Grandes goleadores argentinos: José Francisco Sanfilippo – Parte II

Cerramos hoy esta reseña que se ocupa de uno de los más grandes goleadores surgidos en este país. Recordamos entonces sus pasos por Uruguay y Brasil, la breve etapa en Banfield, la triunfal retirada en San Lorenzo y su desempeño en la selección. Pero además, los años post-retiro del “Nene”, los cuales dejaron más de un episodio para recordar.

(Ver primera parte)

Nacional: muchos goles pero sin coronar

Sin poder llegar a ser esa “figura boquense” como aspiraba en su momento, el polémico goleador desembarcó en el Club Nacional de Fútbol, uno de los dos gigantes del otro lado del Río de la Plata. Y como una continuidad de su ciclo en el CABJ, acá también Sanfilippo hizo muchos goles, no pudo salir campeón y protagonizó un escándalo. Aunque en su defensa aclaremos que en esta oportunidad fue víctima y no victimario. De hecho, pese a no haber dado ninguna vuelta olímpica con el “Bolso”, el argentino es muy bien recordado por los viejos hinchas del club y hasta ha sido homenajeado por los dirigentes en más de una ocasión.

Nacional 1964

Siempre se dijo que si él hubiera estado en cancha, Nacional no perdía la final de la Libertadores 1964 ante Independiente (empataron 0-0 en Montevideo y en Avellaneda ganó el local 1-0). Andá a saber si eso es así o no, lo real y concreto es que los uruguayos sintieron muchísimo su ausencia en la ofensiva, el faltazo de un tipo que venía jugando bárbaro en esa copa.

Pero su ausencia no fue por voluntad propia. Sucede que justo después de pasar al Colo Colo en las semifinales, el club armó un amistoso contra el Vasco Da Gama. Pero una de las tardes más negras de su carrera, ocurrida en agosto de 1964, la rememora el propio protagonista: El brasileño Zezé Moreira era el técnico de Nacional y había armado un plan defensivo con el que salió campeón uruguayo en el ´63. Después me contrataron, fuimos a jugar a Europa y en 19 partidos metí 14 goles. Llegamos acá y me subieron al monumento de Artigas, un despelote lo de la gente, pero claro, ya el equipo no ganaba por Moreira, sino por Sanfilippo. Entonces el tipo me empezó a tener celos y me puso en un amistoso contra Vasco da Gama y un tal Fontana, que ya había querido quebrar a Pelé, me metió un planchazo tremendo cuando estaba por patear y me quebró tibia y peroné… ese fue Zezé Moreira, un tipo que ni siquiera me vino a ver al sanatorio cuando estuve internado”.

Sin embargo, tamaña lesión no sería el único episodio negativo que el porteño debió afrontar en su etapa en Nacional. Es imposible dejar de señalar un hecho dramático que Sanfilippo vivió en Uruguay, derivado por la artera patada de Fontana… y que casi termina con la pérdida del miembro que tenía quebrado: Casi me tienen que amputar la pierna porque se había empezado a gangrenar, no me llegaba sangre. Pasó que el médico de Nacional salió del quirófano a recibir a los 50 periodistas que se habían acercado para saber qué pasaba y me dejó con un enfermero de Peñarol, un hijo de re mil putas, que me empezó a apretar y apretar y casi me tienen que cortar la gamba. El doctor Barbieri me operó para liberarme una arteria y al otro día me vino a ver al sanatorio. Se sentó a mi lado y mientras me hablaba metía la mano por debajo de la sábana y me acariciaba la pierna. Y de repente, se le caen dos lagrimones. ¡A Barbieri, una eminencia! “¿Qué pasa doctor?” le pregunté. “Si no hubieras tenido temperatura, te habría tenido que amputar la pierna”, me contestó. Me quedé duro. En total fueron 7 operaciones para arreglarme la pierna por esa patada”.

Si bien muchos se preguntaban si Sanfilippo iba a poder seguir jugando después de semejante contratiempo, por suerte para él pudo continuar en actividad durante casi una década más. Eso sí, y él mismo lo aclara, jamás volvió a sentirse en plenitud: Me quedaron los dedos así, eran un garrote, las uñas pegaban en el piso y me tuvieron que cortar los tendones de los dedos para poder flexionarlos. Nunca volví a ser el mismo, aunque terminé jugando 8 años más al fútbol”.

Aún lo recuerdan en Nacional: aquí en un homenaje que se le hizo en años recientes

Un año y dos meses después de su grave lesión (ya en el último trimestre de 1965) el “Nene” volvió a los campos de juego. Pero si bien marcó algunos goles con la camiseta de Nacional –terminaría con 25 tantos en 21 partidos oficiales- al poco tiempo surgieron algunos problemas por cuestiones de $$$ con los directivos, y así para fines de ese año el goleador puso punto final a su aventura en el Uruguay.

Pero más allá de los goles, quedaron varias anécdotas de su paso por el paisito. ¿La mejor? Antes de un clásico ante Peñarol, el famoso arquero Ladislao Mazurkiewicz había declarado que si el “Nene” le hacía un gol, él se haría cura; y una vez comenzado el duelo, al argentino le bastaron pocos minutos para marcárselo, motivo por el cual al día siguiente en varios diarios aparecieron avisos de lugares donde se vendían sotanas. Pero eso no fue todo: cuando metió el gol, Sanfilippo fue a festejar en abierta provocación bajo la tribuna del “Centenario” donde estaban los hinchas aurinegros… lo cual fue el prólogo de una linda gresca, donde se le fueron al humo el propio Mazurkiewicz, el gran Roque Máspoli (arquero del “Maracanazo” y en ese tiempo DT del “Manya”, quien sirvió al goleador con una trompada) y hasta varios policías fanáticos peñarolenses. Como muestra de que no era un tipo demasiado querido por sus propios compañeros, el único del “Bolso” que lo ayudó en el aguante de tantas manos voladoras fue Héctor Silva.

Banfield: el retorno a la Argentina

A comienzos de 1966, Valentín Suárez comenzaba su segundo período como presidente del Club Atlético Banfield. Quien al año siguiente -en su rol de interventor de la AFA designado por el presidente Juan Carlos Ongania- sería un hombre clave en la reestructuración del fútbol argentino, se jugó un pleno y pese a las voces de aquellos que desaconsejaban la contratación del polémico Sanfilippo, hizo lo que quiso y se llevó al artillero para el sur del conurbano.

Ante las críticas recibidas, esto explicaba el propio Suárez: “Él representa una promoción para el equipo. Trae mucho público. Además, nuestro equipo está defensivamente dotado, careciendo de valores ofensivos”. Es decir que el “9” llegaba para convertirse en el símbolo del equipo, en una especie de golpe publicitario, más allá de su reconocido aporte goleador.

Siendo una verdadera incógnita su nivel después de aquella grave lesión y de un par de años de ausencia en las canchas nacionales, en el torneo de 1966 Sanfilippo tuvo una asistencia casi perfecta, habiendo estado presente en 36 de los 38 compromisos de un CAB que terminó en el puesto 13º entre 20 competidores. Y es dable remarcar que señaló 14 goles, una suma nada despreciable tratándose de un equipo tan modesto.

Cabe destacar a esta altura, la semblanza que de él hacía en aquellos tiempos la revista “Siete Días”, donde así lo describían: “Es un jugador de rostro aniñado que es la rebeldía personificada. Cree en él excesiva y peligrosamente, y poco en los demás. Su talento a veces lo embriaga y duda mucho del talento de los que lo rodean. Está convencido que es una estrella y repite reiteradamente que una estrella surge de tanto en tanto. Desconfía de la función de un director técnico, pero cree fervientemente en la inspiración personal del jugador. Es la última vedette del fútbol argentino”.

Ya en el 1967 donde se comenzaron a disputar dos campeonatos al año, el goleador jugó para el “Taladro” solamente en el primer semestre: en aquel Metropolitano participó de 14 partidos y convirtió 5 goles, siendo su último cotejo con la camiseta albiverde el del 25 de julio, cuando por la 17º fecha su equipo cayó 0-2 ante River en la cancha de Peña y Arenales.

Con un muy digno rendimiento de 19 tantos en 50 partidos -tengamos en cuenta lo que era Banfield en la década del ´60-, culminó el paso del artillero por el club del sur: había llegado la hora de emigrar nuevamente.

Brasil: campeón en Bahía

Tras su etapa banfileña, a partir de 1968 Sanfilippo nuevamente jugó en el exterior, aunque en este caso lo hizo en el fútbol del Brasil. El débil Bangú fue su primer destino en el nuevo medio, aunque en el club de Río de Janeiro las cosas no le salieron demasiado bien: jugó casi nada y se peleó con medio mundo, por lo que a nadie extrañó que prontamente buscara nuevos rumbos.

Pero muy distinto fue el panorama cuando llegó al SC Bahía, un equipo cuyos hinchas ya lo conocían por haberlo sufrido en aquella famosa Libertadores del ´60. En efecto, el argentino llegó a tierra baiana antes de que terminara el ´68, y en las poco más de 3 temporadas que allí estuvo, marcó 48 goles en 71 encuentros, con el agregado de haberse coronado bicampeón estadual en los torneos de 1970 y 1971.

En su tiempo en Bahía

Fue justamente en el Bahía donde, por única vez en su larga carrera, un dirigente propio le pidió que fuera “para atrás”. Claro que la razón era muy poderosa para ello, pero sin embargo al “Nene” le importó todo tres carajos y así lo cuenta él mismo: “Teníamos que enfrentar al Santos, a Pelé le faltaba un gol para llegar a los 1000 y entró el presidente de nuestro club al vestuario a decirnos que sería un honor quedar como el equipo al que Pelé le había hecho el gol mil. El tipo quería salir en los diarios, una vergüenza. Y encima un rato después, entró Carlos Alberto, el capitán de la selección de Brasil y del Santos, a decirnos que si Pelé metía el gol, nosotros saliéramos del campo para dejarlo festejar con su gente. Una locura. Ni bola le dimos. Terminamos 1-1 y el “Negro” se quedó con las ganas.

Luego de 4 años en Brasil y a esta altura de su carrera, más de uno pensaba en un longevo Sanfilippo despidiéndose del fútbol. Pero el “Nene” tenía una cuenta pendiente y no pensaba irse de la actividad sin saldarla.

San Lorenzo: retorno y bicampeonato

Es que tras su exitosa etapa en Bahia, José Francisco tuvo la oportunidad de volver nada menos que a su primer amor. Con muchos hinchas mirándolo de reojo por aquella partida a La Boca y por su edad (estaba próximo a cumplir 37 años), había que ver si el goleador estaba a la altura de las circunstancias, sin perjuicio de que se iba a reencontrar con un técnico del que no tenía el mejor recuerdo.

Es que el “Toto” Lorenzo, luego de trabajar algunos años en Europa durante la década del ´60 y de haber dirigido a la selección nacional en los mundiales de 1962 y 1966,  arribó en 1972 a San Lorenzo para reemplazar a un Rogelio Domínguez que había llevado al equipo hasta la final del Nacional ´71.

Sin embargo, en esta segunda etapa la relación entre delantero y entrenador sería mucho mejor, tal como el propio José recordó en la entrevista que le dio a “El Gráfico” hace un par de años: Con Lorenzo tuve dos etapas claramente distintas. Esa primera de 1961, cuando él venía de Europa y no conocía a los jugadores argentinos y la segunda, la del ´72 cuando armó un equipo compacto, esquematizado, que primero aseguraba el resultado y después si podía daba espectáculo. En esa primera etapa pedí que lo sacaran. En realidad, me preguntaron los dirigentes cómo lo veía y les dije que estaba loco, y les conté esta historia de marcar a Guidi. Se tuvo que ir. Por eso, cuando me preguntan cuál fue el peor técnico que tuve contesto “Lorenzo”. Y cuando me preguntan cuál fue el mejor, contesto “Lorenzo”.

“El Lobo” Fischer, Irusta y Sanfilippo

En el Metropolitano 1972 San Lorenzo arrasó, coronándose campeón en la 30º fecha de un torneo que constó de 34 jornadas. Con un papel secundario a esa altura de su trayectoria, un veterano Sanfilippo se las ingenió para jugar 18 partidos, marcando los últimos 8 goles de su campaña. El último de los 201 goles que marcó con la divisa azulgrana por torneo local lo hizo justamente en la fecha final de ese Metro: fue el 30 de septiembre en el lugar que mejor conocía (“El “Gasómetro” era mi segunda casa: de pibe vivía a 20 cuadras y me iba solo, caminando, se armaba un picado debajo de las tribunas y me la pasaba jugando toda la tarde. Después, ya como jugador profesional le conocía todo: recibía de espaldas al arco pero antes de girar ya sabía dónde estaba parado, al arco lo tenía metido en la cabeza y era una gran ventaja”), a los 26 minutos del complemento y sirvió para igualar 1-1 con Boca.

Pero ese segundo título con el CASLA -13 años después del primero- no sería el último que el artillero iba a festejar: sucede que en el segundo semestre los de Boedo repitieron su gran performance y tras superar 1-0 en el suplementario a River, dieron la vuelta olímpica en Liniers por haberse quedado con la final del Nacional, torneo en el que el “Nene” si bien participó en 10 oportunidades, no tuvo tantos minutos como en el campeonato previo y no logró conquistar goles.

San Lorenzo 1972

De esta manera, el “Ciclón” se convertía en el primer equipo en ganar los dos torneos de la temporada en la Argentina, algo que en el período 1967/85 sólo igualarían River (1975 y 1979) y Boca (1976). Luego de semejante alegría, y tras ingresar por Rubén Ayala en el minuto 114 de aquella dramática final de diciembre del ´72, llegó el reposo para este verdadero guerrero de las áreas.

Pero al margen de lo que hizo en su último año sobre el verde césped, Sanfilippo dio que hablar en 1972 por un suceso ajeno al fútbol: fue uno de los famosos que viajó desde España en el avión que trajo a Juan Domingo Perón al país, tras largos 17 años de exilio, en un hecho que algunos años después sería determinante para que se le cerraran varias puertas: “Me invitaron Lorenzo Miguel y José Ignacio Rucci, dos sindicalistas que eran hinchas de San Lorenzo y sabían que yo era peronista. Había actores, políticos y deportistas en ese avión. Cuando el comandante dijo que estábamos sobrevolando territorio argentino, hubo una gran ovación y nos pusimos a cantar la marcha peronista. Después, estuvimos como dos horas dando vueltas por Ezeiza. En ese momento me agarró un cagazo importante, porque el General Lanusse había dicho que a Perón no le daba el cuero para volver y se me cruzó por la cabeza que por ahí esos locos nos mandaban una avioneta a chocarnos y éramos todos boleta. Ahí me preocupé, tenía 37 años y era joven para morir, ja, pero terminó todo bien”.

Respecto a sus encuentros con Perón, al cual visitó más de una vez en Madrid y varias veces en su casa de Vicente López, hay una anécdota vinculada al fútbol que no puede pasar de largo, sobre todo por aquel mito que dice que el General no entendía un pito de este deporte: “Yo le hablaba de fútbol para sacarlo de los temas habituales, pero el tipo era inteligente y nunca llegó a decirme de qué equipo era. Lo que recuerdo muy bien es que el año anterior al Mundial ´74 nos dijo que Holanda iba a ser campeón del mundo… en ese momento me quería tirar debajo de la mesa porque estaba tentado de la risa, pero nos contó que venía viendo fútbol en Europa y que jugaban muy bien y con gran técnica. Un año después los tipos fueron finalistas con un equipo revolucionario, se ve que Perón algo entendía del tema”.

San Miguel: de eso no se habla

José Francisco Sanfilippo se retiró -en teoría- de la práctica activa del fútbol en diciembre de 1972. Y de hecho, después de eso se dedicó durante algunos años a ejercer como director técnico, tal como se detallará infra. Sin embargo, y por más que el protagonista en ningún reportaje hable sobre esta etapa de su vida (¿por vergüenza? ¿por orgullo?) no podemos repasar su historia sin dejar de contar que tuvo un breve paso por la Primera “D” a fines de la década del ´70, e incluso marcó el primer gol oficial del Club Atlético San Miguel en los torneos de la AFA. ¿Pero cómo fue a parar ahí?

El albiverde era (es) un popular club del conurbano bonaerense fundado en la década del ´20, pero que recién a comienzos de 1978 decidió afiliarse a la AFA, justo un año antes de que Julio Humberto Grondona asumiera la presidencia de la misma y las afiliaciones directas se cerraran durante casi cuatro décadas.

Sanfilippo en San Miguel

El DT en esa primera incursión de San Miguel en la “D” sería Oscar Rossi, ex compañero suyo en CASLA y uno de los pocos amigos que le dejó el fútbol. Por aquel entonces, “Coco” convocó a Sanfilippo a un asado en el que se iba a presentar el equipo ante los socios de la institución; y como después el “Nene” participó con un par de goles de un picado que se armó, a más de uno se le ocurrió que sería una buena idea sumarlo al plantel que iba a jugar por los porotos. Por lo que pese a hacerlo en una categoría 100% amateur, puede afirmarse que el “Nene” volvió al fútbol oficialmente después de un lustro de ausencia.

Dejando en claro sus credenciales, el 14 de marzo del ´78 en el debut del CASM en el campeonato, metió el primer gol oficial de la historia, el cual permitió empatar 1-1 en la visita a Ituzaingó. Con sus 42 años de edad a cuestas, el tipo jugó 10 partidos más en aquella campaña, señalando otros 4 goles: los metió todos la misma tarde, en la goleada 8-1 ante el pobre Atlas.

Y después de esa breve experiencia en la divisional que alguna vez el propio Grondona definió como “fútbol de potrero con organización”, ahí sí ya no hubo más Sanfilippo con los pantalones cortos. Esa fue su última vez.

Selección: se quedó en amagues

Si se tiene en cuenta la capacidad goleadora de Sanfilippo a nivel de clubes, e independientemente de que sus números de por sí no son malos, es indudable que su aporte a la selección nacional no ha sido proporcional a lo que hizo entre 1953 y 1972 vistiendo distintas camisetas en Argentina, Uruguay y Brasil.

La primera participación de este personaje con la camiseta nacional, se dio a nivel juvenil: en los Juegos Panamericanos de 1955 -celebrados en Brasil- el equipo argentino ganó la medalla dorada y él empezó a tutearse con las redes portando los colores albicelestes.

Con la selección mayor, su debut tuvo lugar el 9 de abril de 1957, en un amistoso ganado en Lima 4-1 sobre la selección peruana. Ese mismo año integró uno de los más famosos equipos argentinos que se recuerden (el que ganó con baile el Sudamericano jugado también en Perú), pero su presencia quedó opacada por apellidos como los de Sívori, Maschio, Angelillo, Cruz y Corbatta, no teniendo una participación muy destacada: jugó 4 encuentros y anotó solamente un gol.

Respecto a ese plantel del glorioso ´57, cabe destacar que los caciques del mismo le tomaron el tiempo muy rápido al joven goleador sanlorencista. Pesados como Néstor Rossi, Pedro Dellacha y el propio “Cabezón” Sivori, no se bancaban sus actitudes y vedettismo, motivo por el cual lo redujeron a un aislamiento casi total. De hecho, algún quilombo debe haber existido, porque en ese tiempo se inmortalizó una foto del “Nene” vestido con ropa de selección… y su ojo derecho en compota. Claro que por cuestiones de códigos, jamás se supo quién lo boxeó al “9” suplente de aquel equipazo.

Asimismo, el “Nene” fue convocado un año más tarde para viajar al Mundial ´58, cuando en tierra sueca la albiceleste protagonizó uno de los mayores papelones de la historia. Pese a no jugar ni un minuto, consultado más de medio siglo más tarde acerca de las causas de ese fracaso mayúsculo, esto manifestó el goleador: Todo era un caos. Por empezar, los equipos que armaba Stábile eran de acuerdo a lo que decían los periodistas. En medio del Mundial, la comida que nos servían era rarísima, entonces le pedimos al presidente que nos permitiera cocinar a nosotros, así que (Federico) Vairo, (Federico) Edwards y yo nos metimos en la cocina. Imaginate una foto de esas hoy. Y la última es tremenda: yo había llevado 5000 dólares que me dio un amigo para que le comprara en Suecia unas mechitas para perforar relojes. Los dirigentes se enteraron y cuando quedamos eliminados me pidieron prestada esa plata porque se habían quedado sin nada y no tenían para el pasaje de regreso. Se los di sin firmar nada y no me la devolvían hasta que un día me planté en la AFA con el presidente (Raúl) Colombo y dije: “O me devuelven los cinco mil dólares o hablo con los periodistas y se arma un quilombo de la puta madre”. Además, nosotros no le conocíamos ni el color de la camiseta a los rivales. Ni hablar de cómo jugaban. Fue un gran quilombo, con muchas peleas entre los jugadores y el técnico. Por eso Checoslovaquia nos metió 6 pepas… Ellos eran como el Barcelona de Guardiola y nosotros como uno de Primera C. Una diferencia abismal, otra velocidad, nosotros parecíamos tortugas. Aprendimos un montón de cosas porque lo nuestro era todo gambetita. El regreso fue bravísimo, nos tiraban monedas y huevos”.

Sin embargo, más allá de lo que recordó en 2015 Sanfilippo y como para dar una idea de la catadura moral del protagonista de esta historia -que intentó salvarse sólo del naufragio-, vale recordar que pocos días después de la eliminación en Suecia, no tuvo empacho en liquidar al anciano Stábile, a quien acusó por ejemplo de armar el equipo en base a lo que le decían algunos periodistas. Pero eso no fue todo. En su regreso a Buenos Aires tiró: “(Stábile) A mí no me hizo jugar porque me tiene celos, él sabía que si hacía goles lo superaría como goleador en la selección. Yo tengo 20 años y una velocidad y un pique tremendos, pero en cambio llamó a (Ángel) Labruna, que tiene 40 y ya es un paquete.

Tras esa mala experiencia y obviamente terminado el eterno ciclo de Stábile, a fines de 1959 jugó en Ecuador el Sudamericano denominado “Extra” (N.deP.: durante marzo y abril ya se había disputado el torneo posta (?) en Buenos Aires), donde Argentina no pudo retener el título -alcanzó el subcampeonato- pero él fue goleador con 6 pepas en 4 juegos.

Ya en 1960 jugó el que tal vez haya sido su mejor partido en la selección, marcándole un par de goles a la España que algunos años más tarde ganaría la Eurocopa. Fue en un amistoso jugado en cancha de River y que el team local, todavía tratando de sacarse de encima los fantasmas de Suecia, ganó 2-0. Según el protagonista de esta historia, una actitud suya aquella tarde fue determinante para que se frustrara su pase a Europa, algo que le reprochan muchos de sus críticos: haber metidos cientos de goles en Sudamérica pero jamás haber jugado en el viejo mundo. ¿Qué dice al respecto el viejo artillero? Esa es una boludez más grande que una casa. Yo me cansé de hacer goles en Europa cuando fui con San Lorenzo, con Boca, con la selección. Estuve cerca de ir al Real Madrid en 1960. Lo quería hacer calentar a (Alfredo) Di Stéfano para que no nos embocara, entonces le empecé a gritar a “Hacha Brava” Navarro: “Metele pata a Di Stéfano, que este es figura allá porque los gallegos tienen los pies redondos”, ja. Resulta que Di Stéfano era el que me tenía que dar el visto bueno para que me compraran, pero después de esas palabras mías no lo dio y me quedé acá.

La selección en 1962

En diciembre de ese mismo año José metió 3 goles en 2 encuentros ante los ecuatorianos para que Argentina clasificara (con un ajustado resultado global de 11-3) al Mundial de Chile 1962, evento en donde el elenco nacional que dirigía el “Toto” Lorenzo no pudo superar la primera fase. Allí el aún delantero del CASLA jugó en el victorioso debut 1-0 ante Bulgaria y también en la derrota 1-3 contra Inglaterra, marcando el único gol albiceleste a falta de sólo 10 minutos para el pitazo final. En el decisivo encuentro ante Hungría, Lorenzo lo marginó del equipo y ya nunca más Sanfilippo vestiría la camiseta nacional, pese a tener casi una década de carrera por delante. ¿Su saldo final? Un título sudamericano -como actor de reparto- y 21 goles en 29 encuentros disputados.

El retiro: entrenador y polemista

Luego de casi dos décadas de meter goles de todos los colores, a fines del ´72 y con la gloria del bicampeonato sanlorencista, Sanfilippo sintió que no había mejor manera que esa para retirarse del fútbol.

Y pronto comenzó a laburar del otro lado de la línea de cal. La dirección técnica fue el metier elegido y el Deportivo Español fue el primer club que le dio la oportunidad de trabajar; cabe recordar que el equipo de la colectividad en 1973 militaba en la Primera “C”, tercer escalón del fútbol argentino por aquel entonces. Sin embargo, su temperamento volcánico lo traicionó: una tarde le pegó una trompada al juez Carlos Coradina (quien décadas después llegaría a Director de la Escuela arbitral de la AFA), lo que obviamente le valió una larga suspensión: “Estaba dirigiendo a Español y el tipo me expulsó por dar unas órdenes, pero lo que me molestó es que me mostró la tarjeta roja en la cara, mal. Ahí mismo le pegué una piña y cayó dormido. Mirá esta mano, mis nudillos, yo soy medio boxeador, pego con esto, mis nudillos te duermen, eh”.

Pasados un par de años de aquel episodio, hubo un club de la elite que se arriesgó y lo fue a buscar a Sanfilippo. Es que en 1976 Vélez Sarsfield andaba realmente mal y, perdida por perdida, tras los malos pasos de Juan Urriolabeitia y Alfredo Bermudez, la dirigencia decidió probar con un tipo que jamás había dirigido en la máxima categoría. Ah, detalle no menor, al “Nene” lo fueron a buscar cuando el “Fortín” estaba casi condenado a jugar un petit torneo por la permanencia, algo a lo que el club de Liniers estaba totalmente deshabituado.

José Francisco agarró en la antepenúltima fecha de la primera fase del torneo y su equipo le ganó como local 1-0 a Newell´s. Eso fue el 30 de mayo del ´76, y después vino un 1-1 en La Plata ante Gimnasia y otro 1-0 en Liniers, esta vez ante Unión.

Con el equipo envalentonado por ese buen sprint final, Vélez comenzó el torneo por la permanencia (jugado a una rueda por 10 equipos, todos contra todos y en cancha neutral) empatando con Chacarita tras ir en desventaja por un par de goles; luego vinieron un triunfo ante All Boys, un empate sin goles con Argentinos, una caída -la única de su ciclo- ante Temperley, un resonante éxito ante Racing y sendos empates sin goles con Atlanta y Banfield. Es dable señalar que ese duelo ante el “Taladro” se jugó el 25 de julio, antes de que se cumplieran un par de meses de su llegada como entrenador.

De este detalle, se desprende que la única experiencia de José Francisco en la “A” constó de 4 triunfos, 5 empates y apenas 1 derrota, habiendo obtenido 13 puntos de 20 posibles y cumpliendo el objetivo de evitar el descenso. ¿Cómo es entonces que con tan buenos números, el tipo se quedó sin laburo en menos de 45 días? Es que, aunque parezca increíble, pese a salvar al equipo del cadalso (N.deP.: el único descenso fue para San Telmo, con la “Academia” y el “Albo” salvándose por un punto) la dirigencia decidió cesantear a José a falta de un par de jornadas para el final de esa rueda por el descenso.

Pero todo tiene un contexto. Julio del ´76, el gobierno militar ya mandaba en la Argentina y encima Sanfilippo, pese a no ser un militante activo, estaba demasiado vinculado con algo tan molesto para los jerarcas como era el peronismo. En tal sentido, esto recordó para “El Gráfico” sobre su abrupto final en Liniers: “Dirigí muy poquito. Me llevé una gran decepción cuando estaba como entrenador de Vélez. Un día me llamó el gerente y me dijo que no iba a ser más entrenador porque el presidente del club, el General (Domingo) Trimarco, había estado varios meses afuera y al regresar se había enterado de que yo había estado en el avión que trajo de regreso a (Juan Domingo) Perón a la Argentina. Y bueno, recién comenzaba la dictadura y cualquier cosa vinculada a Perón estaba prohibida. Y eso que no militaba ni nada. Ahí me dio mucha bronca y me fui del fútbol, me dediqué a los seguros”.

Luego de estas breves experiencias como entrenador (a las que hay que agregar una en el fútbol rionegrino) y tras su citado paso como jugador de la “D” en 1978, José Francisco Sanfilippo se dedicó a la actividad comercial y su vida para el gran público entró en el silencio, en las sombras, y poco más se supo de él… hasta una noche de 1993, claro está.

Es que si repasamos vida y obra de este formidable goleador, no puede pasarse por alto aquella famosa intervención en el programa “Tiempo Nuevo”, emitido el martes 7 de septiembre del ´93, apenas 48 horas después de que la selección argentina hubiera estado al borde de no ir al Mundial 1994, debido al vergonzoso 0-5 sufrido contra Colombia en Nuñez.

Esa intervención fue un verdadero renacer, sobre todo mediático, para quien desde ese entonces siempre fue buscado por la prensa cuando había que levantar un poco el rating. Respecto a esa noche, este fue su recuerdo a poco más de 20 años de la misma: “Esa noche había un montón de gente en el programa y le tuve que pedir al conductor que me diera la palabra, porque estaba pintado, casi no hablaba. Lo que me hizo calentar fue que (Sergio) Goycochea dijera que no quería ver más ese partido. Y ahí lo frené: “Discúlpeme, pibe, pero usted tiene que ver ese partido porque se cometieron muchos errores y si se repiten esos errores, nos podemos quedar afuera del Mundial, usted tiene que sentarse a ver los defectos”. Y enseguida después le dije que se había comido todos los amagues. Para colmo, la mujer de Goyco – que estaba embarazada – se puso a llorar, entonces me acerqué y le dije: “Disculpeme pibe si se molestó, le hablo a usted como le hablo mi hijo, que tiene su edad, no fue ofensivo”. Lo que más me calentó fue que entrara (Carlos) Bilardo en medio del programa y dijera “Vamos, Goyco, tenés que irte, ¿quién es Sanfilippo para hablar?”. Y ahí exploté: “Fui setenta mil veces más jugador que vos, Bilardo””.

Algunos años después, el otrora goleador también quedó en el recuerdo por una intervención en “El Equipo de Primera”, envío conducido por el despreciable Fernando Niembro y en el que quedó más que patente la pésima relación que tenía y aún mantiene con Oscar Ruggeri.

Porque si bien con Diego Maradona tuvo alguna contienda mediática y hasta judicial (en una nota me preguntaron quién había sido mejor, si Pelé o él y contesté que Pelé, dando toda una explicación de que había sido más completo, y entonces Diego me tildó de “vendepatria”. Entonces me harté y le hice un juicio. Se lo gané y Diego no podía salir del país si yo no lo levantaba. Entonces se lo levanté y él me lo agradeció públicamente”) pero la cuestión con el “Cabezón” llegó hasta la agresión física, motivo por el cual ante la pregunta de si levantaría al ex defensor en caso de que este estuviera “haciendo dedo” en el desierto, Sanfilippo fue terminante: “No. Que se muera ahí de sed. Es lo más malo que conocí en mi vida.

¿Agresión física? Así fue la historia según la versión que contó el “Nene” en alguna oportunidad: “Me tiró patadas el muy cobarde. Me había invitado (Fernando) Niembro, y estaban Ruggeri, (Héctor) Veira y (Guillermo) Coppola. Yo tenía dos karatecas amigos que le enseñaban a mi hijo y les pedí que me acompañaran porque sabía que tenía una parada brava. Me preocupaba la salida, porque el programa terminaba tarde y tenía miedo de que me metieran un fierrazo en la calle. Los karatecas vinieron, pero como fumaban no entraron al estudio y el bolonqui se armó adentro. Me despedí de Niembro y había un pasillo largo y cuando encaro para salir por ahí lo veo a Ruggeri apoyado contra un costado charlando con Veira, y cuando paso, el muy hijo de puta sin decir nada, me tiró una patada por entre medio de las piernas de Veira. Decí que es tan burro que le erró. Se metió con un tipo que le lleva 30 años, una vergüenza. Y ahí le empecé a decir de todo: “¡Te das cuenta de que no servís para nada! Que todo lo que digo de vos es verdad, sos una basura”. Al salir me esperaban los karatecas. “Ya está, muchachos, todo el despelote fue adentro”, les dije. No entendían nada”.

Más acá en el tiempo, una de sus últimas apariciones mediáticas con polémica tuvo lugar a fines de 2014, cuando su amado San Lorenzo fue a jugar el Mundial de Clubes. En aquel diciembre y previo a la final ante el poderoso Real Madrid, el tipo salió a declarar: “Que me perdone la gente de San Lorenzo pero hoy es imposible ganarles. Hoy me parece que el Real es invencible”. Pero igualmente hay que decir que ahí estuvo medido… porque miren si no lo que manifestó a otro medio respecto al mismo tema: “Si el Real Madrid gana 14 a 2, no me asombraría. No podés afrontar un torneo histórico con jugadores como (Sebastián) Torrico, (Fabricio) Fontanini, (Walter) Kannemann y (Julio) Buffarini, que le pega patadas a su propia sombra”.

Bueno, como se sabe el CASLA hizo un papel bastante digno y cayó 2-0 en aquella final. Lo irónico del caso, es que en la citada nota de “El Gráfico” (realizada casi un año después del encuentro) y en una inconmensurable muestra de que nadie resiste un archivo, cuando le consultaron sobre qué sensación le dejó esa final disparó: Me enojé, me quedé con bronca, porque el técnico no puede decir que preparó al equipo para que no le hicieran muchos goles. Eso lo escuché yo, eh. En el fútbol no hay lógica y es muy difícil decir “esto va a suceder”. San Lorenzo tendría que haber arriesgado más. Yo le hubiera dicho a Bauza: “¿Usted sabe que la historia de San Lorenzo se forjó siempre con equipos goleadores que fueron al frente?”. Arriesgando más era posible que el Madrid nos goleara pero también era posible que si metíamos un gol de entrada los complicáramos. Si hubiera sido el capitán, le decía “Salga, no dé más indicaciones de nada, tomeselá antes de que lo caguemos a trompadas””. Un genio. O un barrilete marca acme en realidad…

Al margen de estas cuestiones mediáticas, las últimas dos décadas de la vida de Sanfilippo, también se nutrieron de algunos aspectos positivos. Por ejemplo, en 2006 fue contratado por el Gobierno de San Luis para ser el director técnico del Deportivo La Punta, un pequeño club de esa provincia. Posteriormente y durante la gestión de Carlos Abdo como presidente de San Lorenzo, el “Nene” pudo desempeñarse como entrenador de delanteros en el club de sus amores, aunque el vínculo laboral no se extendió demasiado en el tiempo.

Asimismo, y más allá del reconocimiento que ha tenido para con él la gente, el hincha común del CASLA (tal como puede apreciarse en la foto supra ubicada), el último gran reconocimiento público lo tuvo en 2016, cuando fue distinguido como “Personalidad Destacada del Deporte” por parte de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Lo último que se supo públicamente de este hombre, fue su participación en política durante las elecciones primarias de este año, en donde a la lista que él integraba no le fue nada bien pese a lo que imaginaba hace muy pocos años (“Creo que si alguien me llevara a la política ganaría fácil las elecciones”) y lo más destacado fue el particular spot publicitario que lo tuvo como protagonista. Tipo que ya está más allá del bien y del mal, se definió recientemente como “un tipo que vive con su familia y amigos, al que la gente lo hace sentir muy feliz con las muestras de afecto de todos los días. Estoy rodeado de hijos, nietos y hasta bisnietos. Me encanta ver fútbol y así como admiré al húngaro (Ferenc) Puskas y a René Pontoni, hoy admiro al pibe (Lionel) Messi”.

Pero más allá de las cuestione extra-futbolísticas, y de que las nuevas generaciones sólo ven en él a un señor grande que va a los programas de televisión a gritar y criticar a (casi) todo el mundo, no hay que perder de vista jamás que José Francisco Sanfilippo fue un tremendo goleador -de hecho, el máximo en la historia de San Lorenzo- que está ubicado en el sexto puesto de la tabla de artilleros del fútbol argentino desde la instauración del profesionalismo.

Quien alguna vez reconoció a Jorge Bernardo Griffa como el defensor que mejor y más lealmente lo marcó, y dudó en señalar a Roberto Rogel como el zaguero que más lo castigó (“era un sanguinario”), fue un terrible crack en gran medida, por su obsesión por perfeccionarse: “Al margen de que uno a veces jode, yo fui un fenómeno, de verdad lo digo. Y voy a explicar por qué: no dejé nada librado al azar. Si tenía dificultades con una pierna, me quedaba horas practicando contra la pared. Me faltaba cabezazo y le pedía al entrenador que después de la práctica dejara al arquero y a un compañero para que me tiraran centros. Y también me gustaba ir al arco en algunos picados, para ver desde otro lado qué pensaba el goleador, para entender un poco más. Igual, como les decía siempre a Amadeo (Carrizo) y al “Tano” (Roma): “Nosotros tenemos una gran ventaja sobre ustedes, porque cuando entro al área yo sé dónde voy a patear y ustedes tienen que adivinar”. Siempre traté de mejorar, de perfeccionarme”, así argumentaba el “Nene” en su charla con “El Gráfico” las razones por las cuales se considera uno de los mejores de la historia.

Incluso, en ese afán por perfeccionarse en un momento de su adolescencia José armó el “Sanfigol”, un jaulón que tenía el largo de un arco profesional y en el que se podía pasar horas y horas pateando. Tenía una pared al fondo en la base, como un frontón, y tres arquitos, dos de ellos -de 80 centímetros de largo- pegados a los palos: “De tanto darle y darle ahí, después entraba al área y la pelota iba para ese rincón y los arqueros no llegaban nunca. Lo armé en el fondo de mi casa, en un terreno baldío. Tenía 14 años, y pum, pum, de zurda, de derecha, pum, pum, a un rincón, al otro, con la pelota grande, con la chiquita, con la ovalada, con lo que fuera, ¡cómo no iba a aprender!”.

Cuando alguna vez le consultaron acerca del “abc” del goleador, el “Nene” sin dudarlo demasiado manifestó que el mismo consiste básicamente en apuntar al arco, sin despreciar la importancia de manejar ambas piernas y tener la capacidad de meter un buen amague para desairar a los contrarios. “No entiendo, me pone loco que le erren al arco, que pateen desviado. Si la ataja el arquero puede ser virtud del arquero, pero patear afuera no se puede creer. Después es importante cómo dominan la pelota, si le pegan con las dos piernas, el delantero tiene que entender que ahí gana segundos, que si no, son ventajas para el rival. El amague. En mi época lo hacía todos los partidos, lo que hace Messi de amagar y patear, bueno, yo lo hacía a una velocidad impresionante y se caían todos”.

Jugador con fuerza y potencia pese a su baja estatura, rapidísimo, inteligente y oportunista, que rondaba siempre las áreas como un zorro paseándose delante del gallinero, le pegaba excelente con su pierna derecha pero no tenía ningún problema en definir de zurda cuando las circunstancias lo requerían; siendo generalmente letal en sus enfrentamientos mano a mano con los arqueros. Y encima nunca arrugaba, tenía una personalidad de la puta que lo parió… el “Nene” fue un futbolista muy completo sin dudas. Para quienes no lo vieron jugar, más de una vez afirmó con toda su modestia: “Yo era una mezcla de Romario, Saviola y alguno más… y capaz se obtiene el cincuenta por ciento de lo que fui yo”.

Su genialidad en la cancha, el haber sido un maestro en el siempre difícil arte de hacer goles, no basta para olvidar los aspectos negativos de su identidad, matizados por exteriorizaciones de un carácter polémico hasta la exageración, el cual lo llevó a estar en permanente conflicto con dirigentes, técnicos, rivales y hasta compañeros. Su divismo le creó enemigos en todos lados y lo empujó a convencerse de que era la víctima de conspiraciones ajenas, convirtiéndose más de una vez en personaje mal querido y peor soportado a lo largo de su campaña como jugador. Por ello, seguramente era inevitable que con semejante CV a cuestas, en sus incursiones televisivas tras el retiro como una especie de opinólogo y/o showman, se transformase en un peligroso tirabombas, una especie de loco malo capaz de cualquier exceso verbal en cuyos pliegues muchas veces -debe reconocerse- solía incluir verdades que otros colegas no se animaban a decir, tal como el mismo manifestó hace unos años: “Cuando me buscan y me toca opinar lo hago sin problemas, no me callo las cosas que se callan muchos periodistas. La gente sabe que digo verdades y que la mayoría de las veces acierto… pero por lo demás, andá a los números y revisalos, ahí está la verdad, yo no invento nada”.

José Francisco Sanfilippo, o simplemente “El Nene”. El goleador, el polemista. El lector podrá elegir entre tomarlo o dejarlo, pero lo real y concreto es que quien fue uno de los mayores artilleros nacidos en este suelo, a nadie le generará indiferencia.

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