Giambartolomei atajó en 9 ocasiones y Osvaldo Ayala, un joven justamente chaqueño surgido de inferiores, lo hizo en las 14 restantes); por otra parte, en este torneo recibió la única expulsión de su carrera, en el triunfo 1-0 ante Estudiantes en La Plata; y por último, su despedida oficial -el 7 de junio- fue con derrota en La Boca, 2-1 ante Huracán, un club que en los primeros 27 años de profesionalismo apenas había ganado 3 veces en esa cancha.

Sin embargo, esta última mala campaña a nivel equipo pero también individual, en modo alguno iba a empañar la idolatría que el tipo se había ganado en muy buena ley entre el pueblo boquense. Encima se fue del club con saldo favorable en los clásicos oficiales ante River: estuvo presente en 11 encuentros, de los cuales su equipo ganó 5, empató 2 y perdió 4. De hecho, su mejor momento de ese mal año fue indudablemente en el clásico de la rueda inicial: la tarde del 19 de mayo Boca goleó 5-1 al “Millonario” en Brandsen 805.

Más allá de aquel partido ante el “Globo”, la real despedida de Musimessi en Boca se dio en un amistoso disputado el 26 de agosto del ´59. Fue ante un combinado de Paraná, con goleada “Xeneize” 6-1 y él jugó los segundos 45 minutos, poniendo fin de esa manera a un ciclo brillante que constó de 155 partidos por torneo local (además de 2 por la “Copa Suecia” y 64 amistosos), un título y el recuerdo imborrable de grandes actuaciones defendiendo uno de los arcos más grandes de América.

Green Cross: digna despedida

Para quemar los últimos cartuchos de su extensa trayectoria, el veterano y prestigioso arquero eligió -al igual que muchos compatriotas en ese tiempo- ir al fútbol de Chile, país en el que había dejado un gran recuerdo por su actuación allí en un torneo ganado con la selección.

Musimessi fue titular en el Green Cross que ganó el torneo de la Primera “B” chilena en 1960, por lo que su estreno del otro lado de Los Andes no pudo haber sido mejor. Con las limitaciones lógicas de quien ya tenía 36 años de edad, pero haciendo gala de muchas de las virtudes que había exhibido en el fútbol argentino durante una década y media, Julio fue uno de los puntales en el ascenso del “Pije” a la máxima categoría trasandina.

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FOTO GREEN CROSS 1960

Pero si se habla del Green Cross, es imposible no hacer referencia a la tragedia del 3 de abril de 1961: aquel día, un avión que transportaba a parte del equipo se estrelló en la Cordillera de Los Andes al volver de un partido en Osorno, contándose entre las víctimas fatales el argentino Eliseo Víctor Mouriño, compañero de Musimessi en el Boca campeón del ´54 y quien había viajado simplemente para alentar a sus nuevos compañeros, ya que estaba recién llegado al club y no podía jugar por lesión.

El arquero, al igual que otros compañeros, había abordado un segundo avión en Osorno (que haría más escalas que el vuelo siniestrado) y esa fue la gran diferencia entre vivir y morir… sería esta la primera vez que el chaqueño esquivaba milagrosamente a la muerte, mas no sería la última.

Pocos meses después de esa tragedia y ya sin motivación por jugar, Julio Elías Musimessi anunció su retiro de la práctica activa del fútbol. Sin embargo tiempo después tendría un breve retorno, ya con 42 años de edad: en 1966 y parte de 1967 integró el plantel del modesto Club Atlético Ituzaingó, que por aquel entonces militaba en la “Primera de Aficionados”, actual Primera “D” y último escalón del ascenso directamente afiliado a la AFA. Luego de eso sí, “el arquero cantor” decidió que era el momento de colgar los guantes para siempre.

Selección: gran nivel y una coronación

Casi simultáneamente a su llegada en 1953 a Boca, Musimessi logró la primera convocatoria de su carrera para defender el arco de la selección, llamado por un Guillermo Stábile que había agarrado como técnico a comienzos de la década del ´40 y que se mantendría así hasta el Mundial ´58, también conocido como “el desastre de Suecia”.

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Su primer partido fue el 7 de diciembre de 1952 en Madrid, ante España, selección que si bien no era una potencia gozaba de cierto respeto en el ambiente del fútbol. Y el tipo estuvo a la altura de las circunstancias, atajándose todo ese día y siendo vital para el triunfo 1-0 del elenco de Stábile: “En ese partido atajé tanto que me pusieron “El Gato” como apodo”, recordó Julio una vez ya retirado.

En julio del año siguiente España le devolvió la visita a Argentina en Buenos Aires y se repitió el resultado, con otro gran partido del arquero. Fue tan bueno el nivel del chaqueño en los encuentros ante el conjunto europeo, que el mismísimo Santiago Bernabeu lo quiso comprar para el Real Madrid. Sin embargo, Musimessi rechazó la oferta alegando que su amor por la camiseta de Boca podía más y que a eso no había cifra que lo superara: “Me vinieron a buscar, es verdad, pero los dirigentes de Boca apelaron a mi sensibilidad de boquense. Me dijeron que por la misma plata tenía que quedarme porque era hincha. Y me quedé”, tales fueron sus propias palabras varios años más tarde.

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El punto más alto de su campaña en la selección fue el Sudamericano de 1955, en el cual jugó los 5 partidos de la albiceleste y se coronó como campeón. Si bien como era habitual en aquel tiempo, el certamen se jugó con el sistema de todos contra todos, el combinado dirigido por Stábile llegó a la fecha final a enfrentar a Chile -país anfitrión- en igualdad de puntos y de diferencia de gol, tras vencer 5-3 a Paraguay, 4-0 a Ecuador y 6-1 a Perú, además de empatar 2-2 ante Perú.

Aquella jornada del 30 de marzo -que comenzó con una tragedia en la que murieron varias personas, pues la venta de entradas se hizo el día del partido y en las afueras del estadio, motivo por el cual la ansiedad de los chilenos por ver en vivo y en directo la chance de que su equipo levantara la Copa América por primera vez rebalsó cualquier previsión- en un encuentro muy parejo la Argentina logró sacar una ventaja mínima cuando Rodolfo Micheli marcó a los 14 minutos de la segunda etapa el 1-0 que sería definitivo. Desde el arco, Musimessi dio muestras de gran solvencia y desactivó cada uno de los intentos de la selección local, frustrando a los 65.000 chilenos presentes en el Estadio Nacional y siendo clave para la obtención de un nuevo título del equipo nacional.

Cabe destacar que por rendimiento, seguramente hubiera sido el arquero argentino en el Mundial de 1954. Pero al igual que otros notables jugadores, fue víctima de la política “abstencionista” que el gobierno de Juan Domingo Perón ya había implementado 4 años antes en la máxima cita del fútbol; por ello, jamás sabremos qué hubiera pasado con Julio si Argentina decidía participar y atravesaba con éxito las eliminatorias para Suiza ´54. Ya para el mundial siguiente tenía 34 años y su carrera estaba cerca del cierre, siendo el arquero el gran Amadeo Carrizo… con el resultado por todos conocido.

 

El retiro: alejado del fútbol

Luego de finalizada su carrera como futbolista, Musimessi se alejó totalmente del ambiente. Fue así que decidió iniciar un emprendimiento comercial, atendiendo su propio bar en la localidad bonaerense de Castelar. Pero una noche de 1986 -mientras comenzaba a cerrar su local- fue abordado por una patota que le exigió la reapertura del mismo para poder seguir tomando unos drinks (?). Ante la negativa del ex arquero, los violentos respondieron atacándolo a tiros e hiriéndolo de dos disparos; por ello, estuvo internado varios días en grave estado, mientras recibía la visita de ex colegas como, por ejemplo el nombrado Carrizo.

MusimessiRetirado

Luego de superar ese duro trance Musimessi lograría recuperarse. Continuó con el bajo perfil disfrutando de la familia y del calor de quienes lo reconocían como uno de los íconos futboleros de la década del ´50, hasta que su vida se apagó finalmente el 4 de septiembre de 1996, a causa de un derrame cerebral.

De estilo volador y dotado de gran agilidad, y más allá de la veta pintoresca del personaje, el nombre de este chaqueño aparece inevitablemente a la hora de pensar en los grandes arqueros que tuvo la Argentina en las décadas del ´40 y ´50. Tiempos de apellidos como los de Carrizo, Cozzi, Rugilo, Dominguez y tantos otros colosos, enfrentando además a notables delanteros con los que se midió durante años, ganando y perdiendo pero jamás dejando de estar a la altura.

Por ello, incluir en esta sección a Julio Elías Musimessi, al “Gato” o al “arquero cantor”, a ese hombre de arrojo que fue ídolo en Newell´s y Boca, es simplemente un (pequeño) acto de justicia.

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